4 de diciembre de 2016

Atleti 0 - Espanyol 0. Nombres propios.


Quique Sánchez Flores.
Más que justo su homenaje, por mucho que algún amargado siga empeñado en zamparse un bocadillo de mazapanes. Ese hombre nos dio mucho, nos devolvió a volver a empezar a ser alguien en Europa, les explicó a los mercenarios en qué Club estaban y qué se esperaba de ellos tras la debacle y posterior remontada de Huelva, y, principalmente, nos hizo que estuviésemos siempre con la cabeza alta, bien orgullosos de lo que somos y de lo que representamos. Desde luego, Quique Sánchez Flores siempre tendrá un hueco en mi corazón. Siempre. Y, por cierto, su planteamiento del partido de ayer, sencillamente modélico. Sabe de qué va esto, y bastante.

Oblak.
Imposible no hablar de Oblak tras su encuentro de ayer, sacando 2 manos a manos flagrantes a Gerard (que, por cierto, tiene una pinta estupenda este chaval). Los que queráis quedaros con vuestras pataletas con el tema de los penaltis, allá cada cual, cada uno es muy libre de autoflagelarse como más le plaza. Yo me estoy haciendo ya muy mayor, y cada día me gusta menos perder el tiempo con gilipolleces.

Giménez.
Macho, es que sigo flipando en que no hay color entre este menda y el Savic. Pero ni de puta coña, vamos.

Los cracks.
En este tipo de partidos, es cuando los cracks tienen que dar el pase adelante, independientemente de mandangas tácticas y demás. Frente a un rival tan ordenado y pegajoso como fue ayer el Espanyol, es el momento de Carrasco, de Koke, de Gameiro, y, especialmente, de Griezmann. No tuvieron ninguno du día, qué le vamos a hacer.

Simeone.
Sinceramente, no le consideré ayer especialmente gran culpable de nada. Hombre, en partidos con equipos tan cerraditos igual nos vendría mejor contar más con la imaginación de Gaitán o con el barullo de coche de choque Correa. Pero vamos, el equipo dominó de cabo a rabo el encuentro, y lo intentó de mil y una formas. Ya saldrá.

La Liga.
No se me pongan a llorar como mujerzuelas todavía, porque no hay nada perdido, melones. Adelante, adelante, adelante Campeón.

Afición.
Yo no sé a cada cuál qué se le habrá inculcado en esta vida el cómo ser del Atleti. A mi, lo que se me ha enseñado es que, mientras la pelote ruede, el apoyo tiene que ser incondicional y constante. Y, al final de temporada, es tiempo de conclusiones. La pregunta es, ¿Usted siente también este equipo como lo siento? Hágansela unos cuantos, que me da a mi que no se han enterado de nada.

Torres.
Qué mal lo deben de estar pasando los haters de Torres, madre …. Su saco de las hostias habituales, esta vez no les sirve de nada. Así que busquen a otro …

Por todo lo demás, justo empate del Espanyol, que, reitero, hizo un encuentro defensivamente hablando modélico, y lanzando unas contras mortales. El Atleti lo intentó todo, no le salió nada. Hay que seguir.

Un último nombre. El único que realmente ni Dios ha tenido la decencia de plantearse el sustituirle, y yo, personalmente, es al que más echo de menos: ni Costas, ni Ardas, ni pollas en vinagre. Don todo lo que hace lo hace bien, Raúl García. Ese carácter, ese oportunismo, ese carisma, esa personalidad, esos goles …. No nos ha salvado partidos como el de ayer él ni ná, madre … Este sí que ha sido una marcha totalmente irreparable.

EL CRACK DEL PARTIDO: Ya os lo he dicho, Oblak. Y Quique. Y Raúl García.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO. Griezmann. O se corta el pelo ese de querubín pijorro que se me está dejando, o la cosa irá de mal en peor. Algo tiene que hacer.

ÁRBITRO: Jaime Latre. Sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 9 grados).
Lo bajo 2 grados más. Sinceramente, es muy preocupante la dinámica que estamos llevando este año en Liga. Muy, muy preocupante.

Y, el martes, el Bayer. Que disfrute la muchachada del Madrileño de un partido de Champions de verdad, ¿Qué no? Es lo que tiene hacer los deberes a tiempo … “Rey de la Furia Española” …







Ç+*

28 de noviembre de 2016

Osasuna 0 - Atleti 3. Pasando de trolas, pasando de modas, pasándolo bien.


Y eso que el partido no empezó muy allá que digamos. Gameiro desperdició, a los 2 minutos de juego, una contra fantásticamente fabricada entre Flano y Tano (me la tocan con el antebrazo), que Griezmann condujo con maestría, cediendo fantásticamente a Kevin para que solo, solito, solo, desperdiciase la misma. Mala cosa.

