13 de enero de 2021

El Puto Amo 2 - Sevilla 0. Primera bola extra aprovechada.



Muchos posibles titulares para este partidazo (que sí, que a los Guardiolistas perfumados sé que no les gustó un pimiento, no me den más la murga, por favor, a mi tampoco me suelen gustar los suyos y no doy tanto el coñazo… pesaitos, ogian). Uno de ellos ese: partidazo. De ambos equipos. Porque el primer tiempo fue electricidad pura. Un Sevilla que me gustó un montón, mandón por momentos, dominador de gran parte del juego en la segunda parte, inclusive, frente a un Atleti que mordía en cada acción, por su parte, que presionaba por momentos como si estuviesen poseídos. Un partido tenso, puro, de fútbol de verdad. Probablemente, hiciese ayer tanto frío en el Metrosiberiano, como ingeniosamente ya le llaman por ahí, que o le ponías tensión, velocidad y kilómetros al asunto, o uno se podría quedar más helado que cuando me llegue a mi la próxima factura de la luz. Y a todo esto, añádanle también calidad. Mucha calidad. Otra cosa es que haya peña que no sepa apreciar. Ya saben: no está hecha la miel para la  boca del asno (y a mi no me gusta mucho la miel, dicho sea de paso …Dios mío … ¿Seré un asno realmente? … Tomi …¡Basta ya!).

 

Otro posible titular es el ya manido Campeón de Invierno. No me va mucho este término, la verdad. ¿Campeón de qué? ¿Esto cuenta en el palmarés para algo? ¿Alguien recibe alguna medalla, algún trofeo? ¿Alguien se acuerda de quién fue siquiera el Campeón de Invierno del año pasado? Pues eso: altamente repetitivo, pero muy poco significativo. Y quién dice Campeón, puede decir Rey, el Señor del Invierno, y paparruchas similares. Lo cual tampoco es óbice para destacar, eso sí, con suma justicia, la importancia de los 3 puntos de ayer. Son 3 puntazos con los que muchos de nuestros enemigos contaban que no sumaríamos, de los que les va a dar que pensar, y mucho. Porque ya la presión la empiezan a sentir ellos, pero de verdad. Así que, nosotros no nos debemos de mover ni un centímetro del reglón que nos ha marcado Don Diego Pablo Simeone.

 

También se podría haber llamado duelo de Colosos, no apto para mayores de 18 años (y digo mayores, porque estos partidos con tanta tensión, hacen que a uno se le dispare la susodicha, fume más de la cuenta, a veces quiera mirar, a veces no, y nunca termine de ver claro cuál será el devenir final del encuentro, los nenes ven el fútbol de otra forma, ellos disfrutan siempre a tope, como debe de ser). Sin embargo, en el aficionado rival causa el efecto contrario: saben que como el Atleti haga el 1-0, la cosa se pone en chino mandarino. Sabe que hacernos una ocasión digna de gol cuesta sangre, sudor y lágrimas. Conocen que ya no se pueden permitir ni un solo ni mínimo despiste más, porque como les caiga el segundo, es más fácil que suban el Everest en chanclas que conseguir siquiera empatarnos el encuentro. Es curioso: en las vísperas, los unos a los otros nos tiramos las mismas piedras diciendo que si somos una mierda, que si vuestra historia, que si el antifútbol, que si gitanos y demás. Vaciladas prepartido, lanzadas con más o menos simpatía y supuesta originalidad. Pero una vez empieza a rodar el balón, ay, amigo … Ahí nos damos cuenta del valor real del rival, nos cuesta un mundo darle por ganado aunque no pasemos apenas apuros en defensa. Sabemos que es un equipo de los que jamás se rinde, que hasta el pitido final, chungo cubata. Al final, el que gana saca pecho, y el que palma, intenta desprestigiarte con toda clase de gilipolleces como que si los días de descanso (como si hubiese sido algo que hemos elegido nosotros, te cagas), como  si nuestro fútbol cavernícolo, y demás. En el fondo, nadie engaña a nadie. Todo está escrito. Ha sido así siempre, y así siempre seguirá. Es cíclico todo esto.

 

Hablemos un poco del partido en sí mismo, va. El Sevilla me gustó cantidad, la verdad. A los 3 minutos ya avisó en un extraño remate de Rakitic que detuvo el ayer me dio la impresión un tanto impreciso Oblak (es lo que tiene el nivelazo que suele gastarse, uno le ve no atajar un balón o dudar en una salida, y ya parece que no esté en su nivel habitual, y eso que dejó su puerta a cero, pero muy mal, Jan, muy mal, me costará perdonarte), con la ayuda del palo. Tras estos minutos de toma y daca sin cesar, y tras una buena combinación de la auténtica, genuina y de verdad escuadra rojiblanca (absténgase  de autodenominarse así extraños especímenes palanganoides, hagan el favor), llegó ese giro inverosímil de Correa dentro del área rival, ese remate seco y ajustado al palo y el primer tanto a nuestro favor. Un tanto que lleva su auténtico sello de lo que es: un pelotero tan imprevisible como genial, y que define a la perfección lo que el Atleti hace hoy en día: controlar su propia área, sentenciar en la del rival.

 

Pero ojito, que al poco rato, Acuña bien pudo poner el empate, en un remate con Oblak batido y con Savic con los guantes puestos sobre la línea de meta por si las moscas (el balón salió lamiendo el palo).

 

Continúan los dos equipos a tumba abierta: Bono se tuvo que disfrazar, poco después, de Lorenzo Rico, y sacó con su pierna izquierda un remate de Luis Suárez que era gol sí o también, cuando se plantó solo delante de nuestro exjugador.

