19 de marzo de 2013

Osasuna 0 - Atleti 2. ¡¡¡Higo de Fruta!!! ¡¡¡Tongo!!!


Transcurría la primera parte del Osasuna-Atleti siguiendo al pie de la letra el tedioso guion que estaba preestablecido, es decir, dos equipos presionando con intensidad  por todo el campo, poco fútbol, algún que otro bostezo todavía siestero, un Atleti vestido como si hubiese pillado lo primero que vio en el vestuario (que si una camiseta negra por allí, que si un pantalón azul por allá, que si unas medias rojas y blancas, no quiero ni pensar de qué color llevarían los gayumbos), con un par de buenas paradas de un grandioso el domingo pasado Courtois, hasta que empezó a aparecer Diego Costa en una acción de esas tan suyas de dar la cara sin  temor a que se la partan, acción que tuvo la típica reacción de nuestros públicos rivales, con ese ya mítico “DIEGO COSTA, HIGO DE FRUTA” y chico, fue ponerse el Sadar en coro a corearle a tope, Gabi ver un desmarque perfecto de Koke, nuestro canterano se va como un toro, entra en el área, da una perfecta asistencia sobre el propio Diego Costa, éste remata, Andrés rechaza pero el balón cae sobre la cabeza del de Lagarto para poner el 0-1 en el marcador. Es curioso cómo y qué bien estimula la people de Pamplona a nuestro amado Diego. Hizo que despertáramos todos del profundo letargo al que estábamos sometidos.

La cosa ya pintaba como casi definitiva, ya que el equipo estaba defendiendo a la perfección, demostrando claramente que quién hace buenos a sus respectivas parejas de baile es Miranda, que estuvo también impecable toda la tarde-noche.

Nada más comenzar la segunda parte, otra vez Diego Costa se va por banda, empieza a hacer de las suyas y recibe una terrible entrada de Flaño que parecía que iba montado en un trolebús. ¿Conclusión? Tarjeta para Diego Costa. Cierto. Ver para creer. Tal cachondeo produjo la jugada que, aparte de volver a corear el ya famoso “Higo de Fruta” tan cariñosamente a nuestro Diego Costa, fue también acompañado de un consecutivo “Tonngoo, Tonnngo” que motivo de tal manera al recién internacional brasileiro que hizo que aprovechase a la perfección el fantástico lanzamiento de Koke de la falta para batir sin remisión de nuevo a Andrés. 0-2, y la cosa estaba vista para sentencia. Koke, por cierto, cada día que pasa va creciendo más y más a la hora de golpear de forma endemoniada al balón, hasta el punto de que convencido estoy que de seguir su progresión llegará a recordarnos y muy mucho a nuestro justísimamente idolatrado Milinko Pantic.

A partir de ese momento, arreones sin mucho sentido de Osasuna y contras peligrosas por parte de los  que portaban el simulacro de vestimenta del Atleti, especialmente una de, cómo no, de nuevo Diego Costa, que no vio el desmarque completamente solo de Falcao y quiso él anotar su hat-trick particular. Si el fantástico público del Sadar le hubiese motivado un pelín antes, no lo duden, el tercer tanto hubiese subido al marcador. A continuación, se lesionó, y se acabó de forma definitiva el divertimento.

Así que nada. Victoria justísima, con autoridad, con cierta suficiencia, con muchísimo orden y con toda la seriedad del mundo, frente a un Osasuna que de nuevo ve asomar su gaznate hacia el abismo.

EL CRACK DEL PARTIDO: El público del Sadar, que entendió a la perfección su papel y cumplió a la perfección su papel motivador sobre Diego Costa. Sin ellos igual la victoria no hubiese sido posible. Ni el mismísimo Cholo lo hubiese podido hacer mejor. Y, por supuesto, a destacar el partidazo de Courtois, con 3 paradones de lujo, el ya citado Miranda, y Koke, siempre decisivo a balón parado, y muy participativo en la construcción del juego colchonero.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Falcao sigue en su ambigua búsqueda del fundamento existencial de la banana congoleña. A ver si acaba pronto el Proyecto Fin de carrera, porque anda el hombre más perdido …

ÁRBITRO: Pérez Montero. Salvo la alucinógena tarjeta mostrada a Diego Costa tras la embestida de Flaño, no tuvo mayor influencia en el resultado.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).
Se deja como estaba, ya que aunque han sido  vitales estos 3 puntos conseguidos en el Sadar, había que recuperar como  sea el tropezón frente a la Real Sociedad la pasada semana, así que no se toca.

