11 de mayo de 2017

No es no.



No es no. No os pienso dar la enhorabuena por nada de lo que consigáis (aunque sea a costa nuestra), tal y como, sin embargo, suele ser mi estilo con el resto de rivales que tengo cuando logran doblegarme. No me gusta vuestra forma de ganar, ni la de perder (cuando raramente nos permiten hacerlo al resto de los mortales), ni de conseguir las cosas. No estáis dentro de la idiosincrasia que tiene que tener cualquier deportista. Ya no os reconozco ni como rival, ni como vecino, ni muchísimo menos como amigo.

No es no. No volveré a mentar vuestro nombre en mi bloq jamás. Este es un sitio humilde pero limpio, sin contaminar ni intoxicar por nadie. Bastantes voceros ya tenéis a sueldo que os engrandecen vuestras conquistas, camuflando convenientemente, eso sí, los medios que soléis emplear para conseguir las mismas. Vuestra historia está terriblemente manchada con sordomudos que son expulsados por insultar a un árbitro, por penaltis tras balonazos en las pelotas, por multitud de goles en fuera de juego, por agresiones viles de vuestros espantapájaros Capitanes que pasan siempre de puntillas, camufladas convenientemente por vuestros lacayos a vuestra servidumbre, esos tentáculos venenosos denominados “prensa”. Ese maloliente cavernáculo, como ya convenientemente ya se os conoce por más sitios en el mundo.

No es no. Jamás podré estrechar vuestra mano. Me parece deleznable, a la par que grotesco, que, en vísperas de la disputa de una semifinales de Champions, vosotros, que vais dando lecciones de moral y de no sé muy bien qué extraños valores, os permitáis el lujo de fichar a un jugador de vuestro rival con contrato en vigor, impunemente, ante la pasividad de los organizadores del torneo (que no entiendo cómo no entran de oficio en este tipo de temas, o sí, quién sabe), con el beneplácito, por supuesto, de vuestros palmeros de la prensa, estómagos agradecidos que camuflan dicha vergonzante operación con que el jugador tiene derecho a jugar en dónde quiera, sin importaros el deseo real del Club que le ha formado desde pequeño (mentalmente con poco éxito, todo hay que decirlo), y, lo que es peor, la pasividad de nuestros vergonzosos delincuentes-dirigentes, que no solo no han tenido pelotas de denunciaros vuestra vileza, sino que encima han llegado a un acuerdo firmado y todo. Es lo que tiene tener a un par de comadrejas que solo les importa el color del dinero. De ese mismo que vosotros os permitís el lujo de quemar 40 millones de ellos por un imberbe chaval de 16 años. Por encima del bien y del mal. Ese es vuestro lema. No hay normas que rijan más las que se dictan desde ese nido de corrupción que es vuestro palco, manejado mafiosamente por vuestro escatológico presidente.

No es no. No quiero saber nada de una “institución” cuyos jugadores realizan grotescas celebraciones cuando vencen a sus rivales, capaces de humillarles metiéndoles 10 goles cuando juegan contra nueve (por supuesto, injustamente encima), aunque sea frente a un modesto equipo de Vallecas. Individuos que escupen a sus contrarios, que agreden impunemente por la espalda,  estúpidos egocéntricos que no celebran ni los tantos que anotan sus compañeros, ya que no son suyos propios. Niñatos consentidos que son capaces de reírse y mofarse de un entrenador de un modesto equipo que acaba de descender (entrenador, que, por cierto, ha sido una leyenda viva de una institución tan respetable como el Arsenal). ¿Puede haber mayor vileza en este mundo? Eso sí, vuestros simpáticos colaboradores de esos panfletillos que tanto os adoran, os ríen las gracias y todo, indicando que “miren qué graciosos que son, qué divertidos … ¡Qué equipo más ejemplar!”.

