21 de enero de 2018

Atleti 1 - Girona 1. Nuestra especialidad, nuestra pesadilla.

De primeras, agradecer y dar la enhorabuena a todos aquellos que, durante el primer minuto de juego, brindaron el más que merecido homenaje a Don Panadero Díaz levantando su bufanda al cielo, y guardando el respetuoso minuto de silencio que merecía nuestra Leyenda. Mientras haya uno solo de ustedes que sea capaz y tenga la sensibilidad y el sentimiento Atlético a flor de piel de conocer y respetar nuestra historia y a nuestros héroes de la forma y manera que merecen, el Atleti siempre seguirá vivo. Nosotros somos el Atleti, y lo sabemos.

 

De segundas. Pues vaya tela, oyes. Dice la leyenda que a un equipo del Cholo (o, mejor dicho, al equipo del Cholo, su Atleti, nuestro Atleti), cuando se adelantaba en el marcador, prácticamente era sinónimo de victoria segura. Así lo atestiguan los más viejos del lugar, y, por supuesto, nuestros números. Pero, en verdad os digo, este año parece que la leyenda anda quedándose marchita.

 

Primer tiempo que ni fú ni fa (siempre FA). Un Atleti relativamente tranquilo y controlador de la situación, un Girona ordenadito y poco más, una de Correa solo ante Bono que el vocalista de U2 sacó con maestría, ante la desesperación de nuestro entrañable Guzmán (que sí, coleguita, que sí, que eso no se puede fallar) hasta que a la media hora de juego, un balón que pone Thomas hacia Diego Costa hace que nos demos todos cuenta de que nuestro Ogro andaba en el campo, Bono pilló su micrófono y se puso en plan solista, y Griezmann aprovechó para anotar a puerta vacía el 1-0 en el marcador. Con esto, y con las apasionantes historias de las amistades que hace mi colega el Capo con los camioneros que trabajan por el engendro tortuguil éste que tenemos por campo, llegamos con la clara ventaja en el marcador. O así, al menos, lo pensaba el Cholo.

 

En la segunda parte mi personaje de hombres, mujeres y viceversa favorito, el gran Carrasco, falló al poco de comenzar un mano a mano ante Iraizoz, que resulta que hoy me entero de que salió en la segunda parte supliendo a “la culpa de todo, es de Yoko Bono). Y el Atleti empezó a sestear, a dejarse llevar por la brisa marina, por las ganas de siesta, o qué se yo … Para colmo, el Mister le dio también por pensar en que el Sevilla ya anda cerca, se cepilló a nuestra primera línea atacante, y la cosa se puso de un feo de la hostia. Feo, porque el equipo visitante, que sabe lo que tiene que hacer con un balón en sus pies, le dio por seguir a lo suyo, empezar a achuchar de verdad y dominar de cabo a rabo el centro del campo. Y, lo inevitable, llegó, en un psicodélico despeje de Koke quién sabe dónde (especialmente grosera la forma de golpear el balón, añado), un tal Bernardo cabeceó y se le quedó muerto al Portu (que, manda huevos que también nos tenga que empatar un pibe con este nombre, siempre en mi memoria, Camarada), que, remachó sin piedad el empate en el marcador. Faltaban ya solo 17 minutos para acabar el encuentro, aunque me dio la impresión de que se acabó ahí, en ese justo momento. Y yo creo que para el resto de la peña también andaba pensando lo mismo. Que ni de coña. Claro, uno mira adelante y no ve a sus delanteros titulares, y es lo que tiene. Y ojito, que si no es por la salida milagrera de turno de Oblak ante Olunga en el 90, no sé yo (y no, no es roja) … Conclusión: que lo que antes hacíamos con maestría y tremenda seguridad, que es cerrar nuestras ventajas no permitiendo ni estornudar al rival, ahora se ha convertido en nuestra peor pesadilla, que hasta el Cara sería capaz de remontarnos si se lo plantea. Así que nada, habrá que seguir adaptándonos a estos nuevos tiempos que corren: nuestra especialidad, nuestra peor pesadilla.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Thomas, siempre y cuando el Cholo lo ponga justo por detrás de los delanteros, que de cinco no me fío.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

