24 de mayo de 2010

Diez notas para una final de Copa.


Diez. Afición del Atleti.
Mira que llevo ya años en esto, pero me será difícilmente olvidable tanto el espectacular corteo desde la Plaza de España hacia el Camp Nou, como la posterior media hora final desde que el árbitro pita el final hasta que nos vamos del estadio. Sentimiento en estado puro, o cómo se puede cantar el himno del Atleti llorando a moco tendido. No me creo ni mejor ni peor que nadie. Pero sí que soy diferente. Muy diferente al resto del Universo. Y ese es mi mayor orgullo. Y sin ningún triste incidente. Atleti hasta la muerte.

Nueve. Barcelona.
Debería de asignársela como sede fija de la final de Copa. Es el estadio con mayor capacidad, y así se evitaba para siempre mamoneos con las entradas, precios abusivos y noches ridículas haciendo cola en las taquillas. La ciudad es una pasada, su gente, sencillamente encantadora (tampoco podré olvidar a toda la peña asomada al balcón aplaudiéndonos a rabiar mientras nos dirigíamos al estadio), y la organización de la misma, sencillamente modélica. El campo en sí mismo es un monumento al fútbol. No puede haber un lugar mejor en el mundo, creedme. Barcelona, sede fija para las finales del Copa ya.

Ocho. Sevilla Campeón.
Desde aquí, mi enhorabuena. Son un equipo terriblemente competitivo, y se mueve como pez en el agua en este tipo de encuentros. Nos ganó, nos ganó bien, nada que objetar al resultado. Reitero, mi más cordial enhorabuena, campeón.

Siete. Atleti Subcampeón.
Nada que reprochar a los míos tampoco. Dejaron todo lo que tenían en el campo, han jugado más partidos que nadie en el mundo entero, habían tenido otra final ganada hace apenas siete días, y se encontraron con un gol en contra nada más empezar. Aún así, dieron la cara, y acabé muy orgulloso de todos ellos. Está claro que hay gente que no está a su nivel, pero eso ya lo analizaré la semana que viene cuando ponga las notas individuales de cada jugador. Hoy no es tiempo de reproches.

Seis. Afición del Sevilla.
Correcto comportamiento y buena convivencia con la misma fuera del estadio (al menos, con los que nosotros nos topamos). Rivalizamos en cánticos, convivimos entre cubateo y aperitivos, comentamos la absurdez que tiene confundir odio con rivalidad, y nos deseamos suerte para el partido. Como debe de ser, vamos.

Cinco. Mejuto.
Me cae bien el tipo este, pero, deportivamente, ya era hora de que descansase él, y descansásemos los demás de él.

Cuatro. Las tonterías de la sede.
Debemos de ser gilipollas perdidos los que fuimos en mi coche a Barcelona, porque resulta que tardamos casi 8 horas en ir y otras tantas en volver (por cierto, cinco pibes en el mismo buga, no se lo deseo ni a mi peor enemigo), cuando parece ser evidente que la ciudad condal está, como mucho, a tres cuartos de hora de la Capital de España, que para eso la elegimos nosotros, los Atléticos. ¿Lo de la capacidad del estadio y que nadie se quedase sin entrada? Eso son tonterías, hombre. Los malvados madrileños siempre haciendo de las suyas. Desde luego, cuando pille a mis coleguis conductores, les pienso decir de todo menos guapo. Menudo rulo que dimos para ir y volver. Hay que ser lelos.

Tres. Grandeza de equipos.
Diga lo que se diga por ahí, la grandeza de un Club (deportivamente hablando) solamente se mide por una cosa: su número de títulos. ¿Qué hay algunos que han ganado mucho en el pasado pero que ahora no se comen rosca? Perfecto. ¿Qué hay otros que no tienen apenas historia y que la están construyendo ahora? Perfecto también. Todo cuenta. Todo. Pero con la historia de los Clubs hay que ser siempre terriblemente respetuoso. Porque lo que hoy es presente, mañana será pasado. Y también será reconocido como tal. O debería de serlo.

Dos. “Respeto”.
Así rezaba el tifo con el que se presentó la Afición sevillista en el Camp Nou. Ese tifo no lo hizo Biris, lo tengo claro. Ese tifo lo diseñó Del Nido. Y yo me preguntó: ¿A quién iba dirigido tal término? ¿A nosotros, los Atléticos? ¿Cuándo les hemos faltado el respeto? ¿O iba a la Federación? ¿O a la Liga española? ¿O era un grito desesperado al mundo entero? A mi me pareció un acto de soberbia y ganas ridículas de notoriedad, algo que suele caracterizar por Nervión, por cierto. O a lo mejor se referían a por qué habían quitado dos días antes la roja a Negredo cuando sale llamándole hijo de puta a un linier y lo ha visto España entera. Probablemente sea esto último. Menos mal que el levantador de pesas ese es más malo que la carne del pescuezo. Casi que nos hicieron un favor.

