19 de febrero de 2018

Atleti 2 - Athletic 0. Seguimos a nuestra bola.

Día engañoso en la Capital de España, cálido al solecito, fresquito más de la cuenta a la sombreja (traducción para Don Pablo Mármol, asfixiante al sol, primaveral a la sombra). Buen día para realizar una previa. No tan salvaje como las de antaño, cierto (lejos quedan aquellos tiempos del parquecito, con esos botellones de Dios). Pero no por eso menos agradable y divertida. Cervecitas a go-gó, buenos aperitivos, y excelente compañía. Sinceramente, pocas cosas se pueden pedir a la vida que puedan resultar más apasionantes, para, al menos, los que nos gusta disfrutar de los detalles más sencillos, convirtiéndolos en espléndidos. Un puto placer como otro cualquiera, créanme. Los condicionantes eran sencillamente espléndidos para disfrutar de un gran espectáculo en el Centro Comerc … digoooo, en el Imperial Coliseum Rojiblanco (no se me enfade usted, Rafita, no se me enfade. Don Luis, todo un éxito su denominación del campo entre parte de mis coleguis del Grupo 51, no lo dude - ji ji -).

 

Y el partido salió bueno, qué carallo. El Atleti sigue empeñado en que Oblak, este año, haga historia pero a lo bestia, y, aunque todos sabemos de las excelentes condiciones del bueno de Jan, el equipo no quiere más complicaciones de las mínimamente requeridas, economizando riesgos hasta hacerlos desparecer, y, mientras tanto, sigue a lo suyo: prohibido conceder ocasiones en gol. Cero es cero. Todo un arte el saber defender como lo hace la entusiasta muchachada del Cholo. El Athletic, por su parte, se dedicó a intentar trabar, enfurruñar y ensuciar el juego rojiblanco especialmente en el centro del campo, y se olvidó de que en el fútbol hay que hacer algo más si te quieres llevar un encuentro, o, al menos, no morir en el intento. Por cierto, al estilista del equipo bilbaíno, díganle que no, que no pega el pantalón del pijama de verano gris con su segunda equipación negra. Empiezo a creer seriamente que el  objetivo que tiene esta gente es irritar en su máxima expresión al sufrido aficionado de turno. Qué puta cruz.

 

En la primera parte el Atleti lo intentó, y lo pudo conseguir si alguna a vez a algún árbitro le da por pitar algún penalti, aunque, al paso que llevamos, los Atléticos vamos a olvidar el qué consecuencias trae esa a favor nuestro. Chavales, ¿Se acuerda alguien de en qué consistía exactamente? ¿Era como un libre indirecto desde dentro del área, no? ¿O quizás era un lanzamiento desde el centro del campo hacia la portería rival, sin portero, y el balón tenía que entrar sin botar? Humm … No sé. Igual había que meter un gol olímpico desde el córner, sin rivales ni nada … Uff. Qué lío. A ver si algún día nos pitan alguno y refrescamos el asunto, porque con esta memoria pez que tenemos los Atléticos ...

 

En el segundo tiempo el Cholo movió piezas con maestría, quitó al apagado Koke (no me gusta el especial ensañamiento que tiene parte de la grada con él, los nuestros son sagrados, llevan nuestra colchonera sangre, son nuestra familia, parte nuestra) y sacó a Gameiro, y la cosa cambió, porque entre éste, Griezmann (que parece quiere seguir enmendando sucias conductas pasadas con la grada, bien por Antoine) y Diego Costa, la máquina atacante colchonera terminó de engrasarse, y el gol llegó, pero antes de contaros el desarrollo de los mismos, quiero incidir en un grave problema que no está empezando a surgir. Sí. Atención, Atléticos: Oblak se aburre. Se hastía mucho ahí solito en su área, sin un triste baloncejo que llevarse a las manos de vez en cuando. Anda el hombre tan somnoliento y cariacontecido, que hete aquí, ayer le dio por pillar un balón fuera del área, y se dedicó a sacar el balón él mismo tirando de regates y caños ante el estupor de Iturraspe y San José, como si de Don Luis Pereira en sus buenos tiempos se tratase, collar verde incluido y sonrisa descojonante. Seguidamente a esta acción, un alto dolor de pecho me empezó a afligir fuertemente. El infarto anduvo cerca. Hay que pensar algo. No sé. A lo mejor había que dejar un videomarcador para él, y ponerle alguna buena serie de Netflix mientras sigue sin llegarle ni Dios al área. Directiva, cuerpo técnico, pónganse a trabajar a la voz de ya, por favor.