Y la próxima jornada, el Valencia, que se encuentra a la friolera de 15 puntos por detrás  de nosotros. Pues, ya puestos, que sean 18, ¿Qué no?

11 de marzo de 2013

Atleti 0 - Real Sociedad 1. Algún día tenía que ser.


Aunque no por ello ni es menos doloroso ni hace que me joda menos, la verdad, en un partido en el que el único disparo de la Real acabó en gol (en flagrante fuera de juego, para más señas). Hay que joderse. Ahora que tenemos una semana entera para preparar los encuentros, es cuando más espeso nos encontramos, especialmente en la zona de tres cuartas partes del campo, en la que Turán es el único que atisba algo de verticalidad. Y ojo, no se le puede reprochar al Atleti ni ganas, ni dominio. Pero yo, la verdad, empiezo a estar un poco harto de que no se le de ni una puñetera oportunidad a Oliver, uno de los pocos (por no decir el único) desatascadores que tiene el equipo.

Leñe, si el objetivo está más o menos conseguido (aunque me siente como una patada en las pelotas haber perdido la segunda posición frente a la peste blanca), y el equipo a veces muestra las luces de emergencia en cuanto a imaginación y creación de juego, ¿No se le puede ir dando algo de paso a los chavales? Ya sabéis que defiendo al Cholo a muerte, pero no entiendo su absurdo empecinamiento, especialmente con el tema Oliver.

Así que nada, jugando así, nos podemos tirar 15 años dominando y atosigando a los rivales, pero sin profundidad ni imaginación, poco conseguiremos. ¿La Real? A mi me defraudó, esperaba un equipo mucho más abierto y alegre. Se dedicó a defender (de manera correcta, eso sí) pero lo de atacar, salvo la contra del gol, nothing of nothing.

El único dato positivo fue que Courtois batió el récord de imbatibilidad que tenía Abel en el Calderón, aunque, la verdad, no por demasiado tiempo. ¿Negativos? Alguna entrada fea y a destiempo que hicimos, especialmente Turán y Diego Costa, que pudieron ser hasta expulsados.

Está claro que las celebraciones en el Calderón casi nunca salen bien, y toda la euforia que había ayer tras la renovación del Cholo parece haberse puesto en contra nuestra. Esperemos que se trate solamente de un simple accidente.

EL CRACK DEL PARTIDO: Se lo voy a dar a Miranda por el temporadón que está haciendo. Por cierto, el Atleti con 3 internacionales con Brasil. Ni los más viejos del lugar, oigan.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: A mi el Cebolla saliendo de titular sigue sin gustarme futbolísticamente hablando (aunque su actitud y entrega sean sencillamente intachables), y aunque a Falcao no le llegan demasiados balones, la verdad es que sigo sin verle al nivel que nos tenía acostumbrados. Pero vamos, realmente esta sección hoy  tendría que estar vacía, porque a los chavales en cuanto a lucha y a dejarse las pelotas en el campo no se les puede reprochar nada. Y, como ya he mencionado antes, ofensivamente la Real me defraudó un montón. Esperaba un encuentro de bastantes goles, pero, como casi siempre, me equivoqué.

ÁRBITRO: Ayza. Se come el gol donostiarra y, mínimo, debió de expulsar a Diego Costa, y si se pone muy chulo, hasta a Arda también.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).
Lo bajo solo un grado, ya que hemos perdido frente a un equipo con una trayectoria imparable durante ya bastantes jornadas. Pero ahora hay que dejarse ya de pamplinas, salir fuera de casa y dar la cara como si jugásemos en el mismísimo Calderón.

