7 de octubre de 2016

Recuerdos del Calderón.


Tengo 48 palos, y cincuenta cumple el Manzanares, primero, el Vicente Calderón, después (da igual el nombre, en este caso, los dos lo dignifican). Considerando que llevo yendo allí desde los 6 añitos, casi se puede decir que mi vida ha ido paralela a la suya. Por eso quiero escribir hoy estas líneas, para contaros lo que ha sido parte de mi existencia ligada a la que, sin lugar a dudas, es mi segundo hogar.

Mi primer partido.

Frente al Valencia, celebrando el título de Liga, allá por el año 1977. Recuerdo la banderita rojiblanca pequeñita que me dieron a la entrada, el llenazo total (de las pocas veces que llenaba en esa época, no se crean) y el 0-3 que nos endiño precisamente el Valencia. De primeras, ya empecé a comprender la mágica idiosincrasia de este Club.

Mis primeros años.

Como diría el Sabina, “con mi mamá (en mi caso) de la mano”. Partidos de domingos a las 16,30 h., de marcadores manuales con nombres de establecimientos que equivalían a los de los equipos que jugaban realmente, de “pipas, caramelos, copas de coñac”, de tener que entrar casi 2 h. antes para pillar sitio, de guardarnos los mismos unos a otros, de empezar a conocernos los que allí nos llamábamos entre nosotros “familia”, de botas de vino, de puros, de sol (ese córner del primer anfiteatro fondo norte es lo que tiene), de viseras realizadas de cartón grises, de banderones por todo el campo (pocos llevaban la rojiblanca puesta en aquella época, excepto un servidor, que de siempre la he portado, me siento muy orgulloso de haber sido uno de los pioneros de ello).

Partidos en los que mis hermanos no me querían llevar (Barsa y Madrid, principalmente, porque había demasiada gente, decían … ¿serán miserables? Para ver al Cádiz sí que no tenía problema). La cantidad de peña que, al llegar al estadio, escalera en mano, subían por la misma para, posteriormente, trepar por los cuadraditos que había hasta llegar arriba para colarse. ¿Vigilancia? Allí no había ni Dios. Una época sencillamente imborrable.

Partidos.

     Cualquier derbi que ganásemos, la caza del vikingo en la grada, las movis que habían en casi cualquier parte del campo cada vez que marcaban y alguno quedaba al descubierto, sus previas, la puta cartera de los cojones que siempre terminaba perdiendo en ellos, botellones, alcohol, enfrentamientos con los fuleros en la calle, cargas, alguna que otra buena hostia recibida, una casi detención. Siempre resonando en mi cabeza el estribillo de los Ilegales …”Tiempos nuevos, tiempos salvajes, toma un arma, eso te salvará, levántate y lucha, esta es tu pelea, levántate y lucha, no voy a luchar por ti”. Avalancha en la celebración de un gol de Sabas, todo el fondo que nos pasa por encima. Nos la suda. Ha marcado el Atleti.

        El día que le invitamos al puto Cristóbal Soria y su Sevilla a tomarse un Ballantines, suspensión del partido, el desequilibrado mental del Palop haciendo de las suyas, la que se montó. Muy guapa.

      El mítico 4-3 al Barsa. Ese partido fui con 2 colegas del Barsa (uno de ellos venido de la ciudad condal y todo). No me fui del campo precisamente porque estaban ellos y no me hubiese parecido un buen comportamiento de anfitrión (siempre les estaré agradecido, si me pierdo eso me tiro al río al día siguiente). Y sí, tampoco me fui en el 0-6, uno de los días que me fui llorando a casa en el metro completamente hundido, desamparado.

       Otro mítico, la remontada al Betis. 1-3 nos ganaban en la segunda parte. Dos golazos de Arteche en los últimos 5 minutos terminan volteando el partido. Él bravísimo Artechenbauer sale en camilla. Llueve a mares. El Calderón, a tope de aluminosis. Nuestro cemento, que termina por ceder y nos caemos por los botes en la celebración del cuarto gol. Por cierto, también contra el Betis, el partido del primer año en segunda. Jamás he visto en el Calderón un ambiente igual, ni un tifo tan sumamente bestial. No lo olvidaré nunca.
       
      De los más tristes, la final de la Intertontos contra el Vila-Real en el Calderón. Recuerdo que lo ví con Rafita. Ni eso logramos conseguir en aquella época tan negra. Putos penaltis (fallamos uno al final del partido que nos hubiese dado el “título” – por decir algo de eso, claro-) …

      
       El debut del Niño frente al Leganés. Teníamos tantas ganas de agarrarnos a algo en esos tiempos de Segunda, que fue un auténtico vuelco al corazón su debut, con Don Luis Aragonés en el banquillo.

