31 de agosto de 2026

Sevilla 1 - Atleti 3. Imperiales.

 

Suelo tener la mala costumbre de escuchar siempre las ruedas de prensa del Cholo antes y después de los partidos. Es verdad, que hay muchas veces que me enfado con él por la cantidad de topicazos que suelta sin mucho sentido ("trataremos de buscar en dónde hacer daño al rival", su favorito), pero también le comprendo en otras ocasiones porque el nivel de las preguntas que recibe suele ser irrisorio. Cuestiones deportivas, pocas (normal, no tienen ni puta idea). Mierda y bazofia, eso sí, para dar y tomar. Del rival, rara vez interrogan por él (de hecho, suele ser Simeone el que incluye su valoración en cualquier otra respuesta que da). No es muy de ruedas de prensa Don Diego Pablo. Se le ve a la legua que va la mayor de las veces forzado a las mismas, y huye de las mismas al finalizar como cuando sonaba el timbre en el colegio en la última clase del día, que nos íbamos escopetados del colegio.

 

Aparte, con todo el estercolero montado en torno a nuestro dorsal número 19, pues para qué queremos más. No voy a hablaros en exceso, por cierto, de este asunto. Llevo como 2 meses que se me están haciendo 2 lustros comentando con cualquier persona en cualquier medio el puñetero monotema de mierda, y, aunque solo sea en esta vuestra casa, no os voy a aburrir más con ello. Independientemente, me importa un bledo el devenir del citado jugador, lo que haga o deje de hacer con su vida, y lo que juegue o no con nosotros (espero que lo menos posible, por no deciros nada pero de nada). Asumo el trastorno económico y de ocupación de su puesto que nos plantea el citado personaje. Me da igual. Como si le ponen a limpiar los baños del Metropolitano. Que corra el aire.

 

A lo que iba. Pensé que me iba a encontrar a un Simeone tan hastiado y quemado como yo, y sabía a la perfección que 11 de cada 10 preguntas iban a ir enfocadas en el monotema en cuestión. Por supuesto, así fue, pero en vez de encontrarme a ese Don Diego Pablo agrio y avinagrado, me topé con un Cholo pletórico y exultante. El hombre cumplía 800 encuentros con el Atleti (que se dice pronto, vaya tela) y vino a decir que, por él, otros 800 más. Estaba en el sitio en dónde siempre ha querido estar, y era el menda más feliz del mundo. Sinceramente, a mi paupérrima de por sí salud mental me vino de cine. Independientemente de mis críticas deportivas hacia él y demás, me causó una sobredosis de orgullo Rojiblanco por los cuatro costados, hasta el punto de que estaba deseando que llegase el encuentro frente al Sevilla, para ver al equipo en acción. Y mucho me temo (o, mejor dicho, me alegro) de que ese optimismo y ese orgullo por estar en dónde se está lo transmitió a los jugadores, visto especialmente la imperial primera parte que se marcaron. Muchas gracias, Simeone. Y enhorabuena por los 800 partidazos.

800 y subiendo    

En la primera parte vimos a un Atleti tan pletórico como exultante. Dominio, presión, personalidad, buen juego y fantástica conducción del balón, nuestras señas de identidad. Y oigan, tratándose de un partido fuera de casa nuestro, con la racha que llevábamos, ojiplático me hallaba.

 

La cosa empezó muy bien, porque en el minuto 5 de juego ya nos adelantamos en el marcador, en una fantástica combinación entre Baena y Kang-in, que hizo que el almeriense rematase de forma precisa y letal cruzando el balón ante la salida de Vlachodimos.  Un golazo de bandera. ¿Alguien echa de menos a alguien?

 

El Atleti se puso en plan mandón y dominó todas las facetas del juego en este brillante primer periodo, en el cual los jugadores sevillistas eran la viva imagen de la impotencia ante el recital de fútbol que les estaba cayendo encima.

 

Aun así, el Sevilla avisaba también de vez en cuando de su poderío. Un mal despeje del bastante fuera de forma Grimaldo, dejó el balón muerto al orejas de Kike Salas, pero su misil se fue lamiendo el palo izquierdo de la portería de Oblak.