 

Y a los 21 minutos de esta segunda parte llegó, al fin, el ansiado gol, en balón que birló Saúl y cedió a Antoine, para que este conectase con su coleguita gabachín Gamiero y cruzase con maestría ante Kepa. 13 minutos más tarde, fantástico pase de Kevin sobre Diegol Costa, y chicharro del brasileiro que te crío. 2-0 definitivo. Broche de oro a una excelente jornada, a un fantástico domingo de fútbol. Casi casi como los de antes. Y encima, el Atleti, a lo suyo. Suma y sigue. Si señor. A nuestra puta bola.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Thomas. Al fin veo a un pibe que me hizo olvidar, por momentos, a Tiago. Exhibición portentosa del camerunés, altamente inteligente en el campo, técnicamente sublime, y, en labores defensivas, no tiene más que alargar sus lángidas patorras como si de un chicle se tratase, para atrapar y cortar una y otra nueva intentona por parte del equipo bilbaíno. Probablemente, su mejor partido desde que debutó con nosotros. Por parte visitante, y aunque no realizó paradas especialmente llamativas, me gustó bastante Kepa. Planta de portero tiene, y transmite mucha seguridad a sus compañeros. No me extraña que los indeseables de turno se lo quisiesen llevar. Añádenle Iñigo Martínez (sucia rata mentirosa y traidora), que anduvo también muy bien marcando a Don Diego Costa.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Koke está claro que no está fino, pero Diego Costa, a pesar de su gol, tampoco. Yo creo que el brasileño está empezando a notar ahora, pero de verdad, las palizas del profe Ortega en sus piernas. Eso no me preocupa en exceso, con el tiempo terminará volando, siempre y cuando no se ande lesionando cada 2x3, claro. Correa, mientras tanto, tuvo uno de sus días difíciles. Qué le vamos a hacer.

 

ÁRBITRO: González al Cuadrado. Patético al cubo, penaltazo sobre Diego Costa incluido no señalado. Malo de solemnidad.

 

TEMOMETRO ROJIBLANCO ( + 2 GRADOS).

 

Partido de obligado cumplimiento también. ¡Chissst! No quiero ni un solo comentario al respecto, por favor. ¡Orden en la sala!

 

Y el jueves, a rematar la faena ya realizada en Copenhague. Tiempos dulces, tiempos tranquilos. “Solo hay un Atleti, es el de Madrid, solo hay un Guzmán, y es un Campeón (Arriba, Amigo, Arriba)” …

16 de febrero de 2018

Copenhague 1 - Atleti 4. Ya sé que no es Champions ...


Es Europa League (no lo he discutido en ningún instante), pero oyes, que el garito también tiene personal de nivel. Que si Milán, que si Napoli, que si Arsenal, que si Dormund, que si el Lyon … más los de aquí, claro. Obvio, no es Champions, no me lo digan más. Pero es lo que tenemos, y la ilusión, como siempre digo, es ver a nuestro Atleti. El rival no deja de ser un simple mal necesario.

De primeras, lo que ha cambiado el Atleti. Fíjense el llenazo que había ayer, ese esplendoroso tifo con fuegos artificiales y bengalas, cómo no dejaron de animar un solo instante al equipo local los oriundos de allí, nuestros 400 heroicos desplazados ... Que sí. Que no es Champions. Pero el ambiente sí que lo fue. Y ya saben quién es el culpable de de todo esto. Lo saben. Sé que lo saben. Si. Acertaron. Un tal Cholo Simeone. Da gusto ver que uno ha recuperado su status social en Europa. Juegue en la puta Competición que juegue (vaya mañanita que me llevan, por Dios).

Que siiiiiiiiiiiií. Que ya sé qué no es Champiooooons. Pero el Atleti hizo un partidazo ayer como a mi me gustaría siempre verle: dominante, mandón, manejando el balón a velocidad de vértigo, con las bandas del rival convertidas en autopistas del Infierno rojiblanco. En apenas 12 minutos, ya pudo marcar un hiperactivo toda la tarde Griezmann hasta en 3 ocasiones (mano a mano incluido). También lo pudo hacer Saúl. Y hasta Koke. Pero, hete aquí, caprichos del destino, supongo, en la primera que llega el entusiasta equipo danés, Thomas (descomunal toda la noche a pesar de esto) pasa de tirar el fuera de juego y se queda tomándose un café en línea de fondo, habilitando a nuestro amigo Fisher para que, de habilidoso taconazo a bocajarro, batiese al bueno de Muy bien Moyá. 1-0. Uno no sabía si sacarse los ojos con las manos. ¿Pero no resultaba que esto no era Champions?

