26 de febrero de 2024

Almería 2 - Atleti 2. Bilbao: la lógica de la sinrazón.

 Resulta complicado el intentar escribir algo sobre el partido del sábado sin tener que morderme la lengua previamente, debido a la situación estratégica del mismo entre dos batallas que van a decidir de forma definitiva el devenir de nuestra temporada. La primera fue saldada con derrota remontable frente al Inter. La segunda será el jueves que viene, frente al Athletic, que es la mayor de nuestras batallas posibles en la actualidad.

 También sería interesante analizar la maldición que sufre este equipo históricamente frente a los rivales que ocupan las últimas plazas de la Liga. Da igual que el equipo esté mejor, peor, ande jugándose una Liga, o bailando un vals. Los Málagas, Levantes, Almerías, Alaveses, Cádiz, Granadas, y un largo etcétera de estos mismos, suelen ser una auténtica pesadilla para el Atleti. Añadan esa propensión que solemos tener también de mezclar indiscriminadamente cagadas históricas con victorias casi imposibles. Nuestra vida es un puto tobogán constante, por eso, uno no es muy dado ni a dejarse llevar por grandes euforias en nuestros mejores momentos, ni me suele dar por cortarme las venas ante ridículos como se puede catalogar el que, un equipo que va el colista, y que no ha ganado un solo encuentro en el campeonato liguero, siendo ya el peor histórico colista de la de la Liga, sea capaz de remontarte en dos ocasiones el que te hayas puesto en ventaja en el marcador (encima, en cada tiempo del partido). Por eso no sé muy bien si ponerme a despellejar a la peña, o intentar mantener de alguna forma la compostura. La lógica de la sinrazón.

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Como ya os he dicho, la cosa empezó pintiparada para el Atleti. Primer minuto de juego, jugadón de Reinildo, evocando casi al mejor de los Carrascos posibles, internada por banda hasta la línea de fondo, pase de la muerte y Marginal Correa que bate a placer al guardameta local. Todo olía a partido cómodo y relativamente sencillo para el Atleti. Y para el Atleti de otras temporadas igual así hubiese sido, pero al Atleti de este año fuera de nuestro Metropolitano, no puede ser, y además es que es imposible. La muchachada este año da igual que se adelante, que no lo haga o que lo deje de hacer. Tiene menos firmeza defensiva que el equipo en el que jugaba de mi barrio, cuando disputábamos la liga municipal un sábado a las 9 h, e íbamos al mismo prácticamente la totalidad del equipo de empalmada, y medio mamaos. Un auténtico desastre.

 Aún así, Memphis tuvo una buena ocasión a los 10 minutos en un remate muy suyo a media vuelta, pero el mismo  salió rozando el palo. Pero que da igual. Ni con 0-2 este equipo, fuera de casa, puede estar ya uno medianamente relajado. Su devenir es el siguiente: o salen agilipollados perdidos, y van ya a remolque todo el encuentro, o salen enchufados en cada periodo del mismo, consiguen adelantarse en el marcador, y, una vez conseguido el objetivo inicial, de repente el partido parece acabado para ellos. Van reculando sin el mayor sentido, pierden intensidad, concentración, se dejan llevar, y al final pasa lo que tiene que pasar: o nos empatan, o hasta nos remontan directamente. Y hombre, un partido, dos … Bueno está. Pero oigan, que sea la tónica general de la puñetera temporadita, como que no. El globo que se desincha.

 

Con estos condicionantes de juego, minuto 28, un tal Luka Romero, que pareció el pasado sábado la reencarnación de Torpedo Muller, se revolvió al borde del área y se sacó de la chistera una barbaridad de disparo seco y ajustado al palo, ante el que el bueno de Oblak poco o nada pudo hacer (encima le botó el balón previamente). Hala, otra vez vuelta a empezar.

 

Lino tiró de orgullo en el minuto 31, en un gran remate que Maximiliano sacó con una mano prodigiosa a córner, y el partido terminó en un peligroso correcalles sin mucho sentido de un lado a otro. ¿Conclusión? Empatito al descanso en el marcador, pues.

 

La segunda parte fue casi un calco de la primera. Salimos otra vez con ganas, intensidad y demás, Memphis tuvo una buena falta al borde del área (hablando de este asunto, ¿Cuál fue el último gol que conseguimos de esta guisa? Tirando de memoria, yo diría que uno de Griezmman en el Molinón – y encima palmamos, para no perder las buenas costumbres, vamos-. Sé que andamos en época de sequías y demás, pero juraría que algo ha llovido, ¿Eh? Resulta algo desesperante el asunto, la verdad, si bien es cierto que, en general, cada día veo menos goles de falta, eso es así también.

 

Llorente salió en la segunda parte y, al menos, su entusiasmo pareció contagiar al resto del equipo, aunque siga diciendo que tiene una muy extraña forma de conducir el balón. Poco antes de llegar al cuarto de hora de juego de esta segunda parte, Molina se sacó un zambombazo quién sabe hacia dónde, con la fortuna de que le cayó el balón a De Paul, este fue conduciendo el mismo hasta adentrarse en el área, y su posterior remate a puerta lo desvió un pie de un rival y entró en la portería. ¡Al fin el argentino se decidió a intentar él resolver directamente! Tanto él, como principalmente Koke, deberían de probar más a hacerlo (porque Pableras sí que lo suele hacer, las cosas como son).