De primeras, un apunte, y es la añoranza que tengo de Tiago cada vez que veo este año al Atleti. Ese temple en el juego, esa salida limpia e impoluta del balón, esa claridad de ideas, esa frescura en su forma de pelotear … Joder, cómo te echo de menos, tronko. ¿De verdad que no podrías salir, aunque fuese un ratito, aunque fuese solo para jugar estos últimos minutos del demonio que últimamente andamos padeciendo? Jooo …. Koke, por su parte, sigue en estado de simbiosis. Lo que no tengo claro es en qué se está transformando. ¿Una planta? ¿Un cáctus, quizás? ¿Un amapolo? Uff, cómo andas, compi … Diego Costa y sus lesiones … Esto ya me lo temía yo también. No me mola nada acostumbrarme a la idea de que de mi mejor jugador tengo que prescindir de él no menos de 3 meses por temporada. No sé. No termino de ver tampoco nada claro el tema. Aunque me guste tanto como el Ogro Costa. Pero, la palma se la lleva el Cholo, claro. Eso de decidir cerrar un partido cuando no lo está, tiene estas cosas. Adiós dos puntos, adiós Costa para una semana, quién te dice que no adiós también Copa … Don Diego Pablo, desde el cariño y la admiración que le proferimos todos por este bloq … ¿Ha merecido la pena?

 

ÁRBITRO: Burgos Bengoetxea. Paso. NI me fijé, la verdad.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 2 GRADOS).

Tengo que bajarlo, señores. No me queda más remedio. Dos graditos menos, con lo bien y agustito que andábamos. Encima es que vamos regalando todo en nuestra casa. Manda carallo …

 

Y el martes, la Copa, que, con la ya mencionada baja de Costa, pasa de dejar de estar en chino filipino, y se transforma en chino mandarín. Pero bueno, nunca dejemos de creer … “Cuando vas perdiendo, es cuanto más te aliento” …

18 de enero de 2018

Atleti 1 - Sevilla 2. ¡Panadero, saca el hacha!



De primeras, ¿Alguien me puede indicar el tiempo que dura un minuto? A mi me han enseñado desde pequeñito que 1 minuto son 60 segundos. Sin embargo, no sé si será cosa de estos tiempos nuevos que corren, del ínclito Tebas, de los árbitros, de las putas televisiones o de este bendito Club que considera más una Leyenda a un tipo como Luccin, o como Jurado, o como una sucia rata mejicana que, por no ser, no es ni seguidor de nuestro equipo, que a otro que ha ganado una Liga, una Intercontinental y una Copa del Rey, y que, durante toda su carrera deportiva, dio y representó como pocos eso que dice nuestro himno y que tanto nos representa como es el manido “Coraje y Corazón”, que tan lozanos lucimos en el descampado que siguen siendo los exteriores de nuestro nuevo campo chachi piruli. Coraje, creo que es la palabra que mejor define mi estado en toda esta puta mierda. Tengo un coraje de cojones.

De segundas, estos ambientes de euforias desmedidas … ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo somos así? “Que si llevan 10 años sin ganarnos aquí, que si ahora con Costa y Vitolo somos invencibles, que si vamos a pasarles por encima, que si hubiesen estado en la primera vuelta el Barsa estaría a tiro de piedra, que si el Sevilla está de pena” (debo de haber soñado que ellos siguen en Champions y nosotros, no, pero no me hagan demasiado caso) … 8 les íbamos a meter, sí. Ya se vió ayer. El cambio de “mentalidad” de esta afición, o, mejor dicho, la carencia que tenemos de la misma, empieza a ser sencillamente preocupante. Sígamos metiendo 8 a los rivales, sigamos … Sin bajarnos del autobús, vamos …

