19 de abril de 2021

El Puto Amo 5 - Eibar 0. De un Cinco a cero y de una tal Superliga (by Don Pablo Mármol).

DE UN CINCO A CERO Y DE UNA TAL SUPERLIGA

 

El sacrificio al que va a tener que someterse las próximas semanas nuestro querido don Tomi, me obliga a intentar facilitarle, en la medida de lo posible, el día después. Lo siento por ustedes, pero hay que ser comprensivos.

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Tras dos salidas complicadísimas a Sevilla, en las que sólo pudimos sacar un punto, se nos venía un partido a priori complicadísimo ante un rival que lo daría todo para intentar salir de abajo. Como estos partidos tradicionalmente se nos dan fatal, ni el más optimista presagiaba una tarde plácida. Para variar, Lemar se cayó de la lista a última hora. Sin problemas, sólo contaríamos con tres bajas. Visto lo visto, una bicoca.

Y empezó la cosa jodida, como se esperaba. La primera media fue de un tanteo realmente anodino, en el que el Atlético sólo intentaba entrar por la izquierda a través un desacertadísimo Lodi. Estaba servidor pidiendo su sustitución inmediata por el que fuera, cuando llegó el primer gol. Y tuvo que ser Correa, en un córner que parecía mal sacado, el que lo remachara. Inmediatamente vino el segundo. Buena jugada por banda izquierda (¡qué vista tengo!) y balón de espaldas a Correa que define magistralmente. Aquí dimitió el Eibar, nos fuimos a por el pitillo del descanso y, por qué no decirlo, pasamos factura a la chavalería (y no tan chavalería) no afín a Ángel.

La segunda parte fue de vendaval atlético, ante un rival rendido. Primero Carrasco (grandioso pase de Saúl y perfecto caño al portero) y luego Ojos Bonitos por dos veces pusieron el 5-0 definitivo, que se quedó bastante corto. Esta segunda parte sirvió para dar descanso a varios jugadores (a Koke pocas veces le habrán sustituido tan pronto) y dar minutos a otros tantos. Para lo que queda vamos a necesitar a todos.

La verdad, dio auténtico gusto ver la intensidad con la que se jugó por momentos esta segunda parte. Por primera vez en bastantes semanas parecía que nos encontrábamos físicamente. Y aquí el debate: ¿la fortaleza física es consecuencia sólo física o tiene algo que ver la parte mental? Como sea, sería importante tener ese punto físico que nos permita una buena presión delante, anticipaciones, robos y ganar todas las pelotas divididas.

Dentro de un buen partido colectivo, me gustaría destacar a Lodi y Herrera. Ambos fueron de menos a más y terminaron a muy buen nivel.

En definitiva, partido cómodo por fin, tres puntos a la talega y ahora solamente Huesca, Huesca y Huesca.

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Una cosilla sobre la Superliga. Cualquier cosa en la que esté metido el Cártel de Chamartín nace, ya de por sí, podrida. Así nació la antigua Copa de Europa (una especie de Trofeo Santiago Bernabéu fuera del verano) y como tal nace el invento éste. No tendría mayor importancia si no fuera porque, parece ser, entre los doce clubes fundadores está el nuestro. Nuestra dirigencia, volverá a contarnos que para crecer debemos olvidar el corazón. La razón (o la pasta) por encima de todo. Por todos lados nos van a vender el muñeco con mucho adorno, con mucho envoltorio. Los Maldini llenarán programas loando el maravilloso invento de un presidente maravilloso (el jefe). Habrá gente, incluso, de los nuestros que defenderá una competición que nos permita tener a jugadores buenos, buenísimos, pagar deuda y poner calefacción y asientos de cuero al Estadio nuevo. No se engañen, la función de nuestro Equipo va a ser la del tonto útil, la del tonto necesario para tener más partidos televisados en la competición. Eso mientras les seamos de utilidad, después que pase el siguiente. Esta competición nace con la única finalidad de pagar los caprichos del real madri$ y, entre todos, lo pagarán/pagaremos. El Fútbol, como lo entendíamos, está llegando a su fin.

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A lo importante. Quedan siete partidos. Esto se va terminando y sólo Dios sabe qué va a pasar. Lo único que tengo claro es que nuestro Equipo va a morir en la cancha como nuestra Gente muere/morimos en la Grada. Cada uno de nosotros debe dar lo mejor de sí mismo; porque sin estar estamos (lo tenemos todos claro, ¿verdad?).

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FORZA ATLETI SIEMPRE

 

 

12 de abril de 2021

Betis 1 - El Puto Amo 1. Situación límite.