La próxima cita, en Pamplona. Como siempre, seremos muy cordialmente recibidos, así que, a  atarse los machos y a demostrar quiénes somos. Y con ambición, hostia. Hay que recuperar como  sea nuestro segundo puesto. Y Cholo, si el equipo está  atascado, algo hay que hacer, hombre. Algo hay que hacer …

4 de marzo de 2013

Málaga 0 - Atleti 0. Cuando las defensas son superiores a los atacantes.


Lo intentó el Atleti de todas las formas y de más posturas aún que en todo el kamasutra junto, pero no hubo forma de meterla en la portería de Caballero. Eso sí, es de agradecer que, después del esfuerzo titánico del jueves, el equipo diese la cara como lo hizo, buscase la victoria de principio a fin, dominase de cabo a rabo al Málaga, y salvo en los metros finales, apenas notase el cansancio del miércoles.

La primera ocasión clara (y casi diría que la única) fue en un balón que Falcao le dejó a huevo a Diego Costa, pero que el remate de este fue como si llevase puesto unos zapatones de payaso: casi se le va al córner. Después, mucho dominio, mucho control del balón, pero el pase final no terminaba de cuajar, a pesar de que Filipe Luis era un auténtico puñal en banda. Hay que reconocer que tanto Demichelis como Wellington son dos pedazos de centrales como la copa de un pino, y ayer jugaron superconcentrados en la misión de parar a la pareja atacante de moda.

Por su parte, el Málaga solamente creó peligro en una jugada a balón parado, en la que Courtois realizó un paradón con las yemas de los dedos que fue suficiente para evitar el tanto malacitano.

Después, el Atleti decidió probar suerte con disparos lejanos, pero ahí Caballero estuvo siempre muy seguro y atento.

La segunda parte fue un calco a la primera, empezando la cosa con un amenazador remate de Koke que pasó lamiendo el palo, mientras que Diego Costa seguía peleándose con medio Málaga, hasta que el árbitro le sacó la amarilla por una absurda jugada en la que se tira claramente, y el Cholo movió ficha y sacó a Adrián por él, que es, hoy por hoy, como si saca una nubecilla en un cielo completamente despejado, vamos. Su presencia pasa completamente desapercibida.

Wellington tuvo la última malacitana más clara, pero su remate se fue lamiendo el palo, y el partido murió  en el área malacitana, en la que Godín apunto estuvo de enchufarla, pero al final no pudo ser, aunque dice mucho de nuestra ambición el que el equipo termine el encuentro sacando un córner y con nuestros centrales como si fuesen delanteros centros. Me da a mi que el Cholo no renuncia a nada, y bien que hay que agradecérselo. El resto del segundo tiempo fueron imprecisión va, robo de balón viene, centrocuentismo a mogollón, y nula profundidad por ambos equipos. El Atleti, afortunada (qué coño afortunada, desafortunadamente) ahora puede preparar sus partidos semana a semana, así que se presupone que tiene que ir a más (y ya es mucho decir, tal y como está el nivelazo que tiene ya de por sí el equipo). El Málaga, por su parte, mucho va a tener que mejorar ante el Oporto si quiere eliminarle. Desde luego, jugando como ayer, se puede ir despidiendo de la competición, porque aunque su defensa esté impoluta (que lo estuvo) su centro del campo apenas existió y creó peligro, y su ataque pasó completamente desapercibido. De todas formas, cada partido es un mundo, está claro también.

Y nada más. Que el Barsa está a 11 puntos, y que, mirándolo positivamente, les hemos recortado un puntito. Visto el lamentable estado en que se encuentra el equipo blaugrana, pues qué quieren que les diga. Suena a utopía, pero, al menos, tenemos que intentarlo. Ya que estamos …

EL CRACK DEL PARTIDO: Luis Filipe. Especialmente brillante su primera parte. Fue un auténtico puñal en su banda. Está que la rompe. Hizo hasta 3 caños consecutivos nada más comenzar el encuentro, y defensivamente se ha convertido en una auténtica roca. Ahora sí, puedo decir ya tranquilamente que ha mejorado, inclusive, su mejor versión en el Deportivo.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: No sé por qué, pero a mi el Cebolla cuando sale de titular no me termina de convencer. Me recuerda (aún siendo jugadores muy diferentes) a Juan  Sabas, que  cuando era titular no se comía un colín, y, sin embargo, cuando le sacabas en las segundas partes revolucionaba todo. Algo parecido me pacha como el uruguayo, aunque, eso sí, se deja las pelotas como el que más.