No es no. No voy a felicitar a ningún aficionado que es seguidor de un equipo indigno. Un aficionado al que su máxima estrella tiene que rogar que no se le pite porque, después de haber conseguido más goles que en toda su puta vida haya podido soñar, se le siga abroncando de nuevo porque falle tan solo otro. Unos seguidores del deporte que más amo que, solamente abandonan sus pipas para insultar a sus rivales, o directamente menospreciar y ridiculizar también a su propia gente. Unos tipos que, hasta en un simple partido de tenis, hacen de su capa un sayo y también llenan ese silencioso deporte con sus berridos y graznidos, simplemente porque un jugador rival está viendo un encuentro de dicho deporte y perciben su presencia. Una gente que se apodera de todo impunemente, como siempre están haciendo con la Selección, o con cualquier otro deportista de otra modalidad que reconozca que es de dicho equipo, apoderándose de sus triunfos y haciéndolos también suyos, con un par. ¿Felicitaros, dices? Soy como la niebla. Me percibís, pero soy intangible para vosotros ... Ando en otra dimensión.

No es no. No me interesan vuestros supuestos méritos deportivos, conseguidos a base de  talonarios. No reconozco vuestra historia plagada de robos. Desprecio profundamente vuestra piel de cordero solidario con la que intentáis mantener vuestra mirada frente a la mía, esbozando esa burlesca muesca de compasión, cuando percibo claramente por dentro vuestro odio más visceral. Sentimiento recíproco, sí, pero con una clara diferencia: yo sí que me puedo permitir en la vida mirar a mis rivales de frente, a los ojos. Vosotros, no. Rotundamente no. Las hienas sois así, cobardes, y solo os gusta atacar en manada. No es no.

Así que nada. Olvidaros de mi existencia para siempre jamás. No sois ya ni siquiera un mal necesario. Simplemente, sois el mayor ejemplo de escoria putrefacta que pueda haber el universo. Si algún día tuviese un hijo, eso sí, os utilizaría como muestra de todo lo que no se puede ser en la vida. Todos los pecados capitales que representáis. Nunca me cansaré de repetirlo: más vale honra sin barco, que barco sin honra. Perros cobardes, que no  tienen ni agallas para venir a pie a nuestro Templo, y prefieren venir en autobuses enjaulados ... No os queda mili ni ná, majetes.
Dejadme en paz. Que yo soy del Atleti, chavales .... Y lo digo con henchido orgullo, máxima convicción y pleno sentimiento. Ya. No tenéis ni puta idea de lo que os estoy hablando. Ni falta que os hace …

Y gracias. Gracias a todos los que estuvisteis ayer en el Calderón y disteis esa despedida tan apoteósica como apocalíptica a nuestro Templo en Champions, cantando a todo pulmón nuestro himno en pleno diluvio universal. Gracias a los jugadores, que hicieron un partido espléndido, y sobre todo, al Cholo, que hizo un planteamiento no menos estupendo del encuentro (lástima no haber llegado al descanso con el 2-0, me cago en la puta, el plan iba más que bien). Es un milagro que con algunos mimbres con los que cuenta el equipo siga compitiendo como lo está haciendo. Siempre en lo más alto. Seguiremos creciendo, no tengo ni la más mínima duda. Cabeza alta todo el mundo, ¿eh? Yo me voy, al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón …

26 de abril de 2017

Atleti 0 - Vila-Real 1. La espina en la garganta.


Como para que luego me digan que hago el papanato con mi ristra de supersticiones … Para no creer en ellas.  ¿Qué tendrá este puto equipo que siempre se nos atraganta tanto? Es algo sencillamente inexplicable, y después del partido de ayer, ni os cuento.

Porque el encuentro fue eso: una puta espina que se te queda dando el coñazo en la garganta después de comer pescado. Lo que puede empezar como un juego divertido con la lengua, intentando quitártela de en medio, termina en pesadilla total, clavándose del todo y haciendo sangre, pero de verdad. Justo el desarrollo del partido de ayer.

80 minutos cojonudos del Atleti, con oportunidades a go-gó, con dominio total y absoluto de todas las facetas del juego, pero, entre que no hubo Dios que lograse meter la pelotita al final, por un lado, y que el Andrés Fernández recordó al excelente portero que me maravilló en muchos partidos cuando militaba en Osasuna, por otro, nos terminaron de aguar la fiesta. En fin.