Uno. La otra cara del Sevilla.
Deportivamente hablando, ya lo he dicho, nada que objetar. Pero cuando ven las cosas jodidas, esos numeritos ya casi hasta asumibles cada vez que se enfrenta uno a este equipo rozan ya lo esperpéntico. Eso de perder diez minutos gitaneando, montando broncas, sacando al rival del partido, con el tal Cristóbal ese de Jefe de Operaciones, empieza a ser algo ya terriblemente molesto para el espectador. Unos dirán que mientras se lo consientan, hacen bien. Puede que tengan razón. A mi, personalmente, me daría asco y ganas de vomitar el ver así afrontar a mi equipo determinados tramos de los partidos. Lo siento, me han educado de otra forma.

Cero. El salón de mi casa.
Rompí el embrujo, y me salió mal, rematadamente mal. Si no me hubiese movido de allí, fijo que estaría hablando de otra cosa. Tranquilos, para el Mundial, no se me mueve de allí ni con una grúa, vamos, y con mi señora madre a mi derecha. Como debe de ser.

Y esto es todo por este año, mis queridos amigos. Bueno, aún me queda por puntuar a los chavales, y analizar un poco el futuro individualizado de cada uno. Pero eso ya será la semana que viene. Y después, el Mundial, claro está. Espero no haberles aburrido demasiado durante esta agotadora e incansable sucesión de partidos/crónicas. Al menos, volvimos a ser campeones, y disputamos añadida otra final (y a las puertas de una tercera, el Inter nos espera). No pares, sigue sigue …

9 comentarios:

London dijo...

Viviendo en el extranjero (pero abonado ojo!) no pude ir a Barcelona tras lo de Hamburgo pero de verdad que lo que vi en el pub el día de la final me emocionó. Qué forma de apoyar al equipo en el momento más duro. El Sevilla recogiendo la copa entre gritos de Atleeeti. Sencillamente geniales.

Como genial es este blog. Quería agradecerte los buenos ratos que me haces pasar leyendo tus artículos con esa muy particular forma de escribir tus sensaciones.

Un saludo

Tomi Soprano dijo...

London, las gracias las tienes tu por aguantarme, coleguita. Ya sabes en dónde está tu casa.

Un saludo.

Paul Marble dijo...

Gracias por la crónica, Tomi. La temporada, ¡por fin!, se ha terminado. Uno estaba ya extenuado. Y lo más importante: ¡EL ATLÉTICO DE MADRID SALIÓ CAMPEÓN DE LA EUROPA LEAGUE! Que ya era hora (por cierto). Un nuevo título a nuestras vitrinas.
Pero hay que mencionar también un nuevo título (oficioso, es cierto) muy importante:
-Campeones en Afición.
Un abrazo.

Tomi Soprano dijo...

Don Paul, todo lo que sea sumar, bienvenido sea. Y esta temporada ha servido para añadir un nuevo título a nuestras vitrinas, como bien dice, y, por otro, para que mucha gente se de cuenta de cómo somos realmente los Atléticos, y recuperemos nosotros internamente nuestra identidad supuestamente perdida. Espero ya que de una vez por todas no tenga que soportar más esos términos tan sumamente soporíferos y cansinos como "comepipas", "adormecidos", "vendidos" y demás como venimos soportando ya desde hace unos cuantos años de manera repetitiva.

A ver si es verdad y empezamos todos con el contador a cero.

Un abrazo, monstruo. Vaya viajecito guapo que se me montó usted para Hamburgo, mi madre. Me muero de envidia.

atletista sin solución dijo...

Mi querido amigo.

Al final tuvimos razón y nuestra intuición se cumplió: ganamos un título. Pudo ser una temporada grandiosa si hubiéramos rematado la Copa, pero como bien dice, el maldito gol al principio del malísimo Capel nos jodió la fiesta. O no. Porque ahí estuvimos como unos campeones cantando mediar hora.

La emoción fue insuperable durante todo el día sobre todo el paseo triunfal que hicimos desde la Fan Zone hasta el Camp Nou. En fin, memorable. A pesar de mi edad no había vivido una final y le prometo que no me volveré a perder ninguna.

Apoyo la moción de declarar sede oficial de la Copa del Rey a Barcelona.

Aunque la temporada ha acabado seguiré pasándome por aquí a ver qué nos va contando.

Un abrazo y Forza Atleti, yo te quiero campeón.

miguel diaz dijo...

Qué pasa, Tomi

Pues a mi, solamente el ver a esos 50.000 atlétic@s, antes, durante y después del partido, me ha merecido la temporada entera.

un abrazo. miguel

monje dijo...

debemos de estar orgullosos,no de haber ganado en hamburgo(que tambien),sino de la manera tan sublime que tuvisteis de encajar la derrota los que fuisteis al nou camp,es una puta leccion...para todos,espero que haya suerte con la seleccion,por lo menos nos lo pasaremos bien con tus cronicas,un saludo,SIEMPRE ATLETI.

Paul Marble dijo...

Sí sería bueno empezar todos de cero y edificar el futuro atlético de nuestros hijos. Los cimientos ya están puestos (es increíble ver qué guapo está Madrid de rojiblanco).
Espero que nosotros (los aficionados) y, sobre todo, ellos (los dirigentes) sepamos aprovecharlo. Con un poco (tan sólo) de sentido común que pusiera la pareja de marras ....

jose1903 dijo...

Estoy de acuerdo contigo en todo. Por cierto, si se trata de poner notas creo que te mereces un 10 por lo amenas y sensatas crónicas con las que nos deleitas. Un saludo

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