Partido ideal para las huestes de Don Pablo, que, ante todo, lo que no quiere es sufrir, y a fe, que , el Atleti, ayer lo hizo entre poco y nada. El Málaga, de hecho, se podía haber tirado 15 días jugando contra nosotros y sería incapaz de llevarse una triste ocasión a la boca. Está donde está, obviamente. Al igual que el Atleti (terceros, recuerdo). A los que somos un tanto más tontainas con esto del fútbol, sí. Valoramos, y muy mucho, vivir un partido tan plácido como el de ayer. Pero hombre. No sé. De vez en cuando, ver una pared bien tirada, una buena jugada de banda, una combinación medio decente entre nuestra muchachada, tampoco me importaría, desde luego. Eso sí, ya da igual. A partir de ahora, lo que nos queda (a todos) es a cara de perro. Todo Cristo se anda jugando la vida, así que ahora, lo que toca, es ganar, ser práctico, dosificar fuerzas y sacar los encuentros hacia delante. Todo lo que hizo ayer el Atleti, vamos. Me gustan estos partidos “estándar” del Atleti. No tengo que resquebrajarme demasiado la cabeza haciendo la puta crónica. El Atleti, a los 25 minutos, se adelantó en el marcador, tras una buena acción individual de Don Fernando Torres, que se intentó girar entre 2 defensas malacitanos (ambos-dos cometieron penalti sobre nuestro Niño), pero el balón continuó con su trayectoria, y un omnipresente Koke, que siguió la jugada con suma atención, aprovechó para anotar a placer. ¿El resto del primer tiempo? Conjunto vacío para ambos equipos.
La segunda fue aún peor. El Málaga, un quiero y no puedo. El Atleti, fiel a lo que cantaban mis admirados Asfalto “la vida es, lo que te pasa, mientras tu, sigues ocupado, en otros planes, en otros planes” … Y así estuvo. Controlando, contemporizando, dosificando, hasta que, a falta de un cuarto de hora, dos buenas acciones de Torres decidieron el encuentro. La primera, la desperdició Griezmann, aunque solo fuese para hacernos ver que ya no andaba en el parque de los Príncipes, sino en la Rosaleda (cualquiera lo hubiese dicho). La segunda, otro regate imposible del Niño que aprovechó Luis Filipe para picar con maestría ante Kameni. 0-2, se acabó, que el martes hay más juerga. Mi canción de Asfalto termina como sigue: “tenías razón, mi viejo John, tenías razón, volemos juntos, hacia la ilusión”. Es lo que toca. Volemos, pues.
EL CRACK DEL ENCUENTRO: Muy bien Torres, muy bien Saúl, pero el mejor, y con diferencia, Mister Koke Resurreción. Y sí. Este también venía de las Selecciones. Extraño, ¿No?
LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Una vez más, mi amigo Savic fue el mejor atacante local en el primer tiempo. Afortunadamente, en el segundo se cansó. Antoine, por su parte, ya saben. Dándole vueltas a lo del VAR por París anda todavía. Que vuelva pronto, por favor.
ÁRBITRO: Trujillo Suárez. A pesar del histerismo adolescentil de la grada local, el hombre hizo un arbitraje modélico.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 5 GRADOS)
Redoble de tambores …. Tachachachán … ¡tres gradazos más que subo! No me negarán, ¿Eh? Hay que terminar con él en positivo como sea, joder. Al lío.
Y, el martes, la Real de Camarada bocazas Eusebio Sacristán. Amigo mío, como diría los Barones Rojos … “y si alguien lo ve fácil, que venga a ver” … ¡Quién no salte madridista es, es!




