Puede que lo ajustado del resultado les lleve a pensar que fue un encuentro terriblemente disputado hasta el último suspiro. Nada más lejos de la realidad. El Atleti fue ayer superior al Valencia en todo, marcando claramente a día de hoy la diferencia real que hay entre uno y otro equipo. Un equipo que presiona frente a otro que no lo hace. Un equipo que está superconcentrado en todo frente a otro que no da esa impresión, vista la exhibición que dieron sus centrales en el primer tanto colchonero, por ponerles un simple ejemplo. Un equipo que encara frente a otro que se dedica a ver la vida venir. Un equipo que muerde frente a otro que contempla. En definitiva, un equipo que cree en lo que hace y cómo lo hace frente a otro que, realmente, no sabe lo que hace. El repleto Calderón es lo que contempló ayer.
El partido empezó con un Valencia que parecía que iba a ser otra cosa. Oblak tuvo que despejar un balón con el pie repeliendo una buena internada de Cancelo. No busquen más, hasta el penalti de Godín el guardameta esloveno bien podía haber compartido grada comiendo pipas plácidamente con cualquier fiel socio colchonero. El Atleti, mientras tanto, poco a poco iba haciéndose dueño de la situación, hasta que, allá por el 31 de juego, uno de esos balones que tanto me desesperan que lanzó Filipe Luis al precioso cielo madrileño, se convirtió en una extraña exhibición de moldes de danza tanto de Mustafi como de Santos (virgencita, qué imagen más deplorable dio este individuo ayer, telita), que se comieron el balón dejándoselo plácidamente a Jackson, que anotó el 1-0 prácticamente a placer. Sé que era un gol hecho, pero no le tembló el pulso al colombiano. Antes, Jaume ya había demostrado la buen portero de es desbaratando a córner una buena internada de Koke, que poquito a poquito empieza a crecer en su juego. Buena noticia.
A partir de ese instante, el Atleti jugó, por momentos, un excelente fútbol. O, al menos, el fútbol que a mi me gusta. Desborde, velocidad, buen trato al balón, excelente presión por todo el campo, juego por banda, concentración máxima … Eso se tradujo en una superioridad total en el terreno de juego. La consecuencia fue evidente, 2-0 en el marcador, en una gran contra conducida por Carrasco que terminó rematando desde fuera el área un disparo durísimo, raso y ajustado al palo que entró en la portería che con una fantástica precisión. Como si de una acción de billar se tratase. Un excelente gol.
Con este resultado se llegó al descanso. El Atleti siguió jugando igual de bien en la reanudación, mientras el Valencia seguía sin comparecer en el terreno de juego. Torres tuvo la sentencia definitiva tras una gran asistencia de Griezmann, pero su cabezazo se marchó lamiendo el palo contrario. Y después, vino la jugada tonta del partido en un penalti supuestamente cometido por Godín que dio la impresión de arrollar a Mustafi. Paquito Alcácer transformó el mismo y metió un tanto al Valencia en el partido, aunque igual sus futbolistas no andaban muy por la labor. Claro que, si su entrenador dice que “estuvieron cerca de lo que queremos”, pues oiga, allá cada cual. Pero sí, da la impresión de que por el Turia tienen un grave problema. O varios.
Nada más. Victoria corta de los míos, que después de haber jugado ya contra el propio Valencia, Madrid, Barsa, Sevilla y Villareal, estamos terceros a 2 puntitos del primero. Piano, piano, pero la cosa no pinta nada mal. Lo de ayer fue incontestable, desde luego.
EL CRACK DEL PARTIDO: Fantástico Carrasco, que está creciendo a la velocidad de la espuma. Lo que más me gusta del belga es que nunca pierde la cara al partido. Si no le sale un regate, vuelve otra vez a intentarlo. Y conduce el balón como los ángeles. Si, además, nos empieza a mostrar ese latigazo desde fuera del área que dicen que tiene, se puede convertir en nuestra gran revelación. En cuanto a Tiago, es que ya no sé ni qué escribir ni qué poner sobre él. Ayer él solito se merendó a Parejo, Danilo, André Gómez, Enzo Pérez y hasta al gran Fernando si le hubiese puesto por allí. El día que nos falte el portugués ya nos daremos cuenta de lo maravilloso pelotero que es. Otra nueva exhibición, y van …
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Valencia. El peor Valencia que yo he visto en décadas. Uno puede jugar bien o mal, te pueden salir o no las cosas, pero jamás debes de perder la ilusión en lo que haces, y esa fue la principal impresión que saqué ayer en los chés. Es un equipo sin ninguna ilusión.
ÁRBITRO: Gil Manzano. Ya lo he dicho muchas veces, llamándose así nada bueno puede salir de ahí. Del penalti no hablo. No tengo una visión clara del mismo, aunque en el campo me lo pareció.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 2 GRADOS).
Lo subo un par de graditos, va. Este si que es el Atleti que me gusta ver y con el que me siento 101% identificado.
Y el viernes, nos vamos a Coruña, a jugar frente al Depor. Partido difícil, como todos, pero hay que confiar, y mucho, en la muchachada. A ver sigo con este buen sabor de boca que me dejaron ayer. Y yo nací, enamorado del Atleti de Madrid …




