30 de abril de 2010

Liverpool 2 - Atlético Finalista 1. ¡Todos a Hamburgo, Viva el Hooliganismo!

5,39 de la mañana. Suena el despertador. Hoy me cuesta menos levantarme que en anteriores días, porque presiento que algo grande va a pasar, que puede ser un gran día. Me desayuno con la resaca de la eliminación del Barsa. Una pena, porque me hacía ilusión verles en el Cuerna. Demasiada presión se metieron ellos solos, sin venir mucho a cuento. El Campeón no tiene por qué invocar a ningún espíritu, ni a la épica. El Campeón tiene que demostrar que es el Campeón, así de simple. Que manera de complicarse la vida más estúpida, oyes.

Voy camino al trabajo. Me asomo al kiosko, a echar un vistazo a las portadas. Que si gente en la Cibeles, que si aspersores … Los periolistos, en su mundo. Mejor que mejor. Nada nuevo sobre el horizonte. Todo la peña, en el fondo, queda perfectamente retratada.

En el trabajo, todo el mundo está contento. Los Atléticos, porque llevamos esperando 12 años un día así. Esa tensión en el estomaguillo. Ese desear que vayan pasando las horas para que se acerque el momento. Ese sentirse por un día el centro del Universo, y saber que los ojos de millones de personas van a estar pendientes de ti. Unos, por pasión. Otros, porque les gusta el fútbol. Una semifinal europea casi nadie se la pierde. Por su lado, los de la acera de enfrente, porque se han quitado un peso de encima como el mismísimo Bernabéu de grande. Era superior a sus fuerzas, no lo podían evitar. Se comenta ya el partido por todos los rincones de la oficina. Los del Madrid, en su línea “El Liverpool está chupado”, “vais a ganar de sobra”, “El Liverpool sin Torres no es nadie”. Yo contratacaba: “el año pasado os metieron cuatro”, “tienen 5 Copas de Europa”, “confío en el Atleti, pero no será nada fácil”.

Termina mi jornada de curro. Voy en el coche con mi compañero (vikinguillo él) Juanma, que me deja todos los días, curiosamente, en Pirámides, en el Calderón (él vive en Puerta de Toledo). En mi vida, como es fácilmente comprobable, todos mis caminos confluyen en un mismo punto. El imperial Calderón, el cual me emboba siempre como si fuese la primera vez en mi vida que viese un estadio de fútbol. Es un momento mágico, mi momento mágico de todos los días, no lo puedo evitar.

Pillo el 17. Observo a la gente. Hay ambiente festivo en mi barrio. Gente con camisetas del Atleti cruzan por uno y otro lado. Yo podía haber quedado con mis colegas para ver el fútbol. Pero, mi amor por mi madre directamente proporcional a mis 345 supersticiones me impiden el querer quedar con ellos. Con ella he visto a España hacer algo que yo siempre había soñado, y, desde entonces, no quiero perder esa magia que tengo en ese cuarto de estar con ella por nada del mundo. A veces, hasta me planteo si me merece la pena irme a ver las dos finales y perder mi embrujo secreto. Bah, ya pensaré en ello.

18,15 de la tarde. Llego ya a casa. Los peores momentos. El reloj va despacio, muy despacio. Los nervios ya afloran en mi cuerpo. Intento relajarme, me pongo un capítulo de Los Soprano. No hay forma humana de concentrarme. Me llama mi hermano Juan, el de Vigo. Que prefiere llamarme ahora, que luego después del partido es un follón hablar conmigo. Como me va conociendo. Comentamos. Que si la portada del Kun, que si es gilipollas, que de qué va. Mi hermano es un ingenuo. Le digo que no pique, que se olvide de manipulaciones. Que hoy es día para otra cosa, hombre.

Después, el gran dilema de jugarse un partido a las 21 h. ¿Ceno antes? No tengo hambre. ¿Ceno en el descanso? No me da tiempo. ¿Ceno después? ¿Después de qué? ¿Y si hay prórroga? Demasiado tarde. ¿Y si palma? Fijo que no ceno. ¿Y si gana? Fijo que tampoco. A la mierda. A las 20 h. a cenar. Qué bueno está el filete con patatas, mi madre. Y me lo quería perder.

20,50 h. Al fin llega el momento. Ya no puedo aguantar más. Enfocan Anfield. Como siempre, impresionante. Cantan el You’ll Never Walk Alone. Como siempre, lo cortan. El primer cabreo de la noche. De verdad, hay cosas que jamás entenderé. Inútiles. Comienza el partido.

