22 de diciembre de 2012

Atleti 1 - Celta 0. El día en que Adrián hizo de Papa Noel.



Fin de año en el Calderón, y nueva  victoria para los míos. Como todas, por cierto: plena de trabajo, tesón y fe, frente a un Celta que dejó en Vigo su disfraz de equipo alegre y campechano, y se puso el mono de equipo italiano, defendiendo magníficamente las embestidas Atléticas, que pasaron de ser constantes y peligrosas en la primera parte a cansinas y repetitivas en la segunda, hasta que al Cholo le dio por mover la coctelera rojiblanca, claro está.

La más clara ocasión la tuvo Koke, que disparó con tanta clase y ajustó tanto su disparo que terminó repeliendo el balón en el palo. Muy bien Diego Costa, que se puso el disfraz de delantero más peligroso ante el perfecto marcaje al que fue sometido Falcao, y también merodeó el área de Javi Varas siempre con sumo peligro. Otro que estuvo muy bien fue Arda, aunque ayer hubo determinadas acciones sobre el terreno de juego que, para el que con esto os aburre, me resultan altamente sospechosas. Demasiados años aguantando a mercenarios caprichosos es lo que tiene, más adelante les aclararé.

De primeras, y antes de que se me olvide, buen detalle de la muchachada hacia Tito. Si supieran a cuantísima gente les hace ilusión este tipo de acciones por parte de los astros futboleros …. Créanme, que se lo dice uno que anda asiduo al Hospital de día Oncológico del 12 de Octubre como Pedro por su casa.

La victoria fue justa, incontestable e indiscutible, pero, como ya os he comentado antes, muy curradita. De hecho, la segunda parte el equipo comenzó como si se hubiese dado un anticipo absurdo en el vestuario de empacho de turrón y polvorones. Pero, afortunadamente, apareció el Cebolla por ahí (que bueno que volviste, viejo) y, posteriormente, Adrián, y la cosa ya cambió.

Del ataque del Celta, mientras, sin noticias de su existencia. Al pobre Yago Aspas le ví más por las agresiones (2 concretamente) que sufrió por parte del sinvergüenza de Miranda que por otra cosa. Está claro que había ganas de pillar unos días de vacaciones de más, ¿Eh, coleguita?

Y cuando la cosa parecía condenada al triste y aburrido empate a cero final, apareció la figura  de Adrián, que sacó al seguro buen deportivista que lleva dentro para clavarle el balón en la misma escuadra de disparo fuera del área al atónito Javi Varas. Poco más que contarles. El Calderón sigue siendo un puto fortín. Aquí no puntúa ni Dios, y buena prueba de ello fue el planteamiento (completamente lícito y justificado, los Atléticos no somos como otros, que obligan a sus rivales a jugar como ellos quieren basándose en extraños sentimientos morales) conservador de los vigueses. Afortunadamente, al bueno del Adri le dio por ponerse su disfraz de Papa Noel, y nos regaló estos tres puntazos más a todo colchonero de bien. Y, por la rabia con la que celebró el gol, me da que él también se dio un buen regalo empapado de moral y autoconfianza. Que nos aproveche. Llegar a Navidades con 40 puntos o más está al alcance de pocos. Concretamente, de dos.

EL CRACK DEL PARTIDO: Cebolla vs. Adrián. Revolucionaron el partido y fueron completamente la clave de la victoria final. Quizás no tengamos el fondo tan lujoso de armario de otros, pero si, desde luego, tan efectivo como el que más.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Arda, Falcao y Turán. Será que me estoy haciendo viejo y gruñón (que es cierto, por otro lado) pero a mi este tipo de tarjetas tan sumamente absurdas en vísperas de unas vacaciones me resultan altamente sospechosas. Las manos del señorito Turán fueron de vergüenza ajena. Miranda pudo ser expulsado no menos de 3 veces, y tampoco me resultó muy comprensible el cómo Falcao buscó un remate sabiendo claramente que no llegaba ni de coña y que arrollaría a su rival. Pasad buenas vacaciones, chicos, aunque, si luego se nos termina atragantando Mallorca, yo puede que tire de memoria y me acuerde de más de uno, y de más de dos. Concretamente, de vosotros tres.

ÁRBITRO: Pérez Montero. Buena actuación de esta perfecta réplica de un Clip de Famobil.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+12 GRADOS).

Inamovible. Otro partido de obligado cumplimiento. Está confirmado, eso sí: sabemos levantarnos.

Y nada más. Ahora toca el espacio de las babosadas varias por estas fechas, tales como Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y blablablá. Me molan más los hechos que los deseos, y hay uno que es incontestable: se les quiere.

17 de diciembre de 2012

Barsa 4 - Atleti 1. Treinta minutos.


El Atleti fue netamente superior al Barcelona durante 30 minutos. Fue capaz de no conceder ni una sola ocasión al Barsa durante 30 minutos. Creó 3 ocasiones clarísimas en 30 minutos. Logró conseguir un auténtico golazo en esos 30 minutos. Se adelantó en el marcador, Falcao enmudecía el Camp Nou cada vez que merodeaba el área, Courtois era un simple espectador más, el equipo estaba impecablemente colocado, la presión funcionaba con precisión suiza. Esos 36 minutos, para ser más exactos, fueron para enmarcar, para guardar en nuestras retinas, para disfrutarlos y gozarlos. ¿Cuál es el problema, entonces? Que los encuentros duran 90, y que si, a pesar de realizar todo este fenomenal trabajo, resulta que en el primer disparo a puerta del equipo rival le sale a Adriano el tiro de su vida y se clava en la misma escuadra (curiosa la versión de mi hermano que dice que es una cantada del Courtois, pero qué mal que andamos ya también por mi casa), poco o nada se puede hacer, porque el Atleti, realizando la mejor media hora en mucho tiempo, resulta que apenas le había servido para sacar un triste empate en el marcador. Ahí se empezó a acabar el encuentro.

El rodillo blaugrana empezó a funcionar, embotellándonos a base de continuos córners, y en uno mal defendido por nuestra parte, ya casi al finalizar esa primera parte, sirve para que Busquets, con una frialdad digna de un personaje de Breaking Bad, defina y fusile desde el área pequeña a Courtois. Dos-uno, y al descanso. Probablemente, un resultado inmerecido, pero el Atleti empieza a tener un defecto clave en determinados encuentros: no tiene ni plan B, ni plan C, ni plan D. Si encima se nos vuelve a lesionar Felipe Luis, y la solución es poner al Cata de lateral, pues imagínense el nivel que tienen que tener Cisma o Manquillo, vamos.

Así que nada. La  segunda parte fue como cualquier otra segunda parte que juega el Barcelona. Dominó y  bailó a placer mientras los míos corrían detrás del balón sin llegar a alcanzarlo nunca. Rondito por allí, rondito por allí,  Messi que siguió fiel a su cita con sus dos chicharros de rigor (el primero un auténtico golazo creado también de la nada, el último con la inestimable colaboración de Godín, que se pone a dar taconcitos dentro del área cuando te esta presionando detrás un tal Leo, ríanse de los conductores kamikazes) y los que sentimos y llevamos los colores rojiblancos por bandera, deseando que el árbitro pitase y finalizase tal suplicio cuanto antes, que para sufrimientos ya la vida nos tiene últimamente completamente desbordados.

¿Triste? Sip, porque veo que ni realizando el Atleti el mejor arranque de su historia, es incapaz de poder hacer sombra en enfrentamientos directos a los dos grandes inflados por el “reparto” televisivo. ¿Decepcionado? No, porque era lo esperado, fríamente hablando. Y, además, siempre me quedará esa primera media hora que nos hizo soñar despiertos. ¿Qué quieren que les diga? Conforme está el cotarro, para esto hemos quedado.

EL CRACK DEL PARTIDO: Falcao fue un coloso en esa primera media hora eléctrica del Atleti. Busquets fue el otro coloso a lo largo del resto del encuentro.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO. Supongo que Turán debería de andar con la cabecita puesta en las declaraciones que ha realizado su representante en Turquía (alucinógenas hasta decir basta), porque por el Camp Nou apenas se le vio, o, mejor dicho, ni se le notó.

ÁRBITRO: Pérez Lasa. Para ser él, no estuvo mal del todo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+12 GRADOS).

No. No me voy a cortar las venas por perder en el Camp Nou, la verdad. Desgraciadamente, el abismo es sideral hoy en día entre el Barcelona y el resto del Universo. Demasiado que estamos donde estamos.

Y el viernes, el Celta, en un partido de la liga mundanal, la real, y, por qué no decirlo, la interesante. A los que le diviertan los partidos entrenamientos, pues me parece estupendo. Pero para mi el fútbol siempre ha sido competitividad. Y cuando no la hay,  me aburro y apago la televisión. Si supieran lo poquito que me faltó ayer …

13 de diciembre de 2012

Copa del Buey: Atleti 3 - Getafe 0. Eficiencia, eficacia, fiabilidad.


Todos para uno, y uno para todos. No hay quien pueda con ellos en el Manzanares. Ni el insufrible frío mezclado con humedad del Calderón, ni el horario infame y nefasto que hizo que apenas hubiese unas 10.000 personas … que digo personas … auténticos legionarios del Atleti … Ni la baja de última hora de Falcao, ni la posterior de Adrián nada más comenzar el encuentro, ni el esguince que soportó Braveheat Raúl García durante todo el partido, a pesar de que imagino hoy tendrá el tobillo como una farola … Estos chicos en el Calderón se muestran sencillamente intratables.