Que nooo. Que no es Champions, leñe. Que solo 6 minutitos más tarde, Saúl cabeceaba a placer un centro de Antoine desde la banda, poniendo el empate a uno en el marcador. Uff. Suspiro. Pensé que estaba viendo otra cosa.

Está claro que no era Champions, pero no dejó de ser prodigiosa la jugada que nos llevó a adelantarnos en el marcador, en una espectacular internada del entusiasmante Lucas, que hizo la pared con Griezmann (taconazo con caño incluido, recurso  técnico pletórico del francés) y cedió el balón para que Gameiro fusilase a placer. 1-2, minuto 36. Y empezó a llover, y a nevar. Más épico, con mucha más poesía rojiblanca. No era Champions, ya, pero el descorado era sencillamente esplendoroso. Enamorado del Atletiiii … No lo pueden entenderrr …

En la segunda parte, más de lo mismo. ¿Otra vez? Qué sí, que la defensa del Copenhague es menos firme que la de Granados y sus chanchullos, indigna de un equipo de Champions (y hasta de Europa League, si me apuran) pero llegaron a rematarnos una vez al palo y todo, en remate de un tal Pavlovic. Menos mal que el Atleti ni se inmutó, más bien los contrario,  mientras Griezmann disfrutaba como un nene que veía por primera vez la nieve. Y juguetaba, y juguetaba, y volvía a juguetear con su pelota, hasta aprovechar un espléndido pase en profundidad de Carrasco para batir son suma tranquilidad a Robin Olsen, el Robin Hood de Dinamarca, que ayer andaba de vacaciones. 1-3, un resultado muy poco de Champions, la verdad.

Y para rematar la fiesta, marcó hasta Vitolo, en brillante acción individual, poniendo el 1-4 definitivo, y sentenciando la eliminatoria. Al próximo que me lo repita le meto … Es que le meto. Y dale con la Champions. Y dale Perico al torno, que panda de plastas, por Dios. Ya sé que no es Champions, pero me da igual. Ayer me divertí hasta pasármelo pipa, disfruté viendo a mi equipo y se me pasó el tiempo volando viendo como, a su vez, volaban los míos a velocidad de Concorde rumbo al paso para la siguiente ronda de la Europa League (no quiero saber nada de la palabra Lyon de momento, ya perdonarán). Está claro, me lo tatúo: Ya sé que no es Champions …

11 de febrero de 2018

Málaga 0 . Atleti 1. Humm ... Te perdono.


Y no precisamente por el gol que marcaste según apuraba mi primer traguito de rigor a mi delicioso Gin-Tonic (lo mejor de la tarde, y con diferencia), tras aprovechar un rechace en un remate de Saúl, que tropezó en la mano de colchonerito Keko, y que sirvió para que marcases a placer ante Roberto (parecía fuera de juego, yo lo pensé, ya saben, cuando pienso …). No. Tan asquerosamente resultadista no soy. Más bien fue porque creo comprendiste que, lo más importante, lo más sagrado, lo que realmente mantiene y alimenta todo este espectáculo cada día más grotesco, deleznable y artificial, por otro lado, somos nosotros, la gente. Y, especialmente, es ese crío, el Cholito Barberá, que ahí se encontraba, en ese tercer anfiteatro, sentado en las piernas de mi mami, celebrando los dos, al unísono, ese tanto como si fuese el último de su vida. Como siempre se tienen que celebrar los goles del Atleti. Recuerden, la muerte nunca es el final.

Y el Atleti, mientras tanto, jugó un aseado (sin fuegos artificiales) primer tiempo. Tuvo el balón en su poder, dominó el mismo prácticamente de cabo a rabo, apenas generó alguna situación de peligro más, eso sí, pero bueno, uno ya, con verles tocar el balón con sentido, con contemplarles dominar el encuentro en el campo contrario, y con ver algún chispacejo de vez en cuando, ya se conforma. Uno es humilde, uno es del Atleti.