Joder. Paradón de Gea. 11 segundos. Mi madre, 3 córners ya llevan. 3 minutos. El agobio es total. El balón nos dura menos que un tirito en la casa del Pocholo. ¿No hay nadie que ponga orden ahí? Kuyt casi marca. El Kun al fin aparece. Se escora demasiado. Dudó y no la picó. Como suele pasar en estos casos, al final todo queda en nada. Bueno. Al menos, nos vamos desperezando. Tirazo de Raúl García, paradón de Reina. Hay vida al otro lado del centro del campo de Anfield. Se aguanta el temporal. De Gea está seguro. No estuvo espectacular, vale. Pero estuvo seguro. Y prefiero tener esa sensación con un portero, aunque no me logre sacar alguna de las imprevisibles. Parece que nos vamos al descanso. Horror, nos marca Aquilani. Es bueno el jodido italiano este. Me recordó bastante a Tiago. Y terminé acordándome demasiado de él. No me gusta la cosa.

Descanso. Salgo al balcón, a intentar ponerme la mente en blanco. ¿He dicho blanco? Qué horror. Borrar esa palabra inmediatamente de mi crónica. Cigarro va, cigarro viene. Zu, con tanto partido del Atleti y tan tenso, no hay forma humana de que los cartones que me traes de Rusia me duren demasiado. Gracias de nuevo, amigo.

Comienza la segunda parte. Dominamos, pero no mordemos. Macherano se come al Kun. En realidad, el argentino (el primero de los que miento) se come a todo el ataque colchonero. Y al centro del campo casi. El tal Mascherano no es un jugador de fútbol. Es un auténtico doberman. Partidazo el suyo, si señor. De todas formas, dato para la ilusión: veo al Atleti mejor físicamente. No sé cómo (los cambios de entrenadores suele matar a los jugadores), no sé por qué (Quique no rota, y llevamos más partidos que nadie), no tiene lógica. Entonces encaja. La lógica de la ilógica. Product Atleti en su más puro estado.

Y llegamos a la prórroga. Algo me dice que sí. Algo me dice que no. Benayoum es el que me dice que no. Gol del Liverpool, joder. Mi madre no aguanta más, no quiere ver perder a su Atleti, tira la toalla y dice que se va a acostar. Yo intento convencerme de que no, de que esto tiene solución. Jurado fue una fantástica solución. El gaditano si juega ayer de principio el Macherano se hace un llaverito con él. Pero saliendo con los ingleses fundidos, la cosa cambia, vaya si cambia. Reyes roba el balón, qué pase sobre Forlán … Gol … Gol … Gol … GOL … GOL … GOL … Mi garganta se destroza. Mi madre vuelve con el pijama a medio poner. Ya se queda conmigo, ya no se mueve más. Nos quedan 15 minutos, esto lo vamos a sacar adelante. No sé cómo, pero saldrá.

El Liverpool achucha. Mucho corazón, pocas ideas, menos fuerzas. El Atleti puede sentenciar. Simao, por un pelo. Desaprovechamos contras en superioridad. Ya no queda nada. Perea, el mejor. Te perdono hasta “cuando te lías”. Eres, sencillamente, el mejor. Dominguez, crack. Tu partido es la confirmación de todo. Antonio López, sensacional. Ha vuelto tu mejor versión. Esto no se acaba. Damos una auténtica exhibición de cómo no matar un encuentro y no jugar como Dios manda unos minutos finales. Si lo han visto algún italiano fijo a que no daba crédito. Final, joder, final. Estamos en la final. Hemos sido mejores que el Liverpool. Nos lo merecemos. No me corto, me lo merezco. 24 años hace que estuve en Lyon, y ahora toca Hamburgo. Ya pensaré en si voy, a cuál voy, en qué voy … Hoy me toca disfrutar. Hoy me toca ser feliz. Hoy me toca emocionarme cada vez que pienso en lo que disfruté ayer. Aún saboreo el Gin-Tonic que me preparé al acabar el encuentro. El gin-tonic de la tranquilidad. El gin-tonic del éxtasis. El Gin-Tonic de la felicidad. Gracias, Dios, por haberme hecho del Atleti. Ayer estuvimos en nuestro más puro estado. Clasificados, empatados, eliminados ... No conozco un equipo igual que te pueda transmitir tantas sensaciones en tan pocos instantes. Te quiero, Atleti. No cambies nunca.

9 comentarios:

atletista sin solución dijo...