El pasado viernes mi hermano Don Rubio vivió una situación límite cuando se produjo un disparo en una tienda de al lado de donde trabaja, protagonizado, como no puede ser de otra forma, por la escoria de siempre. Fue una situación límite, y, sin embargo, él actuó con valentía, decisión y personalidad, al permitir que la gente que pasaba por allí se refugiase en su tienda mientras los pandilleros del orto jugaban a sus ajustes de cuentas.

 

Don Pablo Raso vivió otra parecida cuando tuvo que alargar su jornada laboral hasta límites insospechados en un funcionata como él, llegando a casa completamente agotado y sin aliento. Fue una situación límite la cual sobrellevó con solvencia y eficiencia.

 

Mi cachorrín David va todos los días a las 7 de la mañana a practicar boxeo, y el pobre tiene que entrenar con el dichoso bozal puesto, lo cual le produce una situación de ahogo, cansancio y extenuación que le hace caer rendido cuanto  termina cada ejercicio. Es una situación límite que supera con coraje, corazón y cojones. Como buen Atlético que es.

 

Y nuestro Atleti, pues ayer superó otra situación límite, qué quieren que les diga. Porque si ya de por sí la cosa estaba complicada con la criba que nos realizó el ínclito Gil Manzano la semana anterior con Llorente, Suárez y Kongdobia, la cosa continúo con la lesión de Lemar y la posterior de Joao en la primera parte del encuentro. ¿Alguien da más? Seguramente aún se pueda rizar aún más el rizo, que Trippier acabó con la espalda fastidiada, no se me vayan a pensar. Y aún así, la muchachada lo dio todo, salvó como pudo los muebles, y consiguió un punto que, en condiciones normales nos hubiese sabido prácticamente a nada, pero que con las circunstancias que se dieron a mi me sabe a auténtica gloria bendita.

 

El partido se nos puso pronto favorable a nuestros intereses, tras una gran jugada entre Correa y Joao, anotando Carrasco el gol con una tranquilidad por momento insultante. Pero no sé por qué, los siguientes minutos siempre que nos adelantamos se convierten en los más peligrosos para  nuestros intereses, dando la impresión de que lo que a nosotros nos cuesta un mundo conseguir, nuestros rivales, apenas se despeinan para desbaratar nuestros planes. Y esto es tan desesperante como preocupante. Ayer fue Tello el que consiguió empatar apenas 12 minutos más tarde. A partir de este instante, dominio alterno y ocasiones y situaciones de gol para uno y otro bando.

 

En la segunda parte se pudo llevar cualquiera el partido, la verdad. Tanto Oblak como Bravo estuvieron colosales, especialmente Jan en un balón prodigios que le sacó al recién entrado Laínez. El Betis dominó más, cierto, pero el Atleti tuvo las más claras, pero Correa no tuvo su día de cara a puerta. Nunca ha sido un  gran goleador, está claro, pero a mi ayer sí que me gustó Angelito.

 

Así que es una jornada menos que queda y seguimos líderes, y, por supuesto, dependiendo de nosotros mismos. No sé si vamos a tener ya más bajas o qué, lo que sí que sé es que la muchachada se va a dejar el alma en conseguirlo, superando día a día más obstáculos y nuevas pruebas. Los de ayer se fueron con la camiseta bien sudada y, al menos, con la satisfacción de haberlo dado todo. Ciertamente, estamos en una situación límite, y ahí es cuando los grandes se crecen. Como Don Rubio. Como Don Pablo Raso. Como David. Y como está haciendo el Atleti. Y si alguien lo ve fácil, que venga a ver.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Decisivo como casi siempre Jan, de más a menos Carrasco, extraordinario Giménez (el mejor Giménez de toda la temporada) pero yo hoy se lo quiero dar a Angelito Correa, que ayer se echó al equipo encima, lo intentó absolutamente todo y demostró una gran personalidad sobre el terreno de juego. Si fallas o no fallas goles, pues chico, qué le vamos a hacer. Pero este sí que es mi Correíta favorito. Ya nos entrarán, carallo.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Lo de Joao Félix es preocupante porque con esa fragilidad que tiene resulta demasiado gratuito el sacarle del terreno de juego. Yo no sé si es un tema de fortalecimiento físico, de que el chaval tiene horchata en vez de sangre, pero su fragilidad en el campo es sencillamente insultante. Tenemos mucho trabajo aún que hacer con este chico. Pero mucho.

 

ÁRBITRO: Cuadra Fernández.

De los pocos árbitros que me gustan, la verdad. Correcto arbitraje el suyo.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 11 GRADOS).

Desgraciadamente, el termómetro sigue en caída libre. El partido de ayer había que haberlo ganado sí o también, y, por lo tanto, me veo en la obligación de bajarlo un par de grados más. Se tiene que mantener con 2 dígitos como sea, porque si no, chungo cubata, Hermanos.