 

Sin embargo, en el 26 de juego, una deliciosa salida de balón entre Kang-in y Don Pablo Barrios, esté abrió de primeras majestuosamente ante el desmarque de Lookman, el nigeriano se adentró dentro del área, amago con ir hacia un lado u otro con el cuerpo, hasta que se inventó un latigazo seco y ajustado al poste ante el que nada pudo hacer el guardameta local. 0-2, y el recital continuaba.

 

Después vinieron una serie de intervenciones de Oblak, en las que tuvo más dificultades de las sabidas, ya que no logró atajar ninguna de ellas, con la incertidumbre que eso genera en nuestras sufridas palpitaciones cardiacas.

 

Tras la pausa de hidratación de rigor, llegó el segundo en la cuenta particular de Baena, en una acción en la que el Lechugo Llorente combinó con nuestro Campeón del Mundo Mundial, y este se inventó un disparo envenado, duro y ajustado al palo desde fuera del área en la que Vlachodimos pensó que, efectivamente, la jodieron de nuevo. Este gol a Alex Baena se lo vi unas cuantas veces cuando defendía la camiseta amarilla esa. Es muy buena señal que empecemos también a disfrutarlos nosotros.

 

Y, en el 36, aun tuvo otra más clara, tras buena internada por banda de ese puñal denominado Lookman, cuyo disparo rechazó un defensa hispalense, y el rechace, a la media vuelta, Alex lo terminó mandando por encima del larguero. 

La cosa parecía sentenciada, por más que los atacantes palanganas no cejasen en su empeño de que, efectivamente, no era el día de Oblak a la hora de atajar balones que se dijera (nos tiene muy mal acostumbrados el bueno de Jan, y fijo que dichas acciones tenían bastante más dificultad de la que aparentaba).


Al borde ya del descanso, otro paradón de Oblak, y una gran acción defensiva de Giuliano, que le quitó un balón que tenía visto para sentencia Peque para fusilar nuestra portería, y con ese esplendoroso 0-3 nos fuimos a la ducha del Nervión, si bien el baño quienes lo recibieron precisamente fueron ellos.

 

La segunda parte, como era más o menos normal el suponer, el Sevilla tiró de orgullo (que lo tiene, es absurdo negarlo) y nosotros contemporizamos más el partido. Aún así, hubo otra gran jugada nuestra, en una gran asistencia de Giuliano sobre Baena, el cual cedió el balón a su vez hacia la posición de Lookman, anotando el nigeriano su segundo tanto, si bien Baena se encontraba en fuera de juego previo.

 

El Sevilla movió fichas, y mejoró bastante su prestaciones con Kochorashvili (última vez que pongo el nombrecito del "Chochovili" este) y especialmente con el negrito zumbón del Ejuke, que fue un dolor de cabeza constante para Giuliano, el cual se tuvo que ocupar más de intentar frenar sus embestidas más que de atacar. Entre esos dos jugadores pudieron poner el 1-3 en el marcador, en su primera acción combinativa que realizaron.

 

En el 66 empezaron los Cholo-cambios, se fueron Lookman y Llorente (supongo que por la tarjeta, como ahora ya no se puede quedar un jugador en el campo con una tarjeta amarilla... En fin) y sacó al bullicioso Arnau y al Comandante Giménez. Será mala suerte, será lo que sea, pero, como nos suele ocurrir, es justo empezar a realizar cambios y encajar gol. Es matemático, no falla. Un tal Miguel Sierra, en un balón que estuvo merodeando extrañamente sobre nuestra área, puso en un pintoresco remate votando previamente el balón el 1-3 en el tanteador. No es que se pusiesen a sonar todas las alarmas, pero cuidado, que este partido ya lo habíamos visto en alguna que otra ocasión.

 

En el 73 pudimos re-sentenciar el partido, sin embargo, en una excelente internada por banda de Arnau, apurando hasta línea de fondo, y poniéndole el balón en la cabecita de Don Pablo Barrios, pero su remate blandito pero con intención fue espléndidamente rechazada por el guardameta local.

