22 de septiembre de 2021

Getafe 1 - Atleti 2. Luis Suárez, el mejor quitamanchas.

Qué partido ayer, mi madre. Qué cosa más agotadora de ver, más martirizante, más insufrible y, por momentos, desquiciante. Como papearte un bocata de chinchetas afiladas. El primer periodo, especialmente, no entiendo cómo puede haber tanto descontrol, tanta pasividad, tanto desorden y tan pocas ideas frente a un Getafe que asumió a la perfección el único papel que podía acometer para vencernos, máxime siendo el colista de la categoría: orden defensivo, lucha hasta la última gota de su sangre, cuchillo entre los dientes, y a esperar su ocasión (que la tuvo, claro, en una jugada de birbibiloque demencial por parte nuestra). Tenemos mucho en qué pensar.

 

Por parte del Atleti en este primer tiempo, nada de nada. Pero nada de nada, con un Lodi en plan “estelar” llevando la batuta ofensiva del Getafe. Resbalones, entregas al contrario, ganadas de espalda … Hubo momentos en que Savic tuvo que andar más tiempo pendiente de las andanzas del brasileño que de sus propias andanzas, porque ayer la defensa, en general, del Atleti, fue lenta, imprecisa, espesa y yo diría que hasta aborregada a la par que torpe.

 

Mata ya avisó a los 30 minutos con un remate cruzado que sacó con una buena mano Oblak. Después, de la nada, el pistolero tuvo una a  bocajarro delante de Soria, pero el guardameta azulón despejó el balón con el pie al más puro estilo Lorenzo Rico, y su rechace Angelito Correa lo remató por encima del larguero tras rechace de un defensa local. Miren por donde, algo hubo, ciertamente.

 

Al borde del descanso, el bueno de Jan se ve que se contagió del naufragio universal, decidió intentar atajar un balón haciendo malabarismos con él fuera de su zona de seguridad, el esférico, obviamente, acabó perdido por nuestra parte, el cual acaba en un centro local hacía nuestra área y Mitrovic cabecea sin piedad, dando el balón en el palo primero, y en el muñón del bueno de Jan que terminó ayudando a que el balón entrase cuando lo intentó sacar. A toda esta colección de despropósitos, le ponemos la cámara rápida y la musiquilla de Benny Hill, y nos queda un sketch de lo más divertido para el espectador. La madre que …

 

En la segunda parte la cosa mejoró, claro está. No es que fuésemos unos virtuosos en nuestro fútbol, pero al menos le echamos el coraje, el empeño, la decisión y la personalidad en el terreno de juego que no tuvimos en el primer periodo. A los diez minutos de este segundo periodo, el dorsal número ocho hizo lo primero medio decente desde su retorno al Atleti, en un gran remate desde fuera del área que se fue lamiendo la escuadra. Este individuo tiene un problema principal: cuando era Don Antoine Griezmann en el Atleti en su triunfal y primera etapa, todo el equipo curraba para él, la francesita se sentía importante y asumía (o solía asumir) su papel como tal. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado, querido. Llegas a un equipo Campeón, que ya ha demostrado todo el mundo su auténtica valía, y en estos momentos eres simplemente eso, muchacho. Un muchachejo imberbe y atolondrado más. El dorsal número ocho. Así que, a trabajar tocan, Campeón. Que ganas mucha pasta.

 

Y el Cholo empezó con los cambios: quitó a los laterales (pésimo Trippier, para cortarse las venas lo de Lodi), y entró Hermoso (imperial, a la par que decisivo) y De Paul, que aportó cordura, algo de sentido común y personalidad al equipo.

 

A los 67, pudo empatar Suárez en un remate de cabeza bombeado que repelió el larguero. La verdad es que el empate se empezaba a mascar por instantes. Para colmo local, Aleñá fue justamente expulsado tras un plantillazo por detrás criminal sobre Cunha (¿han probado a darle un mini de tilas al brasileño antes de que salga al terreno de juego, por cierto? Una cosa es que tenga ganas de comerse el mundo, que está fenomenal, otra bien diferente es que parezca un perrete cachorrín alocado cuando lo sueltas por primera vez en un parque, todo atolondrado y chocándose y quejándose contra todo y por todo, un poquito de tranquilidad, carallo).

 

A los 76, ví chungo cubata el tema, porque si no entró un balón que remató dos veces consecutivas Angelito y otra Luis Suárez, desde el área pequeña, ya me dirán cuando cojones va a entrar un gol en esa portería de una santa y bendita vez.

 

Dos minutos más tarde, al fin respiramos tranquilos, en una antológica asistencia de Hermoso sobre el desmarque del Criminal, control orientado y disparo sobre la portería de Cristóbal Soria (ah, no, que este es el bufón de Nervión, ustedes perdonen, David Soria), dos toques, tac-tac. Golazo de impresión, todo hay que decirlo.

 

La cosa parecía que terminaríamos sentenciándola, pero, hete aquí que como la noche andaba tan divertida a la par que cachonda, con diez y todo, el Getafe reaccionó de puta madre a nuestro tanto, y pudo volver a adelantarse en el marcador por medio de un tal Unal, que despejó a córner Oblak. Minuto 84. Me quiero morir.

