16 de septiembre de 2018

Atleti 1 - Eibar 1. ¿Crisis? ¿What crisis?


¡Qué viva el fútbol, carallo! ¿O acaso no disfrutamos ayer de un estupendo partido de fútbol, en ese microondas a todo gas que fue el Metropolitano (calorcito más deplorable, madre)? Pero estupendo. Bien jugado por el Atleti (espléndidamente disputado en los 20 minutos iniciales de la segunda parte, añado, con esa fe final que siempre nos impide bajar en ningún momento los brazos) y, por qué no decirlo, muy bien también disputado por un Eibar que, probablemente mereció salir goleado, pero, curiosamente, no es óbice para indicar que nos pudieron ganar, que plantearon una estupenda presión por todo el campo y a todos nuestros jugadores claves, que estuvieron acoplados a nuestro terreno de juego como si llevasen jugando aquí toda su puñetera existencia, y que también tuvieron sus chances, especialmente en dos espectaculares latigazos desde fuera del área, que retumbaron en nuestro larguero de forma estruendosa. Equipo curioso el Eibar este, contradicción pura. Generan más peligros sus misiles desde la lejanía que sus remates dentro del área (gol aparte, claro está).

Qué quieren que les diga. ¿Cuántas veces va a rematar así Saúl de cabeza, a bocajarro, picando el balón abajo, como mandan los cánones, y cuántas otras veces aparecerá un portero para sacársela (el gol, malpensados, el gol) como lo hizo ayer Dimitrovic? ¿De dónde ha salido este buen hombre, ya puestos? ¿En cuántos otros partidos va a tener Griezmann otro par de ellas claras y no va a aprovechar ninguna? ¿Veremos en más ocasiones a Diego Costa fallar hasta 6-7 ocasiones delante del portero? ¿Godín seguirá rematando un par de veces al larguero? ¿Koke fallará muchos más goles a puerta vacía?

Está claro. Hay gente que va al campo de tertulia, a ponerse un poquito en la previa y a seguir tertuliando durante el transcurso del partido. Otros van a fumarse unas trompetas que ni Louis Amstrong en sus buenos tiempos. Otros, si no gana el Atleti, da igual, el mundo es una puta mierda. Y fuera. A la mierda circunstancias, se juegue  bien, mal o regular. Da igual rival, da igual sus propios méritos, da igual todo. Muchos otros individuos, sin embargo, salen encantados con un paupérrimo 1-0, aunque el partido sea más difícil de digerir que un bocata de polvorones en almendra. La muchachada del Fondo Sur, le gusta, de vez en cuando, bailar de aquí para allá. Otros berrean como demonios por un cambio del Cholo (que sí, que yo tampoco hubiese quitado a Rodrigo, conste, hubiese quitado a Diego Costa, pero daría igual, la becerrada hubiese graznado lo mismo). Esos mismos, sin embargo, no valoran que haya convocado a un crío de 18 años, y que haya tenido las santas pelotas de jugársela con él, cuando el partido ya empezaba a pintar chungo cubata. Muchos, emigran despavoridos cuando el Eibar se adelanta en el marcador, allá por el 86, con el tanto del putero del Enrich (que no vuelvan, porfa). Algunos otros, sin embargo, teníamos la chispa en que Borja Garcés iba a liar alguna, porque ese chaval, tiene un don: el gol. La basura de fuera, nos critican que celebremos un tanto en el 94 del propio chaval como si fuese “la final de la Copa de Europa”.

Y sí. Yo lo celebré. ¿Por qué cojones no voy a hacerlo? No tengo ni puta idea de cómo si fuese la final de la Copa de Europa o del torneo del Navalcarnero. Para mi, cada tanto del Atleti es puro éxtasis. Punto. Y me fui contento, oigan. Me gustó un montón el partido, reitero, (partido que he visto ya en miles de anteriores ocasiones a nuestro Atleti, me da igual de la época que me quieran hablar, ya puestos). Sé que, en esta línea, y generando tantas ocasiones de gol, pocos puntos se nos escaparán más, por más que los fatalistas de turno se quieran ya cortar las venas. Se nos van yendo puntos, sí, pero queda un mundo, y mogollón de enfrentamientos directos entre nuestros máximos rivales, y también con nosotros de protagonistas. Por supuesto, será difícil que el Eibar repita un partido igual de bien jugado fuera de su casa (aunque no les deseo ningún mal, conste, es más, me gusta que todos mis rivales jueguen así de bien, dentro de lo que sus propios límites les concedan). Me gusta el fútbol, y ayer disfruté de él. Y mucho, también, del Atleti. Así que, como dirían mis admirados Supertramp … ¿Crisis? ¿What Crisis?