Son eficientes como nadie, porque siempre nos adelantamos en el marcador con relativa facilidad. Ayer fue gracias a un ingenuo pero claro penalti que cometió Alexis sobre Diego Costa, que el brasileño transformó dando la razón al Cholo (una vez más) en que el valor que tiene este jugador en este equipo es absolutamente clave.

Son también eficaces como nadie en la presión, en la transición del centro del campo hacia adelante, ayer con un extraordinario Arda Turan dando todo un recital de imaginación y clase, con su fiel escudero Koke que parece que lleve ya 100 años jugando con nosotros. Así vinieron los dos tantos restantes nuestros: la enésima genialidad del turco hizo que el balón se estrellase en el palo, y el rechace le cayese muertecito a Filipe Luis, que batió a placer a Moya, que se encontraba vencido en el suelo. Mientras, a falta de cuatro minutos, Raúl García recupera, Gabi ve el desmarque de Diego Costa, y este bate con clase al guardameta visitante. Y aún pudieron caer más, a saber: una genial falta ensayada que Gabi disparó lamiendo el palo … Otro remate de Diego Costa que un defensor getafense sacó bajo la raya … Otra jugada del citado jugador que entró en el área driblando contrarios con una facilidad insultante, y que terminó sacándole Moyá … Especialmente en el segundo periodo, el equipo trabajó y jugó al fútbol, a ratos, pero de lo lindo. Viva el trabajo colectivo. Un placer, señores. Un auténtico placer.

Pero todo esto no sería nada sin fiabilidad, y esa nos la da nuestro sistema defensivo, con 2 centrales sencillamente impecables, atentos a todo y a todos, como son Miranda y Godín, con dos laterales que suben, y bajan, y vuelven a subir para volver a bajar, y así sucesivamente, como son Filipe Luis y Juanfran, y ayer especialmente con un segurísimo y fenomenal Courtois, que frenó en seco al Getafe nada más empezar el encuentro con dos muy buenas paradas, y que mal que nos pese cada  día  que pasa tiendo  a pensar en que le vamos a  echar y más y más de menos.

¿Eliminatoria sentenciada? Ni de coña. ¿Eliminatoria encarrilada? Pues sí, muy bien encarrilada. Pero, confianzas, las justas, por favor. Hay que continuar con paso firme desviándose lo menos posible de la línea marcada.  

10 de diciembre de 2012

Atleti 6 - Deportivo 0. Histórico.


Ya el resultado lo dice todo, y marca bien clara la diferencia entre el por qué uno es el segundo de esta liga que va a toda pastilla y el otro es un recién ascendido y plagado de bajas especialmente en su línea de atrás, la más importante de un equipo máxime cuando se enfrenta a nosotros, que poseemos veneno puro en ataque.

Y el caso es que el Deportivo no empezó mal del todo, con valentía, bien asentadito en el terreno de  juego y generando alguna que otra ocasión de peligro. Pero Koke estaba inspirado, Diego Costa no tenía a provocadores compulsivos enfrente y su movilidad era un peligro constante, y luego andaba por ahí un tal Falcao … En mis 38 años de  socio del  Atleti jamás había visto a un jugador con la rojiblanca meter 5 chicharros en un solo encuentro (y ojito, que pudieron ser seis de no ser por el  inexistente fuera de juego que le pitaron tras genial asistencia de Arda, allá por el primer periodo).

Sin embargo, quien abrió la lata fue Diego Costa, tras un sensacional córner sacado por Koke, y cabeceando plácidamente el brasileño tras comerle la tostada al imberbe defensor deportivista. Era el minuto 23. Poco después, réplica deportivista, magnífico centro del vikingón del Riki sobre Valerón, espléndido cabezazo del voz de grillo castrado (vendedor de biblias falsas, para los no iniciados) y el balón que se empala en el poste. Casi a continuación, Koke ve magníficamente el desmarque de Falcao, y ya saben la palabra que suele venir a continuación cada vez que en una de mis crónicas miento dicho nombre propio … Efectivamente, acertaron todos: Gol. 2-0, y la cosa  está sentenciada.
 
Al  borde del descanso, genial jugada entre un habilidísimo recogepelotas que le da el balón echando hostias a Arda, éste saca rapidísimo sobre Falcao, y, ya saben, digan de nuevo la palabra, hombre, no se corten, golazo que te crió. ¿Dónde andaban los jugadores del Depor, mientras? Una interesante pregunta, qué duda cabe …

Segunda parte, y más de lo mismo. Penalti de libro de un tal Roderik (de dónde habrá salido el tipo este, colega), Falcao que lo lanza, y no hace falta que les diga  nada más que gol. ¿Cuántos llevamos ya? ¿Cuatro? ¿Cinco? Cuatro. Pero Falcao quería seguir zapeando con su mando de televisión, y decidió poner TeleCinco, tras una internada de Arda que remachó el colombiano como un auténtico tigre. Si alguien todavía duda de por qué le llaman así, no tiene ver más que cómo se lanzó el menda a remachar el balón.

Y nada,  que el Tigre seguía juguetoncito, y decidió pasar a la SeXta. Dentro del área, regateó las veces que se le puso en los mismísimos a todo bicho  viviente que se encontró en su camino, y fusiló sin piedad. Menuda tardecita  que se pasaron nuestros delanteros. Diego Costa emperrado en ver la 1, hasta que Radamel se hizo con el mando y le dio por zapear en los distintos canales. Que si  el documental de la 2, que si Antena 3 y uno de sus innumerables concursos de ayer y de hoy, que si Cuatro y las peras de la Jeniffer Hewit en esa serie plagada de misterio y pasión denominada “Entre vikingos … digo, entre fantasmas, perdón”, Telajinko y la enésima tertulia protagonizada por la ilustrada en Ciencias Sociales Paz  Padilla … así hasta la Sexta, donde ya se cansó de seguir más, seducido seguramente por el morbazo que tiene encima la Mamen Mendizábal. Y ahí  se acabó la cuestión. Como para no engancharse …

Después, fiesta en el Calderón (inexpugnable hasta el momento, alabado sea el Cholo), olas y cachondeo general. Fuera de coñas, era un partido tras la semanita de marras  para levantarse y dar un golpe sobre la mesa. Y el Atleti encontró al rival ideal para realizarlo. Puede que se haya perdido lo que se pueda perder, pero no me cabe ninguna duda, de que, en Liga, estamos ganando todo lo que tenemos que ganar. Y a eso se le llama una cosa: regularidad. Y dicha regularidad conduce a otra conclusión: se suele estar en lo más alto de este torneo. De momento, nuestros números y nuestra situación en la tabla así lo demuestra. Y que nadie me cuente ya que esto es flor de un día, por favor …

EL CRACK DEL PARTIDO: Emre, no te jodes … Anda que, a veces, menudas gilipolleces  de secciones me da también por poner … Eso sí,  añadir dos apuntes: muy bien Koke, y se notó mucho también (en positivo) la vuelta de Luis  Filipe al terreno de juego.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Falcao, no te jodes … Ganando 6-0, ya me contarán … Eso sí, ojito, que Juanfran no es el mismo desde el dichoso fallo contra Francia.

ÁRBITRO: Hernández al cuadrado. Salvo el fuera de juego ese que señaló  al Tigre, nada que reseñar de su actuación, lo cual es una buena noticia para él.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 12 GRADOS).

Se deja como está. Era un partido importante, pero de obligado  cumplimiento, máxime teniendo en cuenta la debilidad del rival.

Y el miércoles, en ese horario tan encantador para ir al Calderón en invierno y máxime entre semana que es las 22 h., tenemos al Getafe. A demostrar, pues, que queremos la Copa llena de farlopa  … o de polvorones, para los más sensibles, pero que la queremos … Vaya que si la queremos …

2 de diciembre de 2012

Vikingos 2 - Atleti 0. Todo lo que va .... vuelve.


Ante todo, mis más sinceras disculpas por no haber hecho la croni del Atleti-Sevilla de la semana pasada.  A veces a  uno en esta vida las circunstancias le desbordan, y por más que el Atleti sea la alegría de mi corazón, cuesta en determinados momentos a comentar, seguramente estupideces, que no tengo muy claro ni siquiera a donde conducen. Ruego me perdonen pues.

El derbi. No me voy a enrollar en exceso. Seguramente esta crónica no gustará ni a los que somos del Atleti, ni a los que no lo son pero me voy a quedar a gusto con 3 o 4 cosas que me apetecía decir desde hace algo ya de tiempo.

Resumen del partido: 25 minutos primorosos Atléticos, se mascaba nuestro chicharro, pero a Arda le da por cometer la gilipollez del universo, y ese pseudoaspirante a balón de oro que va de especialista de meter chicharros de falta por la vida y que se cuentan una en año en año (justamente, para mayor desgracia nuestra, cuando nosotros somos el puto rival) hace un golazo, por qué no decirlo, de escándalo, y pone el 1-0 en el marcador. Les propongo un juego, ya que estamos: uno ha visto tirar faltas a Pantic, a Dirceu, a Maradona, a Zico, a Schuster ….todos ellos tenían un denominador común: donde ponían el ojo, situaban el balón. Incomparables. Inigualables. Genuinos. Únicos. ¿Cuál es la virtud del portugués este? ¿Sus botas supersónicas? ¿Su fenomenal golpeo al balón (sin segundas)? Puede. Pero señores, clase, lo que se dice clase, tiene para aspirar a balón de Oro …. De Nivea. Es decir, golpeas con fuerza, y Dios sepa dónde pollas acaba el puto balón.  Él, y nadie más que él, debería de tener el copiryght de la palabra OVNI.

