19 de septiembre de 2005

Atleti 2 - Barsapasta 1 - DE PODER A PODER


Una vez más, un Atleti-Barsa nos volvió a dejar un fenomenal espectáculo futbolístico. El Barsa estuvo a un nivel habitual en su juego. La sorpresa, la positiva sorpresa, sin embargo, fue mi Atleti.
Porque que plante cara en todo el momento al campeón es, esta vez sí, noticia. Y que le logre remontar el encuentro y aguante el temporal final (horriblemente jugado por el Barsa ese último tramo, eso sí que es cierto) al quedarse con 10 por la más que rigurosísima expulsión de Pablo, es ya la repera.
La primera parte para mi fue sumamente igualada. Tan pronto había fases de juego en el que el Barsa nos merendaba, como recuperábamos el control del balón y les poníamos en aprietos a los culés. Sin embargo, un absurdo fallo de Antonio López a ir en "ayuda" de Perea (una vez más, un auténtico valladar inexpugnable en nuestra defensa) hizo que Giuly ganase la espalda con comodidad a su rival y cediese generosamente a Etoo para que consiguiese el 0-1. Mala pinta tenía la cosa.

Pero parece que, al menos ayer, de momento, este equipo tiene personalidad, no se descompone fácilmente y, sobre todo, tiene un auténtico puñal ultraafilado que se clava en las defensas rivales sin piedad. Ese puñal es Petrov, cuya sensacional jugada en velocidad por la banda (buenos días, señor Luxemburgo) marchándose del Olegario y de Márquez, más el fantástico pase desde la línea de fondo hacia el Niño (partidazo el suyo, Puyol no pudo casi nunca con él, como suele ser norma de la casa), hizo que, al fin, Fernandito anotase su primer chicharrito de la temporada, cómo no, contra su querido Barsapasta.

Con dominio alterno por parte de ambos equipos y con fútbol de muchos kilates, nos fuimos a por el consabido bocata descanseril.

En el segundo tiempo, sin embargo, la salida inicial del Atleti fue mucho más agresiva. A por todas, vamos. Sin ningún tipo de complejos. Y fruto de esa agresividad llegó el tanto de Kezman, que empieza a tener su cañita ya a punto.

A partir de ahí, desconcierto blaugrana, y Maxi que casi sentencia, pero el palo, primero, y Valdés, después, obran el milagro y el Atleti no termina de rematar el asunto.

El problema, pues (nuestro problema) vino a raíz de la expulsión de Pablo. Pero Raiki, para mí, en ese momento nos echó un cable con la sustitución de Giuly, que en lo poquito que estaba entrando en juego, lo lograba de forma también en plan puñal creando mucho peligro. Mientras, Medina se encargaba de "marcar" a su manera al Niño, mi equipo decidió apretar los dientes, reforzó el mediocampo con Zahinos, y al más puro estilo numantino, conservamos el resultado hasta el final del match.

El Barsa no supo aprovechar esta circunstancia final, y decidió, o bien colgar balones un tanto de forma alocada (inhabitual en ellos) o bien intentar rizar el rizo con paredes y jugadas imposibles (habitual en su juego, defecto del que abusan). ¿Resultado? Primera victoria colchonera de la temporada (justa, añado), que habrá que confirmarla de forma definitiva el miércoles en Donosti, porque si no, volverán las obscuras golondrinas de las pelotas.

Sobresaliente: Petrov y Perea. Conste que yo advertí en su día del potencial del ex del Wolsburgo. Del colombiano hay poco que añadir. Exhibición tras exhibición.

Notable: El Niño. Su constante movilidad trajo en jaque en varias ocasiones al Barsa.

Bien: Tanto el Atleti como el Barsa en general, cada uno, eso sí, con su estilo de juego. Si yo fuera blaugrana tampoco me rasgaría las vestiduras en exceso. El equipo jugo 60 minutos a un buen nivel y tuvo, de hecho, sus opciones, para haberse también llevado el gato al agua.

Mal: No ví en ningún momento las subidas del Van Bronkios. Ronaldinho y Etoo se fueron diluyendo. Gabi, por nuestra parte, tampoco estuvo demasiado afortunado en la entrega de los pases, y Leo Franco anduvo en alguna salida algo encasquilladillo.

Árbitro: Medina Cantalejo. Mal. Luccin se lleva el balón con la mano en la jugada que inicia el segundo tanto rojiblanco. Pablo no debió de ser expulsado, y se comió alguna que otra falta bastante peligrosa a favor de los unos y de los otros. Anuló, eso sí, un tanto correctamente invalidado al gran Petrov.

Conclusión: Por parte nuestra, hay que confirmar esto fuera, porque si no sirve de nada. En los culés, los cambios de Raiki (un entrenador al que admiro un huevo y parte de otro, ojo) suelen ser demasiado previsibles. No termina a veces de leer bien el encuentro cuando las cosas se le tuercen a su equipo. Aparte, para mi tienen una Xavidependencia total. Si él no funciona, el Barsa pierde demasiado poder en el terreno de juego.

Un saludo.

Tomi. Frente Atlético.
SI EL ATLETI LO ES TODO, TODO ESTÁ JUSTIFICADO.

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