 

Y el próximo partido, con el Huesca. Señores, si no ganamos al Huesca, igual hay que ya empezar a plantearse si merecemos o no realmente el título liguero. A ver si recuperamos a gente, tenemos algo más de suerte con la pelotita, a ver si no nos empatan con tanta facilidad nada más conseguir nosotros nuestros tantos, a ver si no hay más lesionados, a ver si, en definitiva, no dejamos de nadar. El objetivo ya está a la vista, pero los perseguidores también los tenemos ya encima. Nada nos tiene que dar miedo. Vamos a ser mejores, y lo vamos a demostrar. “Y la Afición a tu lado, porque es adicta al veneno del balón envenenado.”

5 de abril de 2021

Sevilla 1 - El Puto Amo 0. El globo se desinfla.


Lo cual no implica más que habrá que volver a llenarse de aire los pulmones, y soplar con más fuerza que nunca para que lo sigamos manteniendo en lo más alto. Digamos que en Sevilla te puede pasar esto (la derrota, digo), si bien es bastante preocupante la imagen ofrecida especialmente en un deleznable primer tiempo, por parte nuestra, pletórica futbolísticamente hablando por parte del equipo local. Nos superó en dicho periodo en todo: velocidad, presión, anticipación. El Atleti de nuevo iba con un par de segundos con retardo respecto a ellos. Nos dominaron, en algunos momentos nos bailaron, tuvieron segundas, terceras y hasta cuartas jugadas, penetraban por banda como Pedro por su casa. Fue un milagro que nos fuésemos al descanso con el 0-0 inicial en el marcador. Concretamente, un milagro denominado Jan Oblak, que detuvo a Ocampos una pena máxima que cometió  Saúl (hablaremos más delante de su espantoso encuentro ayer) hallá por el minuto nueve de juego.

 

Cuando tu rival tiene un 75% de posesión sobre ti, pocos argumentos hay que puedan defender esto. Y hombre, si se enfrentan 2 escuadras con mucha desigualdad en sus filas, puede llegar a ser comprensible. Pero que a un líder de una competición liguera le haga eso el cuarto clasificado, no es de recibo, lo miren por dónde lo miren. Lo único que se puede denominar cuarto de ocasión de gol por parte nuestra fue un remate de Koke que disparó hacia Bono como si estuviese jugando con su hijo de 3 añitos en el parque. Un auténtico espanto todo.

 

La segunda la cosa cambió, y el Atleti fue bastante más Atleti. Lo que pasa es que cuando no se tiene el día, pues no se tiene, y el Sevilla, aunque bajó un poquito el infernal ritmo expuesto en el primer periodo, están plenamente también capacitados para defender bien y pillarte en una contra (que fue la historia resumida de este periodo). Así que pasó lo que tenía que pasar: en una de las 345.000 internadas del incombustible Navas, realizó un centro preciso hacia el área y el homenaje a la estupidez humana denominada Acuña, o memez análoga, anotó el primer tanto de su puñetera existencia en esta Liga. Estas cosas nos han pasado de toda la puta vida, no se crean. Las cosas de nuestro Atleti.

 

Pudo empatar Hermoso cuando se encontraba en una posición óptima para realizarlo, pero dio un zapatazo tan lamentable al balón que fue como para plantearse si uno es realmente un jugador de fútbol o un besugo a la espalda (qué espanto, Dios). El partidito terminó con una maravillosa acción en el tiempo de descuento de Suárez, que dejó solo solito solo al ínclito coche de choque Correa delante de Bono, pero, con toda la portería para él, remató al único punto en el que se encontraba el portero. Es decir, ni pensó (y tuvo tiempo) ni se ubicó bien en cómo se encontraba delante del arquero, ni eligió el cómo rematar cuando tenía más opciones técnicas para realizarlo. El es un coche de choque, y punto. Choca y ya está. Puede ser contra un rival, contra el balón, contra un banderín … Cualquier circunstancia nos vale. No me gusta lo que voy a escribiros ahora, pero se me está empezando a agotar bastante la paciencia con Angelito, que ayer, además, sumó otra acción de su nuevo deporte favorito, y que mi tanto me saca de mis casillas (con perdón): remate al aire cuando intenta dar al balón. Lleva ya 3 consecutivas (que si la luz, que si el aire, que si no veo) .... En fin. Me voy a callar.