Imperdonable. Que a partir de este momento se acabe mi equipo. Imperdonable que no hubiese sido Raúl García titular. Imperdonable que no se tire ni una sola vez a puerta en la segunda parte. Imperdonable el acomplejamiento de siempre. Imperdonable Sergio Gramos, que tiene licencia para hacer lo que le sale de la polla en un campo de fútbol (ya saben, del Mandril, y encima, campeón del mundo, Don Pantuflo río orgulloso). Imperdonable que el partido se acabe AHÍ. Precisamente AHÍ. Imperdonable nuestra falta de ambición. Imperdonable que no saliese antes Adrián. Imperdonable …. No. Imperdonable, no. Corregible, sí. Me suda la verga 13 años que 13 lustros. Si algo he aprendido en esto del fútbol, es que, cuando menos te lo esperas, tienes una nueva posibilidad de revancha. Y  ya queda menos para el partido de vuelta en el Calderón. Joda a quien joda, pese a quien pese, duela a quien duela, no hay quien pueda con nosotros. ¡APLASTA ATLETI!

EL CRACK DEL PARTIDO: Diego Costa. Sé que hizo algo más que rozar la roja, pero me la suda, chavales. Hacía mucho, mucho, mucho, pero que mucho tiempo, que no había alguien tan rebelde y con tantas pelotas como demostró él el pasado sábado. Toma Madrid, toma miedo escénico, toma Valdanas y toma vuestra putísima madre. Me has ganado de por vida para la causa, coleguita. Si nos dan, damos. Si nos acojonan, acojonamos. Si nos escupen (puto gitano de mierda licenciado Gramos), escupimos. Rebeldía. Atleti. No hay quien nos pueda parar.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Todos en general. No nos podemos tirar más de 70 minutos sin crear una puñetera ocasión de gol, joder. QUE SOMOS EL ATLETI, HOSTIA, YA.

ÁRBITRO. Undiano. Arbitraje typical made in Cuernabeu. Ya saben …. En ese estadio, el reglamento se esfuma.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 12 GRADOS).

No por lo de ayer, que es una pocilga donde se puede perder. Es por lo del Cerdilla (Sentimiento Verdiblanco dedicated) que ese puto partido siempre se nos atraganta. Va la cosa muy bien, señores. Que no pánico el cunda.

Y nada. Victoria justa de la escoria vikinga. Por cierto, hay una cosa que tenemos los del Frente que no tienen otros: jamás copiamos cánticos de seguidores rivales españoles. Claro que, como bien dice el cántico: “…es copiar todo lo que hace el Frente, demostrando lo tontos que son…”. Fuleros dedicated.

Y ya me callo. Que no insistan más. Que no me den más la barrila. Que me da igual. Que me la suda. Que, aunque pierda 13 siglos más de derbis, SEÑORES, YO SOY DEL ATLETI ….

19 de noviembre de 2012

Granada 0 - Atleti 1. Imparables.


Sin brillantez, pero con eficacia, oficio y saber estar (menos nuestro amigo Mario Suárez, luego hablaré de él). Un partido que para el que no sea del Atleti o del Graná puede resultar un coñazo supino, pero no se piensen, para los que somos de uno u otro equipo, casi que también, salvo la emoción que da la incertidumbre del resultado y el deseo de que gane tu equipo. Defensas que se imponen a ataques, presiones eficaces de uno y otro equipo, y un primer tiempo para olvidar, sacado solamente del tedio por una gilipollez en forma de taconazo de Miranda que casi nos cuesta un gol, pero que un enorme Courtois salvó el remate final a bocajarro de El Arabi.

Por parte del Atleti, un buen disparo lejano de ese llanero solitario llamado Falcao (mientras no se quite esa  tirita azul de su frente no va a volver a marcar, ya lo verán), medio millón de córners desaprovechados y poca cosa más, ya que Turán estuvo perdido y tristemente también solo, y Adrián pasó como un fantasma durante toda la primera parte. ¿Dónde diablos anda la mente de este buen hombre? De momento, es un misterio sin resolver.

En el segundo periodo, un servidor tenía claro los cambios que había que realizar. Era un partido para el Cebolla, para Diego Costa y para Koke. Dos de los 3 cambios se produjeron (el de Koke y el propio de Diego Costa, que tardó un par de minutos en salir mientras el equipo estaba con 10 por qué sé yo de sus medias, ya saben, las cosas del Atleti). Y se notó. Vaya que si  se notó.

Koke manejó al equipo con criterio, y Diego Costa dio movilidad, profundidad y creó peligro en casi  todas sus acciones, como siempre. Y así, llegó el zarpazo final en una asistencia de Koke sobre Turán, que este convirtió en tanto a puerta vacía. Un 0-1 que parecía ya definitivo, porque era uno de  esos encuentros en los que cada gol se podía multiplicar por tres su valor, dada la escasa profundidad de uno y otro equipo. Solamente puso la emoción la absurda pero justa expulsión de Mario Suárez, que dejó al equipo con diez. Afortunadamente, los del Cholo tienen una colocación impecable dentro del campo, y apenas notaron su ausencia. Así que tres puntos como tres soles de grande, y que tienen su peso en oro, especialmente, porque estamos aguantando ese ritmo absolutamente diabólico e infernal que tiene puesto el Barcelona. Y, créanme, no es nada fácil hacerlo. Pero nada.

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Courtois vs. Godín. Los dos estuvieron sencillamente colosales en el trabajo que tuvieron.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Pues ni fue el día de Adrián, ni el de Raúl García, pero voluntariamente el que se merece estar aquí por méritos propios es el bobo de Mario Suárez. Menos mal que su estupidez al final no nos costó ningún punto, porque si no es muy probable que estas líneas las estuviese en estos momentos escribiendo en un tono bastante diferente, máxime con la mala milk con la que suelo yo andar los putos lunes luneros.

ÁRBITRO: González al cuadrado. Nada reseñable que decir de él.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 10 GRADOS).
Pues si señor. Le subo otros dos  graditos más, porque este partido había que roerlo, que carallo. No está pero que nada mal el cómo está yendo la cosa. Me han comentado que, inclusive, tenemos mejores números que la temporada del doblete. Dichoso Barsapasta.

Y el jueves, partido importantísimo para rematar nuestra clasificación europea a la siguiente ronda. No sería de recibo que todo un doble Campeón de Europa League caiga a las primeras de cambio en su torneo. Ya sabemos que no es la Champions, pero bueno, todo se andará.

12 de noviembre de 2012

Atleti 2 - Getafe 0. El invierno se instala en el Calderón.

El partido fue como la tarde: más bien gélida y fría como un puto demonio. Entre que al Atleti con controlar los encuentros en el centro del campo y tener un poco de paciencia termina siempre liquidando  a sus adversarios, y que el Getafe ayer parecía una selección mundial entrenada por Blancanieves y los siete enanitos (no vi jamás cosa más inofensiva) pues eso, que en la primera parte nos pusimos prácticamente sin despeinarnos con un 2-0, obra el primero de Adrián tras aprovecharse de un despiste monumental de  la zaga getafense (Moya incluido), y el segundo en una brillante acción individual de Arda, que con un simple bailecito de cintura le sirvió para deshacerse con  esa clase majestuosa que Dios le ha dado y batir a placer al guardameta visitante. Una pena que dicha acción viene precedida de una clara mano con la  que el genio turco se sirvió para llevarse el balón. El gol fue una chulada, sí, pero debió de ser anulado.

La segunda parte fue aún más soporífera que la primera, con un Atleti obsesionado en darle un gol a Falcao para que homenajease al montonazo de colombianos que había ayer en las gradas del Calderón (magnífica entrada para la tardecita-noche infernal que hacía ayer por el Manzanares, si bien, obviamente, las ha  habido aún mucho peores), y que lo tuvo en un brillante pase del omnipresente Arda que Radamel intentó adornar en exceso el remate dándolo con el tacón (o, mejor dicho, intentando darlo). Y mientras, sin noticias del Getafe, que ayer demostró sobre el césped del Manzanares que tiene tan poca presión por hacer ni nada bueno ni nada malo que eso … salen a ver cómo está el tiempo, y si les apetece, pues igual te arman el taco y todo, pero si está la noche como ayer, mejor que pase cuanto antes el trago, y a otra cosa, mariposa. Eso sí, disimulan de vez en cuando, especialmente en la peligrosa moda que se ha  impuesto de cómo marcar a Falcao y no morir en el intento. Le puedes agarrar hasta que desfallezca, darle coces, saltar encima de su chepa. Solo falta la penetración anal, pero algún colgao por ahí fijo que lo intentará en próximas semanas. Este tipo de acciones, y las del pendenciero del Juan Rodríguez ese recordaban que, al menos, algo de rival había. Eso, y un medido centro de Diego Castro que Lafita perdonó por lo buen Atlético que sabemos todos que es en realidad.  El resto, un continuo homenaje a la nada.