Así que, entre el bochornoso “homenaje”y los estúpidos comentarios que escuchaba en nuestro entorno, comenzó un partido bastante potable y genuino de Copa, con 20 primeros minutos buenos del Atleti, con un gol anulado a Costa de forma incomprensible (todo lo que os escribo son impresiones desde el campo, conste, no he visto la tele, ni putas ganas que tengo, la verdad), con dos remates sevillistas de estos que parecen que entran y que te dan un vuelco al corazón del Mudo Vázquez y de Sanabria, con respuesta colchonera en otro remate de cabeza del Ogro Costa que respondió no menos espléndidamente Sergio Rico con un estupendo paradón, y con un Sevilla que, como me suele pasar con cada rival que veo en directo desde el Metropolitano, tengo la impresión de que termina situándose mucho mejor en el campo y nos termina embotellando por momentos, tal y cómo pasó ayer con nuestro rival de turno, anticipándose siempre a nuestra presión precisamente por eso … Por estar mejor situados sobre el terreno de juego. Los de Nervión ya se pudieron adelantar con un mano a mano de Correa que salvó espléndidamente el bueno de Moya, o con un zambombazo impresionante de Escudero que tuvo que volar hasta la misma escuadra de nuevo nuestro guardameta para sacar una mano milagrosa. Saúl y Koke, por su parte, a pesar de su enorme trabajo, fueron incapaces de hacerse con el control del partido durante este preocupante final de periodo.

Y la cosa no comenzó mucho mejor en el segundo, salvo que Correa entró por el inofensivo Vitolo, y, con su atolondrado juego (nuestro coche de choque favorito, ya saben), pero acompañado por un encomiable Juanfran, empezó a crear buenas ocasiones en sus internadas por su banda derecha, a los que, siempre, no llegaba por un pelo Costa en el segundo palo tras sus centros, o los de Juanfran. Mientras tanto, un tal Lenglet remató al palo (a su propio palo) como queriéndonos enseñar el camino por el que lleva al triunfo el camino del Señor … Y llegó el gol, apenas a falta de cuarto de hora para el final del partido, tras una falta lateral que remató Carrasco (buenos minutos del belga) que sustituyó al inoperante a más no poder Griezmann, y que fusiló con un misil impresionante el Ogro Diegol Costa anotando un chicharrazo fabuloso. Parecía que la cosa, al fin, se encarrilaba. Por cierto, Griezmann, que no se me olvide. Lo malo no es lo exasperante que está. Lo peor es que empieza a ser ya algo habitual en él. No es ni la sombra de lo que fue, ni la centésima parte de lo que uno espera de él. Carne de banquillo, Cholo. Carne de banquillo, de seguir en este plan.

Y, justo cuando mejor estábamos, justo cuando Diego Costa seguía estando a punto de llegar en el segundo palo a centros maravillosos de Correa y del propio Carrasco, justo cuando Correa realizó otro jugadón, pero no quiso dar el gol hecho a Yannick, rematando él mismo a puerta, creo recordar, llegó un estúpido a la par que aislado centro de Navas quién sabe dónde, que repelió en Lucas (el mejor, en mi humilde opinión) y que Moya, en su intento de despejar el balón, se lo terminó metiendo en su propia portería. Apenas 6 minutos después de nuestro tanto. Me jodió un montón, porque esta acción emborronó por completo el partidazo que se marcó nuestro guardameta.

Así que el Atleti perdió el orden, el Cholo lo terminó de arreglar al quitar a Koke y sacar a Torres sin pensar que quedaba todavía otro partido que disputar en la eliminatoria, el equipo se terminó de desordenar por completo, y entre Godín y el exasperante Savic, hicieron el resto, dejando solo, solito, solo a Correa (el otro, no el coche de choque) para poner el 1-2 en el marcador que nos pone la eliminatoria en chino no, lo siguiente. Pero bueno. También os digo una cosa: que nadie nos de por muertos, que aquí queda mucha tela por cortar. Se lo dice uno que vio a Panadero Díaz jugar sobre un terreno de juego (a una edad imberbe, pero lo disfrutó, al fin y al cabo). Ese mítico 3 colchonero.  Ese golazo al Madrid de falta. Esa batalla de Glasglow, esa melena al viento … Así que, en Sevilla, no queda otra, Leyenda: ¡Panadero, saca el hacha!