      
      Un partido contra el Depor. Uno de Liga. Uno lamentable. Otro más. Uno en el que, seguramente, iríamos palmando. Uno en mitad de una temporada, en medio de la nada. Uno en el que estábamos tan hastiados de todo y de todos, que nos dio por cantar el himno a todo trapo en la grada. Y de ahí, hasta la fecha …


      Un partido frente al Espanyol, que íbamos palmando y logramos remontar con 9 jugadores. Creo que era de la época de Forlán y el Kun.

       Contra el Valencia, la puta imagen del imbécil integral del Leandro imitando al perrito meando hacia el Fondo Sur. Lo que hubiese dado porque me hubiese pillado en esa zona del campo aquel día …


      Frente a Osasuna tengo 2. Uno bueno, cuando falló un penalti Fernando Torres faltando apenas 5 minutos de juego (íbamos empatados, por cierto, creo que al final ganamos y todo) y todo el estadio se puso a corear su nombre. Daba igual el resultado. En negativo, el partidito que se marcaron los lindos muchachitos el día del Centenario. Uno, que fue voluntario llevando la banderola desde Atocha hasta el Calderón, que disfrutó de lo lindo de dicha celebración, no fue capaz ni de quedarse al final de los juegos artificiales del cabreo que tenía encima.


      El festejo del lunes posterior al día del doblete frente al Albacete. Después de haber estado todo el domingo de fiesta, y después de haberme quedado flipado viendo en directo a mi Sabina y su “Pongamos que hablo, del Atleti, del Atleti de Madrid”, recuerdo el fin del día tirado en el césped del Calderón completamente extasiado y viendo la brutal tirada de fuegos artificiales, cómo retumbaba en el campo que, por momentos, parecía que se iba a hundir completamente (de hecho, hubo denuncias de los vecinos por la brutalidad de los mismos, no me extraña).


      El partido del Zaragoza de la rotura de vallas debido al infausto arbitraje del malnacido de Álvarez Margüenda. La cera que dio esa gente, y la señora con los zapatos en la mano, descalza, andando por el césped en busca del árbitro. Como para olvidarla.

El Madrileño.

       Recuerdos de domingos por la mañana, de los bancos de madera, de los míticos yayo-ultras que iban a dichos partidos, de ver a cantidad de jugadores que llegaron al primer equipo, de vermuthito después en Marqués de Vadillo. Guardo con tanto o más cariño si cabe sus partidos tanto como los del primer equipo.

     Uno frente a Las Palmas sencillamente épico. Estábamos en 2ª, obviamente. Los canarios venían como líderes intratables. Y así lo demostraron marchándose al descanso ganando 1-3. Sin embargo, una segunda parte sencillamente maravillosa del Madrileño, comandado por el jugador que más me ha ilusionado en la historia de este Club (aunque luego se quedó en nada, una pena), el paraguayo González, hizo que diésemos la vuelta al partido y acabásemos el mismo con un espectacular 7-3 a nuestro favor (hat-trick del rojiguayo incluido). ¡Qué partido!

      Esos derbis frente al Castilla. En uno, mediada la segunda parte, tuvimos una visita inesperada en el fondo: una manada de Ultra-Full apareció por sorpresa. El factor sorpresa causa su efecto y mucha peña echa a correr. Sin embargo, yo estaba con mi colega el Rezzetas, y me dijo que permaneciese quieto con él, y que metiese la mano en el bolsillo simulando como si llevase algo. A continuación, uno de los antiguos líderes del grupo que nos ve y les dice al resto: “estos 2 al menos han tenido dos cojones y se han quedado, dejadles en paz”. Y así fue. Si sois fans de las pelis del Padrino, recordad la escena en la que Michael va a ver a su viejo en el hospital y descubre que está solo, no hay ni el tato en el hospi, a lo que aparece el hijo del pastelero para hacerle también una visita, y Michael le comenta que se quede en la puerta con él, y que se meta la mano en la solapa simulando que tiene una pistola. Michael era el Rezzetas, y yo el tembloroso pastelero.

Partidos europeos.

El Calderón siempre tiene un ambiente especial en este tipo de encuentros. Mítico aquel 3-0 al Manchester, con los dos golazos finales de Paolo Jorge Dos Santos Futre (el  tifo de  bengalas y botes de humo de aquel día, sencillamente inigualable). Otro partido frente al Brujas, que nos eliminaron al final en la vuelta, y que en la ida, en el Fondo Norte, la gentuza de seguidores que tiene ese equipo quemaron una  bufanda que tiró un chavalito del Atleti para intercambiarla con alguien. La que se montó al final, dándonos de hostias todo Dios cuando salían, teniendo los barrotes en medio que separaban ambos sectores, no tiene precio. Y, reitero, era el fondo norte. No quiero llegar a pensar lo que hubiese pasado en otra zona del campo.

Aunque para ambiente chungo, el que hubo el día de la Real Sociedad en la UEFA, cuando pasó lo del Zabaleta. Hacía un día gélido en Madrid, cierto, pero toda la peña iba en especial estado de alerta con sus caras tapadas. Se veía que algo gordo iba a pasar, como así, por desgracia, acabó ocurriendo. Era época de mucho azote terrorista en Madrid, y andábamos todos muy sensibilizados con el tema. Por decir algo a nivel deportivo, destacar también el golazo de Jugovic de chilena.