 

El tema se complica, cierto es. Tampoco esperaba que fuese a ser el paseo militar que muchos creían al principio de la primera vuelta. Conozco el fútbol, conozco los muchos cambios de tendencias que puede haber a lo largo de una competición liguera, conozco a los árbitros, conozco a los rivales, y, sobre todo, conozco al Atleti. Y precisamente por esto, os digo:

 

El Atleti está dónde tiene que estar, y punto. Nuestra idiosincrasia y nuestra historia nos indica que, cuando más al límite nos encontramos, más sabemos dar lo mejor de sí. Mi educación colchonera recibida me puede redimir si, por agotamiento final, nado y nado y nado sin cesar y me ahogo en la orilla. Esto nos está permitido. Lo que está prohibido es rendirse, desesperarse (aunque nos desesperemos en situaciones concretas), tirar la toalla. Esto en nuestro idioma y en nuestra forma de ser no existe. Puede pasar uno un día malo (bendita las putas ganas que tengo yo hoy de escribir nada, no les voy a engañar). Puede dormir de nuevo fatal, dando más vueltas que un garbanzo en la boca de un viejo desdentado. Puede hibernarse durante un pequeño periodo de tiempo (por ejemplo, desde hoy y hasta el viernes, se lo permito a todos ustedes, yo también lo voy a hacer). Pero el sábado ya está todo el mundo en pie. Vuelven los nervios, vuelve la ilusión, vuelve la esperanza, que vuelve el Líder el domingo. Así que, no me fumen mucho en esta semana, sean condescendientes y solidarios, porque necesitamos de toda la fuerza de sus pulmones para que este globo no se desinfle, ¿Estamos?

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Por parte nuestra, el gran Oblak, y Lemar, que fue el mejor jugador de campo y con diferencia. De su pleno al quince en absurdas sustituciones hablaremos más adelante. Y no suelo mentar a rivales, pero el partidazo que se marcó Navas (que parecía que ayer había cumplido 18 añitos) fue inconmensurable. Filias y fobias aparte, lo siento, pero es jugador-debilidad.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El Cholo Simeone. De primeras, cuando cambias a un tío a la media hora de juego (que no es que lo estuviese haciendo ni especialmente mal ni bien, sino que estaba dentro de la tónica general desesperante del resto de  tus compañeros) es que te has columpiado hasta el fondo en el planteamiento del partido. Aparte, me parece de un mal gusto rozando lo humillante señalar así a un solo jugador, la verdad. La cara de Lodi lo decía todo en la grada. De segundas, realizar sistemáticamente siempre el cambio de Lemar, así como si fuese un tic extraño que te da, no tiene ni pies ni cabeza. ¡No le ha dejado ni un solo partido entero todavía! ¡Ni uno solo! Y hombre, cuando no da una a derechas, es obvio el tema. Pero ¿Ayer? Venga, hostia, por Dios. Si estaba realizando un partido soberbio, con personalidad, trabajo, clase, acierto, profundidad e inteligencia. Ya está bien con la tontería, Don Diego. Usted ha recuperado a este jugador. Ha hecho lo más difícil, carallo. No me la cague ahora en lo más fácil. Y de terceras, mantener a Saúl en el equipo, hoy en día, no tiene ningún sentido. No puede jugar de titular un jugador que, por mucho que le queramos o que esté en nuestro corazón, futbolísticamente no nos está aportando nada en el terreno de juego. Ayer, más de ¡20 balones perdidos o entregados al contrario! No dio un solo pase bien. ¡Ni uno! Un pibe que se le ve que está sin la confianza necesaria, que ha abandonado a su suerte a ese otrora todocampista excepcional que se iba en potencia hasta la línea de fondo, que finalizaba jugadas, que iba como un coloso de cabeza. Sé que no tiene muchas opciones en el banco, pero, hoy por hoy, tanto Herrera (y ayer lo demostró) como Torreira (a pesar lo poquito que le utiliza) … Hasta el mismísimo Kondogbia, aporta más que Saúl. Queda ya muy poquito para el final, estamos quemando nuestros últimos cartuchos, así que, por favor, concesiones a nuestros rivales, las justas. Dicho lo cual, todos tenemos un mal día, qué le vamos a hacer.

 

ÁRBITRO: Gil Manzano.

Es la primera vez en mi vida que veo a un individuo arbitrar un partido que se está desarrollando  en esos momentos, y el siguiente que vamos a disputar en el Villamarín. Eso de primeras, porque seleccionó muy bien las tarjetas que señaló por cosas que un buen árbitro templa y deja pasar, sin más. La de Suárez fue escandalosa. Está el cabestro ese del Acuña persiguiéndole por todo el área diciéndole de todo y encarándose con él, nuestro uruguayo pasa, y el Manzanito de los cojones, pasa más y amonesta a los dos. Cojonudo. La tarjeta a Llorente, otra que tal baila. Hasta el pobre Kondogbia se llevó su ración, por si las moscas. Pues qué bien. En el penalti del inoperante Saúl sí que acertó. Después hubo una mano en el área Sevillista en la que Bono atajó un balón gracias a que el balón se apoya en un defensor suyo, que bueno … La mano que se traga en el robo del balón del gol local, de psiquiátrico. La expulsión que perdonó al Diego Carlos (jugadorazo, que no se me olvide), pues seguimos para bingo. Lo que no sé es cómo no pitó penalti en una acción de Trippier sobre Ocampos, quiero recordar (ya puestos, qué más da). En su nivel, pero, ¿Saben lo que les digo? No me asusta tampoco esta gente. Tengo callo en los huevos de soportarlos durante tantos y tantos años. Les superaremos también.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 13 GRADOS).

