Seguramente, sea lo que más me gusta del Atleti del Cholo (y mira que me gustan cosas). Siempre, tras una derrota, el equipo no es que solamente se levante como si nada, sino que lo hace, además, pillando impulso, e irguiéndose en su máximo esplendor posible. Así lo demostró ayer. En el Atleti no existen baches, no convivimos con rachas malas. De vez en cuando cae alguna derrota (por supuesto, tan subsanables como lógicas, esto es una liga, y recuerdo que nadie gana todo, nadie), pero, a continuación, raro es que el equipo no consiga un triunfo de esos que hace que parezca esa última derrota, por sensaciones, del lustro pasado, lo menos.
El partido comenzó con un Calderón en plan reventón, con un montón de críos con su rojiblanca de Fernando Torres puesta, y con un gran número de esa estupenda afición bética poblando casi cualquier parte del campo. Esta buena gente no es que sean de Primera, es que siempre serán de la máxima categoría. Todo mi respeto y cariño hacia ellos.
Y la cosa andaba con un Betis y un Atleti que parecían que más andaban disfrutando del ambientazo que otra cosa, cuando, con los ojos puestos en Monsalve por parte local (el chaval estuvo más que cumplidor en su debut, que tuvo que jugar ante el “terrible” dolor que padecía Savic en una uñita - prefiero no verter demasiados comentarios sobre la opinión que tengo de que un jugador no pueda jugar por un dolor de uña, máxime sabiendo que tu equipo anda bajo mínimos en ese puesto, pobrecito, cura cura pupita sana-) cuando Koke se invento una magistral asistencia sobre el Niño Torres, y éste definió, de nuevo, con otro golazo que llevarse para su muesca ante la salida de Adán, allá por el 36 de juego. Una vez más, miles y millones de tuits se tuvieron que quedar en el tintero esperando el supuesto fallo de Don Fernando Torres. Majetes, en vuestro desprecio está su fuerza.
Cinco minutos después, otra jugada similar, con el Atleti ya desmelenado, pero esta vez de protagonistas fueron Griezmann sobre Koke, el canterano que no llega e incomprensiblemente Adán se traga el gol (minuto 41 de juego). Con este resultado se llegó al descanso, y la cosa ya pintaba sentenciada. Y aún pudo ser peor en otro fantástico remate de Antonie de cabeza, pero, esta vez sí, Adán se lució y con su brazo de roca pura logró despejar a córner la oportunidad del francés.
La segunda parte fue un recital colchonero. Encima el Cholo sacó a Thomas y a Correa, y el Atleti ya no tuvo piedad. Canterano y gente joven con hambre, respectivamente. Ideal para partidos para dar descanso a gente, Cholo. Ayyy, el Molinón … En fin. Eso sí, la primera fue del Betis, pero Oblak se lució realizando una doble, o triple, o qué se yo, parada a Westermann. A la par, Torres contrarrestaba de nuevo con otro buen remate de cabeza que Adán rechazaba de nuevo. Hasta que, en el 19 de este periodo, un maravilloso cambio de juego de Correa vio el desmarque de Juanfran, éste aguantó perfectamente el posible penalti de Mussonda, se zampó para merendar al bollicao belga, y fusiló a placer a Adán poniendo el 3-0 en el marcador. Nuestro gran Juanfran se fue a dedicar el gol al banquillo colchonero, y todo el equipo fue una auténtica piña fundida en torno a su entrenador y su incansable lateral derecho. Esto es el Atleti, señores, y ahí radica el secreto de nuestro poder. Equipo, equipo, y, por encima de todo, equipo.
Con el Calderón patas arriba y en plena fiesta, Oblak (raro en él) cometió una cantada impropia, se confió al intentar atajar o despejar un balón y no se fijó en que Rubén Castro andaba solo en el segundo palo, dejándole el balón a placer (claro ejemplo de jugador infravalorado en nuestro país, el bético) pusiese el tanto del honor verdiblando (bastante bien ejecutada la jugada, todo hay que decirlo), faltando 12 minutos para el final del partido.
Pero el Atleti no cejó en su empeño de querer mostrar todo su poderío y siguió atacando con todos sus tanques y sus depósitos de gasolinas llenos, y Griezmann, aprovechándose de otro enorme jugadón de Correa, (que el propio jugador argentino debió de definir él mismo, tanto regalito y tanta hostia, joder) hizo que el francés marcase a placer el 4-1. Y para redondear la mágica tarde rojiblanca, Thomas (que ya había avisado antes en una internada al área por la derecha suya cuyo remate seco y cruzado repelió el palo) culminó otra magistral contra colchonera poniendo el delirio final en el Calderón.
Para poner el enorme broche de oro a esta estupenda tarde de fútbol, el Frente, acompañado de muchos seguidores en el resto de la grada, se quedó (nos quedamos) animando un cuarto de hora más a grito pelado a nuestro equipo para el partido del martes. Todo muy bonito, todo muy bien preparado, así que, señores, avanti, y a toda máquina.
EL CRACK DEL PARTIDO:
Gran partido de Torres, excelente Juanfran, muy bien Lucas y Filipe, Griezmann a lo suyo (suma y sigue), fenomenales minutos de Correa y de Thomas, pero hoy el máximo galardón se lo lleva Koke. Inconmensurable partido el suyo. Como hacía tiempo que no le veía. Sencillamente pletórico. Qué gusto verle volver. Asistiendo, rematando, centrando, presionando, distribuyendo, abarcando todo el campo … Un auténtico recital de nuestro vallecano favorito.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Ni de coña voy a poner a alguien en esta sección, hombre. Váyanse ustedes a chupar candados.
ÁRBITRO: González al Cuadrado. Perfecto arbitraje el suyo. Ni un solo pero.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 5 GRADOS).
Si, ya sé que ayer muy bien y todo eso, pero lo del Molinón no se puede perdonar, así que se baja 3 grados como 3 soles de grandes, pero bueno, que son 5 gradetes, que también son muy ricos, oiga. ¿El 5-1? Nobleza obliga, oiga. Solo faltaba.
¿Hay liga? Pues el tonto útil de la comunidad de Madrid cumplió ayer su papel, así que sí: hay Atleti. Y el martes, más y mejor. Dale alegría alegría a mi corazón …