EL CRACK DEL PARTIDO:
Por parte del Eibar, hay pocas dudas. Dimitrovic. Sus muertos … Ahora entiendo la desesperación que deben de sentir nuestros rivales cuando se topan con nuestro Oblak. Del Atleti, probablemente, Giménez, que hizo un partido colosal, salvando situaciones de contra del equipo armero sencillamente brutales. Rodrigo también estuvo excelente en la segunda parte, y Griezmann me gustó bastante también (viene de ganar un Mundial, pero ya va entrando en juego, ya, y ayer nos deleitó con varios controles de balón sencillamente espectaculares, una pura delicia). Para todo lo demás … Borja Garcés. Ganas, personalidad, se mueve por todas las partes del área, sabe dónde tiene que estar, y, lo principal, reitero: tiene GOL. Pinta de Depredator. También me gustó la notable mejoría que voy viendo al Atleti en nuestras acciones a balón parado.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO.
Flojete Saúl, Godín sigue en pretemporada, me hubiese gustado que el Atleti hubiese planteado el encuentro de forma más abierta (es decir, mordiendo más por banda) pero me pareció especialmente deleznable la actitud de nuestro número 3, el de la esperpéntica coleta esa. Oiga, para cumplir el expediente y soltar el balón al rival más cercano como si de un pivote se tratase, sin intentar ni una sola vez profundizar por el pasillo que tenía a sus pies, cuando el equipo más precisamente le necesitaba, más que vale se vaya marchando ya. No tarde, por favor. Mejor hoy que mañana. De la manita de los que se marcharon con el tanto del Eibar, ya si me hace usted el favor. Eternamente agradecida.

ÁRBITRO:
Martínez Munuera. Bien en líneas generales, aunque fue algo permisible con la dureza del Eibar, y algo quisquilloso con algunas acciones nuestras, pero va … Soplapolleces sin importancia.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 3 GRADOS).

El lío es gordo, señores. El empate del Atleti en Mestalla, de obligado cumplimiento (no se me desesperen, no). Los 3 puntos del Rayito, ídem de ídem. La derrota en Balaídos, sin embargo, es de las que duelen, y mucho (-3 grados) y lo del Eibar lo voy a dejar pasar, porque, al menos, siguieron demostrando que nunca dejan de creer. Así que nos quedamos con – 3 grados. Y he comenzado el año de forma magnánima y generosa, no se me quejen cuando vengan curvas, pero  de verdad.

Y el martes, Champions. Un tigre nos espera (un tipo de lo mejor que uno ha visto con la rojiblanca puesta, canela fina, honor y gloria para Radamel). No cometamos errores del pasado, porfa. Pero, sobre todo, joder … Que parece mentira que haya que recordarles esto: NUNCA DEJEN DE CREER.






28 de mayo de 2018

Atleti: Puntuaciones finales.


Siento el macropeñazo que les voy a soltar a continuación, pero debido a múltiples vicisitudes que estoy teniendo que soportar entre el  trabajo y determinados acontecimientos erótico-festivos con los que siempre suele agasajarme el dichoso mes de Mayo, apenas he tenido  tiempo para poder sentarme y juntar 4 letras como siempre, con las que casi nadie estará de acuerdo, pero que son mis 4 letras, así que … ¡Qué empiece el show!