 

En la segunda parte, Bobotegui movió ficha, adelantó a Koundé, y se convirtió en un estilete letal por nuestra banda izquierda: una auténtica pesadilla el chaval. El Atleti empezó a ser embotellado, los sevillanos se hicieron dueño del cotarro y empezaron a apretar, pero de verdad. Se le vio al equipo andaluz fresco, vivo, valiente y por momentos, demostrando todo su poderío. Pero se encontraron un problema: el Atleti es el Humbrey Bogart del fútbol mundial. Puede encontrarse en medio de un bombardeo rodeado de charlys enemigos, pero permanece impasible ante tal circunstancia. Enciende su pitillito, y para todo lo demás, el bestial Giménez, el incansable Trippier, el amo de la caja fuerte (Sr. Savic), y el Señor Hermoso, que sigue su continua transformación en gladiador en potencia del Cholo.

 

El Cholo no lo debió de ver tan claro como la muchachada, y decidió mover ficha: sacó al terreno de juego a Saúl (músculo más capacidad de dominio) y a Joao Félix (conducción de balón, posesiones más largas más lo que el propio chaval es capaz de crear por sí solo, puede que no se le vea en exceso, pero nadie de nuestros rivales se fía de él). Y el equipo se sacudió a la mosca cojonera que se había convertido el Sevilla. A falta de menos de un cuarto de hora llegó la sentencia final. Llorente, al que no se le había visto en tareas ofensivas (que no defensivas) se internó como una bala por su banda derecha, vio perfectamente la llegada desmarcada de Saúl por detrás, le cedió el balón, y el ilicitano resolvió como en sus mejores tiempos. Un gol de triple valor: la sentencia al partido, el golpe moral para ambas escuadras (positiva y negativamente), y que le tiene que servir para llenarse de autoconfianza en sí mismo. El gran Saúl lo sabe: si se cree, y se trabaja, se puede. Y, si cualquier tanto colchonero es celebrado con algarabía y tremenda emoción por la hinchada colchonera, esté lo fue aún más si cabe por el enorme cariño que todos le tenemos. Es una simple cuestión de tiempo que recupere su confianza perdida, aunque, ya saben, lo logre al final o no, aquí, desde este humilde bloq, siempre se le esperará, apoyará y animará, incondicionalmente, y las tres cosas por igual.

 

De todas formas, los capullos estos de Nervión no se rindieron para nada, y buena prueba de ello fue otra ocasión posterior, a falta de 9 minutos, que falló En-Nesry (el Salinas marroquí) de forma incomprensible, solo, solito solo, desde dentro del área pequeña, y con Oblak por ahí perdido. Decapitación es poco (si yo fuese sevillista, claro, cosa que, afortunadamente, Dios decidió no castigarme con tan cruel cruz). Y aún tuvo otro palo postrero Rakitic, no se crean, lo cual puso broche a un partido sencillamente estupendo de fútbol, defendido con una maestría brutal hasta decir basta por el Atleti, frente a un rival que tuvo personalidad y ratos de muy buen fútbol también. Un gran equipo (que así lo demostró) vs. El Puto Amo (que así también ejerció como tal).  Bola extra aprovechada. Que siga la partida, pues.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Cómo se nota Kruppier cuando no anda apostando por ahí y se dedica a lo suyo. Inconmensurable Giménez, letal Correa, pero el mejor ayer fue … (y no, no ando bebido a estas horas de la mañana) Lemar. Me molestó hasta que le quitase el Cholo, miren ustedes por dónde. Trabajó lo indecible, se ofreció en todo momento, llevó las riendas del encuentro con sapiencia y calidad, conduciendo el balón con exquisita fineza y saber estar. Se marcó un partidazo de campeonato, la verdad. Jamás pensé que podría estar en esta sección, pero hoy se lo ha currado el chaval. ¡Bravo por él!

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Iba a decir Bobotegui, de profesión, dejar Selecciones tiradas en vísperas de un Mundial para hacer el mayor de los ridículos dentro del círculo de payasos de Concha Espina, pero miren … Disfruté tanto del partido, que lo dejo finalmente en conjunto vacío.

 

ÁRBITRO: Estrada.

Hubo una mano sevillista dentro del área clamorosa que oigan, en el fútbol que yo concibo jamás hubiese pitado penalti, pero viendo el percal que hay ahora, cualquier cosa podría haber pasado. Supongo que Estrada lanzó su moneda al aire, y al salir cruz, decidió no pitarlo (porque ese, entiendo, debe de ser el auténtico baremo real por el que se miden este tipo de acciones en la actualidad). Debió también, eso sí, expulsar a Correa, por dos acciones más que temerarias que le tenían que haber supuesto  sendas amarillas (este muchacho es lo que tiene, cuando se pone su disfraz de coche de choque, cualquiera puede ser atropellado sin piedad, ayyy, meloncete mío …).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).

 

Miren que hace frío hoy en Madrid, y el Termómetro, sin embargo, ahí sigue, derrochando generosidad a raudales y subiendo de nuevo, nada más y nada menos que ¡2 GRADAZOS MÁS, SEÑORES! …¡2! No puede haber nadie en este mundo tan feliz.

 

Y ahora hasta el jueves 21 … Nada de nada, pero cuidadín, que vamos a Eibar. Ese Eibar de Mendilíbar, este tipo que parece que siempre está refunfuñando y enfadado con el mundo, que suele poner cara de Clint Eastwood cada vez que nos enfrentamos a él, pero que tiene un mérito tremendo lo que anda haciendo con ese equipo, y que sé que, en el fondo, nos quiere … Si … Allá en el fondo … Mucho más allá … Pero nos quiere. Y es que, ¿Quién no quiere a este Atlético de Madrid hoy en día? “¡¡¡El Frente ya está aquí, voy a morir por ti, Atleti de Madriiiid …!!!

 

 

 

4 de enero de 2021

Alavés 1. El Puto Amo 2. El Líder no se despista.