7 de enero de 2018

Atleti 2 - Getafe 0. El Atleti gana, y bien, pero no se sabe la lección.


De primeras, y como era de esperar, la peor entrada de la temporada en el Metropolitano. La peor entrada en el Molinón. La peor entrada en Mestalla. Tres de las hinchadas más fieles que existen en el fútbol español. De las que aguantan todo, y están por encima de todo. Menos de una cosa, la familia. Su otra familia. Su verdadera familia. Un día de Reyes esto no se puede hacer. De verdad que no. Enhorabuena una vez más, señor Tebas. Su leyenda de personaje despreciable donde los haya, se alimenta cada día más y más. No se cansen de cantarlo: Tebas vete ya.

Primer cuarto de hora cojonudo de ambos equipos. El Getafe, por primera vez que les recuerdo desde que están en primera, me pareció un equipo canchero de verdad. Irritante, desagradable para el contrario y para el público rival … Humm … De qué me suena esta canción.

Ángel avisó con una vaselina light ante el impertérrito Oblak. Mister Costa respondió con un latigazo impresionante desde fuera del área que salió lamiendo la escuadra de un tal Damián Martínez. Poco después, Amat regaló un par de remates al bueno de Jank. Sonreía el esloveno ante la timidez de nuestro ex. Impone mucho nuestro Oblak, qué duda cabe.

El Atleti, a responder con un remate que se fue lamiendo el palo de Griezmann tras dejada del Ogro Diego Gosta, mientras tenía a medio Getafe encima de su espalda. A los 17 minutos, gol que te crió, en una extraordinaria acción individual de Antoine, que cedió a Correa, y el argentino, con una clase admirable, al primer toque y con el exterior del pie, batió al guardameta getafense. Está clarísimo, nunca me dejará de sorprenderme el bueno de Angelito, capaz de exasperarme y enamorarme casi en el mismo instante.

De aquí hasta el final del primer tiempo, el guión del mismo fue escrito por Sergio Leone. Tipos duros, recios, desafiantes, sin afeitar, que se dieron estopa para dar y tomar. El árbitro, como no se enteró de nada, se ve que lo rojiblanco destacaba más que lo amarillo chillón, y nos frió a tarjetas, algunas que ni siquiera eran falta. Pregúntenle, sino, al bueno de Griezmann. Una desesperación, y nada de fútbol hasta el final del primer tiempo, en lo que lo más bueno fue el duelo de Cala contra el mundo. Entre disparos, desafíos y miradas cortantes entre el sevillano y nuestro ogro favorito, al descanso, que el árbitro tiene agujetas de tirar de tarjetas sin ton ni son a todo bicho rojiblanco que se moviese (hasta a mis hermanos y a mi nos sacó tarjeta amarilla el coleguita en cuestión. País).

La segunda parte comenzó con más de lo mismo, tarjeta para Costa (esta sí que justa, conste) por codazo a un negrata de los del Geta. Hasta que, sobre el 17 de la segunda parte, otra nueva asistencia de Sime sobre Diego Costa se convirtió en el 2-0 en el marcador, y en la tan ridícula como justa segunda tarjeta para nuestro killer favorito (ya hablaremos de esto más adelante). El Atleti se quedó con 10, pero aguantó, entre otras cosas, porque Gabi defiende como dos (o como tres, ya puestos) en estas circunstancias. Fue una buena victoria, a mi me gustó un montón el partido, pero lo que me parece inadmisible es que desconozcamos, a estas alturas, las instrucciones del juego. El Atleti ganó, sí. Pero hay que saberse la lección. Estudien un poquito, por favor.