¡Campeones!
La verdad es que, lo que más me ha impresionado de esta nueva Europa League que hemos conquistado, ha sido la facilidad con la que la hemos conseguido. Y ojo, no estoy indicando que haya sido fácil ganarlo (ningún título es sencillo) sino lo fácil que lo hemos hecho. Desde un primer momento todo el mundo ha tenido una fe inquebrantable en que volveríamos a Lyon. Y lo conseguimos. Gracias al equipo, porque le servirá de impulso para empezar esta nueva temporada. Gracias también a la gente (personificadas muy especialmente al Frente Atlético) por haber contagiado su entusiasmo en la grada por este título, sacando cántico especial para él, homenajeando a los que fuimos en el 86 con ese fantástico tifo que se curraron, con la bufanda … Ha sido todo muy hermoso.
Por cierto, hay un dicho muy famoso que dice que en las finales no se juega bien, sino se ganan. A todos los creen a pies puntillas el mismo, me gustaría que contemplasen de nuevo la segunda parte que se marcó la muchachada frente al Marsella. Sencillamente inconmensurable. No se puede jugar mejor al fútbol.
Y sí. Es un título que suma, que da prestigio, y engrandece nuestro historial. Aunque sigo pensando que es más complicado conseguir la Copa del Rey española que dicha competición (Madrid, Barsa … ya perdonarán). Por cierto, un título conseguido con Torres, con Lucas, con Koke (¡qué maravilla de partido el suyo!), con Saúl, con Thomas, con Gabi, con Giménez (que para mí es un canterano más) … El orgullo de conseguir títulos con tanto canterano en tu equipo, multiplica el valor y el sentimiento de felicidad que produce el mismo por mil, o por cien mil. Atleti en su más puro estado.

Las notas.
Jan Oblak, el portero que susurra a los delanteros (10). Matrícula de honor. Incontestable. Inigualable. Rey absoluto del área. 3 penaltis parados. Tercer Zamora consecutivo. El número uno.

Imperator Diego Godín (9). Sobresaliente. No pasan los años por él. Terminó en una forma espléndida. Wenger sigue teniendo pesadillas, os lo aseguro. Se convertirá en un inmortal rojiblanco. Ejemplo a seguir.

Filipe Luis. Fino estilista (7,5). Notable alto. Sube y baja continuo. Exquisito. No corre la la banda, levita sobre la misma. Dará más de sí. Putas lesiones. 

Savic. El Señor de la Uña (3). Deficiente, tirando a muy deficiente. Tácticamente esperpéntico. Técnicamente limitadísimo. Supongo que su presencia en la plantilla entrará dentro de algún acuerdo de colaboración con alguna ONG para darle cobijo a chicos peligrosos. Fuera del campo no sé si lo será, dentro del campo lo es. Seguro que lo es. Pero para nuestros intereses.

Ricitos de estropajo baratucho Vrsaljko. (5). Aprobado (y gracias). Irregular. Interesante en ataque (4 asistencias), dubitativo en defensa. Desastrosa final. Me voy, me quedo … Prescindible.

Dios, cómo me pones, Lucas. (9). Sobresaliente. Eléctrico. Veloz. Decidido. Me gusta todo de Lucas. Hasta su vida amorosa (tan pronto se curra con la piba, como al día siguiente se pira con ella al Caribe pasándose por el forro de sus caprichos la orden que tenían, ambos dos, de alejamiento). Un puto ídolo. Nos quedamos con el listo. España le echará de menos. De lateral, de central, de lo que sea.

Juanfran, o la dignidad personificada. (5). Aprobado. En cuesta abajo, pero con orgullo. Sabe lo que es nuestra camiseta, y lo que significa, y, aún mejor, cómo representarla. Sencillez. Cumple sus promesas. De los nuestros siempre, joder …

“Boina Rojiblanca” Giménez. (7). Notable. Tan infrautilizado con imprescindible. Nos representa como si hubiese salido del Madrileño. Cuando empieza a  guiñar los 2 ojos a la vez, prepárense, el volcán empieza su erupción. Notable mejora en su trato con el balón. Inamovible.

No Thomas, no Party. (7). Notable para él, suspenso para mi en originalidad (está esto ya más visto que el tebeo, chaval). Técnicamente brutal. Tácticamente progresa muy adecuadamente. Lo que más desespera al Cholo es lo que más me chana de él (giros imposibles, controles rodeados de contrarios, recortes inverosímiles). El heredero de Tiago, sin discusión posible.

El mejor socio de todos, Koke. (7). Notable. Pelín irregular. En ocasiones desesperó, pero en muchas más, maravilló. El jugador de la final (my opinión). Esos pases al primer  toque son muy complicados, pero cuando le salen … Pregúntele al Búfalo Costa, pregúntenle. IN-CON-TES-TA-BLE.