Pero el partido que más se me quedó grabado es el del Sion. No sé. Una sobredosis de peyote no creo que afecte tanto. Psicodelia en su más puro estado. Sentándome aún contemplo como, habiendo sacado nosotros de centro, una cesión de Marina hacia Pereira se convierte en una vaselina imposible que entra en nuestra portería sin remisión. Los pobrecitos del Sion no sabían ni cómo celebrarlo, porque ni siquiera habían tocado el balón. ¿A quién coño abrazaban? Pues bien, este equipo de electricistas, fontaneros y demás oficios de pornostars, al cuarto de hora ya nos iban ganando la friolera de 0-3. Mi hermano llegó tarde aquel día al campo (sobre el minuto 17 o por ahí) y cuando me vio me dijo: “¿Qué le pasa al marcador? Está estropeado, ¿No?”. “No, Manolo, no. No está estropeado. Vamos así” – le contesté-. No sé si articulamos ya más palabra alguna en toda la noche. 2-3 palmamos al final, y, creo recordar, el Hugo Tarugo Sánchez falló también un penalti y todo. Brutal hasta decir basta.

Jugadores.

       Ufff … Imposible citar a todos los buenos que he visto: la electricidad de Futre, la majestuosidad de Schuster, Bosanova Dirceu, la magia de Kiko, la técnica de Alemao, el brutal Falcao, el gran Forlán, la sonrisa de Luis Pereira, Artechenbauer … Me voy a quedar con dos: el mago Leivinha (mi auténtico favorito de todos), y Don Juan José Rubio, el tímido del Atlético de Madrid, ídolo de juventud ya que jugaba en el mismo puesto por el que yo deambulaba por el campo. Capaz de regatear a 3 tíos en una baldosa, llevando siempre el balón pegado a sus botas (solo a Paolo Jorge Dos Santos Futre le he visto conducir así el balón), y un auténtico especialista en provocar (no confundir con tirarse, no lo hacía nunca, de hecho) penaltis. Añádanle que fue el crack que me dio mi insignia de plata en el Calderón (otro momentazo inolvidable). Un sueño hecho realidad.

Gol.

      Mogollón de goles. De eso consiste este rollo. En el Calderón suenan a música celestial. Son mucho más bonitos con las mallas de las porterías en rojiblanco,  y puestas en forma de cuadrado. Dónde va a parar. Pero, fíjense ustedes, me voy a quedar con uno, que vi al “señor” Hugo Tarugo Sánchez frente al Oviedo, en un desangelado partido de Copa. Lo consiguió de chilena, sí … ¡¡pero desde el centro del campo!!, viendo la posición adelantada del guardameta visitante. Bueno, sí. Y con el de Vieri frente al Panathinaikos. Desde casi la esquina, de un toque, anticipándose al portero que parecía que  tenía la situación controlada, sin ángulo ninguno … Maravilloso es poco.

Ubicaciones.

Pues sí. Puedo decir sin miedo ninguno que me he recorrido el Calderón de fondo norte a sur, pasando por laterales, grada y tribunas, y en todas partes he visto el fútbol estupendamente. Mi sitio favorito es el Primer Anfiteatro, Fondo Norte, a la altura del córner … por ella. Sencillamente por ella.

Frente Atlético.

No se puede hablar del Calderón sin mentar al Frente Atlético. El auténtico corazón del estadio. Hubo un antes y un después en todo lo relacionado a este Club desde el momento de su existencia. Tuve, eso sí, que negociar con mi madre mi pertenencia al grupo (a ella no le hacía nada de gracia el tema). Al final llegamos al acuerdo de que yo podía ser miembro del Frente a condición de que en el Calderón siguiésemos estando siempre juntos. Y así lo cumplí hasta incluso cuando ya no podía ir (aunque haya visto muchos partidos también en el Fondo Sur después). Y me dejó total libertad para realizar los viajes con ellos, así que salí ganando y mucho con el trato. Porque gracias a dejarme la espalda en esos autobuses de Dios recorriendo toda España he conocido a la gente que ahora es mi amiga del alma. Fui de los fundadores de los Devils, estuve también con los Red Star, disfruté como un enano con los viajes de la Vieri … Las cosas del Frente merecían no un post, sino un libro entero aparte. Quizás, algún día …

Conciertos.

También, gracias a nuestro templo, guardaré hasta el día en que me muera el conciertazo de Pink Floyd en el Calderón. La imagen del cerdo sobrevolando el cielo de nuestro estadio de lado a lado, con sus ojos iluminados, imposible de olvidar. ¡Qué noche tan mágica!

Así que nada. Aquí queda mi ladrillo-homenaje al Calderón. Darle las gracias de todo corazón a Don Vicente, por construir una casa con los Atléticos y para los Atléticos. Cualquier parecido con la realidad actual, es pura coincidencia.