Primera parte de dominio total, ni un triste acercamiento por parte visitante, y ocasiones marradas por Saúl, en espléndido cabezazo viniendo desde atrás, por Correa, por Gaitán, y todas con un denominador común: paradón de Andrés Fernández.

Añádanle al recital un fantástico pase de Koke a Griezmann hizo que el francés se plantase solo ante de nuevo Andrés, y que si quieres arroz, Catalina … El rechace le cayó a Gaitán, y su remate de cabeza, de nuevo lo desvío el dichoso Fernández. Después de todo este vendaval, al descanso, pero el Atleti estaba bien, jugando con paciencia y pensaba que el gol, llegaría.

Craso error. Aunque, en la segunda parte, aún embotelló más si cabe el Atleti al Vila-Real, pero, el resultado, siguió siendo el mismo: parada del dichoso Andrés. Especialmente sangrante fue el mano a mano que tuvo Nico frente al portero visitante, que recordó a su estrepitoso fallo también en Eibar (machote, estas cosas hay que depurarlas un poquito). Salió Torres, y tuvo un buen cabezazo que salió lamiendo el palo tras excelente pase de Antoine. Salió Carrasco, y hasta que el nene no se hizo pupita en su hombro, tiró una falta y todo que repelió Bruno con la mano, en un penalti flagrante de esos que jamás le pitan a este jugador (lleva ya unos cuantos así, créanme). El Atleti empezaba a desesperarse. Malo, porque eso es señal de que se volcaba perdiendo la cabeza, y el Vila-Real nos la podía jugar.

Ya avisó Soriano en el primer tiro a puerta del equipo visitante, allá por el setentaytantos de juego, en una gran contra cuyo disparo final del puto azulejero salvó un defensa colchonero cuando parecía que entraba dentro (imagino que sería Savic, fiel a su cita de salvar un tanto por partido). En ese mismo momento, supe que este partido lo palmábamos.

Así fue. Sobre el 81 de juego, saque de puerta de Andrés Fernández, Filipe que falla tras intentar controlar el balón en zona prohibida, el recién salido al terreno de juego, el tramposo del Bakambú o memez análoga, que se va como una flecha hacia la línea de fondo por la banda, pase al corazón del área, Savic se la come, pero Soriano no, que remacha el tanto a placer. Ver para creer.

Y se acabó el partido. Una puta injusticia como otra cualquiera, pero este deporte se juega así, y consiste en eso, en clavarla dentro. Así que el tercer puesto, se complica. Yo no sé vosotros, pero aún sigo con la garganta fatal después de padecer esa dichosa espina que tenemos denominada Vila-Real.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Ni que decir tiene que Andrés Fernández, por parte visitante, y cumplió Giménez de nuevo como lateral, por parte local, eso sí, siempre y cuando no le dé por sacar de banda, porque si lo hace como si de un balón de playa se tratase, para un portero medio decente es pan comido. Tanto experimento ya no, Mister, por favor.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Espero que el bobito del Carrasco tenga su clavícula partida en mil pedazos, porque será la única forma de que le perdone su marcha ayer del terreno de juego, cuando acaba de salir y el partido andaba empatado, que faltaban solamente 20 minutitos de nada, caramba. Me parece a mi que el niñato éste poco se ha empapado del espíritu que tiene que tener todo jugador que quiera portar este escudo. Como lo de ayer se confirme, ya van 2 veces que el nene se borra por pupita. Entonces, igual ya me podré empezar a cagar en su puta madre tranquilamente. Eso si, que esté tranquilo, que su peinadito y su barbita quedaron impolutas, no sea que nos coja el niñato un berrinche.

ÁRBITRO:
Iglesias Villanueva. Bastante desquiciante también el colega, dentro de la tónica general de la puta noche (penalti ya mencionado comido de Bruno incluido).

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

A pesar de la derrota, esta vez no se merecen que lo baje, así que no lo toco. A ver los talibanes de esta, nuestra amada y ponderada sección, tienen a bien indicarnos ahora. ¡Gentuza!

Y el sábado, Las Palmas. Un partido que nos podíamos tomar con relativa facilidad, teniendo en cuenta lo que se nos avecina, a tomar por culo bicicleta. Dichosa espina … “Forza el Atleti, Forza Campeón” …

23 de abril de 2017

Espanyol 0 - Atleti 1. Imparables.