Buque Insigne Saúl. (8). Notable. Sacrifica gran parte de su brutal talento por el bien del equipo. Nadie lo dude, futuro Capitán. Llegada. Todocampista total. Un tipo de Champions. Baluarte colchonero sí o sí.

¡Oh Capitán, mi Capitán! Gabi. (7,5). Notable. Las finales, su especialidad. Orgullo de Capitán. Orgullo de jugador. Me representa, a la par que nos representa. Ya es parte de nuestro escudo. Y aún le queda marcha en el cuerpo. Mucha marcha.

Joyita Vitolo. (4,5). Aprobado. Raspado, raspado. Se quedó sin mundial por haber aceptado la chapuza esa de aquí para allá. Demasiadas lesiones. Fichaje dantesco en su ejecución. Pero es muy bueno, y espero mucho de él la próxima temporada empezando aquí desde cero, como Dios manda. Confíen.

Griezmann, “El profesional”. (8). Notable. El jugador más diferente que tenemos. Primera vuelta pésima, segunda vuelta (tras la llegada del Búfalo) a su nivel, que suele ser excelso, cuando está bien. Primorosa final. “Me voy, me quedo, me voy, me quedo” … Que haga lo que quiera. Yo prefiero que se quede, lógicamente, pero, aunque sí que tiene conquistado mi paladar futbolero, no tiene, sin embargo, conseguido lo más importante: estar en mi corazón. Me dolería infinitamente más la marcha de cualquier canterano que la de él. Como profesional, eso sí, intachable.

Coche de choque Correa. (7). Notable. Desconcertante. Exaspera y enamora casi en una misma acción. Sus números son muy buenos, ojo (8  goles, 4 asistencias). El Cholo confía cantidad en él, no se puede quejar de minutos este año. Yo, confío.

Búfalo Costa (8,5). Notable, rozando el sobresaliente. Es como es, para lo  bueno y para lo malo. Mejoró cantidad al Atleti. A todos, y en todo. Eso sí, las tarjetitas, malo. Las lesiones, peor. Imprescindible.

Leche desnatada Gameiro (4). Suspenso. Muy decepcionante su temporada. Sencillamente, no cuajó. Sin confianza. Bye, Kevin, Bye.

El Niño. Matrícula de Honor (10). Sin lugar a dudas, con el jugador del Atleti con el que más me he identificado de la Historia de este Club. Al que más he sentido como mío propio. Porque Torres es, en realidad, como si uno te tus colegas de grada de toda la vida, resulte que esté jugando de titular en el Atleti. Por esos sus goles siempre los cantaré como ningún otro. Al igual que hice en su etapa del Liverpool, del Chelsea o del Milán. Su historia la conocemos todos. Su sentimiento hacia nosotros, también. Sus innumerables guiños cuando ha estado en otras escuadras europeas hacia el Atleti, sencillamente emocionantes. Solamente me queda ya un sueño último por cumplir, Fernando. Que seas algún día nuestro Presidente. Nadie nos conoce mejor que tu. Nadie sabe cómo respiramos, cómo sentimos, el qué nos emociona, el que nos disgusta, nadie como tu. Porque tu eres eso … Un colega nuestro de grada que ha triunfado en esto del fútbol. Por eso te queremos tanto. Por eso, en tu último partido, estuviste dando tu penúltimo servicio al Atleti intentando convencer a Griezmann de que se quede, a pesar de que era tu día, no el suyo. Por eso eres nuestra gran Leyenda. Por esa ilusión que nos creaste en aquel padecer de los años de Segunda. Por eso, da igual decir Atlético de Madrid que Fernando Torres. Es equivalente. Ni te imaginas lo que te llegamos a querer … Gracias por  todo, chaval. Aunque, no lo olvides. Sé que volverás algún día. Lo sé.