Para colmo de males, se quedaron con 10 por lesión de Rafa, y ahí se acabó todo lo contable. Un partido cómodo, frío, de ver en el salón de tu casa calentito con una buena manta del Atleti encima, o verte en el Calderón con la manta y unos buenos chupitos de copas de coñac. El entrañable invierno ya está en el Calderón, y siempre al mismo de siempre se le olvida cerrar la maldita puerta, leche.

EL CRACK DEL PARTIDO: Arda, sin ningún género de dudas. Y mira que empezó el pobre el partido tiritando de frío, pero debió de pensar el turco que qué mejor manera de entrar en juego que ponerse a jugar al fútbol como él sabe, es decir, como los ángeles. Partidazo completo el suyo donde los haya.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Getafe. Por culpa del vikingo de su presidente, es un equipo absolutamente impersonal, sin alma, sin afición y sin identificación propia. Puede que el reunir cada temporada a un buen puñado de buenos peloteros le permita al Geta permanecer con la punta del capullo en primera división, pero chico, no sé, yo creo que a un equipo hay que exigirle o, mejor dicho, tiene que transmitirte algo más. Mucho más.

ÁRBITRO: Paradas Romero. Se come un penalti de enciclopedia de Valera sobre Falcao, y permite a Turán llevarse el balón con la mano en el segundo gol. A pesar de estos dos fallos, no estuvo mal del todo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 8 GRADOS).

Encuentro de obligado cumplimiento. No se puede mover. Aunque ojito, que tras nuestras dos derrotas en Valencia y en Coimbra (mira que quitarnos ese equipo nuestro récord, hay que joderse), el partido era importante de cojones. Seguimos ahí, seguimos en la brecha, seguimos molestando. Ole, Cholo, ole.

Y la semana que viene, a Granada. Este partido sí que no se puede perdonar. Este encuentro sí que vale sus puntos en oro puro macizo. Esperemos que las putas selecciones nos traigan a los nuestros vivos y salvos. Podemos y debemos seguir en la brecha.

6 de noviembre de 2012

Valencia 2 - Atleti 0. Crónica tardía del primer cabreo de la temporada.


Que no disgusto, ya que no puedo estar mosqueado cuando veo que mi equipo lo da y lo intenta todo  por vencer un encuentro que terminó, por qué no decirlo también, palmando  merecidamente.

Y no. No es odio el que tengo  por el Valencia (aunque me consta  que muchos de sus seguidores sí que lo  tienen por nuestros colores, su problema, obviamente), pero sí que el término “rivalidad” (creo que bien entendida) siempre lo tengo a  flor de piel cada vez  que me enfrento a ellos. Viene de lejos, probablemente, por la gran cantidad de amiguetes que tengo por allí y que  siempre tan bien me han tratado. Esas cosas siempre marcan, está claro. Y los piques y demás me gustan más que a Paula Vázquez  dar su teléfono móvil a todo quisqui, qué le vamos a hacer.

El partido fue más o menos bastante calcado a si hubiésemos escrito un guion preestablecido del mismo: más garra que fútbol, más centrocuentismo que centrocampismo, trabado, a veces sucio, guerrillero, de los del con el machete en la boca. Y emocionante. Por supuesto, bastante emocionante.

Se adelantaron los chés prontito, con  un golazo fabuloso del desquiciado a la par que desquiciante Soldado, individuo que, por cierto, debió de ver la roja por reventarle la cabeza a Falcao cuando, a  su vez,  le habían cometido penalti por Pereira. Vamos, que solo faltó que apareciese ese adalid del juego noble y sano que es Albelda, para terminar de rematar la fies. Tranquilos, el colombiano aún respira. No pasa nada.

El tanto, sin embargo, no desanimó a los míos, comandados  por un omnipresente (en lo bueno   y también en lo malo) Arda Turán,  otro que debió de irse a la caseta por devolverle el pisotón, esta  vez sobre Pereira, tan claro como innecesario, ya en la segunda parte. Daba igual. Teixeira seguía a  lo suyo:  despropósito va, penalti a Falcao que me como viene. Y encima  expulsa a Pellegrino, a pesar de que el Cholo intentó echarle un cable. Cuidadito, Diego, que te faltó el canto de un duro  para pirarte tu también. Esta fauna  es así. Aún así, mi aplauso por tu gesto, al igual  que  el del otro día de  nuestro capitán, Gabi, en Jaén. Cosas así dignifican este escudo, esta institución y a esta afición.

El segundo tanto local vino ya en las postrimerías del encuentro, anotado por el golfista Valdés (¿recuerdan Werder Bremen en Champions, valencianistas? Uno que estaba aquel día en Mestalla, fíjense ustedes por dónde, sí, ¿Dónde se encuentra vuestro orgullo? ¿Y vuestra dignidad? Ya se lo digo yo, no se preocupen. Les pasa como a nosotros: en manos de dirigentes-delincuentes).

Y el Atleti pues lo intentó, de mil maneras distintas, de mil formas diferentes, pero no  hubo forma humana de batir a Diego Alves. Qué le vamos a hacer. Muchos  nos esperaban con los tanques ya preparados para verter toneladas de mierda sobre nosotros. Me la suda, que escupan lo que quieran. No seré yo quienes  les siga  el juego. Ya saben, vomitan, luego papeamos.

EL CRACK DEL PARTIDO: Sin destacar a nadie así en exceso, pero se lo podíamos dar quizás a Adrián, pero vamos, sin fuegos  artificiales ni nada parecido. Por parte local me gustó bastante Rami.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Simeone, por sacar a Tiago en vez de a  Mario Suárez (realmente incomprensible que siga contando con el puto portugués ese, anda y que no le eché de menos el sábado al gominolas) y Emre (al que ni se le vio, y del que esperaba mucho más). Por parte del Valencia, el desequilibrado mental de siempre, por mucho golazo que marcase. La mayor de mi repulsa y desprecio hacia su persona. Personaje nauseabundo y apestoso donde los haya, y mira que por la Liga Española pululan unos cuantos miserables de estos.

ÁRBITRO: Teixeira. Como hay dos hermanos Teixeiras Vitienes en Primera, siempre distinguía el tonto del listo. Ahora ya lo tengo que hacer del tonto y del más tonto. Probablemente, la temporada  que viene, ya no logre distinguir a ambos. Se zampa dos penaltis (el primero, un triple penalti prácticamente) sobre Falcao, debió de  expulsar por agresión del vikingay del “Soldadito Español” sobre Falcao ya mencionada antes, y también debió de mandar a la ducha a Turán por la subnormalidad que hizo sobre Pereira, también mencionada ya antes. Pero vamos, es que no dio prácticamente una a derechas durante todo el encuentro. Malo hasta decir basta.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 8 GRADOS).
No seré yo quién le baje de esa temperatura. Mestalla, se ponga como se ponga la peña, es un sitio en el que se puede palmar. Y a toda la legión de demagogos que me van a venir ahora con  que si es  que siempre que nos enfrentamos a un grande que palmamos, y que patatín y que patatán, que me la coman, y me la vuelvan a comer. O es que hace falta recordar títulos bastantes recientes para que nos demos cuenta de lo que hemos hecho, hombre …

Un último apunte: los  pobres Yomus, hartos de salir siempre escaldados de su propia guarida, decidieron salir de caza y pillaron a un grupo de pobres peñistas a los  que agredieron cobardemente, como solamente ellos pueden hacer. Bueno, eso, y correr, que también saben un rato  de ello.  No pasa nada. Lo digo como apunte para futuros enfrentamientos, sin más. Ya saben lo que suele pasar: donde las dan, las toman.

29 de octubre de 2012

Atleti 3 - Osasuna 1. ¡Todos a una, el Atleti no falla ninguna!


Solidez, personalidad, fiabilidad, constancia, laboratorio, prestancia y efectividad. Estos son los pilares en los que se  basa el equipo del Cholo Simeone. La solidez  la demuestra el grado de concentración de nuestra defensa en cada encuentro, tanto en las acciones propiamente defensivas como en las ofensivas, donde ayer Miranda puso el primer tanto nuestro tras fenomenal asistencia de falta de Gabi, y no menos espléndido  cabezazo al segundo palo del brasileño.

La personalidad es la que tienen nuestros jugadores sobre el terreno de juego, con un Cebolla  que ayer fue titular y fue un puñal constante por su banda, con un Raúl García que jamás se  esconde y ayer se aprovechó de un regalito de Arribas para poner el 2-0 en el marcador, tanto muy made in Raúl García: disparo seco, duro y ajustado al palo.

La  fiabilidad es sinónimo de Falcao: difícil es que se vaya un encuentro sin hacer alguna de las suyas: ayer se aprovechó de un excelente centro de Juanfran para, de volea, adelantarse a su marcador, que ni se enteró de  por dónde le vino, y fusiló sin piedad al fantástico  guardameta osasunista, el gran Andrés  Fernández, poniendo el 3-1 en el marcador que nos daba la tranquilidad necesaria y merecida.