Partido sumamente jodido el de ayer, por varias circunstancias. Y, sin embargo, se acabó sacando con nota. ¡Qué cosas tiene este Atleti!
Enumeremos. Obviamente, notamos el cansancio (más físico que mental) de Leicester, y, aunque el equipo no salió ni mucho menos mal, poco a poco se fue viendo que las piernas no respondían a los deseos de la mente. En mi humilde opinión, creo que el Cholo debería de haber rotado un poco más, pero también es cierto que estamos en el tramo final de temporada y que cada punto es oro, y, está claro que a Simeone no le apetecen previas en agosto frente al Mónaco de turno. No sé. Yo creo que sacando a Gaitán, a Lucas, a Correa, a Thomas y demás, no se debería de notar bajar tanto el nivel, pero, como ya les he expuesto en innumerables ocasiones, afortunadamente para el mundo Atlético yo no soy el Mister de los colchoneros. Eso que ganamos todos.
Otro inconveniente fue el rival. El Espanyol sacó su mejor versión de la temporada y jugó, a ratos, bastante bien al fútbol. No es que nos crease situaciones de gol flagrantes, pero sí opciones de las mismas, y, por momentos, nos produjo sensación de embotellamiento. A mi me gusta ganar así a mis rivales, qué cosas. Quiero que den siempre el todo contra nosotros y empleen todas sus armas que tengan. Esto implica que, por un lado, nos respetan y valoran como al que más, y, por otro, dan mucho más valor y sentido a nuestras victorias. Las pajas mentales que se hace el personal con estos temas, pues eso ... Yo conozco a peña que mata el tiempo chupando candados …. Será por gustos.
Tras una primera parte de dominio del filial, y una segunda que comenzó, aún más si cabe, achuchándonos a base de bien, el Cholo empezó a mover la coctelera y la cosa se notó. Sacó del terreno de juego al inoperante Torres por Thomas, puso a Carrasco en punta junto con Griezmann, y el Atleti empezó a despertar. Después, sacó a Gameiro por el belga (que se piró rezando en hebreo, yo le entiendo) y, más por el mensaje que mandó a unos (voy a por el partido) y a otros (hay que ganar como sea), que por la propia influencia del desafortunado ayer Kevin en sí, el Atleti tuvo sus mejores minutos en Cornellá. Y eso nos bastó. Así de simple. Un sencillo apretón de dientes. Ya avisó en una clarísima Koke que, por su afán de centrar a su coleguita Griezmann, lo que hizo fue desperdiciar un remate de cabeza franco sobre Diego López (está fundidísimo Kokinho). Hasta que en el 72, llegó la sentencia, en un balón que pilló en el segundo palo Antoine, remachó de volea según le venía, y, con la inestimable colaboración de Diego López (ese primer palo de las entretelas, querido) remachó sin piedad a la red. Hasta entonces, Antoine estaba completamente desaparecido, pero … hay que mantenerle siempre en el campo, aunque juegue con los ojos vendados, cada día lo tengo más claro.
Faltaba uno para la fiesta, y fue Oblak, que, yo creo que dos-tres minutos más tarde, le sacó un mano a mano a Baptistao con un par (y nunca mejor dicho). Otro que da puntos sin comerlo ni beberlo. Poco más tuvo el encuentro (bueno, y un remate de Gerard tras salida vendimiadora del bueno de Jan - fijo que andaba aún con las pelotas escocidas - que yo todavía no entiendo cómo no significó el empate del encuentro). Si después de toda la tralla que llevamos ya encima, somos capaces de doblegar a nuestros rivales con tanta facilidad, máxime cuando juegan al gran nivel que jugó ayer el equipo local, sirve para demostrar que el bólido colchonero anda a velocidad galopante. Sencillamente imparables.
EL CRACK DEL PARTIDO: No suelo destacar a jugadores rivales (fallo mío, lo reconozco) pero me encantó un tal Aaron Martín. Tiene el filial, en líneas generales, algún canterano que otro francamente interesante. Hay que prestar atención. Por parte colchonera, nuestro incombustible Gabi (aunque le sobró una patada muy fea que dio en la primera parte), Savic sigue salvando un chicharrito (con perdón) por partido, Giménez creo que el martes va a jugar de delantero centro (no lo descarten) y,. por supuesto, el premio final se lo doy al gran Oblak. El que sepa la dificultad que tiene casi siempre atajar los balones que le rematan como él lo hace, previniendo posibles segundas y terceras jugadas peligrosísimas, sabrá realmente de lo que estoy hablando, y de por qué Jan es uno de mis putos ídolos en éste, nuestro adorado Atleti.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Koke no puede ni con su alma. Saúl, tres cuartas de lo mismo. Y Torres … En fin. Ya sabéis que el Niño tiene licencia para hacer lo le dé la gana, punto.