Las Niñas.
Muy injusto sería no hacer mención al Atleti Féminas en este resumen final. Campeonas de Liga, cuando su máximo rival le quitó a una de nuestras mejores jugadoras (Mapi León), aguantando una presión en un sprint final brutal entre ellas y las del Barsapasta, y, por si fuese poco, finalistas ya también de la Copa de la Reina (lástima del lunar de la Champions, aunque eso ya está sobradamente olvidado y perdonado). Juegan al fútbol estupendamente. Tienen unos fundamentos técnicos formidables, y, la verdad, me emociona mogollón ver con la fidelidad que representan nuestros valores como Club gente como Lola Gallardo, Amanda Sampedro, Marta Corredera o esa pedazo de crack que es Sonia, por poner unos simples ejemplos ... Además, el fútbol femenino en general, es un fútbol puro, sin malear, sin jugadoras que se tapan la boca para hablar, sin simulaciones absurdas, sin teatros … Ver sus partidos implica el disfrutar del fútbol sencillamente como deporte, sin más pretensiones, y pasártelo a tope de él. Añádanle que esto cada día está más igualado, y, como cierto equipucho de la Capital no tiene sección en el mismo por no sé qué extraños prejuicios, la pureza de la competición está garantizada. A mi me han ganado ya para la causa, desde luego. Os aconsejo que vayáis probando. Os engancharán.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+1 GRADO).

De primeras, está muy bien siempre el acabar la temporada en positivo. Este dato siempre quiere decir que se ha mejorado con respecto a la anterior. Para los rezagados, dejábamos la cosa allá después de la disputa del derbi en 4 grados positivos. La victoria ante el Levante no cuenta, al igual que la derrota en Anoeta (cosa que empieza a ser un peligroso clásico). Posteriormente, el empate frente al Betis en casa resta 2 grados (+ 2 grados). La victoria en Mendizorroza deja de nuevo las cosas como estaba (+4 grados). La derrota frente al Español baja un solo grado, en otro de mis ataques de generosidad sin precedentes (+ 3 grados). La victoria en Getafe no cuenta, y, finalmente, el empate frente al Eibar  resta otros dos grados (ya nos vale, que a estos siempre nos los cepillamos con la punta del peine) quedándose en el gradejo final positivo. Dicho esto, ahora les dejo un cómodo espacio para todo tipo de quejas, lamentaciones, insultos, provocaciones y demás. Da igual. El termómetro tiene personalidad propia. Es independiente, liberal y justo. La mejor sección, probablemente, de toda la historia del periodismo. El Pulitzer este año no se me puede escapar.

Puntuación Final temporada y, por ende, al Cholo Simeone como máximo responsable. 10. Matrícula de Honor, al unísono.

Siempre que se gane un título, es una temporada inmejorable. Se suma historial, se suma grandeza, se suma orgullo, y la familia crece. Ser segundos en el Ranking UEFA me parece una pasada total, por encima de PSGs, Chelseas, Barcelonas, Bayerns y demás …. (es decir, pa$ta, pa$ta, pa$ta y más Pa$ta). Haber quedado solo por detrás en la Liga española de cierto equipo que se puede permitir el lujo de gastarse la friolera de 300 millones de euros en 2 jugadores, aunque casi en ningún momento se haya llegado a disputar el título liguero de verdad, como hubiese querido, si bien es cierto que, al menos, hemos sido los únicos que les hemos intentando hacer sombra, que hemos tenido alguna posibilidad de algo, implica que sinceramente creo que no se les puede pedir más. Y, de todo esto, con sus virtudes y sus defectos, como todo, tiene a un único responsable. Don Diego Pablo Simeone. Recuerden siempre: él es nuestro Pastor, nada nos falta.

Nada más, chavales. Perdonen por el ladrillo (si es que algún valiente ha logrado aguantar hasta aquí). Muchísimas gracias por su atención, por sus comentarios, por sus alabanzas, y por su amistad. Ya saben lo que siempre les digo: se les quiere, y se les quiere bien.

23 de mayo de 2018

Atleti 3 – Marsella 0. El viaje que quise volver a hacer y no pudo ser.



“Seguramente la rabia de no poder revivir mi viaje a Lyon en el 86, haya sido el que me ha terminado de bloquear por completo a la hora de escribirles algo, así que le he pedido a mi Amigo Don Pablo Mármol que me escribiese unas líneas por mí, así que … ¡A disfrutar tocan, Señores! (y muchas gracias por su inestimable colaboración, Don Pablo)”

Me pide don Dueño, está el hombre muy mayor y necesita mucho reposo, que junte unas letras para hacer una casicrónica del viaje a Lyon. Así que lo siento por ustedes, sus lectores, pero no me echen la culpa. El verdadero culpable es el haragán del termómetro.