ÁRBITRO: Gil Manzano. Dos nombres tan nefastos juntos dentro de la historia del Atleti hacían presagiar lo peor, pero, afortunadamente, la verdad es que el colegiado estuvo más o menos bien, sin influencia en el resultado.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 15 GRADOS).

No se toca tampoco esta vez. Seguimos con esta excelente temperatura, aunque si se hubiese conseguido la victoria, algún grado más tendríamos fijo, pero … (si, ya sé, que si tacañón, que si uraño, que si blablablá). El termómetro es lo único absolutamente imparcial que hay en este bloq, señores. Asúmanlo.

Y el domingo que viene, la Real Sociedad, que lleva no sé cuántos partidos ya sin perder y está jugando tela de bien al fútbol. El encuentro promete, y mucho. Pero a nosotros solamente nos vale una cosa: la victoria. Y es que, soñar cuesta tan poco …

28 de febrero de 2013

Sevilla 2 - Atleti 2. Cada uno, en su sitio.


Dicen que con el paso de los años uno va perdiendo ilusión por las cosas que siendo más joven le entusiasmaban, y, obviamente, algo de verdad es, pero hay algo que con el paso del tiempo no puede, y es el amor y la ilusión del bufandero descerebrado por su equipo. Repasemos, ¿Cuántas finales de Copa he visto ya (estando presente, of course)? Así, a vuela pluma, Mallorca, Madrid, Real Sociedad, Barcelona, Espanyol, Valencia, Sevilla, Athletic … Joder, que son unas cuantas. Pues nada. Ayer me levanté con esa cosa que se nos pone a todos en el estómago, y estuve  todo el día con la mente más puesta en Sevilla que otra cosa, imaginándome el partido, joder, que no nos metan rápido un gol, ojito con el Navas … bah, tranki … si Diego Costa está que se sale … y Falcao moja fijo … Joder, a ver el Cata con Negredo … y menuda encerrona nos espera … Bah … Al Atleti le va la marcha, y cuánta más presión tenga, mejor para nosotros ....

La verdad es que durante esas horas previas por la mente de uno pasa absolutamente de todo: hay fases en que te ves eliminado, y otras en las que estás en la final con la gorra. Sinceramente, y sin ánimo de menospreciar al Sevilla, yo tuve más sensaciones del segundo pensamiento que del primero.

Al llegar a casa, dispuesto a mi rutina de hacer la comida para el día siguiente, escucho en la radio que 10-12 Biris apalearon a un pobre desgraciado que salía con la camiseta del Atleti puesta de la estación de San Justo. Son cosas que me encienden, aunque, conociendo las artes de ese grupo Ultra, francamente, no me extrañan en absoluto. De hecho, es su forma más común de actuar. Su hábitat natural. En fin.

A continuación, me centro en lo puramente deportivo, y mi siguiente objetivo es saber la alineación que sacaría el Cholo. Tenía el firme presentimiento que iba a poner a Raúl García. Era un encuentro para él, y como dijo en la previa Simeone que quería fortalecer el centro del campo, el navarrico (uno de mis ojitos derechos,  ya saben) tenía que ser el elegido. Efectivamente, acerté de pleno (y dos besicos que me doy, ay qué niño más listo soy, madree).

Después, escucho toda la parafernalia montada por el Sevilla para el partido. Que sí corteo a los jugadores cuando salgan del hotel, que si cancioncita del Arrebato ese, que si Nervión iba a reventar … Al final, mucho ruido y pocas nueces, ya que ni se llenó el campo, ni los del Arrebato castigaron nuestros oídos (los de los Atléticos, entiéndase) con karaokes previos, ya que, como bien se dice, la lluvia, en Sevilla, es una maravilla.

El escenario, pues, era ideal de la muerte para el Atleti. Saltamos al terreno de juego vestidos de negro malote, presionando bien arriba, y a los 5 minutos, Diego Costa le explicó la lección a Botía y a Fazio, les robó la cartera, las cadenas y las empanadillas, y de soberbio tiro cruzado y ajustado, batió a Beto y enmudeció el Sánchez Pitzjuán, aunque no del todo, que a los 1000 desplazados bien que se les oyó lo suyo. La  cosa estaba encarrilada, y el primer objetivo cumplido: el primer golpe, nuestro.

