20 de septiembre de 2003

Atleti 0 - Valencia 3 . EL TEMPLO DE LA DESOLACIÓN.

Eso es lo que se ha convertido el Calderón. Aquí cuando viene la gente es como si se contagiase de un virus llamado inutilidad, y cada uno la demuestra en su mayor grado a la hora de ponerse la elástica rojiblanca.

De primeras, por supuesto, felicitar al Valencia, un equipo que, hoy por hoy, es infinitamente superior al nuestro. Sin hacer un gran partido (salvo Pablito, que se salió), si que dio en todo momento la sensación de que a poco que apretase se llevaría el encuentro, como así fue.

Y fue así porque nadie entendió la alineación que sacó el Sr. Manzano. Si esa es su idea de conjuntar un equipo, apañados vamos. Que no juegue el Novo pase (de momento no ha demostrado absolutamente nada). Que no vaya ni convocado me parece un pasote. Y lo de Mussampa ni te cuento, vamos. No nos podemos permitir ese lujo, jugando frente a un Valencia. ¿Razones? Pregúntele al Sr. Manzano. Me da que este tío no se come el turrón como siga realizando esas gilipolleces.

Segundo, si Ibagaza está en la convocatoria, tiene que jugar absolutamente todo el partido. Punto. Y si no está en forma, que se quede en la grada. Anda que no se notó su presencia en el campo.

Tercero, Santi de lateral ... Santi no tendría que jugar ni de utillero. Y encima se inventa esta nueva posición para el inútil este. Te cagas. Añadirle la bajísima forma del Cholo y del Niño, y os sale lo que vísteis el sábado, un auténtico desastre.

Yo, con el 2-0 me piré de allí. Y el domingo, con el segundo del Barsa, también me piraré. Y como yo, un montón más de seguidores que estamos sencillamente hastiados de tanta inutilidad y de tanta mediocridad.
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¡¡QUÉ MARAVILLA!!
Salí sencillamente encadilado del juego del Valencia el sábado pasado. Y es justo darle su parte de mérito al hombre que ha parido la criatura: Benítez. Evidentemente, se ha columpiado en más de una ocasión. Muchas de las veces no lleva razones en sus llantos. Tiene un poquito el pavo subido, sí. Pero ha dotado al Valencia de una personalidad propia. Es un equipo que sabe a lo que juega. Que no nota las ausencias. Y que, el sábado pasado, hizo del fútbol un arte. Un arte de colocación, de ambición, de anticipación, de garra, de sentir una camiseta, de hacer a una afición que se sienta orgullosa de su equipo. Porque el sábado pasado no era un partido cualquiera. Era el partido que espera tu gente. Y no les puedes defraudar. Y vaya si no les defraudaron. En mi humilde opinión, uno de los mejores partidos que yo le he visto a un equipo de fútbol en los últimos 4-5 años. Uno piensa en un Jigo (a pesar de la semanita que me diste, viste como te llamé, capullo, aunque no te lo mereciste), en un Zu, en mi hermano, y dices ... ¡joder! No creo que, en esos momentos, pueda haber nadie más felices que ellos, la hostia. Ni más orgullosos. Y no porque hayan ganado a quien ganaron (no los pienso mentar, este post se lo merece de cabo a rabo el Valencia C.F.), sino por cómo ganaron. Y uno, que sabe que tiene tan buena gente en esa tierra que, de hecho, un trozo bastante tocho de mi corazón se ha quedado ya allí prendado, pues se alegra un mazo, qué quereis que os diga. Y Ayala en el banquillo. Por mucho tiempo, mire usted ... El Valencia es algo más que usted. Es mucho más.

-- Un saludo.

Tomi. Frente Atlético. Vieja guardia.
... A LO MEJOR ME LO MEREZCO ... BUENO ....

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