El Líder aguanta la presión de saber que su máximo rival ganó en el día anterior. El Puto Amo controla y manda, con más oficio que brillantez, durante los 90 minutos del encuentro. El número uno tiene paciencia, sapiencia, sabe sufrir, tirar de casta, no ponerse nervioso en exceso e intentarlo todo hasta el final.

 El puto amo apenas sufrió en su portería, salvo el que se causó a sí mismo Felipe, autogoleándose de forma inapelable aunque solo fuese para que supiésemos que Oblak andaba por ahí. Antes nos adelantamos en una extraordinaria jugada de Llorente, tras balón de Suárez, en el que se recorrió todo Mendizorroza a velocidad vertiginosa para terminar rematando finalmente y anotando el tanto tras rechazar el balón en Laguardia (mala suerte por un lado, buena por otro, cosas de líderes, somos justos hasta para eso, caramba).

 El Puto Amo debió resolver antes, pero por exceso de generosidad falló unas cuantas clamorosas antes con el 0-1 (que si Carrasco, un par de Suárez,  todo muy impropio en la idiosincrasia de ambos).

 Sorprendente también fue el que el equipo local nos empatase cuando solamente disputaba ya con 10 jugadores el encuentro. Misterios que tiene el fútbol. Y lo pasamos mal, y supimos sufrir, y hasta pudimos palmar (ese cabezazo de Lejeune al palo, madre, última vez que pongo el nombrecito de un rival en mi crónica, no está el lunes hecho para estos menesteres, carallo). No hubiese sido justo, pero el jurgol es lo que tiene. Menos mal que el Cholo tiró de Joao, tras pase de Saúl, he hizo que, una vez más, tras delicatessen asistencienn, nuestro Luisito Suárez se fuese para casa con la mejor de sus sonrisas, con su felicidad plena, con su nuevo tanto anotado. No les digo nada lo que valen estos tres puntos. Tanto como sus tres besitos en sus dedicatorias. Sé que todos son consciente de ello.

 Solo un líder sólido, solvente y adorable hace que escriba está crónica el primer lunes del año (es decir, la madre todopoderosa de todos los lunes habidos y por haber, no se puede tener más sueño en esta puñetera vida, por Dios). Hasta esto ha conseguido el Atleti esta temporada. Es casi lo imposible, así que, si el líder no se despista, con más o menos inspiración, ya tampoco debo. Y por si alguien tiene alguna duda de lo que les hablo: somos también el Puto Amo del Pichichi, del Zamora y de la Clasificación. Y con nuestras bolas extras intactas. Como para no soñar (y dale con mentar la puñetera palabra hoy, basta yaaaaaa, merluzo).

 EL CRACK DEL PARTIDO:

Carrasco sigue bestial, Koke en su línea, Luisito Suárez o más de lo mismo, pero hoy se lo vamos a dar al cervatillo del Llorente. Y crece y crece y crece sin parar. Y como lo abarca todo el chaval (incluido el gol, probablemente, lo más difícil de todo) pues oigan, aunque yo siga sin fiarme demasiado de su futuro, no es cuestión de hacerse mala sangre ahora, más bien lo contrario. Sigamos disfrutando.

 LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Correíta y sus días difíciles. Hay que ver qué muchacho, por Dios … Ayer exasperó hasta decir basta.

 ÁRBITRO:

Martínez Munuera. No es santo de mi devoción precisamente, pero ni me parece justa ni injusta la expulsión del jugador del Alavés, la verdad. Si saca la amarilla, bien. Y la roja pues también está bien. Dentro del absoluto desmadre que es hoy en día el arbitraje, claro. En el fútbol con el que yo crecí (y el que me mola) con amarilla sobra. En el de hoy en día, igual hasta le meten 3 partidos de sanción, vaya usted a saber. Lo cojonudo de todo es que le vino mejor al equipo local que a nosotros. No lo traten de entender, bienvenidos al Club Atlético de Madrid.

                                              TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 12 GRADOS).


Nueva subida del Termómetro (2 grados más, casi nada, oigan). Este frío endemoniado que hace hay que combatirlo de alguna forma, y el Termómetro, dentro de su estado de sabiduría habitual, ha decidido echarnos una mano en lo que pueda. Pues oigan, que se anda de cine con los 12 gradejos estos…

 Y el miércoles, La Copa de nuevo. Por favor lo pido: máxima concentración. Tenemos que pasar sí o también. Y, aunque seguro que nos costará más de lo que pensamos, lo conseguiremos finalmente. ¿Os he dicho que estoy muerto de sueño? Ayyy … “Poco a poco, me enamoré de ti, Poco a Poco, Atleti de Madrid”

 

 

 

31 de diciembre de 2020

El Puto Amo 1 - Getafe 0. Deseos Rojiblancos para el 2021.


 

¡¡Atención, señores, mensaje institucional del Termómetro Rojiblanco para todos mis Hermanos Rojibancos!! ¡¡En pie, por favor!!

 “Es la primera vez que el autor de este cochambroso Bloq, al cual solamente da brillo mi excelsa presencia, me permite dirigiros a todos Ustedes, ¡Oh, Esclavos de mi devoción! Así que espero que utilicen como dogma de fe para el 2021 lo siguiente:

 Les deseo a todos que afronten el año con la tranquilidad y frialdad con la que nos obsequia siempre nuestro Jan Oblak. Aprendamos de su saber estar, de su impasibilidad ante las dificultades, y seamos capaces de crear siempre el clima de paz y sosiego ante los nuestros, tal y como el “esloveno, eslovaco, eslopollas en vinagre” logra siempre transmitirnos. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Será un año de volver a empezar para muchos, pero espero les guíe la humildad y el entusiasmo, y consigan su propósito, a imagen y semejanza de como Vraljko (con lo fácil que es decir “Sime”, caramba) terminará consiguiendo el suyo, al menos mientras nuestro adorable Kruppier  (copyright, @AitorAligator) sigue ocupado en otros planes. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Los que hayamos terminado el año algo dubitativos entre tanta mascarilla, tanta vacuna y tanto mandrilismo intrínseco, esperemos que el Faro De Oporto que guía nuestro Felipe, nos sirva de inspiración final también para que jamás perdamos ni nuestro rumbo, ni nuestros principios (buenos o malos, pero nuestros). Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que nos conquiste el espíritu de superación del gran Savic (otrora, Señor de la Uña, hoy omnipresente defensor de la causa rojiblanca final). No hay maldita alarma de los plastas sin fronteras de “Securitas Direct” que les supere. Ellos nos venden miedo, mientras el montenegrino, protección, seguridad y fidelidad constante. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que nos olvidemos de extraños prejuicios que no nos llevan a nada, y tengamos la capacidad de trabajo y concentración en nuestro laburo que ha tenido Hermoso para hacerse con el puesto de titular indiscutible a la par que incontestable. No nos dejemos amedrantar por la peña que nos discuta: un Atlético jamás se rinde. Y lo saben. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 A pesar de alimentarse de las pobres plantas de su vecina, de ser capaz de crear extrañas formas alimentarias (que no alimenticias) como hamburguesas de alfalfa, acelgas o jodías verdes y similares (¿Y a quién me recuerda este tipo, por Dios?), que tengamos la capacidad camaleónica de Marcos Llorente, y nos dé la virtud del saber estar en cualquier situación con que la vida nos tenga a bien probarnos. No nos importe el reto, confiemos, porque podemos. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que nos dejemos llevar siempre por las directrices que nos indique nuestro Sagrado Corazón. Nadie lo tiene ni más grande que él (el corazón, capullos), ni más sabio, ni mucho menos tan auténtico como Koke. Que sus latidos siempre sean nuestra respiración asistida en aquellos momentos en donde más nos falte el oxígeno. Él es puro Atleti, y eso no es que sea bueno, es que es lo más grande. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que no nos precipitemos en señalar a nuestro particular Judas mientras nuestro Pastor Cholo siga confiando  en él. Si Don Diego Pablo dice que Lemar va a ser titular incontestable del Atleti, no será este Termómetro el que ose entremeterse en su creencia divina. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que nuestro CRACK DEL PARTIDO siga siendo el gran Carrasco. Que llevemos el año con su velocidad, con su atrevimiento, con su precisión, con su entusiasmo y alegría ante los retos que se nos antepongan. Es una delicia disfrutar de él, hoy por hoy. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que comprendamos que tendremos nuestros altibajos, que sepamos que cuando mejores nos creamos, puede que nos quede aún camino por recorrer, a la par de que cuando pensemos que, sencillamente, esto no es lo nuestro, tengamos la fe infinita en que somos diferentes, especiales, genuinos y excelsos. Todo el mundo tranquilo con Joao Félix. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que respetemos petemos a los quejicas, a los gruñones, a los huraños, a los que andan por la vida enfadados, refunfuñando de aquí para allá, en ocasiones, con todos y por todo. Con los que lo protestan todo siempre. Con los que parece que siempre se han levantado después de una opípara siestaca de más de 2 horas, con la expresión infinita de “buen humor” que siempre eso conlleva. Su inconformismo, su ambición desmedida, su interés y su entrega, se pueden convertir en nuestro mejor valor final. Luisito Suárez, tu a lo tuyo, chicharro va, golazo viene. El cómo lo consigas y lo que te cueste, poco o nada nos importa. Que estés aquí con nosotros, hoy por hoy, es lo importante. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que sepamos apoyar a un Hermano fiel en la dificultad, jamás dudemos de él, seamos capaces de devolverle y valorarle todo lo que él nos dio (y nos seguirá dando) y mantengamos nuestra fe en él, que logremos aguantarle sus malos momentos, por mucho que a lo mejor se prolongue y nos llegue a desesperar. A nosotros nos gustaría que también que lo hiciesen por nosotros. Saúl UNO DI NOI, por y para siempre. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Que tengamos la capacidad de resultar por momentos brillantes, geniales, imprevisibles. Que logremos su capacidad de hacernos divertirnos, que Dios nos de el don de la improvisación infinita cuando nos veamos rodeados de nuestros feroces enemigos. Aprendamos todos de Angelito Correa, pues. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

Que Joselito (copyright, Don Carlos Rey de la Furia Española) Giménez se olvide de su disfraz del criajo cantautor, y vuelva a ser nuestro Comandante en Jefe sideral. Nuestro “Han Solo” del Metropolitano. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Líbranos para siempre de niñatos millonarios caprichosos y consentidos. Auténticas DECEPCIONES. Por muy buenos que sean (o hayan sido). Aunque en sus excelsos momentos nos hayan transmitido sobre la grada más vibraciones que una manada de búfalos descontrolados a toda pastilla, nos hayan puesto a cien mil, nos haya metido en mil y unos partidos, no olvidemos sus desdenes posteriores, sus acciones bochornosas, sus caprichosas deserciones de nuestro ejército saludando a su futura afición mientras portaba nuestra sagrada Rojiblanca, desertando sin importarle nada ni nadie. Que se apodere de nosotros su descomunal ignorancia, que no tengamos la desfachatez de mamar de la teta de nuestros padres impunemente cuando estamos en otra de nuestras enésimos bajos momentos, para cuando ya nos creamos y nos levantemos cual fanfarrón rey del Mambo, dejar tirado a todo y a todos (y otra vez más encima, nunca aprendemos). Y, por supuesto, que jamás, JAMÁS, seamos tan sumamente desagradecidos como ha sido el cretino maloliente este del D.C. (ni pienso mentarlo siquiera) frente a su mayor defensor posible, el que le aguantó en las buenas y en las menos buenas. El que le defendió a Capa y a Espada, blandiéndose en duelo con quien resultase menester. Sé que muchos de ustedes le adoraban, y me duele también un montón por vosotros, créanme. En mi caso, ni olvido, ni perdón. A otros por mucho menos les hemos y seguimos crucificando hasta el final. Que en nuestra vida no volvamos a toparnos con un zampabollos semejante. Puede que sea usted historia, pero jamás Leyenda. Ni de puta coña, vamos. Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Vamos acabando. Que tengamos todos la paciencia, exquisitez y precisión suiza del barbero del Señor Corbalás en este 2021. ¡Qué lucidez, la perfección más excelsa, jamás contemplé exhibición igual! Alabado sea el Termómetro, Alabado óyenos.