La constancia se demuestra en que el equipo, aunque encaje un tanto al borde del descanso, en una de las  pocas concesiones que hicimos en defensa (gran gol de Lamah, todo hay que decirlo también) la muchachada sigue siempre igual, siempre con un mismo objetivo: ir creciendo más y más según se va desarrollando el encuentro. Por eso  uno ve  al equipo en el minuto 7 y parece que está en el  89 buscando el gol desesperadamente. No  importa ni el marcador ni el momento del encuentro: Importa, y mucho, la portería contraria.

El  laboratorio del Cholo, que no se nos olvide, porque cada vez  que hay una falta a favor nuestra o un saque de esquina, es sinónimo de ocasión de gol garantizada (y eso que ayer Koke no estaba para poner esos balones  que él solamente sabe cómo los pone, y que suelen ir completamente envenenados). Ayer, como ya os he mencionado antes, se demostró en el chicharro de Miranda. Eso son muchas  horas de entrenamiento y de trabajo, y la gente siempre agradece eso. Ver que tu equipo se lo curra  cantidad.

La prestancia y la efectividad  que llevamos es sencillamente impresionante. Los números hablan por sí solos: más  de un año sin perder, récord de victorias europeas (y subiendo), un empate y 8 victorias  consecutivas en Liga, invictos, imparables. Una auténtica gozada. Y ayer, además, se venció con  superioridad total. Dejando bien claro desde el minuto uno  hasta el 90 quién era el líder y quién el colista. El rodillo que no cesa en su empeño por conseguir algo grande, muy muy grande.

EL  CRACK DEL PARTIDO:  Luis Filipe. Ayer sí que le ví a  un extraordinario nivel, siendo una copia no exacta, sino inclusive mejorada, de aquel que tanto me deleitó en  el Depor, porque ayer estuvo hiperactivo, centrando con mucho sentido  y muy bien y firme y rocoso  en defensa.  Su encuentro más completo desde que está con nosotros.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Y lo que me cuesta este año rellenar esta sección. Nada, se queda vacía  de nuevo.

ÁRBITRO: Mateu Lahoz. Desconcertante en su manera de arbitrar, como siempre, para mi se come un claro penalti de Luis Filipe sobre un jugador osasunista.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 8 GRADOS).

Ya no me he podido resistir más la tentación, y lo subo un par de graditos más, que los partidos  frente a los colistas  de  turno siempre se nos  suelen dar extraordinariamente mal. Afortunadamente, eso pertenece ya al pasado.

Y el sábado  que viene, empieza ya  lo fuerte: Mestalla habemus, con un Valencia que se juega todo prácticamente a  una carta si quiere seguir aspirando a la Champions. Catorce puntos nos separan, si no he echado mal las cuentas. ¿Y por qué no diecisiete? Vaya, ya he metido la pata. Jaén, coño. Antes está Jaén. No miremos más lejos que a Jaén. Y a las cuentas de la lechera  también que le den. JAÉN. Esa es nuestra obsesión.

22 de octubre de 2012

Real Sociedad 0 - Atleti 1. Falcao lo quiere todo.


Fíjense ustedes que hasta ya parecía que el empate, visto lo que ocurrió en el encuentro y demás,  no era malo del todo (al fin y al cabo, la Real llevaba 6 meses sin perder en Anoeta, ayer tuvo un buen par de ocasiones de adelantarse en el marcador, el árbitro les escamoteó un penalti de libro de Gabi al borde del descanso, en el primer tiempo fue superior a nosotros y no jugó, en mi modesto entender, un mal encuentro ni muchísimo menos), pero la fe y la ambición del Cebolla persiguiendo un balón a pesar de ir agarrado por un donostiarra de la chepa, acercó la falta lo suficiente como para que se pusiese a huevo para un buen lanzador de faltas. El tema parecía claro: Gabi estaba ya por allí tirando de galones, pero Falcao lo vio aún más claro, se la pidió desesperadamente al Cholo, este le autorizó a lanzarla y fue llegar y vencer: baloncito por encima de la carrera y chicharrazo que te crió. Minuto 90,  partido visto para sentencia. No fue justa nuestra victoria, pero esto está montado así, y esta vez  nos toca a nosotros el que la fortuna nos sonría después de tanto tiempo de peregrinar por el árido desierto.

Porque la primera parte fue de la Real, que nos dominó, aunque el Atleti en defensa ayer rayó la perfección, y eso también cuenta. Sublimes Miranda y Godín, y muy metidos en la faena Juanfran y Filipe Luis, que no brillaron en ataque, pero sí que estuvieron vivos en su misión principal, la defensa. Por eso mismo el dominio donostiarra apenas tuvo profundidad, salvo una serie consecutiva de córners al final del primer tiempo que hasta hizo que el mismísimo Falcaos se disfrazase de Arconada tras un buen remate creo recordar del bullicioso Griezmann, con Courtois ya prácticamente batido.

Del Atleti en ataque, nada de nada durante este periodo. Sin lugar a dudas, Arda se nota demasiado. Aparte, a mi la Real no me disgustó. Un equipo joven, que trata bien en balón, y que planteó en el  encuentro de la manera más  ambiciosa que tuvo. Tiene muy buena pinta el equipo donostiarra.

El segundo periodo fue más vivo, más de ida y vuelta, el Cholo movió bien fichas, y a intercambio de golpes, estaba claro que teníamos las de ganar. Falcao tuvo una de las que no suele perdonar, Koke creó estragos a balón parado con su forma de golpear el balón, que hizo que Mikel González hiciese lucirse a Zubikarai cuando ya se cantaba el gol, y el final ya se los he relatado. Este colombiano, que defiende, ataca, mete goles de cabeza, con la derecha,  con la izquierda, trabaja, se desmarca y resulta letal, además, ya tira también las faltas. La primera  que ha lanzado en su vida, 100% de  efectividad. Su  ambición no tiene límite. Y contagia al equipo de la misma. Así, no es de extrañar que ocupemos el liderato junto con el Barsapasta. Vaya puta gozada.

EL CRACK DEL PARTIDO: No mentar a Radamel es poco  más o menos que un pecado, pero para mi Godín estuvo soberbio durante todo el partido también,   y si me apuran, incluimos en la terna a Miranda. En defensa y en concentración defensiva rayamos la perfección.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Raúl García vs. Adrián. Los  dos estuvieron demasiado desaparecidos, y convirtieron a Radamel en un islote completamente aislado.

ÁRBITRO: Ayza. Se come un penalti de libro no sé si de Gabi o de Raúl García por paradón con las manos dentro del área al borde del descanso. También debió de expulsar a De la  Bella por una criminal entrada sobre Juanfran.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 6 GRADOS).

Victoria muy sufrida, pero absolutamente imprescindible para continuar soñando despiertos. La  victoria es importantísima (más por la forma de haber sido conseguida que por los 3 puntos en sí) porque  todo  este colchón de puntos  que estamos pillando ahora nos servirá de  un  excelente edredón cuando el frío invierno asome por el Calderón.

Y el jueves, otro partidos europeo más, y otra oportunidad de  continuar haciendo historia. El rojiblanco está más de moda que nunca. Yo que mis  rivales, empezaría  a tomarme más en serio a mi equipo. No serán que no se los he advertido.

8 de octubre de 2012

Atleti 2 - Málaga 1. ¡Cima a la vista!



Pues sí. Ya estamos en lo más alto. Haciendo ruido, mucho ruido (casi 55 almas ayer en el Calderón cantando a grito pelado  ahí queda eso), y con unas sobredosis de fútbol en vena que no se pueden aguantar. El partido que ayer realizó el Atlético ha sido de lo mejorcito que uno le ha visto en Liga en años ha. Salió como siempre, desmelenado, como un león hambriento en busca de su víctima, y a los  seis minutos, un fantástico  centro de Emre fue cabeceado sin piedad por Falcao, anticipándose al díscolo Monreal. Brutal hasta decir basta.

No. No paró ahí la cosa. El acoso del Atleti fue constante, pero el Málaga demostró el por qué era el equipo menos  goleado de la categoría, y aguantó fenomenalmente  nuestras embestidas. Su organización defensiva fue, por momentos, impecable, ayudada por un linier de tic nervioso con el banderín, que transformó en fueras  de juego no menos de 3 incursiones  completamente verticales hacia la portería de Caballero. Dirigidos por un Mario Suárez  por momentos sublime en el juego de creación, el Atleti fue un ciclón constante. Pero los andaluces supieron capear el enorme vendaval de juego colchonero, y en un fantástico centro de Monreal, Santa Cruz puso el empate en el marcador, en un remate en el que, seguramente, Courtois pudo  hacer algo más, aunque también Godín quizás también. Da igual. Los goles siempre se pueden ver como aciertos de los que anotan o como fallos  de los  que defienden. A mi, personalmente, me gusta más la primera opción.

Con este empate nos marchamos al descanso. Pero el asedio no paró un instante.. Este Atleti que hoy nos  deleita siguió en  pleno abordaje visitante, que aunque intentó alguna que otra contra peligrosa, ciertamente, apenas llegó a crear peligro real a la meta defendida por Courtois, salvo un fenomenal zambombazo de Isco, un pelotero a tener muy pero que muy en cuenta. Al igual que nuestro Macho  Camacho, que también ha crecido  cantidad.

