21 de octubre de 2013

Espanyol 1 - Atleti 0. Demasiados titulares para tan poco fútbol.


La verdad es que para este encuentro se me ocurren demasiados titulares para realizar la cronicucha de turno: desde los optimistas “Alguna vez tenía que pasar”, “Nadie es invencible”, “No pasa nada”, “No siempre se puede ganar” a los más pesimistas: “¡Oportunidad histórica perdida!”, “Al Atleti le puede la presión de ser primero”, “Síntomas de debilidad”, “El desgaste empieza a mostrarse” … Sinceramente, ninguno me gusta en exceso. El Atleti palmó un partido que jugó, en líneas generales, bastante mal, y punto.
Pudo notar que había jugadores recién recuperados de lesiones (Raúl García, Gabi, Villa), la baja de Miranda, aunque para mi Alderwireld (¿Lo he  escrito bien? Su puta madre…) estuvo correcto para ser su primer partido (con algún que otro despiste, y alguna que otra acción para la esperanza, de su ¡ejem! “medio corte de pelo”, prefiero no hablar), pero, la realidad, es que la primera parte fue un bodrio supino, con dos equipos presionantes a los que le duraba el balón menos que a Pocholo un tiro de farlopa, y que apenas creaban ocasiones de gol en cualquiera de las porterías (que yo recuerde, una de Koke al palo por parte   nuestra, otra internada de Diego Costa protagonizando “solo ate el peligro”, y ninguna  perica). ¿Conclusión? El Atleti se encontró con la horma de su zapato: un  equipo  con  menos calidad  en su  filas, pero con  el mismo  orden, agresividad y disciplina táctica que nosotros, y le costó, vaya si le costó. Y no solo con  el Espanyol: cualquier equipo que nos  plantee este tipo de solución enfrente, nos dará  problemas.  Máxime si nuestro creador Arda  está  en el banquillo, y Oliver sigue en su extraño castigo/obstracismo. Falta imaginación a raudales (salvo en Koke, que el pobre solo le faltó estar de portero el pasado sábado, todos  los demás puestos del  equipo yo creo que los ocupó).

Otro que creó peligro, como ya he mencionado antes, fue Diego Costa (medio renqueante durante buena parte del segundo tiempo) pero le pusieron encima a un negrata llamado Sidnei, que ocupaba como el país Australiano entero, el cacho animal, y encima, por qué no decirlo, le marcó  bastante bien. Añádanle que David López  fue un coloso en el centro del campo perico (se comió con patatas a casi todos los nuestros), y empezarán a entender cosas de nuestra primera derrota.

En la segunda parte llegó lo que no tenía que haber pasado, el gol del equipo local. Un fantástico centro de  Fuentes (tras un par de avisos del ex jugador del Madrileño Lanzarote que atajó bien Courtois), se convirtió en el típico balón dividido que  pasa por el área entre los defensores y atacantes, sabiendo que cualquier rebote en cualquiera  de las piernas de alguno de ellos  irá hacia dentro de la  portería sin remisión posible. Lo  curioso es que sea el propio portero el que se meta  el  balón hacia dentro, ya  que es  el único  que tiene la ventaja de  poder despejarlo hacia fuera. Cosas del  Atleti, no le den más vueltas.

Luego ya salió Arda, y, obviamente, se notó. El Atleti se hizo amo y señor del  partido, al Cholo le dio esa extraña táctica que jamás funciona de apelotonar delanteros  sin ton ni son (que si Villa, que si Diego Costa, que si Adrián) y, como era también de esperar, las contras del Espanyol cada vez eran más mortales, aunque afortunadamente para nuestros intereses, estuvieron pésimamente dirigidas y/o consumadas por Sergio García, cosa rara en él, por otro lado, ya  que es  un excelente pelotero. Por nuestra parte, una fantástica pared de Villa dejó solo a Costa delante de Casillas (dichoso nombrecito) pero se le fue por un pelo lamiendo el palo el balón finalmente. Y aquí se acabó la historia.

Ahora ya todo el mundo es feliz. El Atleti ven (o creen, o más bien quieren ver) que empieza a desinflarse, mientras que el vecino rico hace ya un fútbol de  ensueño, y el sábado tienen la madre de todos sus  partidos. Ya se han construido  su mágica bola de burbuja y, como todos los años, prácticamente ya son campeones de Liga, de Copa y de la  puta décima. Qué pena de gente, la verdad. El circo mediático que tienen encima es sencillamente nauseabundo. Pero bueno. No seamos nosotros quienes les sigamos el  juego.

Se han perdido tres puntos y fuera. Queda mucho Tour todavía. En realidad, no se ha perdido  nada más que eso. Tres puntos. Se pongan como se pongan.

EL CRACK DE PARTIDO: Koke, sin ningún género de dudas, por parte nuestra. Ocupó varias posiciones dentro del mismo partido, se dejo el alma, corrió lo indecible y estuvo omnipresente en todas partes. Es emocionante ver que un jugador así está en tu equipo. Del Espanyol estuvo muy bien el armario empotrado ese del Sidnei, y especialmente David  López,  que, como ya he mencionado antes, hizo un encuentro espectacular.

LA DECEPCIÓN  DEL ENCUENTRO: Muy flojito Mario Suárez y un semi desquiciado Villa, que estuvo más pendiente de  discutir con  el  arbitrucho que de jugar al fútbol de verdad. La intensidad hay  que demostrarla con  los rivales, no con el árbitro.

ÁRBITRO: Fernández Borbalán. Muy malo. Pitó 345.565 faltas, algunas  sin mucho sentido. Entre que  el partido era infumable, y este que andaba con  el silbato subido … Joder,  qué tela …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 22 GRADOS).
Lo bajo  tres  grados. Ya sé  que  es la primera derrota y que no hay  que preocuparse y tal, pero precisamente por eso, por ser la primera, igual es  la que más duele de todas.

Hubo un detalle final que sí que me  llenó de orgullo y de satisfacción. Fue el cómo celebraron jugadores y público local el triunfo final  frente a  nosotros. Y conste, no es ninguna crítica  hacia ellos. Cada uno celebra sus cosas como le sale de  la polla, máxime si se  encuentra en su puta casa. Esa  locura que les entró como si de  una final de Copa hubiesen conseguido, dice,  en el fondo, mucho de  mi Club. Es el mejor indicador posible de  la grandeza recuperada y del temor que insuflamos  en  nuestros rivales. Nos ha costado  mucho ganarnos este respeto (o volver a conseguirlo, mejor dicho). Debemos de seguir trabajando  así. El  próximo martes, creo que el  ambiente con  que nos van a recibir en Viena va a ser sencillamente épico. Ese es el camino que debemos de seguir, independientemente de derrotas y victorias. Además, a nosotros de siempre nos ha ido la marcha. A por ellos, joder …
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2 comentarios:

Dami Fernández dijo...

Esa reflexión final me la dejé al final en el tintero. Qué razón tiene usted. Yo pensé lo mismo. Incluso la cantidad de público creo que fue sensiblemente superior. A levantarse y ganar en Austria.

sentir1907 dijo...

Perdísteis una muy buena oportunidad ya que el barça empató pero bueno... lo importante es eso , que empató ¡ y no se os fué mucho ¡¡
Saludos ¡¡
Ojalá perdáis el domingo tio... jejeje

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