Va por ti, Capo, amigo fiel, mi cachorro. Va por esta enésima noche en blanco (y una polla en blanco, en rojiblanco, joder) que te vas a pasar pensando en todo lo que hemos pasado, en esas vueltas hacia nuestro amado Carabanchel pensando en qué coño pintábamos allí, en cómo me has soportado, en cómo encajas el que te eche la culpa la mayor de las veces de mis putas frustraciones, de las que, obviamente, no tienes ninguna puñetera culpa. Siempre estás ahí, sin pedir nada a cambio nada más que mi amistad. Sabes que la tendrás por toda la eternidad.Va por ti, Albertito. Por los cojones que le has echado para dar vuelta a la tortilla y hacernos ver que la vida tiene muchas otras cosas, y de las que se puede disfrutar más y mejor. Corazón salvaje rojiblanco donde los haya. Eres los latidos que bombean al Grupo 51. Muerte a los by-pass.
Va por ti, Carlitos, la fidelidad a unos principios y a unos colores personificados. No importa que llueva, que haga frío, que te hayas dado la fies del ocho. Personificas, más que nadie en el Atleti, el famoso “Nunca caminarás solo”, que fijo que la gente del Liverpool copió de tu actitud hacia nuestros colores. Eres más grande que la visera que nos cubre en la grada de preferencia.
Va por ti, Gullit. Porque gracias a ti hemos conocido a la gente tan excepcional con que nos hemos topado por ahí. Por abrirnos tantas puertas, por facilitarnos siempre tanto las cosas, por tu ingenio, por tu sentido del humor. Eres el bastión en el que sujeta este Grupo 51.
Va por ti, Abuelito. Por hacernos ver que el término “amistad” va íntimamente ligado a la palabra “desinteresado”. Dar todo, a cambio de lo que sea. De lo que se pueda. De lo que uno pueda alcanzar. Tu nobleza nos hará cada día más grandes y más fuertes.
Va por ti, Nacho. Por tu entusiasmo, por tu ilusión. Por tu empuje, por tu carácter. Por tu sobrino (dios, cómo promete ese chavalín, “¿Quién es el que no deja de tocar un silbato?”). Por tu hermano, por estar con nosotros y porque estará leyendo estas cuatro gilipolleces que hoy a las tantas de un domingo vísperas de un puto lunes que curro estoy juntando buenamente como puedo. Nos das prestigio, orgullo y saber estar. Vales tu peso en oro.
Va por ti, Rafita. Sabes y eres consciente de todo lo que has hecho por mí. Por contar siempre conmigo para cualquier cosa que se te haya ocurrido hacer. Por haberme devuelto la ilusión de convivir con un grupo de amigos y estar tan orgulloso de ellos como lo estoy hoy. Eres consciente del pozo que me sacaste, y jamás juntaré los suficientes párrafos para agradecértelo lo suficiente.
Va por ti, Miguelito. Atlético en el exilio, pero no menos colchonero que el que más. Gracias por abrirme los ojos y hacerme ver en manos de los delincuentes de los que estamos en mano. Gracias por ser el ojo crítico y quitarnos la venda que nos poníamos permanentemente cuando no queríamos ser conscientes de nuestra auténtica realidad. Lo tienes todo para ser lo que eres, un puto crack. Madera de triunfador allá por donde vaya.
Va por ti, mamá. Por ese taparse los ojos cada vez que ataca el equipo contrario. Me alegro en el alma que la desesperación y desesperanza que te producen los malditos señores de negro cada vez que nos putean, no hayan podido con una de tus ilusiones finales, vernos, al fin, en Liga de Campeones. Mi vida no tendría ningún sentido sin ti.
Va por ti, Manolo, Juanito, mis hermanos. El uno, por sufrir en silencio, por volverte a hacerte socio cuando los dos años del descenso, por dejar de serlo por los motivos que tu y yo sabemos cuando volvimos a primera. Ojalá y no tengas que volver a hacerte abonado nunca, o, mejor dicho, ojala y que sí, porque algún día, tío, cambiará nuestra suerte. Ayer fue el principio del fin de nuestras desdichas. Al otro, porque nuestra suerte cambiará, y porque esa renacida ilusión por el Atleti que llevas hoy en día por bandera te hará disfrutar y comprender mejor este puñetero mundo que nos putea un día sí, otro también, pero que cuando más nos azota, con más fuerza nos hace levantarnos.