 

El termómetro, aun reconociendo la complejidad de la batalla disputada ayer, no puede permitir  y no permite la esperpéntica imagen ofrecida en este primer tiempo de Pasión con que nos deleitaron la muchachada y el Cholo como máximo responsable del desaguisado total, así que, y aún manteniendo intacta su confianza a ultranza en todos ellos, decide magnánimamente bajar un solo grado el susodicho en cuestión. Y no se hable más al respecto.

 

Y el domingo, al Villamarín. Este partido no le podemos fallar bajo ninguna circunstancia, máxime sabiendo que se enfrentan nuestros dos máximos rivales entre ellos. Ya hemos visto que Gil Manzano decidió ayer ya comenzar la disputa del mismo, pero espero que recuperemos a jugadores tan vitales como Savic, Carrasco y a ver si a  tobillitos perfumados Joao, tiene a bien comer unas cuantas espinacas esta semana, y, al menos, mantenerse en pie durante los próximos 90 minutos que disputemos en Heliópolis, porque ahora sí que necesitamos de su talento, personalidad y desequilibro. Es tu auténtica hora de la verdad, chaval. Y, a pesar de los pesares, sé que no nos vas a fallar. Así que, al lío, Hermanos … “Vivo por tu escudo, es un sentimiento, no pueden cambiar lo que llevo dentro”.

22 de marzo de 2021

El Puto Amo 1 - Alavés 0. ¿Algún desfibrilador en la sala?


Demasiada tensión acumulada, demasiadas ganas de que esto se resuelva cuanto antes (ay, ingenuo de mi), demasiados nervios, demasiados gritos, demasiadas cervezas que me obligaron a engullir tanto el Sr. Rubio como el Sr. Mármol, sin perder tampoco de vista en exceso al Sr. Tímido (otro que tal baila)  todo ello implica a que hoy me he levantado como si hubiese corrido la maratón de Nueva York ayer, espléndidamente aderezado con dolor de jeromen de impresión (no me digan que no me gusta adornarme en exceso para llegar a la conclusión de que tengo un resacón del 15, válgame Dios).

 

Tras el palo de la eliminación de Champions (completamente asumido por el que esto os escribe, por más que los Maldinis del mundo se empeñasen en decir cuando el sorteo que el Chelsea era poco más o menos que el Almendralejo), tocaba, una vez más levantarse, apretar filas con los Hermanos de grada y vivir intensamente el encuentro de ayer. Y vaya que si lo hice.

 

Sinceramente, a partir de ahora ya me da un poco igual cómo se juegue, tengo clarísimo que lo que nos queda va a ser un auténtica tortura china. Con la tensión que vamos acumulando jornada tras jornada, a mi ya me llena por completo para ver cualquier partido del Atleti. Y como todo Dios ya se anda, quién más, quién menos, jugándose la vida, pues me temo que van a ser partidos tremendamente tensos, disputados y, por momentos, puede que hasta atolondrados. Todo dependerá del grado de ansiedad con el que afrontemos los mismos (especialmente la muchachada, que el aficionado ya la tenemos para dar y tomar).

 

En este primer tiempo, el Alavés dio un par de buenos sustos, especialmente por medio de Joselu, mientras que el Atleti lo intentaba todo corazón indomable, pero poca cabeza para generar finalmente ocasiones de gol. Así que, con este resultado inicial, nos fuimos al descanso, siempre ansiado por todos los fumadores para apretarnos como sea los dos cigarritos en cuestión.

 

La segunda parte empezó con el estallido que supone el  que el Atleti marque de una vez, en una jugada perfectamente hilvanada por el equipo, gran centro de Trippier y espléndido cabezazo cruzado en velocidad de Luis Suárez. Un golazo de bandera.