El Málaga, probablemente, en este primer tiempo, se temió una ciclogénesis rojiblanca tras nuestro tempranero chicharro, que nunca terminó de llegar, así que, al menos, les permitió llegar con vida al descanso. Dio una pequeña muestra de vida en el área de Oblak, eso sí, en un remate de cabeza de Ideye tras centro de Rosales, que uno vio más dentro que fuera, la verdad. De inmediato, y tras ver la resolución de dicha acción, pillé el teléfono y ya tengo mi cita para ópticas San Gabino, que la cosa cada día anda peor.

¿La segunda parte? Pues no sé. Os podría contar un cuento, alguna aventura de mis múltiples viajes con el Frente, también podríamos pensar en la importancia que tiene la subida del precio de las acelgas en la reelección del candidato a la vicepresidencia del BCE, o, directamente, decir que, en el fondo, esta forma de jugar estos periodos el Atleti, dan que pensar y los puede dedicar uno a meditar sobre su próxima novela, sobre si cómo le sentaría mejor el corte de pelo a una muñeca hinchable, quizás establecer el eterno debate sobre si la tortilla de patatas debe de llevar cebolla o no, o si los pelos en los sobacos en las pibas son un elemento claramente erótico (de hecho, por extraño que les parezca, a mi me ponen cantidad el ruido que hacen las susodichas al andar en verano con chanclas, esa especie de azotillo en cada paso … Ayyyyy).

El Málaga, por su parte, pasó de ciclopollas en vinagre, mandó al carallo el gorro de invierno, los guantes, la braguita y el plumas, y salió a morder, y con ganas. Pero, entre el gran Giménez (imagino que todavía habrá algún iluminado que siga prefiriendo al señor de la Uña antes que a él, apuesten sin temor, apuesten) y super Oblak, que sacó una mano de las suyas (mano cambiada, por cierto) tras extraordinario lanzamiento de falta de un tal Rosales (Rosales, la Rosaleda … todo encaja), nos sirvió para que apenas tampoco nos desviásemos los aficionados que tan apasionadamente seguíamos semejante evento deportivo en exceso en la serie de pensamientos tan profundos que les he relatado en el párrafo anterior. El pobre Diego Costa, de hecho, fijo que se sumó al Club de los pensadores pensantes, aburrido y hastiado como pocos de no tener muy claro qué coño pintaba ayer en el terreno de juego. Le sustituyó Torres (buenos minutos de nuevo del Niño) que le cedió una excelente contra a Correa con la que pudo sentenciar. Sin embargo, nuestro coche de choque favorito, demostró una vez más que entre las cosas que le dicta su cerebro y su movimiento posterior del cuerpo, hay de vez en cuando una auténtica descoordinación. Su mente piensa una cosa, su cuerpo ejecuta otra. Da igual. Cada día me resulta más adorable Don Ángel Correa.

Nada más. Por lo menos, el Barsapasta sabe que allá, a lo lejos, cabalga la muchachada rojiblanca. Ni de coña los vamos a pillar, pero bueno, si, mientras tanto, vamos cerrando viejas heridas, de algo servirá al final todo esto. Lo dicho, te perdono, Antoine.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Se notó Filipe, más entonado Koke, fenomenal Griezmann, que ya que el equipo no ataca ni cuando se equivoca, al menos se anda sacando un Máster del arte de defender (su esfuerzo ayer fue más que aplaudible) y uno de mis intocables, el gran Josema Giménez, que, aparte de que corta todo lo habido y por haber, cada día saca con más sentido el balón jugado de sus pies. Añádenle el de siempre. Por supuesto. Don Jan Oblak.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
El pobre Costa, que acabó sentado en mi sofá analizando todos mis extraños pensamientos de la segunda parte.

ÁRBITRO:
Ese caballero tan originalmente denominado Sánchez Martínez (difícil acordarse, asúmanlo). Para mi que se come un penalti muy parecido de Rober sobre Josema al que cometió la semana pasada Neto sobre Godín, pero nada, que siga la barra libre. Por lo demás, sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 2 GRADOS).
Ni de coña lo toco por tan excelsa y glamourosa victoria, amos … Áyanse ustedes a freír espárragos rojos.