El Sevilla, por su parte, con más corazón que cabeza, solamente inquietaba por el chaval que creo, debutaba de la cantera, Alberto Moreno, pero era más bien arreones que otra cosa, comandados al son de ese individuo  denominado  Medel. Su juego, pues, no podía ser de otra forma. Así les iba, claro, y así le fue al pobre Tiago, que una terrible coz del homínido en cuestión le rompió el brazo casi de cuajo. Así se las gasta el animalito, compréndanle, si bien es cierto que la gran primera ocasión local vino también por parte de él, que se lanzó como un borrico a un remate de cabeza que casi nos cuesta un disgusto, ya que Courtois, siguiendo con la línea que tuvo el día del Espanyol, continuó un tanto vendimiador en sus  salidas. A ver si se recoge de una puta vez la dichosa cosecha, joder.

Sin embargo, una contra iniciada por Falcao, que pone un pase semibombeado y algo lejano sobre Diego Costa, el brasileiro por arte de magia lo convierte en un balón fácilmente controlable, reta a Fazio, se va de él en velocidad, Radamel lo observa, ve que Diego le va a centrar a él, se anticipa el colombiano al pobre Botía, y bate sin remisión de nuevo a Beto. 0-2, minuto 29, golazo total y el Atleti golpea de nuevo, y ya de forma mortal de necesidad. Porque, entiéndanme, meterle al Atleti 4 goles en ya poco más de 60 minutos, hoy en día, por mucho Pitzjúan y mucha presión que se precie, es una auténtica utopía, permítanme la inmodestia, pero es así.

Una genialidad de Navas, sin embargo, hizo que el Sevilla no se marchase del partido del todo, y con un tanto espléndido puso el 1-2 en el marcador a falta de 6 minutos para el descanso. Y con este resultado nos fuimos al mismo.

La segunda parte se convirtió en un carrusel de oportunidades para uno y otro equipo. Negredo falló un cabezazo increíble desde casi el área pequeña. Falcao desperdició el suyo, tras un pasote de pase de Raúl García. Diego Costa tuvo el 1-3 en sus botas, tras una genial asistencia de Fazio, que era ver el careto suyo o el del  Falcao cerca, y temblaba sudoroso como si de un preso en el corredor de la muerte se tratase. Rakitic, por su parte, también tuvo la suya, y así fueron pasando los minutos, hasta que al final de los locales se terminó apoderando la impotencia y cayeron las expulsiones, cómo no, del gran Medel (obligado cumplimiento) y de Kondogbia, que centraron el punto de mira de sus iras en, cómo no también, el genuino e inefable Diego Costa, no te marches nunca de aquí, por favor.

Y colorín, colorado, a otra final más hemos llegado. Pasó el que, hoy por hoy, es mucho mejor, y terminó cada uno en el sitio que le corresponde. Como debe de ser.

Ahora, la final contra el Madrid. Casi nada al aparato. Ya empieza el follón de que si la sede (que sea el Bernabéu, por todos los clavos de Cristo), que si el  Calderón (¡ni hablar!) que si el Camp Nou, que si Valencia, que si la Cartuja,  que si las entradas, que si me puedes conseguir una, que si mira que yo soy Atlético de toda de la vida, de los buenos, ¿Eh? De los genuinos, de los que nunca abandona, que si Ronaldo, que si os vamos a machachar, que si otro derbi más, que si … En fin. Bendita confusión nos de Dios. Ya tendremos tiempo de hablar de todo lo habido y por haber, pero, mientras tanto, nos toca disfrutar, una vez más (sé que jode mucho por ahí, lo siento, qué le vamos a hacer, así es la vida, chavales). ¡Aúpa Atleti!

25 de febrero de 2013

Atleti 1 - Espanyol 0. XXXIII Edición Premios Poya 2013.