 Penúltimo apunte. Venga, todos conmigo, que sé que se la saben a la perfección. Una … Dos y … Tres: ¡¡PARTIDO DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO!! ¡¡NO SE TOCA!! + 10 GRADOS, pues.

 Una vez dictada mi sentencia, dejo el párrafo final para el consentido del dueño de este, mi puto bloq (aunque él se piense lo contrario). Sigan creyendo en mí. Jamás les defraudaré”.

 Pues sí, habló el Termómetro, y como siempre, dictó sentencia. Pero este último párrafo es mío, no se lo dejo ni al Tato. Muchísimas gracias a todos y todas mis Hermanas Rojiblancas por confiar siempre en mí, por estar a muerte como lo hacen, por sufrirme en mis paranoias, y apoyarme las más de las veces en seguir escribiendo, en este vuestro mini Calderón. Me hacéis el individuo más afortunado del mundo, y lo sabéis. Os lo debo todo, y, por supuesto, os quiero (frase por primera vez dicha sin estar en mi divergente estado de embriaguez habitual) . Feliz 2021. Gracias, Atleti querido, gracias por las emociones…

23 de diciembre de 2020

Real Sociedad 0 - El Puto Amo 2. La perfección existe.



Háganme caso. Uno es más (como la gran mayoría de mis “seguidores” -por decir algo en mi favor, vamos, jamás en contra vuestra, solo faltaba-) de Cultura de Grada. Todos sabéis a lo que me refiero: (previas, viajes, Camaradería, ilusión, contundencia, cuando lo requiere el tema) pero eso ahora mismo, por desgracia, no lo tenemos, así que nos tenemos que agarrar a lo que hay: Atleti y fútbol. Y ayer, rozaron ambos la perfección.

 

¿El balompié (palabra tan en desuso como necesaria recordar de vez en cuando)? La primera parte fue un homenaje al susodicho. Un Atleti embalado, vertical, constante, ambicioso, frente a una Real contestona, por momentos también agresiva, con sus conceptos bien claritos, y, aún faltándoles a ellos a su mejor jugador (Oyarzabal) y al más diferente nuestro (Joao y sus amidgalitis) la conclusión que saqué es que fue una delicia de partido, la verdad. Incertidumbre, pocas ocasiones claras de gol (que no situaciones de las mismas), jugadores tan dulces para la vista como Silva (el que tuvo, retuvo), Barrenetxea (empezó siendo un diablo, terminó en aprendiz de cachorrín), una Real más imprevisible, que intentó ser fiel a sus principios (a pesar de la mala racha que les hemos obligado a prolongar) frente a otro equipo más hecho, más constante, más rocoso, más automático en su juego constante de martillo pilón (todo lo controlo, no hay zona del campo que no domine, ya llegará mi momento, ya, no es la perfección del fútbol … pero casi).

 

En la segunda parte, el recital colchonero empezó pronto. Una falta lanzada por el entusiasmante Carrrasco (el Señor Rubio tiene algo que ver en la transformación de este jugador, sigue siendo tan vertical y formidable en ataque, pero con una vena solidaria defensiva digna de todo elogio, algo ha hecho el Sr. Rubio … Lo sé … Lo sabe… Seguiremos investigando ... ¿Posible romance con su madre, quizás? Más vale que Doña Tania …) hace que el jugador que parecía un rémora el año pasado (Hermoso, para los no iniciados) consiga su segundo tanto de la temporada al rematar espléndidamente de cabeza esa falta envenenada lanzada por el belga. Hermoso. Guapo. Resultón (vale, que ya me bajo de la puta cabalgata, joder cómo sois). Tuve la ocasión de escuchar su entrevista al final del partido, y me fijé en un detalle que me pareció la rehostia: su mirada. Yo creo que seguía en el césped el menda. Mirada viva, concentrada, como queriéndose dar la vuelta por si alguno de la Real pululaba todavía por ahí, intentaba un centro, una internada. No se le fue el chip al menda, no. Todo un descubrimiento. Todo una labor de buen hacer, por supuesto, por parte del chaval, pero, principalmente, por el mayor causante de todo esto: la perfección. Más adelante sabrán de lo que les hablo.

 

Seguimos para bingo. Contragolpe fulgurante de Carrasco, (que se desata  tanto en volver a su portería como en misiones atacantes, corre tanto, que no llega ni Dios, pobriño), Felipe, por su parte, que se encarga de volver a ser, poco a poco, el Felipe rocoso, inteligente e infranqueable del año pasado, otra contra posterior de Carrasco que parece que acaba en nada, el mago Koke se inventa una asistencia magistral sobre Luis Suárez, cuando Yannick le cedió el balón al no tener ni puta idea ya de qué hacer con él, el Uruguayo, viejo, cansado, huraño, sí, todo lo que quieran, pero efectivo a la par que eficaz, aguanta el balón con media Erreala subida a su chepa, cede atrás, aparece un tal Gorosabel, y deja un balón muerto para que el cervatillo Llorente siga entusiasmándose a la par que entusiasmando al personal, metiendo el 0-2 definitivo.