 

Hasta que, en el 89, un balón-playa colgado por Sime, Soria duda en la salida, el central tampoco sabe muy bien cómo defender el balón, y Suárez, en el segundo palo, remata de cabeza de forma inapelable poniendo el 1-2 en el marcador de forma definitiva. Y es que, señores, Vrsaljko, o como pollas se escriba, es un jugador tan sumamente desconcertante también que, dentro del caos en el que fue prácticamente todo este partidito, terminó siendo decisiva su entrada por Herrera. Y, ¿Saben lo que les digo? Yo me alegro mucho por él. Pero mucho.

 

Igual que me alegro de la victoria, ojo. El bufanderismo descerebrado tiene siempre que imperar por encima de todo y de todos. Supongo que los del Getafe pensarán que fue una puñetera injusticia (y pueden que lleven razón) pero no voy a pedir perdón por tener a un quitamanchas como Luis Suárez, que, por eliminar, hasta consiguió que nos olvidásemos también de su lamentable partido y acabásemos adorándole como si del mismísimo Don Luis Aragonés se tratase. Tenemos el mejor quitamanchas, desde luego.

 

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues el Criminal al final cumplió y con creces, muy bien Hermoso, bien también de Paul, pero el único que estuvo dando el cayo malayo de verdad durante los 90 minutos, fue nuestro Angelito Correa, jugador que, hoy por hoy, está en la pole-position en nuestra delantera.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El equipo en sí. O, mejor dicho, esa manera pandillera y suburbial de comportarse en el campo. ¡Virgen del amor hermoso, parecemos una manada de la cárcel de Guantánamo más que otra cosa! Una cosa es que no nos dejemos pisar en el campo, y otra es que lo protestemos todo … Absolutamente todo. Gestos por aquí, brazos levantados por allá, miradas asesinas a la par que perdonavidas … ¿Pero esto qué es? Oigan, como sigan con esta grotesca actitud, más vale que se me cambien todos de acera, que ahí encajan mucho mejor … Vamos a jugar un poquito al fútbol, señores, y dejarnos ya de tanto lloriqueo y protesta absurda, especialmente personalizado en Giménez. Por favor, en la jugada del choque de Mata con Oblak, el getafense logró su propósito, y tu picaste (tu, y unos cuantos más, cierto es) como un puto pardillo. De primeras, a un árbitro no le puedes estar hablando comiéndole la oreja durante 4 minutos de la forma en que lo hiciste. De segundas, no eres el puto capitán del equipo. De terceras, no te expulsó porque el árbitro fue un trocico de pan, vamos, porque te la ganaste a pulso. Y, la más grave de todas …¡VAMOS PALMANDO, RELECHE! ¡Y EL TIEMPO CORRE EN NUESTRA CONTRA! Reitero: más jugar al fútbol, y menos actitudes vikingoidales. Por favor …

 

ÁRBITRO: De la Cuadra Fernández.

No tuvo su mejor noche (tampoco le ayudó ni el tato a ello, claro está), pero en lo gordo, acertó. Este hombre puede estar peor o fatal, pero, al menos, yo no le veo mala intención, ni mucho menos. Debió de expulsar a Mata, eso sí, por sinvergüenza (una cosa es hacer tu partido, otra caerte fuera del campo tras un choque con Hermoso, ponerte de pie, entrar en el mismo y tirarte al suelo, eso delante de tus putas narices ni por asomo, hombre) y también debió echar a Giménez (lo siento, es lo que hay).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 2 GRADOS).

 

No pienso subir ni un puñetero grado por lo de ayer, vamos. Por mucha remontadita, mucha victoria en el último minuto y muchas pollas en vinagre que se les escurran. El Termómetro se niega a permitir determinadas actitudes de nuestra muchachada sobre el terreno de juego… ¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué me quieren decir? A que lo bajo y todo …

 

Una última reflexión. ¿Se van dando cuenta de qué dura es la vida sin Koke? Ahí lo dejo …Y el sábado, a Vitoria (otro partidito que tal baila, ya verán). Ayyy, señor, señor … “Viva Viva la Revolución, Viva Viva el Atleti Campeón” …

3 comentarios:

dami fernández dijo...

Buena crónica, Tomi. Se agradece el hecho de que superpongas con mayúsculas el mal juego sobre la labor arbitral. Ya me parecía exagerado el foco en ella de la comunidad atlética contra el Athletic, pero hay gente que también le ha dado cera al árbitro en ésta, cuando la solución está en no protestar o al menos hacerlo de otra forma, que parecen tontos los jugadores en esas lides. Un saludo, referente!

Vicente dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Vicente dijo...

No paras de sorprender. Ayer estaba indignado, habría pateado a De la Cuadra y a Rubiales de tener oportunidad. Pero hoy tu crónica marca el camino. Hay que bajar la ansiedad, no la intensidad. Los árbitros no nos van a dar nada pero si no mejoramos el “comportamiento” irá a peor. Por cierto yo tampoco vi nada de HH reseñable en el partido…

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