Poco después, Giménez emula al Sr. De la uña y hace un penaltito de esos que últimamente nos pita todo quisqui. Que sí, penaltitos, pero claramente evitables. Pues estamos apañados. Lanza Roberto Torres, y paradón de Oblak. ¿La clave del partido? Probablemente.

A raíz de ese instante, me di cuenta de que el partido no estaba para portentosas exhibiciones. Simplemente, estaba para ganarlo. Clásico partido en El Sadar. Los locales, empujados por su excelente afición, parecían poseídos por instantes, embotellándonos en nuestra área. El Atleti, por su parte, a lo suyo: contemporizar el chaparrón, ponerse el mono del currele y a trabajar, que es lo que toca. El Kodro (¿este es el hijo del ex delantero de la Real Sociedad?) que es una pesadilla constante. Coche de choque Correa, por su parte, falla su clara oportunidad de todos los encuentros.

Hasta que aparece un nuevo clásico en sus pantallas, que no por muchas veces visto no dejaba de ser altamente añorado. Es como volver a ver Casablanca otra vez, te sigue emocionando igual: córner de Koke, remate de cabeza del imperial Godín, 0-1 que te crio, minuto 35 de juego. Aún cantando el gol anterior, Correa, cada día que pasa es más desconcertante que el anterior, se saca de la manga un majestuoso pase en profundidad sobre Kevin Gameiro, y este, que en velocidad nunca falla, se planta solo ante Nauzet y le bate sin remisión. 0-2, y a otra cosa, mariposa.

La segunda parte pudo ser mejor aún la  cosa, pero ya saben, hablando de hombres imprevisibles, siempre hay que contar con el bueno de Mateu Lahoz, que se come dos penaltis de esos que solamente él se puede tragar. Las cosas del Atleti. Y entre control del juego por parte colchonera e idas y venidas sin mucho sentido por parte pamplonica, transcurre este segundo periodo, hasta que a Carrasco se le hinchan los bemoles y planta el 0-3 en el marcador, tras una gran asistencia de Unai (minuto 89 de juego). Así que, parece ser que definitivamente, el Atleti se quita el disfraz de supermolono pasarela Cibeles (con perdón) fashion week, y se dedica otra vez a ser un equipo de fútbol de verdad. Excelente noticia para los Atléticos. Pasando de trolas, pasando de modas, pasándolo bien.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Oblak, por parte colchonera. Su parada nos dio el partido. Y, por parte local, y aunque precisamente en ese campo es en uno de los que peor lo he pasado en mi vida, la afición local, que, con 0-3 en el marcador, dio una lección de estar con su equipo, pero de verdad. Independientemente de fobias y fibias, lo de ayer resultó emocionante. Y, por supuesto, honor y gloria a los camaradas desplazados. Esos tienen el diez constante.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Pues no hubo nada que me decepcionara especialmente, la verdad.

ÁRBITRO:
Mateu Lahoz. Como siempre, el único elemento que utiliza un reglamento nuevo cada 5 minutos. Capaz de pitar una gilipollez de penaltito (otra cosa es que sea evitable, reitero) como el de Giménez, y luego en la segunda parte (reglamento nuevo, ya saben) comerse una clara mano de Unai García despejando un centro de Carrasco, y otra en la que Oier, bajo palos, se apoya primero con el brazo para terminar despejando el balón con la mano, casi abrazando el mismo. Como soltándole un gancho a balón, vamos. Flipante hasta decir basta. Y ojito, que además, era roja también. ¡Viva el vino!

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).
Que estamos hablando del colista, señores. Un poco de dignidad …

Y, el miércoles, vuelve la Copa del Rey. Ya os digo yo que este año le tengo especialmente más ganas que nunca a este torneo, así que, a ver si empezamos con buen pie. Atleti yo te amo, contigo hasta el final …

20 de noviembre de 2016

Atleti 0 - Madrid 3. Hemos dejado de creer.



Otro nuevo palo para la cole. Desencanto total, y desilusión descorazonadora tras lo de ayer. Los que esperen un canto al optimismo, al ja ja, ju ju, y que Viva Cartagena, les aconsejo que dejen de leer ya. Los que esperen también elogios al rival por su victoria que vayan por el mismo camino, que para eso ya tienen suficientes medios oficiales que andarán regalando champán y fresas a sus lectores u oyentes --.  Porque ayer el Atleti no es que perdiese un encuentro de Líga (que, más o menos, se puede palmar). Ayer el Atleti, no sé por qué, dejó de creer, por primera vez desde que está el Cholo, en los principios que él nos ha inculcado, y desenterró viejos fantasmas pasados que creíamos haber enterrado para siempre.