 

Paradón final de Oblak en una falta lejana de un menda de la Erreala, y exhibición total del Atleti en plan Líder, en plan equipo total, defendiendo con los ojos cerrados, controlando, imponiendo su ley de Líder, de Puto Amo. Yo no sé cómo concebirán ustedes el fútbol, pero para mi, rozaron la perfección. Poderosos, imperiales, contundentes y con personalidad propia. Con ustedes, el Club Atlético de Madrid. La perfección existe. No sé si la consiguió finalmente, pero …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

… Don Diego Pablo Simeone. Sí. Existe. Él es la perfección infinita. Gracias por tus nueve años. Gracias por tu capacidad de reinventarte. Por tu paciencia. Por tu sapiencia. Por hacernos tan felices cómo nos haces. 300 victorias ya, su puta madre. Cómo nos representa. Para este Club, no puede haber nadie igual (seguramente, Don Luis Aragonés mediante, no lo habrá). Y como este Club, resulta que juega al fútbol y todo (vamos, que dicen los “entendidos”, antes debería de jugar al mus, o vaya usted a saber el qué), el caso es que, en definitiva, ahora mismo es la perfección de este deporte al que en condiciones normales no le hacemos ni puto caso, pero que ahora (salvo por el embrujo de las rojiblancas canallas) … nos hace ver la conclusión de que … ¡¡OOLEEEE, OLEEEE, OLEEEE, OLEEEE …CHOLOOOOO… CHOLOOOOO!!

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Trippier. Me cago en la puta, con lo bien que estaba jugando. Ahora entiendo todo. Ya sé por qué el Cholo le ha puesto hasta reventar. Sabía lo que le venía encima. Ahora tiene 10 semanas para “descansar”. Y no. No me valen las gilipolleces de que todo el mundo nos persigue y demás. Por favor. A la Federación inglesa le importará entre un bledo y dos quién diablos va de líder en la Liga española. Algo habrá hecho. Supongo que será, en el fondo, un pobre mileurista como el que les escribe, y se las verá putas para llegar a fin de mes. En fin. Eres ya de los nuestros. Yo pienso esperarte, pero ni una más, Hermano. Ni una sola …

 

ÁRBITRO:

De la Cuadra no sé qué. Pues miren, al menos le vi intentando hacer las cosas bien, e intentar ser honrado. Se puso algo nervioso en determinados lances del encuentro, pero me gustó su forma de dialogar con los jugadores, intentarles explicarles su verdad y demás. Técnicamente falló, fijo. Pero no le vi con mala sangre hacia nadie. Y ya es un logro, en los tiempos que vivimos …

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 10 GRADOS).

 

El Termómetro anda ya en la Puerta del Sol. Sabe que ha sido un año tan duro para nosotros, tan complicado, tan, por momentos, inverosímilmente cruel, que él nos quiere recompensar por nuestra fidelidad, devoción y cariño por unos colores que tanto nos dan la vida. Él no es menos que nosotros, créanme. Sabe que es tiempo de disfrutar, y no nos pone ningún impedimento, así que … ¡TRES GRADOS MÁS, SEÑORES! ¡TRES!

 

Y la semana que viene, último partido del año frente al Geta. Yo siempre tengo miedo a todo (mi madre me lo enseñó). A la postre, luego se disfrutan mejor las victorias con esta mentalidad. Así que, y aunque no me gustan para nada los mensajes babosiles que se suelen (solemos) mandar en estas fechas, quiero que todos ustedes (todos, sin excepción, Atléticos, y no tanto, pero que se castigan sus ojos igual con mis historias, Amunt Valencia, carallo) disfruten mogollón, sean todo lo felices que puedan debido a las circunstancias que nos han rodeado, sé que muchos pasarán lista y empezarán a ver casillas de su quiniela familiar a las que no pueden poner las equis de rigor, pero muchos llevamos así ya años atrás … Y hay que seguir, Hermanos. Hay que hacerlo. Y conste, me lo han enseñado ustedes, que yo suelo ser poco ejemplo para nada. Así que … ¡¡FELICES FIES … DIGOOOO … FELIZ NAVIDAD!! (Don Maxi dedicated) “Cantemos todos Forza Atleti Campeón”

 

 

20 de diciembre de 2020

El Puto Amo 3 - Elche 1. Suma y sigue.



Copa.

La cosa empezó con el partido de Copa frente al Cardassar. Independientemente de la alegría de pasar de eliminatoria en mi torneo favorito (después de la Liga), personalmente me encanta con la seriedad y el respeto al rival con el que siempre suele afrontar el Cholo este tipo de encuentros. Que los isleños muestren orgullosos las imágenes del vestuario colchonero sencillamente impoluto después de nuestro paso por su campo, me llena de orgullo y de satisfacción (ahora que andamos en épocas navideñas). Que el equipo juegue serio, sin ningún momento para la filigrana absurda y con la misma concentración e importancia con la que afrontaría cualquier partido de Champions, me llena hincha de sentimiento Rojiblanco. Siempre lo digo: en esta vida hay muchas cosas negociables, pero el respeto hacia el rival, jamás. Y de cuánta menor categoría (que no importancia) se trate, mejor que mejor. Bravo, Atleti, bravo.

  Las Niñas.

Jopeeee, lo que ha escocido a la vikingada el palmar dicho encuentro en cuestión. Pero si ustedes están por encima de lo humano y lo divino, hombre. ¿Qué hacen perdiendo su valioso tiempo por tan mundanal mundo, seres divinos y celestiales? Solo vi la primera parte (por desgracia) pero el 0-1 me parece escaso y demasiado generoso ante tal exhibición de superioridad física y mental por parte de mis chichas favoritas. Amanda and company, frente a esta gente, siempre, siempre, hay que hacer sangre. Ocho mejor que siete. Esta peña solo entiende de su propia medicina, y como tal hay que aplicársela. ¿No querían derbi femenino? Ya lo tienen. Una lástima, eso sí, que a los tipejos del Marca se les olvidase el entusiasmo inicial con el que acogieron dicho acontecimiento tras conocer el resultado final. Hay cosas que nunca cambian, y nunca lo harán. Sé que es un año muy difícil para vosotras, Hermanas de sentimiento Rojiblanco, pero se les agradece entusiasmo, dedicación, superación y esfuerzo. ¡Muchas gracias, tías grandes!