EL CRACK DEL PARTIDO: Muy seguro Oblak, que sigue atajando todo y haciendo fácil lo difícil, que es no conceder nunca segundas jugadas, bien Lucas (aunque muy impreciso en el pase final), muy buenos minutos de Thomas, que entendió a la perfección lo que el Cholo le pidió, al igual que Torres, y grande Diego Costa. Ha mejorado, y mucho, en su juego (especialmente en el aspecto técnico). Su fuerza y potencia sigue impoluta. Tácticamente excelente, es una delicia verle jugar, y me encanta como maneja el límite del desquiciamiento del contrario. Y, por cierto, ya dos de dos.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO. Diego Costa, por no saberse el reglamento. Y Koke, por animarle a subirse a la grada dándole palmaditas (otro que parece que no tiene ni guarra). Y Correa, aún peor, por reconocer públicamente el desconocimiento de dicha norma. Para colmo, el Cholo tampoco tenía muy claro en su rueda de prensa posterior que esta acción era tarjeta. Es decir, me están contando que los que cobran un pastizal por esto, no tienen ni pajolera idea de lo que el manual de instrucciones de este bendito juego, y uno, al que le cuesta también un pastizal todo esto, sabía perfectamente que dicha acción significaba la segunda amarilla y expulsión. Cojonudo, vamos. Que no se me olvide, el señorito Carrrasco rehuyó siempre los balones divididos. Pupa, Geta, pupa.

ÁRBITRO: Munuera Montero. ¿Se imaginan a este buen hombre pitando una semifinal de la Libertadores? Virgen del amor hermoso. No se enteró de nada, no supo manejar nada, no mantuvo ningún criterio medio decente a la hora de tarjetear, no tiene ni puta idea de lo que significa la reiteración de faltas … En fin. Qué nivel, Maribel. Un personaje, el colega.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 4 GRADOS).

Obviamente, se queda como está. Partido de obligado cumplimiento no, lo siguiente.

Y el martes, a superar con dignidad el trámite frente al Lleida, que algunos hasta pensamos acudir y todo al campo. ahora Betis, ahora porque el gol ya va a llegar” …

4 de enero de 2018

Lleida 0 - Atleti 4. Godín y Moya acaban con el Lleida.


Un partido con estupendas noticias, aunque no resultó tan sencillo como marca el tanteador. Porque el entusiasta equipo local salió a comerse el mundo, empleándose a veces con excesiva dureza, permitida por el exasperantemente impasible árbitro (en faltas meridianamente claras provocadas por el empuje del Lleida), aunque eso nos óbice para que reconocer que jugaron una estupenda media primera hora los de Albadalejo, consiguiendo que el Atleti se tuviese que poner el mono de currelar pero de verdad (cosa bastante usual en las eliminatorias de los equipos del Cholo, sea quien sea el rival,  bien es cierto también). Moyá hizo un par de buenas intervenciones, y una última magistral sacada a Iván Angulo, en un espectacular mano a mano tras una no menos excelente contra local, hasta que poco después, Carrasco se limpió su bota mágica sacando una falta maravillosamente templada, para que el imperial Godín pusiese el 0-1 sobre la media hora de juego. Campana y se acabó.

Hasta ese momento, reitero, nos tuvimos que atar los machos, pero de verdad. A partir de ahí, otra vez Carrasco, unos 5 minutos después, se inventó un mágico pase sobre Gameiro, que asistió al más puro Sime sobre Fernando Torres en el segundo palo, y nuestro Niño, eso sí, en claro fuera de juego, terminó de sentenciar la cosa poniendo el 0-2 en el marcador. Y sin necesidad de tirar de nadie más. Así es este Atleti.

La segunda parte no se la hubiese tragado ni San Apapucio, pero había que ver a Vitolo (discreto, pero interesante) y especialmente a nuestro ogro más entrañable, Don Diego Costa. Del canario uno espera mucho. Es muy buen pelotero, aunque su manera de fichar por nuestro Club no me haya gustado un pelo. Si a nuestro querido personaje favorito de “hombres, mujeres y viceversa” (Carrasco, para los no iniciados) le da por motivarse, podemos sacar mogollón de jugo de la durísima competencia que van a tener ambos en jugar.