El Atleti solamente fue reconocible los 10 primeros minutos del primer tiempo, y unos 20 del segundo (hasta que puso el 0-2 el rival). El resto del primer tiempo, llegamos tarde, mal y nunca a la presión, estuvimos terriblemente desordenados y nerviosos en defensa, y el centro del campo se autoinmoló en carreras absurdas que no conducían a nada. El rival nos bailó, vamos. Si le añaden el autogol que se marcó Savic (no me gusta nunca personalizar en las derrotas, pero este individuo no tiene categoría para defender la camiseta ni del Ciempozuelos, vamos) en una acción en la que la barrera, sorprendentemente, se abre (algo grotescamente impropio también en nuestra mentalidad de afrontar los encuentros), pues chico, que no fui capaz de reconocer ayer a la muchachada del Cholo, salvo por que vestían de rojiblanco.

Lo más triste vino en la segunda parte, de todas formas. Jamás esperaba que el Atleti del Cholo se descompusiese como lo hizo tras el 0-2. Jamás esperaba ver a  mi equipo ser una banda en la que cada uno iba a su puta bola sin ton ni son. Jamás pensé que si un ser tan despreciable y repugnante como el CRetrasado se encarase con un canterano nuestro, máxime en nuestra puta casa, no se lo comiese vivo todo el resto del equipo con patatas. No fuimos espartanos. Perdimos todas nuestras esencias y todos nuestros valores. No estuvimos concentrados, ni vivos, ni metidos en el encuentro. Seguramente la puta ansiedad que nos hemos creado nosotros solos con la tontería de la “última puta temporada en el Calderón”, “el último derbi” y su  “última putísima madre” tampoco nos esté ayudando en exceso, máxime la presión que ya vamos teniendo de por sí por la ventaja de puntos que empiezan a tomar nuestros rivales.

Y no. No pienso que esté todo perdido, ni mucho menos. Pero urge que volvamos a ser nosotros mismos a la voz de ya. Que nos olvidemos de la mandanga de los juntaletras de qué guapos somos, que botitas más chulas que estrenamos, cuántos premios nos tocan en esta puta semana, a cuántas fiestecitas vamos y qué ofensivos y que bien que jugamos, qué gusto da vernos. Señores, hay que juntarse los machos y volver a ser un puto equipo de fútbol de verdad. Que nos olvidemos del resto del Universo, dejemos de ser tan dicharacheros y volvamos a ser antipáticos de nuevo. Que nos miren mal, coño. En definitiva, que volvamos a creer.

EL CRACK DEL PARTIDO: Los que con el 0-3 se pusieron a cantar el himno a todo trapo sin importarles nada ni nadie. Ellos no han dejado de creer. Hay esperanza.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: No me gusta personalizar con nadie, y no fue ni mucho menos el culpable único de nuestra derrota, pero, de verdad, a mi ya no me la dais con queso con este jugador. Savic es un central corrientucho, tirando a malillo, técnicamente limitadísimo, probablemente ideal para jugar en el Alavés, pero no aquí. Genera una inseguridad de pelotas, ayer fue un coladero total, del penalti que le hace al despojo humano (sabiendo cómo se las trata el bastardo este) es para matarlo, cómo se puede ser tan pardillo. Y chico, si no tuviésemos a nadie, pues todavía, pero que un tal Giménez o un tal Lucas anden en el banquillo, sinceramente, no entiendo nada.

ÁRBITRO: Fernández Bobalán. El penalti es como es, penaltitos de los que tanto gustan por Concha Espina, pero como el Savic es un puto gilipollas desde que su padre y su madre eran novios, pues a joderse tocan.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

Lo bajo solo uno, aunque estoy convencido de que a muchos de por aquí esta vez les gustaría que lo bajase más. De todas formas, -7 grados con lo poquito que se ha disputado todavía es una cifra altamente preocupante.

Y el miércoles, Atleti-PSV, vital si queremos ser primeros de grupo. No sé, a mi me parece que puede ser un encuentro ideal para hacer algún cambio que otro, pero vamos, lo principal, es que volvamos a ser nosotros mismos. Reitero, el equipo tiene que volver a creer. “Voy a animarte hasta reventar, no me importa tener que viajar …”.

6 de noviembre de 2016

Real Sociedad 2 - Atleti 0. A remangarse tocan ...