Siempre que nos clasificamos para una final, nos invade inicialmente una sensación de pánico sobrecogedora. Varias son las preocupaciones que nos agobian año tras año, final tras final. ¿Nos llegará la entrada? ¿Tendremos dinero para el avión? ¿Habrá hoteles disponibles y a buen precio? Ahí es donde salimos triunfadores los que no tenemos medios, pero sí años, ya que no debemos preocuparnos por nada de lo anterior. Autobús y manta.

En nuestra Peña nos lanzamos al vacío, sin red, y decidimos poner un autobús, cubriendo unas cuarenta y cinco plazas, para nuestros socios y amigos. Este planteamiento inicial varió un poquillo y nos fuimos a dos buses petados. Vamos, que se nos fue de las manos. Se pudo y se debió poner un tercero (fue mucha la gente que no consiguió entrada hasta el viernes), pero nos asustó la masiva acogida que tuvo el viaje y la poca infraestructura con la que contamos, teniendo que dejar a baste gente fuera de nuestro viaje y derivarlos a otras Peñas. Honor a todas la Peñas Atléticas.

A las 20:00 de la tarde del martes emprendimos camino a Lyon. Nos esperaban 18 horas de viaje. La bodega bien surtida, con 36 cajas de cerveza por cuenta de la Peña, agua (lo juro) y neveras varias, hacía presagiar pocas paradas. Error. Se hicieron las paradas de rigor, ni más ni menos que las necesarias (a pesar de las quejas de los conductores, que decían que no íbamos a llegar nunca), y así fueron pasando tarde, noche, madrugada, mañana y mediodía, hasta que llegamos a las 14:00.

Poco estuvimos en Lyon. Tampoco se nos había perdido nada. Apenas dio tiempo para tomar unas cervezas (¡qué cerveza tan mala tienen los amigos!), saludar a los hermanos, contar las batallitas del viaje y desandar lo andado, para poner rumbo hacía el estadio. Hago aquí un inciso para decir que, visto lo poco que habían preparado en la Place Carnot (ya no pintamos como antes), donde nos ubicaron, casi podían haber preparado unas barras en el estadio y la hubiéramos tomado un par de horas más. 

Como suele pasar, todas las medidas que dijeron se iban a tomar no las tomaron; y, a la gran mayoría, ni nos pidieron DNI, quitaron mochilas, mecheros, etc., etc. Ubicados ya en el campo, en una inferioridad de gente (5 à 1) y de medios (decenas de bengalas, banderas, …) abismal, apenas pudimos oponer un tifo emocionante, nuestros colores y nuestra voz. ¡Pero qué voz! Pocas veces hemos animado tanto y tan bien en una final (si el FA está junto, detrás de la portería, es imbatible). El que llegaran las entradas a todo el mundo, hizo que viajara sobre todo gente joven, dispuesta a morir por ti, Atleti de Madrid. Y no sólo se plantó cara, se goleó en las gradas (como en el campo). Defraudaron los marselleses, con mucha bengala, pero con poco ánimo. Honor al Frente Atlético y a todos aquellos que se dejan el alma en la grada.

Del partido, poco que comentar que no hayan visto. Diez primeros minutos de apuros, sabedores los franceses que de no adelantarse no tendrían nada que hacer; y, a partir de ahí, en plan tractor, se fue barriendo a los franceses del césped. El partido del Atlético fue un partido gigante, sin concesiones a la galería, pero sin piedad con el rival, que sólo pudo oponer las patadas que el árbitro les permitió. Con Gabi al mando, Griezmann de ejecutor y el resto a un nivel magnífico, vivimos una plácida tarde-noche. 

Tras el pitido final estalló la merecida fiesta atlética. Una fiesta que se vivió con la pasión y la emoción que exige un título. Faltaba mucho morrofino para poner peros a la celebración, pero los chavales estuvieron enormes. Gente con abonos por encima del 60.000 pudo viajar y disfrutar. ¡Ojalá, al año que viene, por estas fechas, puedan conseguir entrada! Honor a los cachorros.

Ya sólo quedaba volver a Madrid, pero los que subimos por carretera no teníamos mucha prisa por enjaularnos nuevamente. Esa cerveza post-partido, después de un título, es el momento más salvaje que hay durante la temporada. Peeeeeero, había que montarse en los bus, y como siempre buscamos superarnos, conseguimos establecer una nueva marca a la vuelta: ¡19 horas! A las 19:30 del jueves (casi 48 horas después, 37 en bus) llegábamos a Madrid con mucho cansancio, mucha resaca, pero con la satisfacción del deber cumplido.