Pero los números del Atleti son demoledores: 11 córner a favor, 31 balones hacia el área defendida por Caballero, Adrián colosal con su excepcional cambio de ritmo, Falcao moviéndose por todos lados  del área rematando todo lo rematable, un equipo metido,  concentrado y que no da un balón por perdido ni un punto por conseguir hasta que el arbitrucho le  de por pitar el final del encuentro. Y así llegó nuestra victoria final en el 44 de la segunda parte, en un balón que se metió Wellington en propia meta, pero que si no lo hacía él, ahí tenía detrás a Radamel, con la caña preparada, con su olfato en plena efervescencia. Era gol o gol, así de claro. Del uno, o del Tigre. La victoria es justa, incontestable, frente a  un rival con una disposición táctica fantástica, y al   que solo le faltó algo de profundidad. El Atleti hoy en día es un auténtico volcán en erupción. La lava rojiblanca se está esparciendo a velocidad de vértigo tanto en España como en Europa. Y está arrasando allá por donde  va. No se puede disfrutar más viendo a un  equipo de fútbol. Que se lo digo  yo.

EL CRACK DEL PARTIDO: Falcao es  el crack que marca diferencias, pero Emre estuvo genial  en la hora que le aguantó el fuelle. Muy buen segundo tiempo de Adrián también. Y, en general, todos rayaron a un más que aceptable nivel. Por parte visitante, me encantaron su pareja de centrales, el citado Wellington (al  que no se le puede culpar de nada en el autogol) y Demichelis. Algo más que un simple digno rival.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Fue un partidazo sublime, de los que hacen afición. Nadie merece ni de uno ni de otro equipo estar en esta sección hoy.

ÁRBITRO: Pérez Lasa. Paupérrimo, como suele ser su línea regular. Y el linier del primer tiempo  en  el ataque del Atleti para mi  que sería un familiar suyo, porque vaya tela, telita, tela.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 6 GRADOS).
No se mueve. Ya era hora que diésemos también el callo frente a nuestros rivales directos. Hay que seguir así, pillando un buen colchón de puntos para cuando llegue el frío invierno, no nos pille con el bulla al aire, como en anteriores años nefastos.

Y, aunque estoy superfeliz por estar de líderes, la filosofía es clara: nadie debe de pensar en otra cosa que no se llame de nombre Real y de primer apellido Sociedad. Con la mirada alta y con el orgullo de sentirnos, por fin, y después de tantos años, plenamente identificados con los jugadores que portan nuestro escudo y con el entrenador que tantísimo nos está dando. CHOLO ÚNICO.

1 de octubre de 2012

Espanyol 0 - Atleti 1. Aguantando el tirón.



Pero con luces y sombras. Últimamente, los partidos del Atleti son un calco unos de otros. La cosa empieza con una primera fase de tanteo, en la que vamos hipnotizando al rival poco a poco. A continuación, una segunda en la  que apretamos el acelerador y sacamos el rodillo a paseo, pasando  por encima de nuestros contrarios. La tercera, sin embargo, es que una vez nos adelantamos en el marcador, el equipo recula de una manera absurda e innecesaria, hasta el punto de que terminamos pidiendo  la hora cuando, en teoría, hemos sido en líneas generales bastante superiores a nuestro rival, y no deberíamos de padecer tales menesteres.

Enfrente teníamos al Espanyol, en su precioso Cornellá. Es raro verles de colistas, pero ayer justificaron su puesto, en un primer tiempo en el que no tengo muy claro a qué salieron exactamente, y un segundo en el que base de corazón y nervios nos lograron embotellar, pero sin crearnos excesivo peligro, salvo en un par de ocasiones de Stuani y Tejera. Los periquitos  cada año son un poquito más débiles, y tanto va el cántaro a la fuente ... Desde luego, necesitan recuperar a Sergio García como el comer. Y un par de fichajes en Diciembre, también, ya puestos. Si no, chungo cubata.

Así que nada. Primera fase de 20-25 minutos en los que el Atleti salió con el balón en los pies, sin rifarlo, sin profundizar en exceso, sin pasar un solo apuro atrás, adueñándose del cotarro de forma definitiva, viendo como Diego Costa batió el récord mundial de fueras de juego en un solo periodo (qué despiste llevaba el colega ayer encima),  hasta que un fantástico centro de Juanfran fue rematado inapelablemente por Raúl García hasta el fondo de la red.  Pedazo de chicharro incontestable. Ya sabía yo que con el Cholo la progresión del pamplonica iba a subir como  la espuma, a poco que le  situara  en su sitio. Ahora, a ver quién es el guapo que le quita de ahí. Yo no, desde luego.

Con este resultado se llegó al descanso, tras un buen primer tiempo por parte nuestra, sin demasiados  alardes, sí, pero con el equipo demostrando empaque, seriedad y saber hacer.

La segunda parte fue otra cosa. El Espanyol salió mucho más intenso (confundiendo muchas veces dicha intensidad con excesiva dureza) y el Atleti poco a poco fue reculando, y reculando, y reculando, y pasando de tener el balón, limitándose a quitarnos el mismo de encima de forma absurda, caprichosa y, por momentos, sencillamente exasperante. Mal. Muy pero que muy mal.

Ante este panorama, el partido bajó en calidad, pero subió en emoción y ambos conjuntos pudieron anotar, aunque las  ocasiones más claras fueron 2 Cebollazos detenidos fenomenalmente por Cristian Álvarez y una de Adrián que, como  siempre, después de hacer lo más difícil, rizó en exceso  el rizo y demostró que su divorcio con el gol sigue en plena  actualidad en el Lecturas.

No me gustó para nada  este segundo tiempo, les soy sincero. Entiendo que  el equipo de un paso  atrás cerrando  líneas y buscando la contra, eso sí. Pero para realizar este sistema de juego no tenemos que andar dando brevazos sin sentido por todo el campo. Está claro que al final lo que cuenta es la victoria (máxime en un campo tan difícil como este, por mucho que el Espanyol ande colista),  pero, como ya vengo advirtiendo en anteriores cronicuchas, algún día nos van a trinchar de las pelotas, y a m se me inflarán las idems. Y eso me pone de una puñetera male leche …

EL CRACK DEL PARTIDO: Courtois, por parte nuestra. Le remataron 4 veces lo menos casi a bocajarro desde dentro del área y respondió siempre con sobriedad y concentración. Muy buen encuentro el suyo. También excelente primer tiempo de Mario Suárez, que distribuyó balones a diestro y siniestro. Por parte visitante, Verdú y también su propio portero, Cristian Álvarez.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Miranda estuvo de miranda en más de una ocasión, pero especialmente calamitoso jugó Gabi. La idea es que saliese para volver a controlar el centro del campo en la segunda parte (empezó de inicio en el banquillo), y lo que hizo fue una  auténtica colección de despropósitos en forma de balones sin ningún sentido perdiéndolos de forma gratuita. Mira que es uno de mis protegidos, pero ayer me terminó desesperando.

ÁRBITRO:  Pablo Mármol, digoooo, Iglesias Villanueva. No sé por qué, pero cada vez  que veo a  este árbitro, me recuerda a usted, Don Pablo. No estuvo mal, aunque en la jugada en la que Adrián se quedó solo delante de Cristian Álvarez, juraría que el balón terminó rebotando en la mano de un defensor local.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+6 GRADOS).

No habíamos ganado en nuestra puta vida en Cornellá, como  para no subirlo 3 puntacos, vamos. 3 puntazos como 3 soles de grande. Su peso en oro. Puro oro macizo.

Y el jueves, a seguir haciendo  historia en Europa.  No hay 14 sin 15. Atleti, tu puedes. Atleti, tu sabes. Atleti, a por ellos.

27 de septiembre de 2012

Betis 2 - Atleti 4. ¡Segundos!


No tenía yo ganas ni ná de poner ese titular, joder … Y a la caza del primero, añado, ya puestos ... La primera prueba de la semana ha sido superada, y con nota, solamente emborronada por la lamentable actuación arbitral, que se cargó lo que pudo ser un partidazo de los que hacen afición, pero que, sinceramente pienso que, aún jugando once contra once, nos hubiésemos llevado nosotros (les empatamos en dos ocasiones jugando once contra once, recuerden) la victoria final.

El partido comenzó con un primer cuarto de hora inicial en que ambos equipos salieron como a estudiarse, antes de empezar a golpearse sin piedad. Y el primero  que lo hizo fue el Betis por medio de Agra, a los 26 minutos de juego, en un centro de esos que esperas a ver si alguien va a despejar, o va a rematar, o va a desviar la pelota, y que, al final, y de botepronto, te aparece a tu lado y no te da tiempo a atajarla. Asenjo es un portero que no me inspira ninguna confianza, lo reconozco, pero ese balón era muy jodido  de  atajar. La cosa pintaba fea.

Pero el Atleti del Cholo tiene algo  especial: cuando le hieres, responde con rabia. De repente, el campo se volcó sobre la portería defendida por Casto (¿Quién coño discute a este portero en el Villamarín, por Dios?), y, en 3 minutos, centro-chut envenenado y lleno de fuerza de Raúl García, y en el área pequeña, entre 500 jugadores, solamente podía ser él quien llegase a desviar ese balón hacia el fondo de la red. Me estoy refiriendo  a Falcao. El tanto parece sencillo, pero a mi me parece de una belleza acojonante: tienes que intuir el sitio exacto en qué colocarte y el momento preciso en el que lanzarte a por el balón. Solo para elegidos. Solo para pichichis. Solo para Radamel. Enorme Falcao.