 

Apenas 4 minutos más tarde, Llorente estrelló un balón en el larguero tras paradón previo de Pacheco, pero no se terminó de cerrar el partido y pasó lo que viene a ser norma de la casa: a sufrir como perros en los minutos finales. Y a falta de nueve minutos, y en un  balón que parecía tenía ganada perfectamente la posición Savic, pero, amigo, se ayudó sacando el codito a pasear absurdamente, y el árbitro tuvo que ir a ver la jugada para señalar la pena máxima final. Desesperación total, hundimiento, rostros desencajados, lágrimas medio asomando en más de algún rostro cercano … Menos mal que en el Despachium había un chaval (porque está hecho un claval, a pesar de lo que empieza decir su DNI) que empezó a desgañitarse diciendo que “Oblak lo iba  a parar”. Y a todo el mundo con el que se cruzó repitió lo mismo, “Lo va a parar” … “Oblak lo para” …”Sé que lo va a parar” …”Por mis huevos que así lo hace”. Dicen que la fe mueve montañas, pues bien, ayer derroché toneladas de fe en dicha acción, porque, efectivamente, el pesadito de que el penalti lo iba a parar el bueno de Jan no es otro que servidor de ustedes, del Atleti y de todo aquel que se precie a pedirme otra cerveza más. El estallido de alegría tras dicha acción no se lo pueden ni imaginar, hay que estar allí y vivirlo. Es algo incomparable, inigualable, una sobredosis total de la más pura y genuina alegría mezclada con esquizofrénica euforia. Eso sí, como esto siga así, más nos vale empezar a pedir de aperitivos el desfibrilador más que otra cosa. Y, a todo esto … ¿Cómo me puede doler hoy tanto la cabeza? Bendito y puñetero Atleti …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues los que todos pensamos: el gol 500 del Criminal colchonero, y el paradón antológico de bueno de Oblak, porque ojo, el penalti iba bastante bien tirado, esquinado a media altura y muy fuerte. Tardaremos tiempo en olvidarnos de tal acción.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues al final porque la cosa nos salió bien, pero hombre de Dios, Savic de mis entretelas, que ahora me ando deshaciendo en elogios hacia su persona, partido sí, crónica también. No me haga volver a las andadas, hágame usted el favor.

 

ÁRBITRO: Martínez Munuera.

El penalti, aunque tonto, era claro. Por todo lo demás, pues no me acuerdo demasiado de su actuación, así que si digo mal, porque es así como suelen estar casi todos, igual hasta no termino de errar del todo, ¿Qué no?

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+14 GRADOS).

Partido de obligadísimo cumplimiento, no se toca, ni para bien, ni para mal. Por cierto, les veo muy domesticados últimamente con este asunto. Parece que al fin van comprendiendo la sapiencia y la naturalidad del susodicho.

 

Y ahora, un adorable parón de selecciones, el cual, al menos, el que esto os emborrona, agradece mogollón. Días de paz, asueto y relajación. Justo lo que más necesito en estos momentos, así que, a recargarnos bien las pilas todos, que a continuación vienen curvas con el Sevilla de Bobotegui y su pandilla de gitanetes ambulantes. Sean medio decentemente buenos pues.

 

 

14 de marzo de 2021

Getafe 0 - El Puto Amo 0. El Asfixiómetro.


Recuerdo mis tiempos mozos, cuando andaba haciendo la mili, en la que, cuando ya nos quedaba poco tiempo para conseguir la ansiada licenciatura, eran, con diferencia, los días más largos, más monótonos, más lentos, aquellos en los que creíamos que nunca iba a llegar tan ansiada jornada, y lo pasábamos fatal, mezcla probablemente entre el ansia de salir de allí más el hastío de tan duro camino. En aquella época, entonces, conocí el extraño significado del famoso asfixiómetro, que no era más que un calendario en la que íbamos tachando día a día las jornadas que íbamos consumiendo, mirando al mismo con optimismo especialmente con respecto a los compañeros de compañía que le faltaban muchos más días de anteriores reemplazos. Ellos nos miraban con asombro, incredulidad y envidia ante lo poquito que ya nos quedaba, con respecto a los que le quedaba de mili a ellos. Eran incapaces de siquiera plantearse el hacer uno ellos propio, conocedores del interminable trecho que les quedaba aún. Y, sin embargo, a nosotros lo único que hacía era consumirnos la sangre, creándonos un estado de ansiedad galopante. Curiosamente, cuando más nos acercábamos a nuestro objetivo final, era peor. Daba igual. Una triste semana, después de habernos chupado casi 50 anteriores, nos parecía un espacio de tiempo tan lejano como inalcanzable. Y, sin embargo, nada estaba más lejos de la realidad. Así que, si me lo permiten, y teniendo en cuenta la situación actual de nuestro Atleti, me he construido el mío propio, y aunque se me esté empezando a hacer largo esto de narices, a pesar de que esta noche me haya acostado dando más vueltas en la cama que una peonza hasta las 3 de la mañana y más allá, quiero inculcarme de su filosofía en el más estricto sentido de la palabra: una jornada menos, y sigo igual, el puto Amo, tal y como sé que voy a acabar. Cueste lo que cueste.