ÁRBITRO: Vicandi. Nos os va gustar lo que os voy a decir, pero nos perdona un penalti tan claro como absurdo de Saúl por manaza dentro del área, en el primer tiempo, y con empate a cero en el marcador. Lo siento, pero es lo que hay.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).
A pesar de las continuas amenazas sufridas por mi tuitero favorito durante la noche del Sábado (hablamos del gran Borjita, como no puede ser de otra forma @Borja_Mt ), el termómetro, ni mucho menos se toca (y de ponerle en positivo ni hablamos, vamos). Ayyyy, qué paciencia …

Y el martes, el Vila-Real. Partido sumamente complicado, ya anticipo, y contra un rival que se nos da no mal, sino lo siguiente. Y encima, ahora hasta meten goles con la mano y todo (¡Forza Lega, coooñooooo!). Como nos hagan esto a nosotros, quemo el puto Mercadona de mi barrio. Escrito queda.

19 de abril de 2017

Leicester 1 - Atleti 1. Esa extraña sonrisa.


Esta extraña y puta sonrisa que tengo este año cada vez que el Atleti juega Champions. Un tanto grotesca. Bobalicona, si se quiere. Pero que no hay Dios quien me la quite. Una extraña sensación de superioridad mezclada con pasotismo. Como si no me importase nada. Como si no esperase nada de ella. Como si lo tuviera todo claro, muy claro. Tan claro como lo tuvo ayer el Atleti en la primera parte. Una muy potable primera parte.

En cuanto nos puso el primer aprieto el entusiasta equipo local, comandados por el excelente Vardy, poniendo una en bandeja a Okazaki (ya empezamos con los putos nombrecitos), que mandó al limbo, allá por el 17 de juego, respondimos con nuestra primera posesión larga de verdad (no sería la última de este primer tiempo, otra cosita fue la segunda parte, evidentemente), en la que un espléndido centro de Luis Filipe hizo que rematase Saúl con un no menos fenomenal remate de cabeza, cruzadito y picado al segundo palo, que batió de forma inapelable a Schmeichel. 0-1, lo más difícil ya estaba hecho. Algo tiene este muchacho en esta competición. Algún halo le ha bendecido o algo. Quizás esa costilla en Leverkusen …

El resto del primer tiempo, coser y cantar. Y, por momentos, bordar el fútbol. Cualquier parecido con la segunda parte, pura coincidencia. Quizás en el color de las camisetas. Poco más.

El Leicester empleó sus auténticas armas, limitadas pero armas, al fin y al cabo, en este segundo periodo. Sacó a Ulloa al terreno de juego y empezó el bombardeo continuo y constante de  balones que llegaban por todos lados. Juanfran se nos lesionó, por nuestra parte, y tocó empezar a mover fichas al Cholo. Entre cambios, cambios y más cambios de posición, un tal Chilwell se convirtió en el jugador-pesadilla de turno, y entre nuestro desconcierto posicional, encontró en nuestra banda derecha un filón en el que, sorprendentemente, siempre se encontraba solo dentro del área dispuesto a fusilar al bueno de Oblak. Avisó un par de veces. Su tercer remate, acabó en un mayúsculo barullo, del cual Vardy se aprovechó y empató el partido. Martirio chino para los nuestros tocaba, visto que no fuimos capaces, en todo este lamentable segundo tiempo (en lo que a versión atacante se refiere, ojo) de hilvanar ni una triste contra que llevarse a la boca. Bueno, sí, hubo una. Una extraordinaria acción individual de Griezmann cuyo centro no llegó el desconocido ayer Carrasco (desconocido, para mal, claro), al poco de comenzar dicho periodo. Especialmente desesperante a la par que impreciso estuvo Koke también en dicho menester, ya puestos. Está claro que cada vez que halago a alguien en público …