A partir de este instante, el encuentro se desmelenó. El Atleti por momentos fue un equipo insaciable, voraz, no tenía otra obsesión que ponerse por delante en el  marcador, a cualquier precio, pero jugando al fútbol, por qué no decirlo, soberanamente bien. Pero ojo, el Betis tampoco perdía la cara al mismo, y sus  acercamientos al área siempre conllevaban aurea de peligro. En ese momento apareció la figura de Casto, que realizó dos paradas sublimes a sendos remates de Raúl García y Falcao. Mientras, el Cebolla hacía de las suyas y dos disparos suyos  lamieron los palos, buscando avariciosamente las redes locales. Pero, cuando la gente del Villamarín pitaba al árbitro para que a su vez pitase el descanso porque el Atleti iba a sacar un córner a favor, se produce una contra sublime por parte bética, un centro de Juan Carlos que rebota en Juanfran y que se convierte en una parábola imposible para Asenjo. Otro tanto imparable. 2-1, y gol de los llamados psicológicos … ¿Psicológicos? Mandemos otro puto tópico  futbolero al garete de una puñetera vez, que ya va siendo hora …

Segunda parte. El Cholo manda a sus filas de  nuevo  al ataque sin piedad. Nada de prisioneros. Así, a los 3 minutos de la  segunda parte, un tal Perquis decide que quiere bailar un chotis con Radamel, y el árbitro señala el evidente penalti, pero se equivoca en la interpretación del mismo, ya  que eso no puede ser en la vida ocasión manifiesta de gol. Pues nada. El colega lo interpreta así, y expulsa al jugador bético. Una expulsión absurda, estúpida, ridícula y que pone de manifiesto una terrible falta de saber interpretar un reglamento, aparte de empezar a cargarte un encuentro que estaba siendo soberano. Falcao lo transforma con su clase habitual, pone el 2-2 en el marcador, y se va del campo, ya que sigue renqueante con su dichosa sobrecarga. Lleva siete goles, es pichichi, y eso que anda  renqueante el colega. Cuando  esté 100%, no sé los que puede llegar a anotar, su puta madre …

Con el Betis en pleno desconcierto, y el Villamarín afilando los machetes, el Atleti se pone 2-3 en el  marcador, en un balón que peina Mario Suárez y que Diego Costa convierte en gol en su primer balón que toca. La cosa  parecía  ya  coser y cantar.

Pero, sin pasar demasiados apuros, eso  sí, el Atleti decidió bajar un poco el pistón, el Betis empezó de nuevo a merodear nuestro área y se produce la jugada tonta de la noche, en la que un balón al que no llega bien Luis Filipe, le da en la mano, rechaza en el bético Campbell, le da también a él en la  mano, y, para mi, sinceramente, o es nada más que un simple lance del juego (no veo voluntariedad en la acción de Luis Filipe, les soy sincero) o, en todo caso, es penalti en contra nuestra. Lo que no es de recibo es  que pites la mano del delantero, y mucho menos de recibo es que le saques la segunda amarilla  que le termine expulsando. Visto para sentencia, aunque también habría  que decirle al señorito Campbell que su primera amarilla por una durísima entrada por detrás a Juanfran se la podría también ahorrado,  tarjeta que seminaranja, por cierto ….

Obviamente, el partido quedó finito, y el resto de minutos solamente sirvieron para premiar el buen partido de nuestro Raúl García, haciendo que seamos ahora mismo el equipo más goleador del campeonato, anotando el 2-4 final.

La pregunta del millón de dólares es … ¿Qué hubiese pasado 11 contra 11? Pues yo pienso que el Atleti hubiese ganado  igual por un 3-5,  o algo parecido, pero, lógicamente, un bético me diría que al  final hubiesen ganado ellos por 4-3. Ninguno tenemos la verdad  absoluta de nada, salvo constatar el hecho de que los árbitros son muy pero que muy malos, que el Betis tiene una pedazo de afición fantástica (ni un solo cántico  en contra del Atleti a pesar de la movida) y que el Atleti empieza a ser canela fina, pero de verdad.

Ya sé que queda mucho tour, y blablablá, pero hay que vivir el día a día, y ese hecho nos dice que ahora mismo somos  el segundo mejor equipo del  campeonato, que nos mostramos en el campo como un rival con mucha hambre, con mucha vida y con una ambición incontrolable. Pues bendito descontrol, oigan.

EL CRACK DEL PARTIDO: Arda por parte nuestra, Beñat, por parte bética. Dos pedazos de centrocampistas como la copa de un pino. Turan tiene duende, arte, clase, pausa, desborde, fantasía … Beñat tiene precisión, elegancia, disparo, desplazamientos de balón tipo Schuster en sus buenos tiempos …

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Conjunto vacío.

ÁRBITRO: Álvarez Izquierdo. Por culpa de este gilipollas la victoria de ayer al final me supo a un sabor agridulce. Si para intentar pelear con los dos supuestamente “grandes” es necesario este tipo de arbitrajes, a mi que me bajen del barco que me quedo con  mi Europa League tan feliz, oigan. Aunque si tuviese que poner en una balanza a lo largo de nuestra historia todo lo que nos han dado en un lado, y lo que nos han quitado en el otro … No quiero ni imaginarlo, vamos …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3 GRADOS).
Este partido sí  que se merece un par de grados más, qué carallo. Por carácter, por bravura, por remontar en dos ocasiones, por coraje y por corazón.

Y el domingo, prueba final de la semana, en el partido contra el Espanyol. Los periquitos no han ganado todavía un encuentro, mientras que yo aún recuerdo el bochorno y el ridículo que hicimos el año pasado cuando  a los 15 minutos ya perdíamos por 3 o 4 goles. Pero, afortunadamente, corren otros tiempos por la ribera del Manzanares. Si  esto es un sueño, déjenme dormir y no me despierten, por favor.

24 de septiembre de 2012

Atleti 2 - Pucela 1. Primeras partes, segundas partes.


En las primeras arrollamos, en las segundas adormecemos. En las primeras, somos puñales jugando y robando balones en el centro del campo y saliendo a toda pastilla hacia la meta contraria como si del Dioni fuese conduciendo su camioneta de Prosegur llena de talegos. Mientras, en la segunda, nos dejamos llevar como si estuviésemos en una  barca de esas de la Albufera valenciana esperando a ver un lindo patito después de comer a las 16 h. en   pleno mes de  Julio, después de haberte clavado una  paella de impresión y con un puto calor del carajo (Arias and Zulito dedicated). En las primeras, Koke da un auténtico recital a balón parado, poniendo todos los balones perfectos para que siempre sean rematados por nuestros atacantes. En las segundas, apenas provocamos las mismas. Nos dedicamos a ver la vida venir.

En las primeras vemos el cielo despejado hacia la portería contraria y resolvemos sin mayores complicaciones. En las segundas, sobre el Manzanares se nubla y hasta termina lloviendo y todo. En las primeras, hasta Godín se disfraz de Falcao y pone el 1-0 con la misma clase que si del colombiano estuviésemos hablando. En la segunda, no estuvo Falcao, y nadie más se quiso poner su disfraz.  En las primeras, el árbitro pita los penaltis que hay (clarísimo el cometido sobre Diego Costa, que transformó con sapiencia y sabiduría Radamel), pero, en la segundas partes, Muñiz nos recuerda bien lo malo malísimo que es y pasa de señalar no menos de otros dos clarísimos (uno por bando). En las primeras partes, nos divertimos, nos ilusionamos, nos recreamos. En las segundas, recordamos viejos fantasmas, cometemos errores de bulto (qué golazo el tuyo, Courtois), y terminamos con esa cosa en el estómago que se nos pone a los Atléticos mientras pensamos (“mira cómo les  empaten a estos gilipollas…”).

En la primera y en la segunda, el Valladolid fue más inofensivo que Paco Martínez Soria en medio de la guerra de Afganistán (lo de tocar y tocar está muy bien, pero hay una cosa que se llama área contraria y conviene pisar la misma aunque sea muy de vez  en cuando  si  quieres ganar un encuentro). En la primera y en la segunda, nuestros centrales, Godín y Miranda, estuvieron imperiales, colosales, inabordables.

En los finales de los partidos, de momento los puntos están cayendo en la buchaca, y eso siempre es bueno. Muy bueno. Pero, si queremos realmente ocupar el puesto que considero debemos de estar, tenemos que dejar de una puta vez la dichosa manía  de encender cerillitas al lado de un surtidor de gasofa.  Algún día nos estallará.

EL CRACK  DEL PARTIDO: Koke. Como ya he dicho en la cróni, dio un puto recital de cómo poner los balones en jugadas de estrategia. Todos prácticamente fueron rematados por nuestros atacantes. Ni los más viejos del lugar, oigan … Este chaval anda creciendo a la misma velocidad que mi puta barriga cuarentona, la leche.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Obviamente, Courtois. No sé qué pollas quiso hacer con el balón, la verdad. Parecía un lindo nene jugando en la playita con su balón hinchable de Nivea. Por una puta gilipollez metemos a un rival en un encuentro en el que lo más peligroso que oíamos era el zumbido de una mosca revoloteando por el estadio.