3 de octubre de 2016

Valencia 0 - Atleti 2. ¡¡Líderes!!


Caprichoso que es este deporte, madre. Tras nuestro segundo partido de liga, parecía que nuestros rivales se nos escapaban sin  remisión y que nos costaría volver a engancharles de nuevo. Sin embargo, cuando nuestro calendario se endureció y el de nuestros rivales parecía mucho más cómodo,  resulta que hoy nos acostamos líderes (con toda justicia, por cierto) del presente campeonato liguero. ¿Qué quiere decir esto? De momento, probablemente nada. O sí. Porque, a 3-10-16, probablemente el Atleti sea el mejor equipo de los que hasta la fecha están disputando el campeonato. Y su estado de forma no es casual, tal y como demuestra también su liderato en Europa. Este equipo hoy en día es una perfecta máquina engrasada de hacer fútbol (lo de tirar penaltis ya lo dejamos para más adelante) y, por supuesto, ayer en Mestalla lo demostró.

Siempre que va uno a Valencia es un encuentro especial. Eso es lo que tienen los equipos con historia, que su sola presencia, por muy mal que esté, siempre impone respeto y expectación. A pesar de los alocados bandazos del Trinchard de turno, esa sensación jamás abandonará a los visitantes de ese estadio.

Dicho esto, ayer el Valencia me pareció el equipo más ramplón y vulgar que he visto en las últimas temporadas. Es cierto que con la llegada de Voro parecen que han pillado un cierto orden defensivo y, desde luego, pelotas no se puede negar que también le echaron. Ahí no se les puede reprochar nada. Pero para poder jugar al fútbol hace falta más, mucho más. Y para poder vencernos, hoy  en día, ni te cuento. Porque ayer el único que realmente les mantuvo en el partido fue su portero. Si no hubiese sido por él (que para eso está, por otro lado) la cosa podía haber acabado con un marcador en contra ciertamente escandaloso. Y es que, reitero, hoy por hoy, las distancias entre ambas escuadras es sideral.

Por supuesto, el Atleti jugó un muy potable partido de fútbol. La primera parte fue un monólogo total rojiblanco, de hecho (me niego en rotundo a aceptar como equipación colchonera esa aberración que llevamos de disfraz de segunda equipación, en la que ni siquiera el escudo es como Dios manda, ando indignado con este tema, no me hablen). Comandados desde atrás por el siempre espectacular Lucas (otra nueva exhibición del chaval, y van), con Gabi y Koke omnipresentes, y con la movilidad de Griezmann, Correa y Gameiro la cosa empezaba a rular de verdad. A los 25 empezó a avisar Griezmann con un disparo desde fuera del área.

De todo ese dominio vino nuestra gran primera ocasión de gol. Justo de ese dominio, y de Clos Gómez, claro está, que decidió pitarnos un penaltito al borde del descanso para que nos pudiésemos adelantarnos en el marcador. Era lo suyo. Sin embargo, Antoine, generoso él, decidió que así no, lanzó un perfumadito penalti de los suyos, y Alves hizo el resto. Pues nada, habrá que seguir intentándolo tras el descanso.

En la segunda parte el Atleti aún fue mejor, aunque, obviamente por su afán de conseguir vencer en la batalla, hizo que el Valencia también tuviera sus opciones, como una del alborotador venido a menos Mina que le quitó magistralmente Lucas cuando todo Mestalla se disponía a celebrar su gol. El corte que hace el chaval, en velocidad, viniendo desde atrás, es para enseñar en las mejores escuelas de centrales del mundo. Una auténtica delicia.

Así que al Cholo no le quedó otro remedio que tirar de arsenal, sacó al terreno de juego al temido Carrasco junto con el temible Torres, y entre ambos se apañaron para que en su primera acción del encuentro acabase en tanto. Combinación entre el belga y el madrileño (que no madridista) internada y disparo posterior del Niño, Alves que despeja pero no bloca, el rechace le cae a Gameiro, éste se revuelve  hasta ver la posición desmarcada de Antoine, y nuestro crack se reivindica fusilando prácticamente a placer el 0-1 en el marcador. ¡Al fin, joder, al fin!