 El partido.

Un trámite, jugado a medio gas, frente a un digno rival, que achuchó muy poquito, y que se veía que todo era una simple cuestión de tiempo, de abrir la lata. Tras una buena acción a balón parado rematada por Llorente, transcurrió el partido por esa extraña hora en la que uno no sabe si comer antes, o después (siempre mejor antes, que luego los disgustos nos pueden llegar a poner a un régimen no deseado) y un pase de escuadra y cartabón de Trippier, lo transformó con un leve pero preciso toque Luisito Suárez para poner el tranquilizador 1-0 en el marcador, casi al borde del descanso.

 

A continuación, otra maravillosa asistencia de mi idolatrado Carrasco hacia el propio Luisito Suárez, hizo que este demostrase quién es el puto rey en lo que al área se refiere, poniendo el 2-0 en el marcador. La cosa parecía vista para sentencia, pero, y mientras uno andaba haciendo el lerdo mandando mensajitos de aquí para allá con ese puto cáncer llamado móvil (me está bien empleado, por gil, y perder el respeto a mi rival) resulta que los ilicitanos pusieron el 2-1 de un tal Lucas Boyé tras cabezazo a la salida de un córner. Bien es cierto que los visitantes apenas habían llegado a nuestro área. Tan verídico como que el próximo partido, el móvil, no menos a una distancia de 20 metros sobre mi ubicación final. Y es que, señores y señoras, hay que estar a lo que hay que estar.

 Afortunadamente, apareció Don Diego Costa y puso el 3-1 de la tranquilidad tras psicodélico penal a favor (en mi humilde opinión, claro está) que no por extraño dejó de ser justo en el tanteador final. Me alegro un montón por él, y, sobre todo, por la gran cantidad de Camaradas de grada que le siguen teniendo una fe ciega. Nunca me escondo, no me encuentro entre tal selecto grupo, pero oigan, jamás leerán de mi algo que les contradigan si lo considero justo. Es más: si él no se rinde, no seré yo quién le desanime. Más bien al contrario. Así que, coser y cantar, suma y sigue.

 EL CRACK DEL PARTIDO:

Trippier vs. Luis Suárez. Ayer escuché (está claro que los Atléticos somos demasiado inquietos y siempre queremos encontrar respuestas a debates sencillamente, por momentos, absurdos) en determinados medios de incomunicación empezar a comparar a JuanFran con nuestro Peaky Blinder favorito. Pues no entiendo la susodicha, qué quieren que les diga. Aparte, si hay que hacerla, hagámosla al final, nunca antes. JuanFran está en mi corazón, y en uno de los múltiples pedestales que, afortunadamente, cualquier Atlético de bien debe de tener a tanta y tanta gente que ha dignificado tanto y tan bien la defensa de nuestro escudo. El inglés, pues tiene muy buena pinta también, por qué negarlo. Esfuerzo, dedicación y entrega, no le falta. Y es un excelente pelotero (aunque a veces le ganen la espalda con facilidad, ojito, que esto también le pasaba a JuanFran). Es lo que tiene jugar de la forma con que lo hacen. Pero no seré yo ahora quién entre en tan banales debates. Cómo odio las comparaciones, por Dios.

En relación a nuestro Rojiguayo, es un personaje que a mí, personalmente, me tiene completamente obnubilado. Fíjense con atención: uno le ve en los partidos con una mueca de sufrimiento constante, casi de dolor continuo, de lamento, de tragedia, de no poder más. Y, con cada minuto que pasa, su gesto se enfervoriza más y más. Él sabe cuál es un vacuna (ahora que, por desgracia, tan de moda anda dicho término). Yo empiezo también a comprenderle. El gol. Miren que he visto nueves apoteósicos (brevemente a Gárate, O Rei Baltazar, Vieri, Escándalo Forlán, Falcao maravillao, Jimmy Pichichi Hasselbaink … seguro que me dejo alguno más por ahí), pero ninguno padecía tanto como él jugando en un terreno de juego. Él hasta que no consigue marcar, es un suplicio, una tortura china, como si te clavasen alfileres en las plantas de los pies, un par de ellos, según cada minuto que pasa. Eso sí, es conseguir su tanto, y su semblanza cambia totalmente. Aparece un tipo afable, simpático, dichachachero … Hasta no le importa ya que le cambien. Mira el suelo, silba “cantando bajo la lluvia”, y se resigna como cualquier otro peón a las órdenes de Don Diego Pablo.

Un amigo (un Hermano) blaugrana (con perdón) ayer me escribió tras su primer tanto “pero qué bueno es Luisito, y cuánto le echamos de menos”. Sobran más comentarios.

 LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues casi que vacío, ¿Qué no? Por cierto, ¿Sigue jugando el puto Nino? Joder, la cantidad de disgustos que me ha dado siempre el menda ese. Ese 5-1 en Segunda … Escalofríos de la muerte tuve con su sola presencia en el campo, vive Dios …

 ARBITRO: Estrada.

 Venga, vamos a jugar un poquito. A ver:

 

  1. Si, tras el penalti que nos señalaron a favor ayer, los que anden a favor sigan pensando lo mismo, aún haciendo un intercambio de cromos, sustituyendo al defensor del Elche por Savic, por poner un ejemplo, y al de Lagarto por el nueve subsahariano que trafica con sustancias estupefacientes de cierto equipucho de la Capital de España, por otro, y lo hubiesen señalizado igual, pues sí,  es un penalti de libro. En pie todo el mundo.
  2. Si, por el contrario (por supuesto, entre los que me incluyo) si pensamos que si esa jugada nos la pitan en contra, tal y como les he comentado en el ejemplo “a)”, hubiésemos quemado a Dios por los pies, indicando el ya tan manido “¡qué vergüenza! ¡siempre igual! ¡Así es imposible!” Y demás lindezas, los que creemos que eso es un simple lance del fútbol, sin más, levantamos la mano, la tenemos levantada hacia el Señor.