Siiii. Dejen ya de rebuznar utópicos y demagogos eslóganes de ayer de hoy, Sra. Maribel Felpú, Bardenes y miniBardenes varios, Guillermos Segovianos and company, que la gala de los Premios Poya va a empezar, presentada por nuestra queridísima y nunca bien ponderada … ¡¡¡Cristina F.!!! … Señorita Cris, por favor, recoja la chuta que se le ha caído del brazo, muchas gracias. Comencemos, pues, la función:

Premio Poya al mejor Portero de Salas de Cine a Courtois, por “MI loco Erasmus”. Y eso que el chaval ayer estuvo un tanto vendimiador en sus salidas, pero se le quiere un montón, y se le va a echar aún más de menos, máxime si el que le tiene que suplir en la portería es “Ascensores Asenjo: no todo lo que  sube tiene necesariamente el por qué bajar”. Para echarse a temblar, oigan.

Premio Poya al mejor maquillaje para peli de terror a Juanfran, por “The Walking Dead”. Mira que salen personajes feos y repelentes en dicha serie, pero la actuación estelar de nuestro Juanfran supera lo inimaginable. Muy recomendable enseñar su foto a los niños que se porten mal. El hombre del saco pasó a la  historia, señores. Dejen paso a los nuevos talentos. Por cierto, ayer estuvo algo más entonadillo, ¿Será por Manquillo? (Qué bonito pareado  me ha quedao, madre).

Premio Poya Humprhey Bogart al  actor más fino y elegante, a Luis Filipe, por “El príncipe del Manzanares”. Ayer dejó todo un lujo de detalles técnicos  dignos del jugador que es, y demostró  ser un estilete cada vez  más mortal cuando  sube arriba y le da por combinar con Arda&Tonic.

Premio Poya musical, sección mejor coreografía a  Miranda por “El Cisne Negro”. No, obviamente no es Natalie Portman (que más quisiera él, yo, vosotros, ellos …), pero su elegancia y su prestancia a la hora de sacar el balón es digna del mejor bailarín de danza del grandioso coro de danzas ruso. Aunque a veces nos los ponga en la garganta … (Luis Pereira reloaded).

Premio Poya al mejor extra para acciones especiales a Godín por “Taxi driver”. No es que se haya dejado cresta, pero esos arrebatos que le dan cuando sube sortando rivales con el  balón controlado son una auténtica bendición para el espectador. Además, tengo un colega que es taxista y es clavado a él, joder, ¿Qué pasa? ¿Verdad, Capo?

Premio Poya a la mejor producción extranjera a Arda Turán por “La pasión Turca”. No es que luciese ayer en exceso su indudable calidad técnica, pero nuestro querido culongo debe de estar siempre en nuestras más pasionales erecciones. Aunque la co-protagonista sea Ana Belén (bajonazo total, se chapa el telón).

Premio Poya dubitativo a la par que reflexivo a Tiago por “Renovar o no Renovar: he aquí la cuestión”. Obviamente, el portugués está haciendo méritos últimamente para seguir en nuestra compañía una temporada más, pero témome mucho que después le entre una de sus  extrañas hibernaciones relajatorias tras conseguir su objetivo. Tendremos que pensar, y pensar, y volver a pensar.

Premio Poya honorífico y con los mayores honores posibles a Gabi, por “El Gran Capitán”. Un Atlético de los pies a la cabeza. Nuestro auténtico pulmón en el centro del campo. Ayer fue muy rigurosamente expulsado por el árbitro de turno. Cada día que pasa estoy más orgulloso de él. Un hombre que firma por otro equipo con una cláusula que si le llama el Atleti tienen que escuchar la oferta, sobra más comentarios al respecto. Y de su rendimiento futbolístico tampoco  hay mayor duda.

Premio Poya al mejor actor novel a Koke por “La Resurrección de la cantera”. Él será el ejemplo a seguir por todos los que  desde abajo llaman a  nuestra puerta (si  es que ese pésimo director denominado Alfredo SantaTeresadeCalcuta no hace recluirles en un convento a todos antes, claro). El empleo de la fotografía a balón parado es su mayor y más grande virtud.