A partir de ese momento, el equipo olió a sangre. Gameiro se plantó solo ante Alves, pero nada. Después, nuestro Mariete decide regalarnos un penalti a nuestro favor (otro penalti). “¡Qué lo tire Gabi!”, imploré desde mi casa. Al canterano le puse como ejemplo en mi anterior crónica como excelente lanzador de penas máximas. Como no podía ser de otra forma, lo “lanzó” el propio Gabi … a las manitas del puto Alves. Aquí, el caso es que la peña no se corta un puto pelo en dejarme en bragas, hay que joderse. Así que nada, no pienso mentar a ni Dios más cómo puto lanzador de penaltis. Que los tire Oblak, si eso …

Un partido que debería de estar sentenciado, no hubo forma de hacerlo hasta bien entrado el final, ya que Alves se emperró en que así no fuese. Y no es cabezota el menda ni ná. Menos mal que para el resto está Oblak, que, a diferencia de muchos otros, tiene la sabia costumbre de que todo lo que le rematan lo ataja, haciendo fácil lo difícil, y no concediendo jamás una segunda oportunidad, tal y como así demostró en un cabezazo de Mangala que paró con sus guantes impregnados de Loctite. Ahí prácticamente ya murió el equipo che. Nosotros no, ya que Gameiro estaba enfadado con el mundo tras ver como antes mandaba Gabi un nuevo balón al palo, y el propio jugador francés remataba a las nubes otra buena ocasión. Y, esta vez sí, realizó él una estupenda contra de “yo me lo guiso, yo me lo como” y ya en el noventaitantos, logró, por fin, de nuevo batir a Alves, poniendo el 0-2 en el marcador, y demostrando, una vez  más, que la distancia que hay hoy en día entre ambas escuadras es sideral (esto ya lo he dicho, ¿No? Pues sus jodéis…)Y es que para frenar al líder con buena voluntad y entusiasmo no basta. Se siente, señores. El Líder es así.

EL CRACK DEL PARTIDO: Obviamente, por parte local Alves, claro. Y por nuestra parte, la gran aportación de Carrasco, individuo en hacer siempre lo que le pone en gana con cualquier valencianista que le aparece en su espacio, y Don Fernando Torres, nuestro Niño, que dibujó unos estupendos minutos de juego también. Añádanle la seguridad de Oblak y nos sale que el crack del encuentro fue Lucas. Lo del futuro de este chaval no tiene nombre, definitivamente.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Los dichosos penaltis. Tras mi gran éxito conseguido recomendando a Gabi, no se preocupen, que meto mi lengua en remojo con lejía mezclada con granizado de hígado, pero por favor, que alguien solucione este tema. No sé. Si Gameiro tiró el primero y entró, pues que siga él, ¿No?

ÁRBITRO: Clos Gómez. Se inventa el primer penalti en el marcador (que no el segundo, ese nos los regala nuestro eterno colchonero Mariete), pero por lo demás, bien en líneas generales.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 0 GRADOS).

Empiezan a retumbar las primeras voces en mi contra. Se siente, pero era partido de obligado cumplimiento, así que, por mucho liderato que se haya conseguido, la cosa se mantiene en los cero grados. Ya les tengo dicho en millones de ocasiones que esto del termómetro es una cosa muy seria, Borjita. Aquí las euforias mañaneras no sirven de nada.

Y ahora, un delicioso parón de las Selecciones para saborear y relamerse, aún más si cabe, de tan privilegiada posición. “Jamás, jamás, te dejará esta hinchada” …

29 de septiembre de 2016

Atleti 1 - Bayern 0. Los lobos del Calderón.


“Me llamo Diego Pablo Simeone y crear grandeza no tiene secretos para mi: no importa quién sea, no importa en dónde juegue; usted también puede convertirse en un futbolista de élite en cuestión de meses … solo necesita una estrategia”.

Sin lugar a dudas, Míster, lleva usted razón. Porque, estratégicamente hablando, la primera parte que hizo ayer el Atleti ante el Bayern fue sencillamente lúcida, esplendorosa, colosal, jugada con una inteligencia y un saber manejar las sensaciones de cada instante de la misma que, desde luego, puedo asegurarle que es una de los mejores primeros tiempos que le recuerdo al Atleti (teniendo en cuenta, por supuesto, la categoría y la enjundia del rival). Superamos el susto inicial con la volea de Müller a pase de Thiago con el escalofriante paradón del maravilloso Oblak (se me empiezan a agotar los calificativos para categorizar a este espléndido portero), apenas se pasaron más apuros, se dominó el balón con frescura y prestancia, se atacó con paciencia y profundidad, se tuvieron ocasiones (dos de Torres, una a puerta vacía en su remate de cabeza al palo, qué puñeta, joder), otra en un primer aviso de Carrasco que atajó  bien ese adalid de humildad llamado Neuer, y se contragolpeó como en nuestros mejores tiempos, como atestigua el golazo de Carrasco, tras combinación Savic (¡Qué bestialidad de partido el suyo!, ganado ya definitivamente para la causa), Koke (otro que se salió), nuestro omnipresente Capi Gabi (descomunal exhibición la suya también, no se dejó sin recorrer ni un solo rincón del Calderón ayer), perfecto control y pase de Griemann en el momento justo y con la precisión exacta a Yannick, escapada final del Lobo Carrasco desatado hacia Neuer y chut cruzado inapelable que da en el palo y besa las mallas. Minuto 34 de juego, los lobos del Calderón lo están volviendo a realizar.