Por otro lado, del Ogro, uno espera lo que le vio. A por todas. Da igual competición, rival, motivación … Su motivación se denomina “Diego Costa”, punto. Le da igual echar un pachanga en su querido Lagarto que jugarse una puta final de Champions que terminará jugando, pero de verdad. En sus 5 primeros minutos, asistencia de Juanfran, él se lanza a por un balón imposible, y gol que te crio. Ahí radica la diferencia con Vietto, con Gameiro, con Torres … Ese gol solo le busca él. Solo lo mete él. Por eso le añoramos tanto.

Después, sustito muscular del lagarteño, que, por momentos, fue algo más que sustito, pero uno, que le recuerda dejarse una pierna en Getafe contra un palo por anotar otro tanto esos imposibles de los suyos, sabía que si se levantaba, de ahí no le sacaba ya ni Dios. No tenemos que tener ansiedad con él (y él, el que menos la tiene que tener, de hecho). Lo de este jugador vendrá todo rodado, con la naturalidad del que nunca se ha ido. Diego Costa reloaded.

Finalmente, golito afortunado de Antoine (que, me da, nos va a hacer gozar cantidad jugando de media punta con el ogro más adelantado) de falta, y eliminatoria sentenciada. Y sí, está muy bien resaltar a Costa, y a Vitolo. Pero ayer, los que realmente sentenciaron la cosa fue Obla… digo Moyá (apenas les diferencié) y el Imperator Godín. Ellos fueron los que realmente se merendaron la eliminatoria. Que vaya pasando el siguiente, pues.

23 de diciembre de 2017

Espanyol 1- Atleti 0. La gran mentira.



¿A vosotros os gusta la Navidad? Yo soy de los que pienso que son unas fiestas hechas por y para los críos. Ellos sí que las disfrutan de verdad. Sin preocupaciones, sin dolores de cabeza … son días llenos de magia e ilusión. Esos adornos en casa, ese Belén con las luces puestas, esas Nochebuenas en el pueblo, el La Roda de Albacete, con mis abuelos, con todos mis tíos, con mis primos, con parte de amigos del alma. Juntadas de hasta 20 y 30 personas. Unos recuerdos inolvidables.

Perdonen un momento … Luis Filipe, ¿Qué haces? Hostias, vaya contra que hacen estos … Baptistao solo … Madre mía, qué vaselina, que casi va al banderín del córner … Perdonen la interrupción.

Y luego estaba la noche de Reyes (eso de Papa Noel jamás ha ido con nosotros, lo siento). Ese poner las zapatillas, un trocito de turrón y una copa de coñac en el balcón. Esa noche dando vueltas, soñando sin parar. ¿Quién no jura haberlos visto alguna vez? Os aseguro  que yo, varias. Y oírles también.

Espera … Coño, si está jugando Griezmann … ¡Penalti! Joder, cómo se ha tirado el gilipollas … La lástima es que no le han sacado tarjeta. Hala, ya te puedes volver a poner tu disfraz de desaparecido … “Amor”.

Luego, de más adolescente, estaban las fiestas que hacíamos en la casa vieja de los abuelos de Martín. Brutales borracheras, ligues a mogollón, ibas luego de fiesta en fiesta recorriéndote el pueblo (uno, con cuidado, que era forastero, y, en esa época, había que andar con pies de plomo con los mozos del lugar … con las mozas, sin embargo, todo era mucho más sencillo. Ahí, precisamente, ahí, residían todos los problemas … Y en la ingesta descomunal de alcohol, claro). Después, unas buenas gachas pelados de frío a las 8 o 9 de la mañana, y a sobar como Dios. Podíamos con todo.

Cuidado … coño, el francesito vuelve a aparecer. ¡vaya pase a Gameiro! Solo, solito, solo … Pero hombre, por Dios … O cruzas el balón, o se la dejas a Saúl. Madre mía, qué desesperación.