ATLETI FOREVER.

4 de mayo de 2018

Atleti 1 - Arsenal 0,. Y volver a disfrutar ...


El primer día de previa de verdad. El primer día de botellón como los del parquecito. El primer día de grandes reencuentros con mi gente de Carabanchel, de recuperar sensaciones, de bengaleo, de cánticos, en el que me duele la garganta, de dulce resaca. Día grande, en el que, al fin, parece que ya se van recuperando los auténticos tifos que se curran los Tifomakers. El primer día de animación brutal, de presenciar los últimos 5 minutos todo el estadio en pie dando nuestra vida al equipo por aguantar hasta el final.

El primer día en el que recuperé la sensación de volver a ser una familia en la grada. El primer día de abrazos, de besos, de lágrimas. De descojonarme con mi zona en el campo (entre el de atrás que es un fumeta de maría compulsivo, y el de abajo que no para de darle a un puto vaporizador de esos con olor a melocotón, parecía que andaba viendo el encuentro en altos hornos Vizcaya, lo menos). Aún así, son muy grandes, aunque ninguno como el hombre que está a mi izquierda, un tipo que viene de Aranjuez a todos los partidos (y me quejo yo de Carabanchel, ja). Es una sobredosis total de ser un Atlético genuino.

El primer partidazo de fútbol pero de verdad. De tumba abierta por parte de ambas escuadras. De un grandísimo Atleti, que se dejó el alma en cada rincón del Metropolitano, y realizó un espléndido partido, frente, por qué no decirlo, a un estupendo rival, que, sin llegar a tener ocasiones claras (recuerdo un solo paradón de los suyos a Oblak), pero tampoco se rindió jamás, fue fiel a su estilo de juego, y tuvo siempre sensación de peligro.

El primer día en el que un majestuoso Thomas me ganó como lateral. No es, sin embargo, el primer día en que el que Don Diego Godín da un recital como el mejor defensa del mundo que es, tal y como lo demostró ayer. Y la dupla Giménez-Lucas me pone muy, muy cachondo para el futuro.

Aunque, hablando de recitales, el que dio Don Diego Costa. Probablemente, el primer día en que le perdoné su puta tarjetita de rigor de siempre. Ganó todos los duelos individuales, fue una pesadilla constante para el equipo rival, un auténtico búfalo desatado, metió un golazo de bandera, tras espléndida asistencia de Griezman, robo anterior del pulpo Thomas. Es un jugador sencillamente diferente. Tenemos que tener claro que una parte de cada temporada la perderemos entre sanciones y lesiones, pero lo que juegue, sencillamente, hay que deleitarse con él y disfrutarle a tope. Al igual que con el de Antoine (hacen una dupla genial).

Decididamente, somos como un bocata de polvorones para los rivales. Los desesperamos hasta decir basta. No saben cómo meternos mano. Estamos consiguiendo el que el defender sea también un arte. Pero defender así … Mordiendo arriba. Ese es nuestro auténtico Atleti. Un día inolvidable. Nos vamos a Lyon, desde el Calderón, porque ayer fue, por primera vez desde que estamos en el nuevo campo, en el que aprovechamos las condiciones del Metropolitano para invadirlo con el espíritu indomable del Calderón. Y volver a disfrutar …




9 de abril de 2018

Vikingos 1 - Atleti 1. 5 de 5.



Mucho mérito tiene ser el equipo que lleva mejor racha consecutiva de visitas en el Bernabéu. Tres victorias más dos empates, conseguidos, estos últimos, en cuanto nos dio por apretar un poquito. Algunos podrán pensar que podríamos haber hecho más. Seguramente estén en lo cierto. Lo cual no es óbice para destacar que lo logrado vale su peso en oro.

Derbi sin la tensión de antaño. Lógico. Es lo que tiene el andar jugándose semifinales y finales de Champions casi todos estos últimos años entre sí. Es muy jodido superar tanta tensión como en dichos encuentros. Y éste de Chamartín, que tenía buena pinta por su ubicación en el tiempo, perdió demasiada esencia al no tener la importancia que debieran los puntos disputados.