Filosofías tan perrunas como viejunas aparte, lo primero de todo, no tengo nada que reprochar a la muchachada ni al Cholo en el partido de ayer. Lo dieron todo, dominaron el partido (con más o menos acierto y con más o menos momentos de precisión) de cabo a rabo, crearon un buen ramillete de ocasiones clarísimas para habernos llevado la victoria final, y oigan, a veces en la vida se consiguen las cosas, y otras veces cuesta más. Unos días nuestras jornadas laborales van como la seda, otras son un puto infierno. Esto ha sido, es y será así por los siglos de los siglos. Y el que espere otra cosa es que, precisamente, le queda mucha mili por aguantar todavía. No siempre vamos a fallar tantos goles. Mucho ánimo, y a seguir, equipo.

Tampoco voy a reprochar nada al  rival, ¿eh? Por mucho que a la gran masa social futbolística les caiga mal, les siente peor o, directamente, no les soporte. Ellos emplean sus armas, se dejaron el alma en conseguir su ansiado punto (que es lo que debe de ser) y lo consiguieron con 10  tíos jugando más de 20 minutos en inferioridad. De cien partidos les va a salir uno así frente a nosotros, pues bien, tocó ayer. De nada sirve despotricar ni insultar al equipo contrario al cual, por otro lado, no tenemos ningún derecho a decirles cómo deben de jugar y cómo no. Al igual que a nosotros tampoco nos mola que nos digan cómo debemos de hacerlo en la multitud de partidos que hemos ganado por el famoso “0-1” y nos ha llovido de todo. Yo me río de ellos tanto o más que de los critican ayer la forma de jugar del Geta. Es lo que hay.

El primer tiempo empezó con el Atleti lanzado. Apenas en 2 minutos ya llevábamos 3 córner  a favor. A los siete, una buena combinación entre Correa y Carrasco, hizo que el remate cruzado de éste último lo sacase con una buena estirada el tal Cristóbal Soria ese (perdón, que éste es el bufón, me refiero a Soria, a secas). El Getafe respondió con otra buena posible ocasión de Oliveira que no terminó de enganchar como Dios manda. A raíz de ahí, todo el resto del primer tiempo fue una soberbia colección de imprecisiones, interrupciones y desesperación, de aquí para allá. Mucha intensidad, mucho atolondramiento. Ceremonia del caos. Coches de choque sin ton ni son.

La segunda parte fue otra cosa. El Atleti, con la entrada de Joao Félix, intentó hilvanar y elaborar más el fútbol, jugar con algo más de orden y de paciencia, y, si bien al principio tampoco lo logró en exceso, finalmente logró originar ocasiones de sobra para llevarse el zurrón de los 3 puntos en su buchaca.

Tras un par de contras bien lanzadas por el equipo local (una de ellas salvada providencialmente por Hermoso, y la otra por el bueno de Oblak) vino el ansiado gol obra de Joao Félix. Lástima que Llorente asistió cuando el balón había sobrepasado claramente la línea de fondo. El Cholo movió bien la coctelera, y el resto del encuentro tuvo un actor principal, tanto para bien como para no tan bien: Dembelé. Participativo estuvo, peleón y con ganas también. Fueron minutos interesantes del francés. Eso, en su haber. En su debe, una acción alocada suya dentro del área bien nos pudo costar un penalti (y ya con 10 el equipo local, tras la criminal entrada de Nyom sobre Lodi que le supuso la expulsión por parte del trencilla Berlanganesco), y las dos ocasiones clarísimas erradas, una en un cabezazo que se le fue lamiendo el palo derecho, otra en un remate acrobático que sacó prodigiosamente el tal Numancia ese. Joao tuvo también la suya, rematada con la bondad y bisoñez característica, otra de Lodi que no supo si rematar de cabeza, con el pie o con la punta del nardo (terminó haciendo el ridículo, como no podía ser de otra forma), y otra en genial asistencia de Hermoso, creo recordar, sobre el ínclito Correa, que nos volvió a deleitar de nuevo con lo que parece ser se ha puesto de moda dentro de los esperpentos que le ha dado por coleccionar ahora al bueno de Angelito: patada al aire con el balón cruzándole los pies. El día del Metropolitano parece ser que fueron los focos. Ayer debió de haber un eclipse de luna, supongo. Sea lo que sea, a ver si se cansa el nene de su nuevo juguetito, qué le vamos a hacer, y dejamos de hacer un poquito el ridículo, por favor.  Que ya cansa el tema. También hubo una auténtica delicatessen del Criminal Suárez que dio en el palo cuando eso era gol sí o también. Y es que, cuando no quiere entrar, pues no quiere, y punto. No hay que darle más vueltas al tema. Hay que seguir así, porque esta temporada se puede conseguir, mal que pese a muchos (yo diría que tanto propios como extraños). Así que me despido de ustedes, que ya no quiero saber nada más: una jornada menos, y seguimos líderes. ¡Larga vida al axfixiómetro!