ÁRBITRO: Muñiz. En su línea. Recital de tarjetas va, tarjetas viene, penalti sobre Diego Costa sorprendentemente bien pitado, se come otro de escándalo de Luis Filipe sobre un tal Lolo, otro que le hicieron a Arda por flagrante entrada dentro del área (¡no  pitó ni falta!), una posible mano de Juanfran (aunque para mí fue involuntaria) y otro posible sobre Adrián, pero bueno, al menos ganamos con  el tipo este en el campo, lo cual es un logro para los Atléticos. La historia así nos lo demuestra.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 1 GRADO).
Rival recién ascendido, en casa, otro encuentro de obligado cumplimiento. Nada más que decir, señorías …

Dos últimos apuntes: los días de las peñas, al fin, son días de eso, y no de las penas. Congratulémonos … Y second: en esta semana dos partidos consecutivos fuera del Calderón en Liga. Nuestro auténtica piedra en nuestros pinrreles. Confiar, se confía, pero veremos, que dijo  un ciego …

21 de septiembre de 2012

Hapoel 0 - Atleti 3. Hay plan B.


A puñados. Partidos como el de ayer le he visto perder al Atleti antiguamente a montones, saliendo sin concentración, sin orgullo, en plan de “a  estos les ganamos con el escudo”. Ayer no. Ayer se salió en plan campeón, a demostrarlo sin más dilaciones ni puñetas. La debilidad del rival era más que evidente, cierto. Pero nosotros ayer sustituimos un buen número de recursos y muchos  de ellos demostraron su valía. Por ejemplo, muy bien el Cata, superconcentrado  en el poco trabajo que tuvo. Emre tampoco desentonó en absoluto. Silvio, sin embargo, fue el que más dudas dejó. Y el caso es que subir la  banda lo hace bastante bien, casi con tanto acierto como desacierto tiene a la hora de defender. Ayer su  banda fue un coladero absoluto. Asenjo las dos que tuvo las paró (aunque es un guardameta que no me gusta un pelo). Bien también Cisma, en su debut con la rojiblanca. Capítulo aparte merecen Raúl García, Diego Costa, Cebolla y Adrián.

Con el navarrico reconozco que no soy imparcial. Es un tipo que, aparte de que me cae francamente bien, es un jugador que me encanta sobre un terreno de juego. Me gusta su sobriedad, su nobleza, su poderosa llegada al área, su remate de cabeza. Me parece un mediapunta completísimo. Si, he dicho bien. Un mediapunta, no un extremo derecho o un mediocentro, como se le ha querido  utilizar en el Atleti. Él nunca se ha quejado, a pesar de saber que ese no era realmente su  sitio. Estoy convencido de que va a  ser nuestro jugador número 12 en la presente temporada. Porque, en mi opinión, es tan titular como el que más. Ayer, una vez más, demostró su clase en un par de remates, en los que uno el portero sacó una buena mano y en el otro aprovechó un perfecto lanzamiento de córner de Emre para poner el 0-3.

El 0-2 fue cosa de Diego Costa, otro pedazo  de recurso que tenemos completamente diferente a los demás. Aparte de que ha mejorado muchísimo en  su juego desde su cesión al Rayo, es un pibe que trabaja constantemente para el equipo, es una auténtica mosca cojonera para el rival, tiene gol, se desmarca constantemente, aguanta a las defensas rivales dejando  balones en bandeja (como el que le puso al Cebolla en el primer tanto), y, además, se le ve fino e hipermotivado.

Y el 0-1 fue cosa del Cebolla, otro gladiador muy made in Cholo. Ayer demostró que, aunque aún le falta fondo  físico para aguantar un partido entero, posee un poderoso y potente disparo a puerta. Su golazo por toda la escuadra, en un remate sin apenas coger carrerilla, así lo atestigua.

Punto final para Adrián. El asturiano no está fino de cara al gol, es cierto, pero es un pelotero al que hay que esperarle, porque independientemente de que anote o no lo haga, tiene detalles  de auténtico crack. Le falta recuperar un poquito de confianza, algo de chispa y perforar la portería de una  puñetera vez.  Pero ayer, por ejemplo, el pase que le pega a Diego Costa en el segundo tanto es una puta obra de arte. Y ese cambio de ritmo que posee es sencillamente demoledor. Lo dicho. Tranki, Adri. A ti se te espera.

Nada más. Seguimos haciendo  historia, que a nadie  se le olvide. Otro partido consecutivo más ganado en Europa. No es por fantasmear, pero estoy perdiendo la cuenta. Eso sí, tampoco nos volvamos locos. El rival era lo que es. Y si encima se dedica a intentar sacar el balón jugado desde atrás, sin tener recursos técnicos para hacerlo, pues ya me contarán. Miel sobre hojuelas.

17 de septiembre de 2012

Atleti 4 - Rayo 3. Las cosas del Atleti.


El Atleti en estado puro. Capaz de amar y desesperar en tan solo 10 minutos. A mi personalmente me enfada mucho, muchísimo, estas faltas de concentración, ese irse de un partido que se domina tranquila y plácidamente por 4-0 faltando 10 minutos para el final del mismo, ese creer que ya está todo  hecho, y ponerse a sestear y ver venir la vida sin mucho sentido. Es muy preocupante que todo un trabajo de un colectivo se pueda ir por el váter de una manera tan humillante. Ojito, que ayer faltó poco. Y, por cierto, el Cholo, con sus precipitados cambios, tampoco ayudó en exceso, las cosas como son. Que sirva de lección  a todo  el mundo.

Por todo lo demás, entradón con  fiesta incluida en el Calderón (como no podía  ser de otra manera), el Atleti que tuvo un primer cuarto de hora sencillamente arrollador, el  Rayo que se hizo después con el centro del campo, pero que, a la hora de pisar el área, era como si les pidiesen que entraran en una zona poblada de minas, no hay huevos, oiga.

El Atleti avisó en una buena internada de Loreal Arda (ha  pasado de peluche a  hombre Loreal, dichosos  estilistas), que fue el único que vio venir a Diego Costa como una auténtica locomotora desde atrás, pero que el portero vallecano resolvió como si de Josefa Hombrados se tratase. Poco después, otra vez  el hiperactivo Diego Costa hace una jugadita de las suyas, de esas en la que sale medio trompicado pero que se termina llevando todos los rebotes habidos  y por haber, pone el balón en bandeja sobre Super Mario, que con una tranquilidad  como  si del mismísimo  Falcao se tratase, bate con un montón de clase a la portería del Rayito. 1-0 protagonizado, sin lugar a dudas, por los dos  hombres del partido.

Tras el descanso, más de lo mismo, oséase, el rodillo rojiblanco que funciona  a la  perfección, Diego Costa que ejerce de nuevo de perfecto asistente, esta vez para que fusile Arda sin piedad. Al poquito, otra vez participa Diego Costa abriendo a Juanfran, cuyo  centro es rematado a placer por Koke. 3-0. Y en pleno recital de tacones  y balones tocados al  primer toque, penalti claro de Javi Fuego sobre … sí, han acertado, Diego Costa, y el  colombiano no se podía marchar sin participar en la fiesta. 4-0, y el Calderón era un clamor.

Después, el Cholo quita de manera muy precipitada y demasiado poco escalonada a Diego Costa, a Mario y a Arda, todo el mundo se cree que la cosa está hecha, Paco Jémez saca su artillería pesada que tenía por parte vallecana (Lass y especialmente Delibasic) y en 10 minutos grotescos finales, con todo quisqui haciendo lo que le venía en gana en nuestro área, empezaron a llegar los tantos de Delibasic, un larguerazo inclusive, y un tercer tanto tragicomédico con la entrañable participación de Godín, que le rebotó el balón en todos los músculos de su cuerpo (algunos de los cuales no sabíamos siquiera  de su  existencia) hasta que Leo Baptistao decidió poner fin a tan magna exhibición.

No dio tiempo para nada más, afortunadamente. Pero si queremos ser un equipo serio y grande de verdad, no debemos  de  permitirnos ciertos lujos  absurdos. Y menos en nuestra casa, y frente a nuestra gente. Señores, métanse de una puta vez  estos conceptos en su dura mollera: REGULARIDAD, AMBICIÓN, CONCENTRACIÓN y SABER ESTAR.

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Diego Costa. Ya el año pasado me encantó en los partidos que le ví con  el Rayo. Como Adrián no termine de espabilar y se centre como sabemos que él lo puede hacer, va a tener algo más que un serio competidor por el  puesto de acompañante de Radamel. Que no se me olvide, Mario Suárez  también estuvo de diez. Me da que este va a ser su año de afianzamiento definitivo en el equipo.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Ni que decir tiene que esos asquerosos diez minutos finales. Mira que si le llegan a empatar …

ÁRBITRO: Estradas. Bien, en líneas generales. Acertó con el penalti de Javi Fuego sobre Diego Costa.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 1 Grado).
Partido  de obligado cumplimiento. Pero seguimos en positivo, y con  un partido menos. Partido que hay que jugarle, por cierto. Que aquí ya todo el mundo  está echando demasiadas cuentas  de la vieja …

Y el jueves, el Supercampeón volverá a lucir galones por Europa. Primera etapa, Tel-Aviv. Seguiremos soñando despiertos.

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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