9 de abril de 2002

FÚTBOL. COPA DE EUROPA. CUARTOS. VUELTA (I).

Barsa 3 - Panathinaikos 1. Homenaje a la Copa de Europa.

Con la jornada de ayer, y cuando hablo de la jornada de ayer, no solamente me refiero a este partido, sino también al que disputó el Leverkusen frente al Liverpool, ha quedado una cosa clara, que para mí no es otro que hay que volver, y con carácter de urgencia, a la antigua fórmula de Copa de Europa, y más concretamente, al sistema de eliminaciones. Aquí no hay trampa ni cartón, señores. Aquí lo que hay es fútbol en su más puro estado. Aquí no hay intereses creados, ni posibles tongos. Aquí cada uno tiene que ir a su puta bola. El débil se ve más fuerte (buena prueba de ello, los griegos ayer, un 10 como la copa de un pino por su moral infranqueable, por su enorme espíritu de lucha, por su fantástica afición, y por propiciar que sea de los pocos partidos que me alegro de que descuente un huevo y parte del otro el árbitro), el fuerte se tiene que poner en plan débil (chapeau a la afición del Barsa ayer, se olvidó de zarandajas como de que a ese equipo había que golearle y ganarle con la punta de la polla, y se volcó a muerte con su equipo, y, por ende, a sus jugadores, por ese espíritu de lucha, ese espíritu de sobreponerse a las adversidades y ese orgullo blaugrana que yo ví ayer en determinados jugadores, emocionante en el caso de Luis Enrique, especialmente).

Aquí lo que hay es alternativas constantes en el marcador, equipos clasificados en determinados momentos del encuentro (Chimi ha hecho por ahí un estudio genial del Bayer-Liverpool, gracias Chimi), desesperación, incertidumbre, tristeza, alegría, pero, al final, satisfacción, porque, sinceramente, no creo que haya ningún aficionado del Barsa o del Bayer o del Liverpool o del Panathiniakos que no esté, aun entendiendo la tristeza de los derrotados, en el fondo, finalmente contento y orgulloso de su respectivo equipo, y reconocer el privilegio que tenemos sobre los demás los que amamos este deporte tan excepcional como es el fútbol.

Y, por supuesto, hay goles, como el del Konstantinou ese (que, por cierto, yo me lo perdí en directo porque estaba terminando de cenar, pero, justo apague la radio de la cocina -ahí no tengo tele- y oigo un grito desgarrador de mi vecino: me paro a pensar y digo "imposible que sea gol del Barsa" ... acerté plenamente), que después de verlo repetido, se saca un gol de la nada.

Hay jugadores como Saviola, que poseen un nivel técnico realmente envidiable, una visión de juego excepcional, una movilidad constante (debería de aprovecharse y caerse más a banda, leñe, ¿Os habéis fijado como las pone el menda? :-O, y corazones salvajes, como es Luis Enrique, el hombre del partido, el pundonor, la fe, la casta, la clase -que no es tonto con el balón en los pies-. Ver celebrar un gol a Luis Enrique en un partido de estos te obliga necesariamente a solidarizarte con él, a involucrarte en su lucha y a ponerte a apoyar a su equipo, aunque no te caiga bien (por decirlo de una manera suave). Conmigo triunfó plenamente el asturiano y me hizo vivir el partido con una intensidad inusitada, eso sí, siempre, repito, admirando el enorme sacrificio que realizaron los griegos, a pesar de saberse infinitamente inferiores al Barsa. El aficionado blaugrana probablemente se cagaría en la puta madre de ellos. Lógico. El aficionado "neutral", decididamente, no.

Hay goles como el 2-1 de nuevo de Luis Enrique, porque, como bien dijo Michel en su retransmisión -me sumo al club de fans de sus comentarios, y no pongo comillas, conste-, si hay que meterlo con el hombro se mete, me cago en la puta de oros (esta última frase no la dijo él, obviamente:-). Hay golazos como el 3-1 de Saviola, tras genial pase de Xavi, excelente jugador que lo mejor que podría hacer para realmente terminar de explotar el fútbol que lleva en sus botas sería probar fortuna en un club que no sea el Barsa, allí siempre surgirá la comparación con Guardiola ... ¿Te mola el Atleti, Xavi? :-) Aquí tranqui, que como no te comparemos con Venturín, lo tienes hecho, machote ...

Hay ocasiones, como la que salvó Puyolator (copyright by Ché) en la línea de fondo ... Amagos de quedarse sin respiración, como el disparo final de Vlaovic en el minuto 394 de partido lamiendo la base del palo de Reina ... Hay choques terroríficos, como el que se dió Bonano con el negrito polaco ese ... Porque, con este sistema de competición, hay que morir en un terreno de juego, hay que morir en la grada, hay que morir en el banquillo. Porque al final todo Dios se olvida de tácticas, de sujecciones, de tirones, de dolores ... Porque, gracias a este sistema de competición, el fútbol se convierte en lo más grande que hay en este mundo. Señores UEFOS, FIFOS, FEFOS y demás estómagos agradecidos (copyright by García). No nos quiten todo esto con absurdas liguillas, con campos vacíos (ayer, el Camp Nou acabó a reventar prácticamente, ¿Os imaginais este partido en liguilla?), con derechos televisivos y demás zarandajas. Es una súplica de un Ultra que una vez estuvo en Europa y que cuando vuelva (que espera que sea lo antes posible) quiere que todo siga siendo como él lo recordaba. Muchas gracias.


-- Un saludo.
Tomi. Frente Atlético. Vieja Guardia
iGGy SIEMPRE PRESENTE

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