 Por supuesto, cualquiera de las dos soluciones, es válida.

 TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( + 7 GRADOS).

 JUAS JUAS JUAS … Ayyy que me parto, Lagarto. Qué pena. Qué poco le comprenden. Cuánto desconocen su magnanimidad infinita. Ante la poca fe del clan de los Rasos. Ante la desconfianza del Sr. Patriota y Adláteres agradecidos … Él, sin embargo, puñetazo en la mesa, desconcertando a nuestros rivales. Siempre un paso por delante. Mirando celestialmente por el retrovisor. Genial, imprevisible, magnánimo, pero entusiasta. Generoso, a la par que imparcial. Rudo, serio, pero noble y generoso. ¡Dos grados, más, señores! ¡DOS! Vayan buscando su rastro, y besen … No dejen de besar por dónde suele levitar. Y es que, señores, la vida puede ser, rojiblancamente maravillosa …

 Y el próximo partido, el martes, frente a la Real. Deportivamente, rival más que respetado. Andan haciendo un temporadón, juegan al fútbol, por momentos, mucho y bien, y no seré yo quien, en este aspecto, les niegue el pan y la sal.

 Dicho esto (y no entiendo muy bien el por qué, la verdad) el Sr. Youtube últimamente no para de mostrarme vídeos al respecto del famoso partido de UEFA, en el que pasó lo de Zabaleta (vídeos, por supuesto, realizados con su imparcialidad habitual por ETB). Me llama mucho la atención el cinismo insultante de los seguidores donostiarras, la verdad, cuando hablan de tal circunstancia. Hombre, no seré yo quién defienda un acto tan deleznable como el matar a un menda que va a ver un partido de fútbol, sin más. Sería un miserable despreciable si lo hiciese, y espero nunca llegar a tal nivel. Pero sí que me resulta curioso el escuchar a determinados seguidores de la Erreala denunciando el “criminal” ambiente que había en contra de ellos dicho día. Sí. Estuve presente en tal encuentro (¡cómo olvidar el tanto de Jugovic de tijera!). Recuerdo el biruji que hacía, esa niebla en la que se te cala hasta los huesos de los nudillos de lo fría que era a ribera del Manzanares. Sé que ellos (cuando les interesa, obviamente) representan a la perfección el tal manido papel de “hintxas simpáticos, de los que van a beber, y el resultado les da igual”. Son enternecedores, la verdad. Y tienen los santos bemoles de sorprenderles el ambiente hostil que puedan vivir en Madrid, o en Zaragoza, por poner otro ejemplo (ciudad la que señalan también con un ensañamiento sorprendente, se ve que la palabra “Hipercor” solo significa para ellos una simple gran superficie de venta de alimentos, sin más).

 No sé. Era otra época, evidentemente. Pero muy dura para todos los que sufríamos la barbarie permanente, caprichosa y cobarde de ETA. Uno hizo el servicio militar en tales años, y le tocó hacer escoltas, con la “Z” en mano, y con el corazón latiéndole a cien mil por hora cada vez que una simple motocicleta se acercaba hasta el coche  del mando que me tocaba ese día proteger. Uno vive cerca de Aluche, en donde a la pobre Irene le pasó lo que le pasó. Uno estaba en el Calderón, el día del Logroñés, con su hermano Juan, cuando un coche bomba explotó mientras me tomaba una simple copa y nos levantamos cubiertos de un interminable manto de cristalitos. Uno estuvo en Zaragoza, en aquella final que nos robaron (miserable Ramos Marcos y el penalti que se zampó a Julio Prieto), cuando fue apedreado su bus, siendo un crío, en compañía de su madre y de los miembros tan mundialmente violentos conocidos con la Peña Don Luis Aragonés, después de una final de Copa en la que, encima, palmamos. Uno siempre esperó que, con cada víctima de ETA, se guardase un simple minuto de silencio en señal de duelo y respeto en cualquier campo de Euskadi (JAMÁS SE HIZO, JAMÁS, entre las casi más de 900 veces en las que tuvieron ocasión de hacerlo).

 Así que, permítanme que les diga a todos ellos que, salvo al Sr. Padre de  Aitor Zabaleta (que este sí que tiene derecho a no atender ni excusas ni razones, comprendo su odio infinito hacia nosotros y jamás le pediré ni la más mínima cuenta a cambio, el dolor de un padre al perder un hijo de esa forma es infernal, no puede recibir mayor castigo posible un ser humano), les comente que no se hagan tanto los sorprendidos, y sean capaces un poquito de analizar dicha época, ver lo que hacía determinado grupo criminal escudándose en la “Libertad del Pueblo Vasco (oséase, de ustedes, sorprendentes espectadores)” y actuar en consecuencia. No se me hagan los inocentes ni los dicharacheros, por favor. Que cada cual asuma lo suyo, como nosotros tendremos que hacer con lo nuestro, evidentemente.

 No suelo hablar de política (entre otras cosas, porque odio a todos por igual, me da igual del palo que cojeen) pero cuando se analiza una cosa, hay que ver, leer, escuchar, al menos, a todos los “bandos” (si es que cualquier español de bien se encontraba en alguno de ellos en aquel momento, que, la verdad, lo dudo mucho). Así que, el ejercicio de “buenismo”, se me lo ahorren, por favor … Dicho esto: “El Frente ya está aquí, voy a morir por ti, Atleti de Madrid” …

 

 

 

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