Premio Poya a la triple interpretación en un solo film a Diego Costa por “El bueno, el feo y el malo”. El bueno no, más bien el mejor. Ayer dio un auténtico recital de verticalidad, de lucha,  de entrega, de movilidad. Trajo en Jarque (siempre presente) a toda las defensa españolista. ¿El feo? Hombre,  Marlon Brandon más bien no es el vizconde con semblante taraillo, que quieren que les diga ... ¿El malo? Pero malo, malote de los de verdad. No hay más que verle el careto cuando hubo la tangana entre Gabi y Stuani para ver la envidia que tenía el pibe por no ser el protagonista. Aunque lo que es realmente es pesadilla. Los defensas rivales sueñan con él, no viven, no descansan. Le tienen auténtico pavor. Sin lugar a dudas, el héroe de la noche. Don Diego Costa.

Premio Poya a la constancia y a la regularidad suprema a Falcao por “Oro colombiano”. Empieza de nuevo a ponerse las pilas nuestro querido Radamel, no me dejes sin pastel. Ayer sumó otro tanto (21 oscar me lleva ya el menda), y supo asumir el papel que le tocó de actor secundario, se puso el mono de trabajo y montó y desmontó el escenario currelando como el que más. Su humildad, nuestro mayor tesoro.

Premio Poya al mejor director a Diego Pablo Simeone por “El alma del Calderón”. No hay nadie que nos comprenda mejor, con que nos identifiquemos más,  que refleje mejor en su metraje todo lo que es  y seguirá siendo, espero que por muchísimos  años  (siempre y cuando los dos pésimos productores denominados Cerezo&Caratorcida corporations lo permitan, que tampoco tengo yo todas conmigo, no se vayan a creer), esta bendita y tan amada productora denominada Club Atlético de Madrid. ¿Cuatro años? Y pocos son …
 
Premio Poya al rival más bullanguero a la par que inocente al Espanyol por “Los periquitos sin alas”. Y eso que ayer jugaron con un tío más durante más de 45 minutos, pero aunque nos crearon mucha incertidumbre y desasosiego, la realidad  es que de ocasiones claras, nada, monada.

Premio Poya honoris causa a la alopecia galopante a Petardov (Petrov, por sus amigos) por “Qué bueno que volviste … con esa camiseta, claro”. Al ver esa  expresión de su cara y esa mirada fría y desafiante volví a sufrir viejas pesadillas que creía otrora olvidadas. Un sudor frío se apoderó de mi cuerpo. Naúseas, mareos, temblores varios se apoderaron de mi ser. Al mirar el  escudo que portaba su camiseta, respiré, al fin, tranquilo. Nada malo nos podía volver a pasar.

Premio Poya al mejor comediante del año a Clos Gómez por “Charlot, árbitro”. Aunque estoy convencido de que el mismísimo Chaplin hubiese tenido más personalidad y coherencia en sus decisiones a la hora de arbitrar ayer. Del penalti a Diego Costa que señaló, aunque creo que lo es finalmente, estoy convencido de que a Madrid o Barsapasta no se lo pita (en contra, claro). La expulsión de Gabi, pues bueno, pues fale, pues me alegro. El perdón de la de Forlín, de descojone vivo (hasta el Cagón Aguirre se dio cuenta de que se iba a la puta calle y a la siguiente jugada quitó al primo pequeño de nuestro Escándalo Forlán).  ¿Hace falta que siga?

Premio Poya a la mejor y más inexpugnable decoración al  Estadio Vicente Calderón por “El Fortín”. Entre todos hemos logrado que aquí no salga vivo ni el Tato en Liga, y si alguna vez  logran derribarnos, que toda la people lo tenga claro, moriremos con las botas puestas.
  
Premio Poya a la mejor escenificación de la  temperatura ambiente a nuestro termómetro rojiblanco por “15 grados”. Que no, señores, que no. Que por lo de ayer no se sube.

Premio Poya al proyecto más relevante de cara al futuro a los sevillistas vs. Atléticos por “La conquista del Nervión”. Por mucho que se empeñen, señores, los Atléticos no tememos a nada ni a nadie. Podremos caer, podremos pasar, pero, hoy en día, siempre terminaremos en pie, y mirando hacia al Frente (forever). La doctrina del Cholo es lo que tiene.

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