 

Al final se soportó el arreón más o menos controlado de los del Pizjuán, y tres puntazos fuera de casa que nos saben a gloria bendita después de tanto penar por esos campos de Dios. ¿Será un espejismo? ¿Una realidad? Sea lo que fuere, el Atleti estuvo Imperial.  Así que, a seguir en esta línea.

 

ÁRBITRO: El mazas del Alberola Rojas.

Buen arbitraje el suyo en líneas generales. Se reclamó por parte local un supuesto penalti de Hjulmand sobre el Dumbo de Kike Salas, en el que nuestro defensor claramente toca el balón primero. ¿Qué luego hay contacto? Que lo haya, esto es fútbol, no fotogramas.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues hubo unos cuántos a un excelente nivel: Pubill, Don Pablo Barrios (está por momentos, sencillamente excelso), me gusta cada día más Hjulmand, auténtico pulpo atrayendo balones en el medio centro y distribuyéndolos con sentido y precisión, a Kang-in ya le conocía, y está confirmando todas mis grandes expectativas puestas en él, Lookman en su sitio, efectivamente, tiene gol y todo, pero hoy hay que quedarse con Alex Baena. Cómo  le ha sentado sentirse una pieza clave en la Selección Española Campeona de Fútbol. Don Luis De la Fuente, no se lo terminaremos nunca lo suficiente de agradecerle tanto bien que nos ha dado, tanto a nivel global como individual.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Tengo confianza plena en él, pero Grimaldo está ahora mismo a un 20% de su nivel real. Muy impreciso en los pases (alguno de ellos nos pudo costar un disgusto, y gordo), falló un gol cantado por tardar 2 lustros en tirar a puerta, falto de ritmo en general, poco contundente atrás … Que no suenen las alarmas, eso sí.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 4 GRADOS).

¿Oigan? ¿Qué les parece? ¿Permanecen en sus sillas, o cayeron de espaldas al suelo? En un ataque de genialidad sin precedentes, el Termómetro valora muy positivamente el empate conseguido frente al Villarrural con 10 jugadores (sube un grado) a lo que se suman 3 grados más por la gran victoria del sábado, lo cual nos da un bagaje positivo de 4 gradazos. Ni los más viejos del lugar, oigan … A disfrutarlo, pues.

 

Y el próximo sábado, a San Mamés, uno de esos sitios tan entrañables en los que nos quieren tanto, y tan bien. Esperemos que, al menos, tengan la dignidad de no pegar a peñistas, tal y como hicieron en Sevilla. Sería un detalle de agradecer … (bueno, en realidad también lo hicieron). En fin... “Orgullo de la Ciudad, Estandarte de Madrid” … 



20 de agosto de 2026

Atleti 2 - Málaga 0. "La mejor Liga del Mundo".

 

Qué infame popurrí de encuentros que  tenemos en estos días, madre. Osea, que la Selección que ha ganado el Mundial, la última por lo tanto que ha disputado partidos en el pasado ejercicio, es la primera que empieza su Liga, en un año, precisamente, que no hay nada de nada más. Ni Eurocopa, ni Mundial, ni nada de nada. Además, cada uno hace lo que le sale de los mismísimos. El uno suspende un partido porque dice que en su campo tiene hongos, mientras el rival está que trina, sin que ni Dios le haga ni puto caso. El otro tiene el campo hecho una puta pocilga, y meten el partido en otro recinto donde ni siquiera caben la totalidad de sus propios aficionados (qué decir de la afición rival, claro, ¿A quién le importa?). Hay partidos mezclados de Liga, con apasionantes amistosos de las dos grandes Morsas de ayer y de hoy, que van a su libre antojo y albedrío. Ni en Alemania han empezado todavía. En Italia, tampoco. Los ingleses, menos. Pero nosotros nos da igual, y encima tenemos los santos bemoles de poner partidos  a las 17 h. un 23 de Agosto en una ciudad tan gélida y poco calurosa como Madrid en esta época del año. La primera jornada acaba en 10 días, mientras hoy empieza ya, a su vez, la segunda jornada. De verdad, ¿Alguien da más? No es que sea una cosa de locos, es que es una historia de sinvergüenzas y desalmados, con un nombre y apellidos principal: Javier Tebas.

