Definitivo, el estado de felicidad desbordante se ha instalado en el Calderón. La gente anda contenta, el equipo está en plan supersónico y, si encima, el rival es más blandito que un equipo de coristas salesianos, miel sobre hojuelas. Todos estos condicionantes se dieron ayer en el campo.
Porque el Atleti realizó, por momentos, un estupendo partido de fútbol, con ataques continuos, con desbordamientos por bandas, con contras legales, córners, faltas, paredes, hasta jugadas imposibles … De todo tiró el Atleti.
La cosa se nos puso cojonuda no, lo siguiente, con un autogol de Diego Reyes a los 7 minutos de juego tras un centro de Koke. Hoy por hoy, eso es darle mucha facilidad al Atleti, que, con un Vietto que, sin lugar a dudas, disputó su mejor partido con la rojiblanca (a pesar de su falta de instinto asesino en los metros finales, esto lo tiene que pulir mucho más) y que, con su movilidad constante, trajo por la calle de la amargura a toda la defensa donostiarra durante el completo desarrollo del encuentro. El Atleti, mientras, acompañaba, y era un vendaval completo de fútbol y ocasiones a borbotones (un par de Griezmann, el inconmesurable Sául, Godín, el propio Luciano…). Derrochando coraje, corazón y fútbol.
En la segunda, la cosa comenzó con una internada de Vietto, centro atrás y allí aparece un tal Saúl (si, ese hombre que te puedes encontrar hasta en el baño del Calderón como te descuides, ¡está en todos los putos sitios!) confirmando su séptimo gol y que, probablemente, sea el todocampista con más futuro que pisa hoy en día un campo en Europa.
A partir de ahí, hasta el Cholo vio tan claro el tema que decidió quitar a dos de sus principales pilares (Godín y Griezmann), no sin antes ocurrir un fenómeno completamente paranormal en el Calderón. Fíjense si las cosas ya nos andan saliendo fetén y todo que hasta nos pitaron un penalti a favor y todo (penaltito, visto sobre el campo). Segundo de la temporada. El gran Antoine puso el 3-0 en el marcador. El pescado estaba ya todo vendido.
Y la cosa terminó con otro tanto, no se vayan a pensar, tras una contra magistral del Atleti, obra del a veces atolondrado Correa, pero que el Mister Proper de turno que andaba por la banda izquierda de linier decidió anular, vaya usted a saber por qué.
Daba igual. La victoria estaba conseguida, y la alegría se instala definitivamente en el Calderón. Anda que como al Rayito le dé por hacer una gracia … ¡Qué bello es vivir!
EL CRACK DEL PARTIDO: Filipe Luis. Es la tercera vez consecutiva que le nomino en esta sección al brasileño, pero es que anda completamente desatado. Está fino, está incisivo, está rápido y defiende bien. Además, se atreve con todo. Un gran Filipe Luis.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Augusto. Qué se le pasó por la cabeza para hacer esa entrada en el 93 sobre un chaval canterano de la Real que apenas llevaba 6 minutos sobre el terreno de juego es algo difícil de entender. Fuera lo que fuese, con esta camiseta, no, señor, no.
ÁRBITRO: Hernández al cuadrado. Visto todo en el campo, anula un tanto legal a Correa, no muestra la roja final a Augusto y el penalti sobre Antoine me parece muy, muy light. El resto del encuentro lo llevó sin mayores complicaciones.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+5 GRADOS).
Partido de obligado cumplimiento. Ni de coña se toca.
Y el domingo, a Valencia. Un partido frente a un rival que vaya usted a saber, pero que, si pensamos en nosotros mismos, no hay ningún motivo para dudar de la muchachada. “Estoy contento solo si, veo ganar al Atleti” ….