EL CRACK DEL PARTIDO:

Buenos minutos del Dembelé, venga, brutal derroche de entusiasmo y personalidad de Llorente, pero hoy se lo doy a Trippier, que fue el hombre que llevó todo el peso del partido en cuestiones atacantes. Está el inglés que se sale. Que siga así, porque ahora mismo ya no estamos para derrochar ni una sola gota de talento por ningún sitio.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Saúl. Tengo grabada esa imagen tras su sustitución en la grada del “Coliseum” (llamar a eso “Coliseum” es casi como indicar que Getafe es una puta aldea imperial, vamos, no me jodas …”Coliseum” …ya) con esa mirada tan triste, perdida en el fondo del universo, casi con la lágrima en sus ojos, porque sabe que está dentro de un bloqueo mental y futbolístico en el campo que sé que le va a costar, y mucho, salir. La solución es jodida. El Cholo confía en él. Buena parte de la afición, también lo hacemos. Pero no sé. No tengo muy claro cómo enfocar este asunto. No sé si sería una buena decisión el cambiar de aires a final de temporada si las cosas le siguen marchando igual, o si, por el contrario, como el Atlético pata negra que sé que es, no se rendirá jamás y no va a terminar de bajar los brazos. Yo no quiero que se vaya ni en broma, pero me ha dado ya tanto, por un lado, y le veo con tan pocas ideas como para salir del infierno en que anda ahora, por otro, que no tengo muy claro la solución final al embrujo. Lo único que tengo claro es esto: decida lo que decida, siempre en mi corazón.

ÁRBITRO DEL ENCUENTRO:

Sánchez Martínez. La originalidad de sus apellidos le define. Más bien parece un personaje sacado de cualquier película española de Paco Martínez Soria, Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Ozores y el ínclito Sánchez Martínez éste. De primeras, no tiene personalidad. No sabe imponer su autoridad ganándose el respeto de los jugadores. Más bien se cree el profe de una clase de niños que se andan riéndose en su cara, mientras el regaña y regaña sin cesar. Esperpéntico es poco. Pero hay más. En la aplicación de las faltas es un auténtico desastre, no sabe distinguir cuando un rival roba un balón limpiamente de cuando no. El ceporro este solamente observa que un individuo entra al balón, y si el otro cae, es falta, sin más. Eso por no hablar de la tarjeta que le saca a Giménez, cuando un tipo del Getafe se dejó caer anticipando un posible contacto con Oblak que jamás existió. El ridículo que hizo el menda getafense ese sí que es de “Coliseum”, sí. A lo mejor por eso es el nombre del campo, claro. Ya me cuadra.  Y sí, reitero, la amarilla, para Giménez. Otro chupito de tequila, por favor. Y encima, para colmo, le tenemos que dar las gracias y todo (y eso que el descuento que hizo fue de bochorno ajeno también, cuatro minutos cuando mínimo tuvo que descontar el doble, que esa es otra) porque se zampó un más que posible penalti de Dembelé frente Masksimovic. Si. Este es el mismo espantapájaros que, minutos atrás, se dejó caer miserablemente buscando el penalti sobre Oblak, en la jugada que os acabo de contar. Qué honrado que es, señor Bordalás, sí. Honradísimo, diría yo. Dedíquese al noble arte de escardar cebollinos, oiga, ya. Por favor.

                         TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).

El partido del Athletic (del cual lamento no haberos podido hacer crónica), de obligado cumplimiento, y el empate de ayer frente al peor Geta de los últimos tiempos, tiene que conllevar obligatoriamente la bajada de dos grados en el termómetro, así que nos quedamos con 14, que no está nada mal tampoco, pero que el termómetro es así, y debe siempre de estar en donde debe de hacerlo.

Sinceramente, sé que juega el Atleti la Champions la próxima semana, pero ni siquiera se el día. Con eso les digo todo del interés que despierta en mi este año dicho torneo. Supongo que será el martes-miércoles, y sé que cuando llegue el día, terminaré metiéndome tanto en el partido como en la eliminatoria. Y no. No voy a ser tan falaz de decir que me importa un bledo que pasen o no, porque me engañaría a mi mismo y no colaría entre todos los que me conocéis. Pero, de verdad, estoy tan centrado en lo mío, que no quiero nada que me distraiga de mi objetivo final este año, así que … “Dale alegría alegría a mi corazón, la Liga de Campeones es mi obsesión” … (no me jodas, ya empezamos) …

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