Va por vosotros, los bloggeros rojiblancos. Un brindis por la valentía de Sergio Medina, por el coraje de Billie, por la juventud todavía sin manipular de Alvarito, por Darenas, mi más fiel seguidor (él sabrá por qué), por José I. Fernández y su forma real de ver las cosas, por Javi, por Fernando, por todos los que me olvido ahora de memoria y sé que merecen que les nombre. Entre todos estamos logrando ver a nuestro Atleti como realmente late la grada del Calderón. Nadie nos manipula, nadie nos podrá vencer.
Va por ti, reina del Calderón, mi admirada y querida Helena. Y por tu padre, y por Mariano, y por sus hijos, y por el “gafas negras”, y por su mujer, y por el Patillas, y por el Cotorruelo, y por el Rubio, y, en definitiva, Helen, por toda esa gente que, como tu bien dijiste en su día, nos hicieron vivir e inculcar el sentimiento Atlético que ahora nos invade, puro, resplandeciente, sin contaminar. Esa fe sin saber muy bien en qué y por qué, esa ambición, esa fidelidad, ese animar, ese llorar, gritar, emocionarme, apoyar, esa, en definitiva, forma de saber amar y vivir al Atlético, se la debemos tu y yo, Helen, a todos ellos. Esa familia auténtica que hace ya la friolera de casi 34 años nos inculcaron esta forma de ser Atléticos. La más pura y desintoxicada que hay.
Gracias a mis amigos del Depor, Oto y Dirty. Jamás en mi vida pensé que escribiría esto, pero habéis convertido al Deportivo en mi segundo equipo de verdad. Y no es por ganaros ayer (un partido que debimos sentenciar pero que nuestras extrañas circunstancias hacen que nos compliquemos, para variar, la vida sobremanera). Es por el día que me hicisteis pasar,, y por saber compartir la alegría que tuve, a pesar de estar vuestro equipo por medio. Eso, macho, es sencillamente impagable. No tengo palabras …
Gracias, por último, a esa afición que ayer, cuando las cosas en la segunda parte no funcionaban de ninguna de las maneras, se puso en pie y con su aliento y entusiasmo hizo que el Atleti sacase fuerzas de quién sabe dónde para conseguir que los nuestros diesen el último aliento y no se lo reservasen para la juerga de la noche. Estoy muy orgulloso de ser uno de los vuestros (los de Neptuno que se abstengan, gracias).
No voy a hablar de fútbol hoy. El partido fue una puta mierda. Como bien me dijo el Oto “metimos la que tuvimos, ellos no”. No encuentro mejor frase para definir el partido de ayer, la verdad. Todo lo demás, sobra.
Que no se me olvide (acabo ya con las baboserías). Gracias a ti, Carabo, por devolverme la ilusión de escribir de nuevo. Este bloq es tan tuyo como mío (vaya full de crónica que me ha quedado, ¿Verdad?).
EL CRACK DEL PARTIDO: Gracias a ti, Kun, y a ti, Escándalo Forlán. Las dos auténticas claves de todo esto. No se os puede pedir absolutamente nada más ambos. Habéis puesto todo en el campo: calidad, entusiasmo, goles, lucha, espíritu de sacrificio, en definitiva, compromiso. Nadie más que vosotros se merece una Champions League.
LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Cualquier individuo con una camiseta del Atleti que fuese ayer a Neptuno. Paso de explicaros el tema, no merece la pena.
ÁRBITRO: Ramírez Domínguez. Para mi en la segunda parte estuvo vergonzoso, aunque también parece ser que cometimos 2 penaltis clamorosos. Un árbitro para olvidar.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+4). Ni un solo grado lo subo. Ganamos con más pena que gloria, no como un auténtico equipo Champions. No me puedo explicar el atocinamiento que nos pasa en nuestra casa. Y el que tenga duda de qué le digo, que piense que estamos celebrando un cuarto puesto a casi 20 puntos del líder. Si os queda algo de orgullo, haced gala de él, please. Eso sí, se puede subir. Me gustaría con todas las fuerzas de mi alma que demostrásemos la ambición suficiente para ser terceros. Que no nos conformemos con esto. Eso puede hacer que cambie de mi opinión final al respecto.
Y ahora, Atléticos, a descansar, a hacer balance, y a analizar todo lo ocurrido esta temporada. Pero eso ya será para la semana que viene. Son la 1,30 h. y mañana me levanto en un rato ya. Venga, que me toca pasarme el resto de la noche dando vueltas en la cama. Como si no me conociera …
¡POR UN AMANECER ROJIBLANCO … VENCEREMOS!