Pero se aguantó el chaparrón. Porque en esta competición uno no puede esperar plantarse en semifinales fumándose un pitillito. El único que, creo, se puede permitir ese lujo, es el maravilloso Lukas. Ayer, en su salida al terreno de juego, me recordó al gran Rober Duwall en la majestuosa Apocalipsys Now: “Tranquilo, Cholo – le dijo-. Me encanta el olor a Napalm por las mañanas”. Y por las noches también, añado. De verdad, como se no escape algún día este jugador, me voy a pillar un cabreo pero de los de verdad. Es una brutalidad el menda. Y, si a los 10 minutos de salir de central, hay que ponerse de lateral, en pleno bombardeo local, no pasa nada, Míster. Me enciendo un cigarrillo, y disfruto del espectáculo.

Y si. En ataque estuvimos fatal, pero en defensa, sensacional. Segundo partido que me gusta, y bastante, Savic. Me empiezo a preocupar. Godín, por su parte, estuvo en plan Godín. Como es él. Imperial en todos los sentidos. Si hasta el experimento de Giménez (que partidazo el suyo también, joder) me está empezando a molar … Madre mía, pero qué miedo me está empezando a dar todo esto. Y también, ya puestos, resaltar la nueva exhibición de nuestro Capi. Lo sigo diciendo, a éste nos va a costar un huevo y parte del otro reemplazar. Si es que algún día se cansa de esto, claro, que está por ver.

Así que nada. Ahí seguimos. Aún queda otra noche mágica en el Calderón. ¿Seguiré con mi extraña y puta sonrisa del orto? Quién sabe. Un último consejo. Recuerdo como si fuese ayer un genial contratifo que hicimos la muchachada del Frente, en aquellos años en los que ir a la puta pocilga era algo que uno se podía permitir, a la fulerada local, que, por su parte, orgullosa, lucía un barquito vikingo en todo ese lamentable fondo sur. Dicho contratifo rezaba así: “Más vale honra sin barco, que barco sin honra”. Pues eso. Que sigan disfrutando.

9 de abril de 2017

Madrid 1 - Atleti 1. Naturalidad aplastante.


Un derbi de los más tranquilos que recuerdo, la verdad. Como antes les pasaba a ellos con nosotros, el Atleti, en cuanto se puso un poco firme, apretó un poquito y se fue a por el Madrid, logró empatar el mismo cómo y cuándo quiso. Y si el partido dura 5 minutos más …

Primera parte. Pues igualada, tirando a aburrida. Ideal de la muerte para la hora de siesta, vamos. Primera media hora correcta del Atleti, controlando más o menos bien la situación, el Madrid, sí, tuvo las suyas a partir del minuto 25 de juego, una de Benzema, que salvó el espléndido Oblak, otra de Cristiano, que despejó en la línea de gol el fenomenal (ayer, ojo) Savic, con Oblak ya batido, y una tercera del homínido Bale que cruzó su remate de cabeza  en exceso. Eso, por la parte nauseabunda del partido.

Por la medio decente, alguna internadita de Carrasco, fatalmente finalizadas casi todas, un latigazo envenenado de Griezmann desde Donosti que despejó a córner Keylor Navas, y, para todo lo demás, sofá, solecito que entra por la ventana, y persiana que se cierra en los ojos va, persiana que se abre en los ojos viene. Qué puta dulzura de vida.