 

Menos mal que la amistad entre Hermanos de grada lo puede todo, el amor a nuestro equipo sigue siendo tan incondicional como incontestable, y al final toda esa  colección de despropósitos sin sentido se la manda al carajo por las ganas de volver a ver,  sentir y disfrutar con tu gente sin igual.

 

Nosotros empezamos ayer nuestro devenir liguero, mezclado con otro partido más de pretemporada. No entendí muy bien la alineación del Cholo (hace tiempo que no entiendo gran cosa de las que hace este hombre, la verdad). No sé si se trata de mandar “mensajitos”, pero eso hay que hacerlo en rueda de prensa, y no sobre el campo, cuando nos andamos ya jugando las habichuelas de verdad. E, independientemente de la conveniencia o no de dicho equipo titular, por favor, juégueme con cada peón en su sitio. Es absurdo poner a Jorge Domínguez de lateral, con tan solo 16 tacos, cuando es central. No terminó expulsado, porque hubiese sido una injusticia como el Calderón de grande, vamos, pero no dejó de ser una absurda temeridad.

 

Tampoco vi muy normal poner a Lookman de nueve. Menos aún la alineación de Carlos Martín, no porque el chaval lo merezca o deje de merecerlo, sino porque es vox populi que no cuentas para nada con él. Y oyes, ya que le pones, ¿Por qué no lo utilizas como nueve (que es un auténtico puesto), y vemos a Ademola en banda, que es a su vez su auténtico sitio y dónde hace daño de verdad? Qué manera de complicarnos la vida, por Dios Santo.

 

En fin. Al lío. La primera parte del Atleti fue más bien sosota, inoperante y demasiado previsible, frente a un Málaga que no me disgustó en absoluto, máxime para ser su debut después de un buen porrón de años en la Primera División Espantosa esta que tenemos.

 

En los prolegómenos, más que emotivo y merecido homenaje a nuestros Campeones del Mundo, por mucho que les joda a nuestros “Hermanos” Argentinos. Por cierto, aún no he visto ningún atisbo de felicitación por parte de Don Diego Pablo a nuestra Selección. Será que en España le debemos de tratar espantosamente mal, y es que ya se sabe que somos un país plagado de racistas y bla bla bla … Allá cada cual. (Don Luis de la Fuente, todo el mundo en pie, por favor).


Volvemos al futbol, o, más bien, a la ausencia del mismo. El Atleti tenía más o menos el control del fregao, pero sus centros laterales siempre andaban huérfanos de gente que los rematase. Uno de los pocos que sí que llegó a buen puerto, fue en una internada del bullicioso Arnau, que logró conectar con Mendoza, pero el chaval remató a bocajarro y al bulto, rechazando con los puños Alfonso Herrero (me pareció un porterazo de categoría el chaval durante toda la noche, por cierto).

 

Sin embargo, de porteros andaba la cosa, porque al borde ya de la primera parte, el bueno de Jan se disfrazó de nuestra inconfundible versión incomensurable de Oblak, realizando un doble paradón sublime tras sendos remates de Chupe, y especialmente escalofriante la segunda sideral mano que puso nuestro portero al remate a bocajarro de Larrubia.  Creo que al final invalidaron la acción por no sé qué, pero yo me dejé las manos a aplaudirle a rabiar al bueno de Jan. Hay cosas que, afortunadamente, parece  ser que nunca cambian. Con el cero a cero inicial nos fuimos al descanso.

 

En la segunda parte, estaba más que cantado el cambio de Domínguez por el Lechugo Llorente. Y nada más empezar dicho periodo, gran disparo de Lookman aprovechando un rechace malacitano que, de nuevo, hizo lucirse al excelente guardameta malagueño.

 

Ya por el 56, la tuvo el grisáceo Mendoza de nuevo, pero Herrero estaba en racha, y volvió a repeler nuestro remate. Cerca del minuto 60 de juego, Simeone y sus 3 cambios … Ya saben lo que pienso de esto. Y conste que ayer nos salió de cine y fueron claves para poder ganar el partido, las cosas como son. Quitó al desangelado Carlos Martín, al desafortunado Mendoza y a mi Arnau (no le hubiese quitado) y sacó a Kang-in Lee, Baena y Giuliano (como si salgo yo).