Don Tomi. Ayer me acordé de ti y de tu madre y de la alegría que sentiriais como tantos colchoneros. Demasiado tiempo ha pasado, pero ya está aquí, para disfrutarlo.

Ese gol en la garganta cantado por miles y miles de atléticos que nos merecíamos una alegría.

Y lo mejor está por venir, ya verás.

¡Que viva mi Atleeeeti! ¡Que viva nuestro Atleeeeti de Madrid!

Un abrazo, compadre.

Angel dijo...

Que grandes Tomi!!!. Y que grande tu crónica, define perfectamente muchos de los sentimientos que todos los Atléticos tuvimos ayer. Yo lo vi muy negro, pero que estallido al final. En Puertollano aun andarán preguntándose quien era el loco ese que berreaba a las 11:30 de la noche.

Por cierto, ¿a cuantos madridistas habeis oido hoy decir que el Atleti les da igual, que ellos son felices con los del Barça?. Pobres desgraciados...

PD: La cueva está de vuelta, ya explicaré porque no actualizaba, pero tú, amigo, tienes bastante que ver.

Saludos!!

Mavelyn dijo...

Es cierto, has descrito lo que muchos colchoneros hemos sentido, lo de anoche fue apoteósico, por cosas así soy del Atleti y me da igual que los demás no lo entiendan, me basta con que lo sintamos y lo entendamos nosotros ¡¡AUPA ATLETI!!

cochise dijo...

Que bien se lee eso, Tomi.
Bendito problema, aquél de "partirse" pa dos finales. El Atleti es tan grande que... ¡Siempre Atleti!

Un abrazo, Señor de las Tropecientas Supersticiones.

César dijo...

Ayer fue un día grande. Pero de nervios, muchos nervios...
Comí solo en mi casa, y al final me puse un disco de Nirvana para soltar algo de adrenalina...
Sobre el partido?? Emocionante a más no poder. El rival, el escenario, el equipo...
Alegría, mucha alegría es lo que siento, como te conté en el SMS. Y orgullo de ser de este equipo, que ya tocaba.
Sobre el equipo:
Valera: es indigno del Atlético de Madrid. El año que viene hay que fichar un lateral derecho sí o sí.
Raúl García: un desastre con el balón en los pies, sacrificadísimo en defensa. Curiosamente, mejoró cuando se fue atrás.
Assunçao: imprescindible, básico por su empuje, garra y carácter.
Forlán: sé que últimamente no andaba muy acertado en cuanto a actitud, pero quizás cuando no esté nos daremos todavía más cuenta del pedazo de delantero que tenemos. De primer nivel mundial...
Quique: aunque siga sin convencerme, debe seguir un año más. Que le dejen planificar una temporada desde el inicio, hacer un par de fichajes y, si no funciona, puerta...
Ahora sí, yo espero que esta temporada no tape el cáncer que tenemos ahí arriba...Cuando termine será el momento idóneo de pedir explicaciones.
Las finales?? Disfrutemos del día a día, como bien dijo Quique. A día de hoy yo estoy muy, muy feliz!!
Un abrazo a todos.
Ah! Y ya tenía ganas de pasarme por aquí...

JOSE I. FERNÁNDEZ dijo...

¿¿Qué pasa amigo??
¿A cuánto están los minis de whisky por Alemania? Sería un buen momento para conocernos.
Yo no pude vivir lo de Lyon y las dos finales de este año no me las pienso perder.
Aún me duele el hombro de cómo celebré el gol de Forlán (no sé ni cómo me hice daño).

Un abrazo y subiendo esos grados, que estamos camino del Doblete!!!!

monje dijo...

siiiiiiiiiiiiiii,joder por fin!!!!!!!!,gran cronica tomi,me alegro mucho,pero sobre todo por los que vais a todos los putos partidos aguantando los partidos insufribles de liga de este año(menos el barsa claro)creo que ha sido merecido el pase,ya que somos mas equipo ahora mismo que el liverpool,solo falto ayer que se lo creyeran mas y habriamos ganado...

Anónimo dijo...

Melón soy David el pelos (expelos), que sepas que lo has bordado en esta crónica...
Muy buena muy pura y muy atlética macho

Tomi Soprano dijo...

¡¡¡¡Coño Pelos!!!! ¡¡¡¡Qué alegría, machote!!!! ¡¡¡¡A ver si te dejas ver más por aquí!!!!

Espero que nos veamos en Neptuno, en las celebraciones, al menos.

Un fuerte abrazo, colega. Me ha hecho cantidad de ilusión que te hayas tragado mi rollote y todo.

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