“Durante años les he dicho … que nunca acepten u no por  respuesta, ¿Verdad? Que sigan presionando, nunca desaprovechen una oportunidad. Hasta que obtenga lo que quieren … porque se lo merecen”

Y a fe que lo hicieron en la segunda parte, en la que, eso sí, el Bayern achuchó más, creó más peligro y dominó con más intensidad. Un cabezazo lamiendo el palo de Lewandoski nos puso un nudo en la garganta, y otro remate que salió lamiendo el palo del peligroso Robben, ya más al final, aun nos soliviantó más. Sin embargo, la más clara la tuvimos nosotros, tras el flagrante penalti cometido por Vidal sobre Filipe Luis, que Griezmann, una vez más (la única nota negativa del match) envió de nuevo otra vez al maldito larguero. Dichosos penaltis. Les digo una cosa, yo conozco un jugador, siii … Que está en nuestra plantilla, siiii … Que es titular indiscutible, tambiénnn … Que encima es nuestro Capi … Casi naaa … Que le he visto tirar mogollón de penaltis en el Getafe, en el Zaragoza, y en el mismo Atleti, que siiii … Y, señores … ¡¡QUÉ APENAS FALLA NINGUNO, HOSTIA!! Esta situación se tiene que atajar ya de una puta vez. Sin remisión posible.

“La cuestión es reunir al equipo apropiado y luego tu vida puede cambiar”

¿Hay ahora mismo un portero mejor en el mundo que Oblak? ¿Habrá una pareja de centrales por ahí con la solvencia y la personalidad sobre el terreno de juego de Savic y Godín? ¿Cuántos equipos tendrán unos laterales tan completos y tan trabajadores a la par que peligrosos como Juanfran (Ribery, otro que  se une al Club de Neymar que va a soñar con su barba en su chepa durante mucho tiempo) y el esplendoroso Filipe? ¿Hay algún Capitán en el mundo que robe  tantos balones como Gabi? ¿Alguien distribuye  el juego con la precisión e inteligencia que lo hace Koke? ¿Y la fuerza de Saúl, qué me dicen? ¿Y de la verticalidad de Carrasco, que encima tiene un latigazo desde fuera del área sencillamente mortal? ¿Hay algún crack de primer nivel como Griezmann que sepa cuándo tiene que currelar y cuando mostrarse como tal, sabiendo que ambas funciones no son incompatibles para nada? ¿Y tener a alguien que nos entusiasme tanto como el Niño, por poco  que haga? ¿Y ese banquillo, que tanto nos puede sumar (Gaitán, Gameiro, Thomas, Lucas, Tiago …) Equipo, equipo y más equipo. Ahí reside el quid de la cuestión.

“Cuando tenía 24 años tomé una decisión, no solo subsistir, sino prosperar”

Todos juntos. Todos de la mano. Afición, Frente, muchachada, el Profe, el Mono, y por supuesto, nuestro pastor Diego Pablo Simeone. Otra noche mágica en el Calderón. Otra victoria para recuerdo.

“Lo único que está entre tu meta y tú, es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no puedes lograrla”

Y no vamos a parar hasta conseguirla. Una y otra y otra y otra vez más. Con esa insistente machaconería que nos inculcó Don Luis Aragonés. A pesar de las durísimas caídas que hemos sufrido, y de la forma en nos han sucedido, este equipo siempre se levanta y mira al Frente (forever).

“No importa lo que te haya ocurrido en el pasado, no eres tu pasado, eres los recursos y las capacidades que hayas recogido de él. Y esa es la base para cualquier cambio”

La historia se escribe así, partido a partido, carrera a carrera. Juanfran ya nos prometió nada más perder en Lisboa que volveríamos. Pensad que todos los que están hoy en el Atleti ya tienen dos experiencias casi consecutivas acumuladas. Una tercera no pienso que se les vaya escapar, como se les ponga a tiro. Eso sí, saben que el camino es largo y muy peligroso. Por eso el apoyo de todos y el no parar de creer es fundamental.

“Las personas exitosas están 100% convencidas de que son maestros de su propio destino, no son criaturas de la circunstancia, ellos crean las circunstancias. Si las circunstancias a su alrededor apestan, las cambian”.

Y, una vez más, estamos en el buen camino de conseguir lo que nos propongamos. Porque, como decía nuestro brutal tifo de ayer “Dale alegría a mi corazón” … El resto, ya saben cómo sigue.

26 de septiembre de 2016

Atleti 1 - Depor 0. Situándonos en la parrilla.


Aunque el adelantamiento de ayer costó sangre (gravísima lesión de Augusto, y no es la primera ya, malo, sumada la de Giménez, menos grave, aunque costosa también, mucho ánimo a los dos), sudor (toneladas de sudor, especialmente por el que esto os escribe y todos los que estábamos en el tostadero del Calderón que era ayer en el córner del fondo norte, cara al sol y con la camiseta nueva, me cago en el puto Tebas y toda su puñetera estampa) y lágrimas (las de nuestros 2 jugadores lesionados, principalmente) pero que se consiguió más que merecidamente, por más que algún que otro gran amigo Deportivista ande buscando fantasmas, líneas trazadas sesgadas y no sé qué papanatadas más.