 

Al poco de estar en el terreno de juego, ya vimos con las ganas y la vivacidad con que  el coreano afrontó su debut, realizando un gran disparo desde fuera del área que se marchó cerca del palo izquierdo.

 

Y  en el 70, vayan acostumbrándose a esto, porque lo va a hacer cantidad de veces más el chaval. Kang-in entra por banda, desborda en velocidad a rivales centrándose en slalom en el borde del área, y en cuanto ve el hueco preciso, fusila de remate colocado y ajustado al segundo palo. Un golazo de bandera. Una acción la cual, personalmente, le vi realizar mil y una veces tanto en el Valencia como en el Mallorca. Imposible hacerlo mejor. 1-0, y la lata ya estaba abierta.

 

En el 74 pudo llegar la sentencia definitiva en otra gran asistencia de Kang-in sobre Lookman, el cual se plantó solo delante del portero visitante, pero su durísimo remate lo repelió con una mano majestuosa Alfonso Herrero. La jugada fue de cine, el paradón, de escándalo.

 

En el 76 el Atleti seguía desmelenado, y tras un buen saque de esquina de Baena, este puso el balón en la cabecita de Hanko, cuyo remate repelió el larguero.

 

Y ya en el 84, al fin llegó la cosecha, llegó la cosecha Hermano. Falta peligrosa a nuestro favor cerca del área visitante, Baena se puso el disfraz de Don Milinko Pantic, y de un toque de balón excepcional, superó la barrera, dio en el larguero, y se coló el mismo por la mismísima escuadra. Excelente broche de oro que sirvió para que saliésemos con una sensación de felicidad plena del Metropolitano. Punto y final al tema, importante victoria para empezar con buenas sensaciones el curso liguero, a pesar de que estemos directamente involucrados en “La mejor Liga del Mundo”.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

 

A pesar de jugar fuera de sitio, vi relativamente tranquilo a Julio Domínguez, fue de menos a más Dani Martínez en la banda izquierda, en su buena línea de siempre Arnau, fenomenal Kang-in, mucho más confiado en sus posibilidades y en su saber hacer Baena, y Master-Class total de Don Pablo Barrios, que hizo un partido sencillamente pletórico de fuerza, ganas, calidad y empuje. Un puto lujo tenerle así.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Esperaba más de Mendoza. El chaval tuvo atrevimiento, cierto, pero escasa fortuna. Da igual: ese el camino. Seguir intentándolo.

 

ÁRBITRO: Cordero Vega. Que quitas el pecado de Dios …

Como todos. Pudo expulsar a Julio Domínguez por ese afán por pitar continúas faltas que muchas veces ni son siquiera. Ayer me pasaron un dato sencillamente escalofriante: en el pasado Campeonato Liguero, se pitaron nada más y nada menos que ¡1500 faltas! más que en la Premier, en la pasada temporada. Luego queremos jugar al ritmo endiablado con el que se disputan la gran mayoría de los encuentros allí. Así es imposible, hombre.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (0 GRADOS).

Partido de obligado cumplimiento, por más que a veces somos unas plañideras sin demasiado sentido. Es un recién ascendido, y con la línea A, B o Z, hay que ganarles sí, o también. El domingo ya será, probablemente, otra cosa.

 

Poco más. En 3 días, nueva gran cita en el Metropolitano, frente al VillaRural, equipo que no se nos suele dar demasiado bien, y con el que acabamos la temporada pasada sufriendo una derrota tan bochornosa como insultante. Hora también ya de ir afinando más el equipo titular, si no queremos disgustos futuros, no queda otra, compañeros.

 

Desde aquí quiero dedicar esta primera crónica a Doña Ana y Don Cristóbal, presidente de nuestra Peña Atlética Rock and Roll. No sé si otros son los “elegidos”, pero sí que sé que nosotros cumplimos con la principal norma que debe de dictar cualquier otro tipo de Peña o agrupación posible: Sobradamente Atléticos. Para todo lo demás, qué mejor que emplear nuestro lema que tenemos por bandera: “NO SURRENDER”.

 


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