19 de diciembre de 2006

Athletic 0 - Zaragoza 0. Demasiados automatismos.

En el fútbol está bien eso de intentar construir un bloque. Por eso es un juego colectivo, más que individual. Está bien eso de conjuntar un once, de emplear siempre un mismo sistema de juego. Pero determinados entrenadores tienen una idea siempre fija en su mente y de ese carro jamás se bajan. Van con su sistema de juego a muerte por encima de todo y de todos, siendo incapaces de realizar la más mínima variación táctica según se puedan desarrollar algunos encuentros. Suelen tener sus cambios siempre fijos (con lo que suele quemar esto a los jugadores sustituidos). Algunos, inclusive, tienen hasta sus minutos favoritos para realizar sistemáticamente siempre los mismos cambios en las mismas posiciones (Luis Aragonés es un "maestro" de esto, no me ha desesperado a mi ni ná tanto en el Atleti como en la Selección). El Zaragoza tiene un gran entrenador ... pero con demasiados automatismos adquiridos. Hablamos, por supuesto, de Víctor Fernández.

En un partido en el que pudo ganar cualquiera, el empate terminó siendo un justo resultado. Pero yo si fuese seguidor maño hubiese salido mosqueado con el empate. Me explico.

Mosqueado, porque se enfrentó a un equipo cuyo mayor recurso ofensivo fueron 2 despistes, uno de Juanfran (siempre Juanfran), otro de Piqué (un chaval con una planta impresionante y que intenta sacar siempre el balón jugado como Dios manda, bravo por él, aunque a veces, máxime si eres tu el último defensa, no hay que complicarse la vida en exceso, le faltan tablas en
Primera, está claro) aprovechados por ese jugador que a mi me resulta cada día más interesante como es Javi Martínez (de lo poco interesante que despierta en mí este equipo, deportivamente hablando).

Mosqueado, por los cambios. Ewerthon tuvo 3 ocasiones claras, que no fueron ni mucho menos mal rematadas, pero que los porteros a veces también juegan, y Aranzubía ayer estuvo sensacional. Si Vïctor Fernández le quitó por fallar esas 3 ocasiones, se columpió por todo lo alto, ya que estaba siendo el delantero más incisivo con diferencia, se estaba moviendo perfectamente entre los centrales bilbaínos y, de hecho, al irse él, se acabó el poder ofensivo de los maños, con un Aimar muy trabajador pero que no encontraba aliados por ningún lado, ya que ayer Diego Milito estuvo en su mundo. Qué triste es el sino de los delanteros, y más triste aún de los que solamente se limitan a juzgar su trabajo y su juego por si les entra la pelotita o no. Allá cada cual.

Tampoco logro entender demasiado bien la manía de quitar siempre a D'Alessandro, ni la aportación de Celades en el centro del campo, máxime en partidos tan "controlables" como el de ayer (el Cabezón terminará estallando, y, para mi, con razón).

Y un último defecto que le ví al Zaragoza fue su infrautilización de las bandas. Algún jugador específico en ellas no les vendría mal, máxime enfrentándote a equipos defensivamente frágiles como es el Athletic. Pero ya sabéis, el esquema está por encima del bien y del mal, y me da a mi que Víctor Fernández quiere que suban sus laterales como si fuesen interiores. Diogo todavía puede hacerlo, pero Juanfran ni de coña. De la utilización de dicha zona de juego por parte bilbaína no hablo, porque para ellos, sencillamente, no existen. Son terreno de nadie.

De hecho, el Athletic entró en el encuentro en la segunda parte porque el tal César (cuya vestimenta ayer daña a la vista a cualquier buen aficionado al fútbol), para variar, hizo de las suyas, y lograron entre él y el Cabezón meter al muy frío ayer público de San Mamés en el partido. Solitario y triste argumento ofensivo para un equipo que juega como local.

Supongo que Mané se dará por satisfecho con el empate (vistos sus recursos y la situación de los vascos, yo también me lo daría), pero, el problema, es que el Real Zaragoza también se terminó dando por satisfecho con dicho resultado. Y eso a mi ayer no me cuadró.

EL CRACK DEL PARTIDO: Diogo, por parte maña. Cada día me gusta más este lateral. Un portento físico, difícil de superar, se incorpora al ataque con bastante criterio y no centra mal del todo. Todo un descubrimiento para este humilde emborronador. Por parte del Athletic, sin lugar a dudas, Aranzubía. Tendrá sus fallos, no lo dudo, pero compararle a él con el Lafuente es como comparar un monólgo del Buenafuente con un concierto de Paco Porras.

ÁRBITRO: González Vázquez. Estuvo bien en líneas generales.

-- Un saludo. Tomi. Gruppo Baramba. http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com/
Como cada día,
compro el periódico,
aún sabiendo,

que nada nuevo,

encontraré.


Otra estúpida guerra,

un alcalde que dimite,

un vendedor agresivo,
se necesita,

el Atleti palma en casa.

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