Y, el jueves, la Europa League. Visto que en la Copa del Rey nada de nada, pues hombre, todo suma ¿No? Además, recuerden: la importancia aparte de la prestancia de los torneos siempre, siempre, la da la presencia de Club Atlético de Madrid, así que “Volveremos volveremos, volveremos otra vez …”

5 de febrero de 2018

Atleti 1 - Valencia 0. IX (por decir algo) Edición de los Premios Poya 2019-


Digo yo que, con todo el dineral que les pago, alguien sabrá por qué diablos de edición vamos, ¿No? He puesto nueve, como podía decir 15, o cuatro … ¿Qué se yo? No se merecen ustedes ni el aire que respiran, miserables. En fin. Presentemos la nueva edición de los Premios Poya, impregnados de calimotxo, verduras, zumo de papaya, ron, caldo sideral y guindillas al natural. La rojería, deje de hacer el papanato sin fronteras, como suele ser norma de la casa, por favor. Empecemos:

Premio Poya 2018, Mejores Efectos Especiales, a Tebas, por: “Viaje en el tiempo, la Maldición de la Bruja Vikinga”. Quién diría que ayer se jugó un encuentro de la liga Española. Ya saben los topicazos: sol ,calorcito, sangría, gafas obscuras … su puta madre. He de reconocer que los aficionados alemanes disfrutaron mogollón el partidito de ayer. Y los esquimales rojiblancos, ni les cuento. Como alguien me diga que ayer no hacía frío polar, glaciar o no tuviese sensación de ser un puto merluzo metido en un congelador del orto, que enmudezca para siempre. El próximo tifo: “un pingüino por cada latido”.

Premio Poya 2018, Mejor Dirección de producción, a los currelas que cuidan el césped del Estadio Wanda Centro Comercial Metropolitano, por: “El Jardinero fiel”. Con todo lo que cayó ayer durante todo el día en Madrid (y en ese puto barrio, aún aderezado con más frío y nieve, si cabe), es brutal que el césped, del principio al fin, presentase el estado tan impoluto como se encontraba. Qué se ría el baboso de las alfombras Martínez. Estos, sí, son “muy amables” pero además, hacen su trabajo de putísima madre.

Premio Poya 2018, Mejor Actor Protagonista, a Correa, por: “El resplandor”. Angelito Correa es de esos tipos como Jack Nicholson. Uno le ve el campo, parece un tipo afable, blandito, demasiado cariñoso, demasiado tranquilito … A veces anda con gallaría. A veces tropieza con los dientes del pobre Godín. Es así. Imprevisible, desconcertante, genial, el hijo del Doctor Bacterio, pero sin barba, un tipo peculiar, extraño, roza la psicopatía por momentos … Pero … ¿Qué más da? De repente, le da por interpretar a Freddy Kruegger, controla el balón de primeras a media vuelta en un giro de cintura brutal de necesitad, y así, como el que se hace una bolsa de palomitas en el microondas, él lanza un zurriagazo letal desde fuera del área que se cuela como un misil en la escuadra defendida por el odontólogo del año. Versus Neto. Es un gol tan impredecible como espectacular. Angelito, ¿Qué podemos hacer contigo?

Premio Poya 2018, Mejor Cortometraje Documental, al Valencia, por: “El silencio tras el disparo”. Humm … Disparo. ¿Qué disparo? El orden, el concierto, el saber estar, el dejar de ser una banda de poligoneros de Malvarrosa, está muy bien. Es un magnífico comienzo, de hecho. Ahora llega la segunda parte. “Disparo letal”. Al menos, uno que llevarse a la boca (¡y dejad al pobre Godín en paz, miserables!). Pero vamos, que ya, para otra ocasión. No sufran.

Premio Poya 2018, Mejor Actor Europeo, a Kondogbia, por, “El Sargento de Hierro”. Hacía tiempo que un rival no me gustaba tanto. Me pareció un Iron Man, indestructible, imparable, siempre sabiendo lo que hacer con el balón, y, lo que es mejor, jamás perdiendo el mismo, por más rivales que le atosigaran sin parar. En la segunda parte se diluyó un poco, pero la primera … Ayyy, la primera. Para enmarcar.

Premio Poya 2018, Mejor maquillaje y peluquería, a Neto, por, “La vida secreta de un dentista”. ¿Premio extraño, me cuentan? Pregúntenle al pobre Diego Godín, Diego Godín, Diego Godín Diego Godín … pregúntenle. Fue fulminante el menda. En unos pocos segundos, pasó de cenar Asado rumiando los huesos, a sopita, y sin tropezones, por favor. Triplete al canto. 3x1. Precio “Neto”, animalote bruto (sin retención, eso sí).