Posteriormente, y recién estrenada la mayoría edad, comienza la época de las macrofiestas. Te gastabas un pastón, pero te garantizaban todo: alcohol y mujeres a mogollón, descontrol total, primeras marcas, diversión, desenfreno… Luego siempre acababa en nada. No te comías un saci, te las veías putas cada vez que ibas a por una copa (al final de garrafón, garrafón), y, para colmo, a veces palmabas la chupa y todo, aunque la dejases en el macroropero. La primera de las grandes mentiras. La macrogranmentira.

Vaya mierda de punto que vamos a conseguir … Espérate, que esto no ha acabado, Manolo. Vaya contra del Espanyol …Vaya la que le ha hecho Piatti a Augusto, o a Savic … En el fondo, ¿Qué más da? Vaya pase del malnacido vikingo a Sergio García … Y vaya clase qué tiene este último … Tendrá 50 años y seguirá igual. ¡Qué golazo!

Y, al final, llega la realidad. Pasas lista, y empieza a faltar gente, y más gente (cada día te quiero más, mamá). Te das cuenta de que lo de los Reyes no es como te contaron. Te desespera el gasto absurdo que tienes que hacer durante estas fechas (lo tengas o no lo tengas), la cantidad de comida que se tira. Te da muy mal rollo por la gente que está sola, o en la calle tirada. Te hastía tanta puta cena, tanta celebración, tanta falsedad en la peña, tantos maratones en la tele diciendo que “qué buenas personas somos, sed también vosotros tan buenos como nosotros”, tanto puto anuncio de colonias hablando en idiomas ininteligibles, la puta lotería que jamás te toca (cuanto más juegues, peor, garantizado). Entonces, das la vuelta al reloj de arena, y ves la misma caer hasta que se acabe todo esto, hasta que se vacíe, y te das cuenta de eso … que es, en el fondo, todo esto … Una gran mentira.

Tal y como fue el partido de ayer del Atleti. Uno puede jugar una vez a la ruleta rusa y salirle. Y, quizás ,hasta dos y tres veces. Pero esto ya cansa, porque todos sabíamos que iba a terminar pasando. Y, aunque hubieran ganado … Oigan, no. Está muy bien eso de ser el equipo molesto, tocapelotas y tal, pero espectáculos como los de ayer, ya no, macho … Es que no hay por dónde pillarlo. La gran mentira.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Sergio García. Uno de los peloteros con más clase que uno ha visto sobre un terreno de juego. Claro ejemplo de jugadorazo infravalorado.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
No es un partido para señalar a nadie, la verdad (porque no se salva ni San Apapucio, vamos), aunque, si yo fuese el Cholo, me sentaría junto a Correa, le haría ver los minutos que disputó, y me gustaría escuchar de su boca qué es lo que intentó hacer en cada disparate con que nos deleitó en cada acción que participó el menda. De verdad, que el Valencia se lleve al tal Lautaro ese. Estoy hasta la polla de las putas mentiras argentinas. Otra gran mentira.

ÁRBITRO:
Melero López. Casi perfecto. Si hay algo que decirle, es por qué no amonestó al francesito amoroso en su simulación de penal. Poco más.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 4 GRADOS).

Lo bajo 3 grados, y esta vez sin coñas. Ya sé que se han tirado un año sin palmar y tal, y tiene un mérito acojonante, y, además, joder, algún partido iban a perder, pero, sinceramente, lo de ayer es para sacarse los ojos de cuajo, vamos. Jamás me he ido a la cama con tal estupor ante lo que tuve que contemplar.

Y nada. El próximo partido, en Lleida, en la Copa. Imagino que, por fin, sacará a Diego Costa, que, hoy por hoy, es mi auténtica gran ilusión (Vitolo es muy bueno, pero no me da buena espina el tema, cuando alguien no viene de buenas maneras, chungo cubata, Dios siempre anda vigilando estas cosas). Eso sí, aunque la crónica les suene pesimista, desengañada y tristona, para ustedes, por siempre, y para siempre, lo mejor de lo mejor. Sea  la época del año que sea. Escrito queda.

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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