Dos derrotas fuera de casa consecutivas, 6 goles encajados en los últimos 4 partidos … No parecen que nos vayan demasiado bien las cosas en Liga últimamente, la verdad. Y el rollo es que si queremos estar al nivel que esperamos, no debemos ya de confundirnos demasiado. Está claro que los rivales también cuentan. Ayer, el Atleti, jugó un aceptable primer tiempo, añadido a un segundo lamentable. Por su contra, la Real estuvo correcta en ese primer periodo, estupenda en la segunda. Por eso nos ganó, claro está. Manejó el partido con suma inteligencia, estuvo concentrada durante los 90 minutos, y supo a lo que jugaba en cada instante. El Atleti, tuvo sus chances en ese primer periodo (esa ocasión de Carrasco, y, la más clara, de Gameiro, que da en el palo, puta manía de no cruzar ese tipo de remates, coña) pero no las aprovechó, y su falta de concentración y su exceso de cansancio (más mental que físico) lo pagó muy caro en la segunda parte.

Por cierto, no creo en las milongas de descansos y demás. El año pasado se vino de Eindovhen un jueves en horario chulo-putas, y el sábado a las 16 h. nos pasamos a los vikingos por el cerro de nuestros caprichos. En su puta cuadra, añado. Y si hay gente cansada, se tira de rotaciones, fuera. Las plantillas, para eso están, y la del Atleti es tan válida como la que más.

El problema es que tuvimos a demasiada gente ausente del universo, y, reitero, que el rival jugó mucho, y bien. Comandados por el espléndido Vela, el mejicano aprovechó el penalti de parvulario cometido por Gabi (no pasa nada, Capitán) para anotar en el minuto 53 el 1-0 en el marcador. No sé por qué, pero era la primera vez en mucho tiempo que no tenía ninguna buena vibración de que el Atleti fuese capaz no ya de remontar, sino de meterse siquiera en el encuentro. Para el 74, coche de choque Correa hizo de nuevo de las suyas (empieza a preocuparme, y mucho, lo de este chaval) cometiendo otro penalti sobre Vela, y esta vez el tal Willian José (cervatillo de culebrón venezolano tocan, que se encule con James Rodríguez a la voz de ya) anotó de nuevo el 2-0 que resultaba definitivo, y, lo que es peor, más que justo.

Poco más que contar. Yo no sé vosotros, pero a mi cada vez que pierde el Atleti, me cuesta un mundo el levantarme, con que imaginad el ponerme a escribir gilipolleces. Pero no quiero oír hablar de fin de ciclos o de polladas similares. No pienso renunciar a nada. Coño, después de lo que hemos pasado, como para hacerlo … A remangarse tocan.

EL CRACK DEL PARTIDO: Sin lugar a dudas Vela. Si este tío hubiese tenido la cabecita bien amueblada desde un principio, quién sabe su techo. Es muy bueno el condenao. Muy bueno.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Yo lo de Oblak y los penaltis no os lo compro, lo siento. Sí que os pillo la ausencia total de Koke, Carrasco, Gabi, Saúl (especialmente triste) y Griezmann, que yo, por momentos, ni siquiera sabía si estaba realmente en el césped o no. Lo de Correa, ya os digo, me preocupa. Tiene condiciones, pero o utiliza su única neurona que tiene con un poquito más de juicio, o se va a quedar en una joyita más, con más pena que gloria. Permanezcan atentos a sus pantallas, pues.

ÁRBITRO: Álvarez Izquierdo. Nada que objetarle. Los 2 penaltis, tan absurdos como evidentes.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 6 GRADOS).

El frío invierno se ha instalado en el Calderón. Y esa segunda parte, es sencillamente intolerable. Digna de otros tiempos, indigna del oso y el madroño. Tres grados menos tocan, pues. Por favor, la actitud, la concentración y el esfuerzo colectivo en este equipo es innegociable. Sin ello no somos nadie.

Y ahora, paroncito con la puta selección que te crió, y después el derbi. Un partido que, por desgracia, nos empezamos a jugar ya más de lo que me hubiese gustado (en cuanto a la clasificación se refiere, claro, un derbi siempre es un derbi). A por ellos pues, joder … “Demostrando a los vikingos, quién manda en la Capital” …

2 de noviembre de 2016

Atleti 2 - Rostov 1. ¿Caviar ruso? Noo .. Caviar argentino.


Vengo de puente y tengo un montonazo de curro, así que no pensaba hacer crónica. Pero joder … Son 4 años ya consecutivos estando entre los 16 primeros de Europa. Éste, además, consiguiendo la clasificación matemática ¡2 jornadas antes! Como si nada. Y eso merece unas líneas. Por supuesto, de agradecimiento.