Premio Poya 2018, Mejor director novel, a “Griezmann”, por, “Antoine, el loro Bocazas”. No sabes en dónde te has metido, chaval. Aféitate con tu espumita, lávate con tu mejor champú perfumado, dedícale canciones de Poco-Yo a tu cría, vete al Manchester, al Madrid, al Barsapasta, al Bolullos, pero siempre … SIEMPRE, respeta a tu gente, puto retrasado, que es la que te da comer con sus abonos, con sus entradas, pasando frío como ayer, o calor, o calándose vivo muertos de frío, agua y nieve mientras solo te ven durante 90 minutos de juego en una ocasión para joder una contra cojonuda por echar el balón a atrás. Te he defendido hasta lo indefendible, pero tocaste hueso, amigo. Te quiero ver lejos. Muy lejos. Y, créeme, contribuiré a partir de ahora en todo lo que pueda desde la grada para que así lo sea. Adiós, Niñato, adiós …

Premio Poya 2018, Mejor Película, al unísono, tanto a los desplazados al Metropolitano del Atleti, como los valencianos (que, aún, más mérito tiene, si caben, que lo tienen, qué hostia puta) por “Los Soldados del Invierno”. Hay que querer mucho, pero mucho, a nuestros respectivos equipos para ir a ver un partido así, en las condiciones que ayer había en Madrid. Y os lo dice uno que no fue al final, pero que es lo que más quiere en este mundo. De verdad, gracias, Valencianos y Atléticos, porque de vosotros será el reino de los cielos. De ovación y vuelta al ruedo.

Premio Poya 2018, peor director, a Don Iglesias Villanueva (alias, Don Pablo Mármol, y lo sabe) por “El despropósito”. De primeras, como premio al atraco que le hizo al Alavés frente a un tal Barsapasta, le dan como premio este encuentro. Anecdótico, qué duda cabe. Del penalti del dentista sobre el nuevo cliente uruguayo de Vitaldent ni les hablo, claro. De la clara expulsión de Gabi por doble tarjeta, tampoco. Pero mira qué son malos, coño …

Premio Poya 2018 Mejor guión Original, al Termómetro Rojiblanco por: “El amor no se mueve”. Sigue ahí. Fiel. Imperdurable. Rocoso. Pero con sus 2 graditos inamovibles. Váyanse a freír espárragos los traidores, váyanse …

Y, el domingo, a Málaga. Don Dami Fernández (http://elpatodelmanzanares.blogspot.com.es/) tiene usted una misión transcendental dónde las haya. Escriba sobre nuestro Escudo para relatar nuestra Victoria. Con su sangre si es menester. Todos somos Dami Fernández. “¡Nos vemos en la grada!”.

29 de enero de 2018

Atleti 3 - Las Palmas 0. El reencuentro de un viejo amigo.


¿Qué pacha, socio? ¿Cómo te va la vida? Ya era hora que aparecieras, mamonazo. Anda que no llevo tiempo echándote de menos. Llevo casi tanto como prácticamente el que ha transcurrido para ver que el Atleti (tu equipo, te recuerdo, el que, imagino, te sigue pagando, y muy bien, por cierto) haga un primer tiempo medio decente. Y no. Tampoco fue ayer el día, para variar. Si, hombre, sí. Las Palmas dominó este periodo, sí, pero, salvo el carrerón estratosférico que se pegó Correíta para sacarle un balón a Jairo que olía a gol visitante por todos lados, a poco de comenzar dicho periodo, en lo demás estos canarios fueron más inocentes que una aparición de Santa Teresa de Calcuta en el Space de Ibiza (que encima, creo que ya ni existe, mira, otro templo a tomar por culo, como el Calderón).

Lo demás, lo de siempre, miles y millones de correteos de aquí para allá, una genialidad tuya en un taconazo que enviaste a la escuadra, otra buena internada del Niño cuyo remate cruzado salió lamiendo el palo, y de qué vas, puto San Blas. Al descanso … ¡Qué descanso!

