22 de septiembre de 1999

FÚTBOL. CHAMPION LEAGUE. Y PARTE II

Barcelona 4 – Fiorentina 2. El mayor espectáculo del mundo.

Eso es el Barsapasta cuando le da por jugar. ¡Y vaya que si lo hizo ayer! Meter 4 chicharros a unos italianos es tarea harto difícil. La Fiorentina, además, es un equipazo. Pero, como la máquina blaugrana (o grisgrana, con esto del merchandising, va a llegar un momento en que cualquier equipo puede vestir como cualquier otro equipo) esté engrasada, y funcione, son una auténtica delicia verlos jugar.
Ayer, además, estuvo personificado en 3 tíos:
Figo, que metió un golazo, el primero de su equipo, y se fue como y cuando quiso de todo puto italiano que se le puso en los cojones.
Luis Enrique, un jugadorazo como la copa de un pino, que ayer dio un recital de lucha, entrega, clase, habilidad, oportunismo (suyo fue el segundo gol), un jugador, sencillamente, completísimo.
Guardiola, magistral en su forma de llevar el equipo, en su forma de dirigirlo, en su forma de motivarlo. El mejor del mundo en su puesto.
Fútbol total, abierto, juegan, además, los tíos, a un-dos toques al máximo. Da la impresión, durante algunas veces, de que no están jugando al fútbol, sino de que están haciendo un rondo con sus rivales. La segunda parte del partido contra los suecos, y todo el partido de ayer contra los violas, fue una auténtica maravilla. Hasta el inútil del Bogarde estuvo algo más inspirado que en anteriores encuentros.
He de reconocer que el Van Maal, aunque no me mole mucho (más bien me cae de puta pena, pero a los entrenadores no se les paga porque caigan bien, sino por entrenar, ¿verdad, Ranieri?), ha hecho un equipo que juega de memoria, que da espectáculo, que mete goles, que le meten también, sí (Hesp no está en su mejor momento, sin duda), pero que suele meter más que sus rivales. ¿La Fiorentina? En el primer tiempo, observaba, incrédula, la forma de jugar de los blaugranas. Ocasiones a go-go (la vaselina que le mete Figo al Toldo que da en el larguero es apoteósica), y 2-0 que supo a muy poco en el descanso.
En la reanudación, apretaron un poquito, sin embargo, los spaguetti. Fruto de ello, llego el churro-gol de Batigol, tras el lanzamiento de una falta que rebotó en 253 tíos antes de perforar la meta de Hesp. Sin embargo, el árbitro, encantado también, sin duda, por el juego de este Barsa que deslumbra, decidió que era injusto que el Barsa pasara apuros, y se inventó un penalty sobre Figo, que supuso el 3-1 que sentenciaba el encuentro (por cierto, vikis, enhorabuena por haberos librado del Judas, el espectáculo que dio ayer en el Camp Nou fue, sencillamente, deplorable). Y así llegó el 4-1, una delicia de combinación Luis Enrique-Rivaldo, resuelta con maestría por el brasileño. Y ya, en las postrimerías del encuentro, Chiesa (un magnífico jugador incomprensiblemente en el banquillo de Trappatoni) puso el 4-2 definitivo.
En definitiva, que una cosa es que uno no sea del Barsa, que no lo es, y otra, que a uno no le guste el fútbol, que le gusta, y mucho, y, hoy por hoy, el fútbol tiene un nombre: F.C. Barcelona.

Un saludo.
Tomi. Frente Atlético.
NACIDOS PARA MORIR POR UNOS COLORES

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