29 de febrero de 2004

Mallorca 0 - Atleti 1. MERECIÓ LA PENA

Tragarse el bodrio infumable de partido con que, una vez más, nos deleitó nuestro equipo, incapaz de superar al equipo ensaimaderil a pesar de quedarse estos con 10 tíos tras la justa expulsión de Leo Franco. Mereció la pena aunque resulte deplorable que tu rival te supere en tiempo de posesión de balón a pesar de quedarse a los pocos minutos en dicha inferioridad. Mereció la pena aunque, tras dichos condicionantes, resulte un auténtico homenaje a la impotencia comprobar cómo los jugadores que representan tus colores apenas crearon una sola ocasión clara de go durante la primera parte, en un remate de clase de Nano que salió lamiendo el larguero. Mereció la pena sufrir el continuo bombardeo de pelotazos sin ton ni son con que nos deleita la línea de ¿construcción? de juego rojiblanco -demasiado hacen nuestros delanteros ante tal avalancha de melonazo tras melonazo que reciben-. Como nos sobra gente en dicha posición, nos da el punto de ceder a Movilla, y claro, como somos unos auténticos caballeros, les damos a los maños el mejor jugador en ese puesto que tenemos, claro está. Para que luego digan de la caballerosidad vikinga, je. Mereció la pena a pesar de ver el encuentro de ese individuo llamado De los Santos (¿Desde cuándo el Atleti se dedica a foguear jugadores por ahí, por cierto?), por ejemplo, sin lugar a dudas, el mejor ... el mejor recuperador de balones del Mallorca, obviamente. Mereció la pena aunque uno no entienda a qué se dedica cuando salta a un terreno de juego el tal Alvaro Novo (este sí que es galáctico, ¡qué carajo!, él está en su burbuja, vive en su planeta y es sorprendente su capacidad de aislarse del mundo real, ¡larga vida al extraterreste atlético!). Mereció la pena, encima, por si éramos ya pocos, ver la actuación del linier de nuestro ataque en la segunda parte. ¡Solamente nos anuló 2 tantos legales! Para ser mallorquín el colega de toda la vida, se tiró el rollo, ¿Qué no? Todo este cúmulo de sin-sentidos, este hastío de mediocridad, este empacho de maltrato al balón, este quiero y no puedo de Ibagaza (cuando da el pase bien, el resto no le entiende, cuando lo da mal, el resto le había pillado, por supuesto, el que no pilla ni una, mientras, el señor Manzano), esta falta de ambición que partido tras partido muestra nuestro equipo (y esto tiene un claro culpable, ¿Eh, Sr. Manzano? Resulta que no se va usted decididamente a por el encuentro hasta el minuto 20-25 de la segunda parte, claro que, entendiendo que juega usted contra todo un Real Mallorca, equipo que ahora mismo se encuentra en posición de descenso y que, encima, lleva jugando desde prácticamente el inicio del encuentro con un tío menos, es del todo punto comprensible, qué duda cabe), toda esta mierda, en definitiva, merece la pena si uno ve el afianzamiento de Aragoneses en la portería, la profesionalidad del Cholo cumpliendo, una vez más, a la perfección en el centro de la defensa, el buen hacer de García Calvo -por favor, no te lesiones más, tío-, el paso a paso hacia delante de Arizmendi -está verde, pero para que deje de estarlo lo mejor es darle minutos, de lo poco bueno que está haciendo el inútil supremo de nuestro mister paleteril- y, sobre todo, ver al Niño en el minuto 91 meter el antológico gol que se inventó, tanto que, seguro, será ninguneado convenientemente por los de siempre, pero que es un golazo se mire por dónde se mire, a saber:
Tener los santos cojones de intentar hacer lo que hizo en el minuto 91, en velocidad, encima tras ser previamente agarrado, a unos 25 metros y de un solo toque, en una majestuosa vaselina. Es hoy por hoy el único jugador que con su juego y ambición nos recuerda lo que ha sido y debe de ser el Atlético. El Niño, de hecho, es casi tan grande como la peña que se desplazó a animar al equipo a Son Moix. Casi tan grande como el Atleti. Que nos dure, porque, hoy por hoy, es nuestra luz al fondo del tunel, lo único que, deportivamente, me recuerda con sus acciones lo que nunca debería de haber dejado de ser este club.

-- Un saludo.
Tomi. Frente Atlético. Vieja guardia. LCJ2.

GANAMOS EN LOS BARES COMO HOMBRES
LOS QUE OTROS PIERDEN EN EL CAMPO COMO MERCENARIOS
1903-SECCION BARAMBA-2004
UNIDOS POR UNOS COLORES
HERMANADOS POR EL ALCOHOL

NIUSERO DEL AÑO 2003-2004.

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