La segunda parte la cosa cambió. El Cholo, muy acertadamente esta vez, quitó al apagado y tristón Koke (ánimo, vallecano), sacó a Carrasco (seguid dándole palos a diestro y siniestro, seguid, malditos), y el campo, una vez más, se volvió vertical hacia la portería defendida por Chichizola). Joder … “Chichizola”. ¿de verdad alguien cree que con ese nombre se puede ser un guardameta de garantías? Amos, no me jodas …

Así que bebimos de nuestros orígenes, el espíritu de Luis se impregnó en todos vosotros, y empezaron a funcionar las contras como en nuestros mejores tiempos. Eso sí, Las Palmas, un equipo hermano siempre. Su afición son muy buena gente. Su tierra, altamente colonizada por Atléticos de pura cepa. Y sus jugadores, grandes asistentes para formar nuestros contragolpes. El primero fue tuyo, sí. Juanfran le roba la cartera a Castellanos, te da un fantástico pase, y tu bates picando el balón con maestría al picachichi ese (al final, acabaré esta crónica cachondo de nuevo, verás). Después fue Saúl, que te cedió otro excelente balón, cuyo remate de cuchara tuyo se estrelló también en el palo. Más tarde, entre tu y Correa conseguisteis que, aprovechando otro regalito made in Canarias, ocurriese un flashback  en el tiempo, convirtiendo a Fernando Torres de nuevo en un Red más (probablemente imaginó que el pase se lo dio el gran Steve Gerrard), se deshizo de su marcador adelantándose el balón en velocidad, y remató de primeras un obús flipante que batió al pornoportero ese. Por momentos, Fernando levantó la cabeza, miró hacia el Frente, y se imaginó a la Kop celebrando su tanto con el mismo entusiasmo con que lo celebró la muchachada del Fondo Sur. Mira que siempre te lo digo, Fer. Cuanto menos piensas, más mágico y fantástico eres. ¡Fernando Torres, lololololo!

Y al final llegó otro más, en una muy buena acción de Vitolo (otro regalito de sus ex compis mediante) que Carrasco condujo con su velocidad característica (es decir, como una puta flecha), cediendo el balón a Thomas (y mira que es egoísta y chupón, oyes), para que, con algo de suspense (si llegas a fallar eso te cocino a la brasa, negro), lograse poner el tercer tanto en el marcador. La tarde quedó bonita. Y es que siempre mola el reencontrarte con un viejo amigo. Merci por el regreso, Monsieur Antoine.

EL CRACK DEL PARTIDO:

Al unísono, Torres vs. El Aparecido, sin olvidarnos del buen hacer de Gabi y de Correa,  añadiéndole buenos minutos de Vitolo.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Yo no vi tan mal a Koke, así que dejo esta sección en conjunto vacío esta semana.

ÁRBITRO:

Álvarez Izquierdo. Para una vez que no me desquicia el susodicho, va y lo hace un linier infame que tuvimos, especialmente en la primera parte. Nos quitó al menos 3-4 manos a mano, uno de ellos, especialmente sangrante, al encontrarse ¡2 jugadores canarios! Casi ¡Un metro más atrasados que nuestro Griezmann! Ver para creer …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (2 GRADOS).

Ni de puta coña lo voy a subir por esta victoria, vamos … Dense una ducha fría los que piensen en ello.

Y, el domingo, el Valencia. Pero hoy paso de los ches, que estoy muy contento. Ayer, se demostró que a la quinta va la vencida. Uno, que ha sido muy del mítico Magariños. Uno, que también fue del antiguo palacio de deportes de Madrid, y que vivió en situ el mayor y más grande ambiente jamás visto en favor del Atleti, siendo precisamente en un partido de balonmano, palmando contra esa máquina supersónica denominada Metaloplástica. Uno, que también fue de Vista Alegre, con aquel extraño sucedáneo con que nuestros delincuentes quisieron hacer negocio tras apoderarse del Ciudad Real. Uno, en definitiva, que ha sido de Cecilio Alonso, de Lorenzo Rico, de Urdiales, de Juanón, de Luisón, de Aguinagalde, de Juan de Dios Román, de Chechu, de tantos y tantos otros que tanta gloria nos ha dado a los Atléticos, que ama a este deporte tanto o más que al propio fútbol, deporte noble, sano, de hombres de verdad, de tíos como camiones que se respetan aunque se den unos mamporrazos impresionantes, peña que no se tapa la cara para hablar ni con sus compañeros, que dejan que graben las instrucciones de los entrenadores en los tiempos muertos sin tanta papanata ni tana ceremonia, ayer disfrutó como un puto enano con la aplastante victoria de los HISPANOS. ¡LARGA VIDA A LOS HISPANOS! ¡LARGA VIDA AL BALONMANO!

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