 

Cualquier equipo serio, inclusive, medio serio también, reitero, CUALQUIERA, que, simplemente, sea consciente de la situación del rival, con que se dedique simplemente a estar bien concentradito en el campo, presionar medianamente como Dios manda, juegue con los cambios de forma inteligente y éstos respondan un poquito a las expectativas del Míster, vuelvo a insistir, CUALQUIERA, se lleva ese partido mientras se fuma un pitillo plácidamente desde la grada.  Pero no. Nosotros no. Nosotros volvemos a lo de siempre, a lo de la primera parte, a lo de casi cualquier desplazamiento fuera de casa, y  tocarnos la vaina de nuevo, ver la vida venir, y esperar a que pase el tiempo mirando cómo reacciona el rival.

 

Y el rival, que en este caso se sabe ya que anda muerto y más que muerto del todo, no tiene nada que perder, y ni siquiera un extraño disparo de Riquelme desde fuera del área que terminó repeliendo el larguero por su parte de arriba, le intimidó ni lo más mínimo en intentar de nuevo nivelar el tanteador, y así lo consiguió de nuevo Luka Romero, en una internada en la que entró el punta argentino con el balón controlado, le dio  tiempo a ver bien la situación, acomodarse el balón, tomar la decisión de por dónde quería anotar el tanto, y con el exterior del pie, sacarse un fantástico gesto técnico que se coló irremisiblemente por la escuadra de Oblak. El gol es un golazo, conste, pero me resulta del todo incomprensible cómo un chaval de 19 años puede tener tanto tiempo dentro del área para poder decidir qué hacer con el balón, y no tener ni el más mínimo incomodo por parte de nuestra ridícula zaga o sistema defensivo. Llámenlo como quieran, me importa un bledo.

 

Para colmo de males, Morata falló sus dos ocasiones clarísimas de rigor de forma incomprensible, y aún pudimos perder y todo, en una postrera contra, ocasión clarísima incluida, del entusiasta equipo local.

 

Así que sí, uno anda ya un poco harto de lo que está pasando este año fuera de casa. Quiero pensar que es una cuestión de rachas, de mala suerte, de inutilidad, yo que sé … Quizás es que no quiera pensar en exceso, ya que solo retruena sobre mi cerebro una palabra: BILBAO. Así que no quiero darle más vueltas hoy al asunto. Lo dicho: BILBAO.


EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues como que no tengo muchas ganas de destacar a ninguno de estos hoy, la verdad, me doy a quedar con el incomparable marco en el que vi el encuentro, que no fue otro sitio que el bar de Don Juan José Rubio, el tímido del Atlético de Madrid. Buen ambiente colchonero dónde los haya, y mejor aún la inestimable compañía que decidió aguantarme durante el desarrollo del mismo. Gracias a ell@s me  acosté con una sonrisa en la boca, y no con la cara de gilipollas habitual en este tipo de “partidos” (por llamarlos de alguna forma).

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues vuelvo a dudar muy mucho de la condición de futbolista que tiene Molina. También me gustaría que alguien me explicase si no hubiese sido esta una fantástica ocasión para ir viendo el devenir de Vermeeren desde el principio del encuentro, pero hoy, y con todo el dolor de mi corazón, se lo doy a Don Álvaro Morata.

 

Por mucho que se empeñe todo el mundo en indicarme lo contrario, tengo claro que todos los delanteros que hay en el fútbol fallan ocasiones de gol. Absolutamente todos. Pero hombre, hay formas y formas. Y cuando Don Álvaro se disfraza de recluta patoso por el campo, resulta un jugador, por momentos, irritantemente exasperante. Qué barbaridad. Es que no doy crédito, vamos … En vez de rematar a puerta un balón, parece que lo anda intentando con cochinillos voladores. Por favor …

 

ÁRBITRO: Alberola Rojas.

Probablemente, el mejor árbitro que hay hoy en día en el fútbol español. Personalidad, saber hacer y llevar un encuentro como Dios manda. Se reclamó un penalti por una mano de un defensa local, pero para mi eso ni es penalti ni es nada. Por lo tanto, impecable labor la suya. Grande el levantador de pesas.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 16 GRADOS).

 

Partíamos de 13 grados. Victoria de obligado cumplimiento frente a Las Palmas, sumamos, sin embargo, 3 grados más por la goleada, y referente al Almería, y gracias a la derrota del Athletic, doy por bueno el punto conseguido, a pesar de los pesares (de obligado cumplimiento ambos encuentros, claro). Total, y como la Liga pasó ya a la historia, lo dejamos en 16 grados, y que viva Cartagena.

 

Pues nada. El jueves, todo o nada. Espero que sea consciente la muchachada de lo que se juega, porque, a pesar de los pesares, puede terminar siendo una temporada histórica para nosotros. Y, por favor, piensen en los palizones que se andan dando nuestros seguidores por seguirles a todas partes, los días de vacaciones gastadas, las horas de sueño ya perdidas, el sacar pasta de dónde no la tienen … Piensen en todo esto, y actúen en consecuencia, por favor … “Nadie sabía su nombre, cuando el equipo sufría, el escudo del Atleti, grabado en el corazón” …




1 comentario:

dami fernández dijo...

"Porque no les aguanto, que no corramos, que no trabajemos, que no peleemos... A mi me importa un huevo que me echen, primero porque tengo 2000 equipos donde ir, pero no me echan por hacer el gilipollas que está haciendo este grupo..."

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