La verdad es que a mi este primer tiempo me resultó un peñazo de consideración (opinión no compartida con mis hermanos posteriormente, que vieron el partido plácidamente desde la tele, y me comentaron que la primera parte estuvo trepidante y muy entretenida :-O). Imagino que sería la sensación de estar metido en un microondas en funcionamiento y al sol que tuve durante  toda la puta  tarde, dando vueltas en el centro sin parar, y lo molesto que andaba, lo que no me permitió deleitarme con el encuentro. Yo lo que percibí fue un Deportivo valiente, interesante pero con escasa profundidad durante los primeros 20-25 minutos (y, la poca que tuvieron fueron fruto más de los desastrosos minutos que tuvo Giménez en el campo que por otra cosa), un par de buenas ocasiones nuestras por medio de Gaitán y Griezmann (una la sacó un deportivista bajo palos, la otra la cruzó en exceso Antoine), y todo lo demás, mucho tío corriendo detrás del balón, un poquito de estopa excesiva por parte del Depor, que repartió unos cuantos caramelos envenenados, hasta que a uno de ellos le pillaron, claro, un tal Fajr, que tuvo la brillante idea de autoexpulsarse absurdamente en apenas 9 minutos de juego, casi los últimos nueve de esta infumable primera parte. Es decir, los de la Coruña jugaron toda la segunda con diez. Así es la vida, amigo.

Este segundo periodo resultó bastante más entretenido y el Atleti logró embotellar al Deportivo por completo. Y empezaron las ocasiones a go-gó. Que si un zambombazo impresionante de Carrasco que lograron atajar con una gran parada entre Lux (ese portero con nombre erótico-pornográfico nocturno) y la escuadra, una internada de Luis Filipe que cruza de nuevo el remate en exceso, otra de Correa que atajó también con las yemas de sus dedos la pornostar esa, y, entre medias, eso sí, un susto morrocotudo del Depor que salvó imperialmente Lucas (cómo te queremos, Lucas) bajo palos. Hasta que el Cholo agotó su último cambio, sacó a Gameiro al campo, y el francés fue decisivo en la victoria final, ya que Juanfran vio su desmarque en el área, le cedió el balón, Gameiro vio a su compi Antoine desmarcado, y éste anotó quinto chicharro consecutivo en liga (minuto 69 de juego, no podía ser en otro minuto, pornostar Lux dedicated). Otro susto final de Mosquera (a ver si algún deportivista, por cierto, me logra indicar qué pollas de competición juega el simpático equipo gallego esta semana para que rotase su no menos dicharachero entrenador a este jugador, entre otros, al que tenía especial ganas de ver en acción) que sacó Godín como si de una prolongación del cuerpo de Oblak se tratase, y pitido final en un partido que nos costó lo suyo, pero que nos permite ya, al fin, estar perfectamente situados con nuestro bólido rojiblanco en la parrilla en esta larguísima y apasionante carrera final.

EL CRACK DEL PARTIDO: Griezmann, aunque me gusta más cuando juega con movilidad que no tan estático como jugó en la posición de delantero centro durante la segunda parte, bien Filipe Luis (como siempre) pero el premio gordo se lo doy a Lucas, sin lugar a dudas, el mejor de los centrales que disponemos en nuestra plantilla hoy en día. Es una pura delicia verle jugar al chaval.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Esperpénticos los minutos disputados por mi defendido Giménez, y el bobo del Farj que se cepilló el partido por parte visitante, claro. Su cara al marcharse del terreno de juego lo dice  todo.

ÁRBITRO: Gil Manzano. De ese nombre nunca podrá salir nada bueno. Eso sí, acertó en la expulsión deportivista (inclusive pudo y debió haberles mostrado alguna tarjeta más), también acierta en los 3  tantos que nos anula, y, por supuesto, el gol que conseguimos es completa y absolutamente legal (no sé ni por qué pongo esto en mi crónica, la verdad, no hay ni la más mínima duda al respecto, vamos).

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 0 GRADOS).
Ni se toca, leñe. Partido de obligado cumplimiento, y gracias.

Y el miércoles, vuelve de nuevo el Bayern (¿lo he escrito bien, amigos puristas del orto?) de Munich al Calderón, es decir, uno de los mejores partidos que se pueden ver hoy en día en Champions League, así que, a disfrutarlo tocan, señores. Yo al Atleti lo quiero, lo llevo dentro del corazón …

22 de septiembre de 2016

Barsa 1 - Atleti 1. El saber defender no ocupa lugar.


Aunque el punto es oro de muchos kilates, a mi no me gustó en exceso el partido que realizó ayer el Atleti, la verdad. Eso sí, con saber defender  reconozco que tiene uno ganado mucho en esto del fútbol. Hasta, inclusive, te puede llevar a conseguir un punto en el Camp Nou. Y, en definitiva, de eso se trata esto de la competición liguera. De ir sumando puntos allí y allá.