Aunque las primeras vayan dirigidas a los miembros del Frente Atlético. Aunque ya tuve la ocasión de hacerlo por tuiter, me pareció tan maravilloso como emocionante que ayer tuviesen el detalle de acordarse los primeros 5 minutos de toda la peña que puebla ya el tercer anfiteatro. Quién más, quien menos, aparte de los ídolos comunes, tenemos en él a nuestro mejor camarada, nuestro padre o madre, como es mi particular caso, y esas cosas le llenan a uno mucho. Se siente uno más querido y arropado. Así que, de todo corazón, muchas gracias, camaradas.

Después, el partido “fácil” del grupo, se transformó en el más difícil, y, hasta el momento, yo diría que inclusive con diferencia. El Atleti, aunque en el primer tiempo mezcló muy buenos minutos de fútbol, circulando el balón a la velocidad de vértigo, tuvo otros tantos en los que estuvo muy incómodo en el campo. Como cuando te vas a correr, te calzas tus zapatas y luego, cuando estás en plena faena, descubres que tienes una china en tu suela haciéndote la vida imposible, pero no quieres pararte para no palmar el ritmo que llevas. Eso fue ayer el Rostov, una china de cojones.

Salió mejor que nosotros en el campo, y, hasta que Griezmann empezó a hacer de las suyas, la cosa costó bastante. El Atleti empezó a funcionar como al cuarto de hora del partido, con una contra de Koke, que pasa en profundidad a Griezmann, éste realiza una acción individual con un exquisito túnel deshaciéndose de un defensor ruso, dejándole el balón a Carrasco para que perdonase una ocasión  clarísima, o, más bien, acertase el defensor ruso a despejar su remate (el trabajo defensivo del Rostov durante prácticamente toda la noche fue de cum-laude, la verdad). Era el primer aviso hasta que, en el 27, se intercambiaron el orden de los personajes, esta vez fue Carrasco quién buscó a Griezmann en profundidad, un tal Azmoun peina el balón hacia atrás y Antonie, listo y hábil como pocos, caza el balón a la media vuelta para batir a Dzhanaev con un remate acrobático de espaldas. Un pasote de golazo, vamos.

Fue tan bonito y tan chulo el tanto que, con  el equipo aún celebrando el gol, los rusos nos pillaron una contra más digna de los  tiempos de Manzano que otra cosa (y muy  bien conducida por ellos, también hay que decirlo), logrando que Azmoun se plantara solo ante Oblak para batirle con suma tranquilidad. Lo que tanto nos había costado conseguir, en un minuto, al garete. Por dónde andaban Filipe Luis y Godín, un misterio. Imagino que eso, todavía celebrando el tanto de Antoine. Humm …

Después vino la segunda parte, que fue un auténtico martirio chino para mis ojos. No había forma humana de crear una ocasión de gol en condiciones. Es de estos encuentros que según se van sumando los minutos tu “malahostiómetro” (permítaseme el exabrupto) crece paralelamente. El Atleti peleaba, tenía paciencia, lo intentaba en banda, por el centro, en balones aéreos, haciendo el pino, pero nada, no había forma. Un continuo querer y no poder. Al lateral derecho del equipo ruso, el calvo impenetrable ese, le pillé hasta especial manía y todo. ¡Qué partidazo hizo el mamón! El típico partido en el que la ansiedad te puede y acabas con unas malas pulgas del carajo. Ni coche de choque Correa conseguía nada, más que eso … sus alocados golpes frente a los rivales, que tantas tarjetas le cuestan. Este chico …

Y ya en el 93, alguien puso el enésimo balón hacia el área (creo recordar que Koke), el desafortunado Godín (vaya partidito el suyo, quizás un descansito por Lucas no le vendría mal al bueno de nuestro Faraón) pugna el salto Gastkan, éste peina hacia atrás y habilita la posición adelantada de Griezmann, que, como siempre, atento y concentrado, bate al portero ruso sin remisión, y nos da nuestra clasificación directa. Lo siento por los del vodka, pero la jugada fue legal. Aunque joda. Nos van a contar ustedes a nosotros lo que jode …

Así que pensemos, señores, en dónde andábamos hace apenas 5 años, y cómo andamos ahora. Fíjense lo que nos costó lo de ayer, frente a un equipo que, en teoría, era la cenicienta del grupo. Disfruten que de nuevo, por cuarto año consecutivo, ya andamos de nuevo entre los 16 primeros. Cada vez parece más fácil, más sencillo. Ya vieron ayer la cruda realidad: no lo es. Así pues que el Rostov se quede con  su caviar ruso, que nosotros nos quedamos con el nuestro argentino. CHOLO, ÚNICO.

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