Aun así, fue un derbi cuanto menos, disputado, y, a ratos, bien jugado por ambas escuadras. El Madrid tuvo una de sus clásicas salidas en tromba, pero se toparon, principalmente, con un gran trabajo defensivo por parte rojiblanca, y con un espectacular Oblak, que salvó un remate a bocajarro a poco de comenzar el encuentro tras el remate de un jugador rival con el estómago,  para posteriomente hacerle también la noche a Varane en otro remate a bocajarro que tapó a la perfección. Añádenle dos largueros casi consecutivos, de Asensio y de Marcelo, y ahí tienen todo el peligro local en este primer periodo. Ciertamente, no es poco, pero  oigan, es que andamos jugando donde andamos jugando. En el fondo, era bastante previsible todo.

El último cuarto de hora, sin embargo, el Atleti empezó a desperezarse, y tuvo una buena oportunidad Diego Costa (le sigo viendo demasiado pesado, como con excesiva carga de trabajo en sus piernas), pero decidió rematar él directamente en vez de ceder el balón a Antoine (de lo mejorcito de la noche), que andaba solo en el segundo palo, despejando el balón Keylor con relativa facilidad. Y pudimos haber tenido aún otra excelente ocasión cuando Vitolo marchaba solo hacia el marco contrario, tras una fantástica asistencia de Thomas, pero descubrimos una nueva norma que se ha estrenado este año en el Bernabeu. Ojito, que si sales un metro más atrás de tu propio campo a por un balón en profundidad, te pueden pitar también fuera de juego. Qué cracks estos vikingos, siempre innovando.

La segunda parte comenzó más igualada, pero un perfecto centro de Bale al segundo palo fue rematado por un jugador local cruzando el balón de forma inapelable ante el inmenso Oblak. Minuto 8 de juego.

Así que el Atleti llamó a filas, tocó al orden, y, prácticamente, cómo y cuándo quiso, logró empatar sin mayores complejidades, tan solo cuatro minutos después, en una buena combinación entre Vitolo y Griezmann, que supuso que este último anotase el gol del empate final. Fueron 20-25 minutos con un Atlético a un gran nivel, y que aún gozó de otro par de excelentes oportunidades, una de Koke a bocajarro que le sacó espectacularmente Keylor Navas, y otra de Correa que al final se diluyó como un azucarillo en una taza de té caliente.

Poco más. De aquí al final, el Atleti, sorprendentemente, se terminó conformando con el empate, y el Madrid, lo intentó, si, pero no logró tener ninguna ocasión clara final, salvo una falta que lanzó Sergio Ramos y que respondió Jan con otra espectacular mano. Como era el noventa y pico, supongo que el iluminado éste pensó que sería otro día de fiesta. Claro, hombre, claro. Y qué más Yo en el fondo, te doy las gracias, porque temía bastante más el lanzamiento de Bale que el tuyo propio. Así que, reitero. Choca esos cinco, chavalote. Ahí. 5 de 5, y subiendo.

EL CRACK DEL ENCUENTRO:
Espectacular Thomas, muy bien Griezmann, bien la defensa en líneas generales, y Cum Laude para Oblak. Nuestro auténtico crack total.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:
No me gustó nada Vitolo, y tampoco demasiado Diego Costa, al que sigo viendo como si en vez de piernas llevase 20 kilos de longanizas en cada lado. Muy muy pesado.

ÁRBITRO;
Estrada Fernández. Como ya les he comentado, estrenó la nueva norma del fuera de juego saliendo uno desde su propio campo si el tema perjudica a quién perjudica. Qué máquinas son estos tíos. Se reclamaron 3 penaltis en nuestra área. En el primero, es el atacante el que pisa a Juanfran, y no al revés. El segundo de Lucas sí que me causa bastantes dudas, la verdad. Pudo serlo. También hubo un golpe de Godín sobre el rostro de Lucas Vázquez que, si bien el uruguayo no ve la posición del delantero, si a Estrada le da por señalarlo algo de razón pudiese haber tenido en señalarlo. Menos mal que fue un derbi tranquilo en el aspecto de los jugadores, y apenas hubo roces, piques y demás …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+4 GRADOS).
Lo dejo como estaba. Empate de obligado cumplimiento.

Y el jueves, a rematar la faena en Portugal (buen follón tienen montado los del Sporting éste). “Gabriel Fernández, a tu lado yo estaré”.

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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