Lo que está claro es que teniendo un 29% de posesión frente a un equipo como el Barcelona, lo más normal es que te consigan clavando alguna. Y esto es lo que pasó en la primera parte. Porque sí, el Atleti en estático defendió bien en este primer periodo, pero a la hora de intentar construir algo, siempre se nos anticipaban los jugadores blaugranas, comandados con un imperial Iniesta, y manteniéndonos a raya en defensa con la inteligencia de Piqué y la anticipación de Mascherano. El arte de los locales en este primer  tiempo, más que su buena presión (que también) fue su inteligencia en la lectura del juego y en la anticipación del mismo. Tuvieron paciencia, y aunque su  tridente ayer estuvo perfectamente sujetado, al final, en un saque de esquina, allá en el minuto 41 de la primera parte, Iniesta puso un maravilloso balón al área colchonera y Rakitic, viniendo desde atrás, remató de cabeza a placer para batir al, una vez más, espléndido Oblak. Una jugada, en teoría, bastante previsible e igual la más fácil de defender de todas las que tuvieron, pero fue la que les contó a ellos. El resultado al descanso era, pues,  justo e incontestable. Por parte colchonera, una buena acción individual del de más a menos Carrasco, que despejó bien Ter Stegen a córner, y poco más, la verdad. Demasiado poco bagaje para todo un Subcampeón de Europa.

En la segunda parte, el Atleti salió de otra forma, adelantó un poquito sus líneas de presión, Griezmann se echó el equipo a la espalda y empezamos a hilvanar jugadas de mérito. Eso es lo bueno que tuvimos durante todo el desarrollo del partido. Ya digo, no fue ni mucho menos una portentosa exhibición nuestra, pero jamás tampoco nos terminamos de ir del mismo. Por supuesto, el Cholo movió la coctelera (esta vez  de forma valiente y acertada, conste) quitó al apagadísimo Saúl y al poco participativo Gameiro del campo, sacó a Torres y a Correa, y aunque posteriormente no es que participasen mucho más, si es cierto que en apenas segundos, una falta que sacó rápidamente Gabi pilló dormida a la defensa blaugrana, el Niño dejó pasar inteligentemente hasta Ángelito, el argentino se marchó como una bala y definió con maestría ante Ter Stegen. Era el minuto 60 de juego, y sí, aunque el Atleti no atacó ya de nuevo mucho más, tampoco terminó sufriendo en exceso, porque, independientemente de que sería absurdo pensar que la lesión de Messi no nos benefició, tampoco es menos verdad que nuestro orden numantino terminó por desquiciar a Luis Suárez (coz suya incluida a Luis Filipe) y a Neymar (que soñará el resto de la semana con la barba de Juanfran subida a su chepa). Para todo lo demás, Oblak.

El pasado domingo lo comentaba con mi amigo @ARIAS4EVER , que anda el hombre desesperado con su Valencia. Para poder salir del pozo, indispensable defender. Luego ya el ataque se irá construyendo poco a poco. Y si no se es una lumbrera en el juego ofensivo, pues igual si se realiza con tanta disciplina y orden como lo hace el Atleti y se posee su espíritu defensivo, hasta también te puede dar para estar en la élite futbolística mundial. Así que ya saben, aunque no les entusiasme, recuerden: el saber defender no ocupa lugar.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Por parte colchonera, Juanfran, sin lugar a dudas, que se marcó un partidazo de campeonato. Reconozco (y expreso bien el término, ya que me parece un jugador ínfimo técnicamente hablando) el buen hacer también defendiendo en posicional de Savic, Godín también estuvo muy bien y como ya les he dicho antes, para todo lo demás, Oblak. Por parte blaugrana, los dos ya citados, Piqué (que hasta rozó el gol al final del encuentro, me encanta Piqué, no lo puedo  evitar) e Iniesta, jugador al que sigue siendo una puta gozada verle jugar. También me gustó, aun sin ser su mejor partido ni mucho menos, la personalidad de Griezmann. No le salió mucho, pero no se escondió tampoco en ningún momento.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Sin lugar a dudas, Saúl, el cual, por momentos, llegó a exasperarme un tanto. El peor partido desde que le he visto con la rojiblanca puesta. No tuvo su día, qué le vamos a hacer.

ÁRBITRO: Fernández Borbalán.
Sé que en este puto país decir que un árbitro estuvo impecable está faltamente visto, pero yo, desde luego, es ayer así como vi al trencilla de turno. Prácticamente impecable arbitraje el suyo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (0 GRADOS).
Lo subo un gradito, que un punto en el Campo Nuevo no deja siempre de ser un punto. De los que suma de verdad.

Y el domingo, el Depor. Esperemos que derrochemos un partido lleno de vitalidad y verticalidad como el del otro día frente al Sporting. Los momentos que viví, todo lo que yo dejé, por viajar con el Atleti, nadie lo puede entender …

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