Segunda parte, el Atleti sabe que andamos ya por Semana Santa, y sale con un empacho de torrijas de impresión (y eso que el Mono Burgos siempre anda por ahí suelto, garantía total de que pocas o ninguna quedarían vivas). El Madrid, por su parte, aprieta un poquito (tampoco sin hacer encaje de bolillos, por mucho que se nos quiera vender) y Oblak, que pasa de torrijas cantidad, a lo suyo: salva otra clarísima a Benzema, en magistral salida, hasta que Pepe (al cual deseamos desde este humilde bloq una rápida recuperación, si a su evidente falta de cerebro añadimos también ya percances físicos, la cosa empieza a ser preocupante) aprovecha una de esas jugadas que cuando hacen esta peña es que trabajan de puta madre la estrategia vs. cuando la hacemos el resto, es que no tiene mérito alguno, y de certero cabezazo cruzado bate al imperial Oblak. 1-0, seis de la segunda parte … ¿Y qué?

El Atleti, con toda la naturalidad del mundo, le bastó con apretar un poquito en los últimos 25 minutos finales para que, crease una clarísima ocasión de gol de Torres, que marró por no ser fiel a su propio estilo (picadita, Fernandito, por Diossss, como siempre haces, picadita), y Griezmann aprovechase, a falta de apenas 5 minutos para el final del partido, una gran asistencia de Correa para batir con suma facilidad al guardameta panchitero. Así son los derbis últimamente desde que un tal Cholo Simeone pillara la batuta colchonera. Se controlan, y, si se nos ponen por delante en el marcador, se aprieta un poquito, y con eso nos sobra para sacar un empatito. Sin grandes alardes. Sin épicas proezas, como les costaría a otros sacar algo de allí. Con una naturalidad aplastante.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Guarden mis seguidores esta crónica en oro en paño, porque Savic merece todos los honores tras su partidazo, Correa siguió en su línea ascendente de confirmación de sus excelentes minutos contra la Erreala, Griezmann sigue en plan crack total, y Oblak, qué decir de Oblak … Antes era Casillas el que nos amargaba a nosotros la existencia. Ahora, Jan toma el relevo, pero, como no puede ser de otra forma, en sentido contrario. Qué portero, madre ….

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
A mi Koke (y miren que uno es Kokeinómano) no me gustó nada ayer. Y, ya puestos, Torres tampoco, la verdad.

ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea. Sensacional. Tan extraordinario como el fenómeno paranormal que sucedía en el Santuario cada vez que pitaba una falta a favor de los vikingos y la obsoleta, caducada y trasnochada grada local balbuceaba eso “Hasta los huevos, estamos hasta los huevos”. El rostro que se gasta esta peña tiene a infinito, virgen del amor hermoso …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 7 GRADOS).

Dos grados menos. Ya perdonarán, pero tengo un excelente coleguita deportivista que me inculcó que los derbis, ni se disputan, ni se juegan, ni se empatan, ni pollas en vinagre …. Sencillamente, se ganan … Y uno, que, añadido, es discípulo fiel de las doctrinas de un tal Luis Aragonés, añade … “Y GANAR, Y GANAR, Y GANAR … Y VOLVER A GANAR”. Pues eso. Los bañitos en Neptuno por empatitos, para otros. No para los Atléticos.

Y luego no me digan que no les adelantamos noticias desde este bloq. A las 16:23 h. del 9 de Abril, les podemos adelantar que tanto Griezmann, como Koke, como Oblak, como Courtois, como Theo, como Lucas, como los Apóstoles, y como el gallo de la popular misa navideña, todos ellos, jugarán en el Real Madrid en la próxima temporada. Asímismo, el menda lerenda también emigra y, os puedo anunciar sin rubor alguno, que ficho por esa grada de “animación” denominada “Real Madrid Fans”, o memez análoga, para las próximas 9 temporadas. Hombre, aunque solo sea para asesorarles de que no sean  tan pardillos como para realizar el tifo del año utilizando la palabra “trono” como eje principal del mismo,  con el juego que puede llegar a llevar la misma, ya me sacarían algo de jugo, ya … Si es que … El que no se consuela, es porque no quiere.

Y el miércoles,  al lío gordo de verdad. Leicester. Ni una sola confianza. Hay que darlo todo sí o sí. Como los últimos 10 minutos frente a la Erreala. Así somos imbatibles, como bien apuntó Don Pablo en esta semana.  “Sé, que no hay distancia que nos pueda separar … Vayas dónde vayas ahí estoy”…

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