Horroroso encuentro el disputado ayer por la muchachada en el nuevo Anoeta, campo que les ha quedado cantidad de bonito, muy al estilo inglés, todo cerradito y con el público echándote el aliento en el cogote, tal y como ocurría en el antiguo Atocha (campo que me flipaba cantidad, esos barros, esas porterías arqueadas en los palos, esos córners imposibles de sacar, esa presión ambiental, Satrus, López Ufarte, Periko Alonso Cortabarría, Arconada… gente mítica, coño), en medio de un estupendo ambiente para jugar un partido de fútbol, tanto para el local como para el visitante. A pesar de mis añoranzas donotiarra, conste también que no es un equipo que tenga ni pizca de simpatía para el que esto os escribe, pero bueno, me apetecía hacer la reseña, y eso. Escrito ha quedado.
Y el caso es que no empezamos del todo mal, más o menos decididos a tener el control del partido y a dar el primer golpe lo antes posible. Pero la Real poco a poco se fueron adueñando del cotarro, y nosotros empezamos a desarrollar esa irritante forma de dejarnos llevar sin rumbo ni concierto, y que sí, que nos ha dado un buen puñados de “unocerismos” de esos que tanto os chiflan, pero esta vez no sonó la flauta. Ya perdonarán, pero a mi el rollo este del un tanto cansino “unocerismo” como dogma de fe no me gusta nada, precisamente por esto: se corren demasiados riesgos, y en cuanto pilles un equipo medio decente enfrente, tengo claro que lo vamos a pasar mal, francamente mal.
Avisó Oyarzabal a los 24 minutos, en el que Oblak se disfrazó de Lorenzo Rico y, en su más puro estilo, logró sacar con un pie un mano a mano cantado. Algo debió de ver el Cholo que no le olía bien, porque bien pronto empezó sacó a calentar a coche de choque Correa, probablemente, por un balón perdido por Vitolo en nuestro campo por ponerse a regatear en exceso. Hay cosas que están prohibidas con Don Diego Pablo. Y los jugadores lo deberían de saber. De todas formas, bien es cierto que el canario se intentó echar el equipo encima, mientras que el resto de sus compañeros eran una colección de despropósito va, despropósito viene.
Y a todo esto la Real, claro, que fue claramente de menos a más, y que terminó siendo un más que digno y justo vencedor del partido. Y es que tampoco solemos contar con esto: los rivales también juegan, señores. Y estos, además, nos suelen tener ganar, máxime jugando en su casa.
Pudimos adelantarnos al comienzo de la segunda parte, en una de las escasas buenas combinaciones que tuvo el Atleti, pero la asistencia de Trippier no la pudo rematar a la portería Joao Félix, que, a diferencia del día del Eibar, yo ayer sí que no le hubiese sacado del campo, porque, cuando todo es un puto desastre, pues déjale al chaval, que es de lo poco desequilibrante que tienes, hombre. Pero aquí manda quien manda, y para casi siempre bien, añado. Aunque ayer tampoco le saliese nada.
Y no salió nada porque, entre otras cosas, nuestros laterales tienen grandísimas virtudes de centro del campo para adelante, pero bastantes carencias en nuestro propio campo, de ahí que, si el Atleti no sale en plan mandón y decidido, vamos a sufrir, y bastante, por ambos lados. Es importante que el balón esté más en campo contrario que en el nuestro. Al menos, hasta que nuestro engranaje defensivo funcione a la perfección.
Y en par de minutos llegaron los tantos locale, el primero en un churrigol muy del equipo al que realmente pertenece el tal Oldelgaard ese (con rebote incluido en pichichi Savic, primero de la temporada) y poco después en otro de Monreal tras fallo de Oblak (si, he escrito bien, fallo de Oblak, especie rara en extinción donde las haya, lo saben). Con 2-0, y con Anoeta patas arriba, tocaba remontada. Pero ayer no estaba el horno para bollos.
El bueno de “Muy Bien Moyá” (excelente tipo y mejor profesional, de lo poquito que hay en este mundo con más de una neurona en el cerebro, me alegro un montón de que le vaya bien en su aventura donostiarra) creo que recordó sus tiempos de guardameta colchonero, porque el partido fue plácido donde los haya para él. Hasta el minuto 75 no tuvo que parar prácticamente ni un solo balón, y lo hizo despejando uno a bocajarro de Vitolo, en una acción llena de reflejos y saber estar. En el posterior córner, remató Giménez (que sigue sin cortarse el pelo como Dios manda) y volvió Moyá de nuevo a lucirse. En ese extraño mundo putrefacto y mezquino que es cuando a nuestro equipo le van mal las cosas denominado tuiter, o meméz análoga, las críticas y los insultos le llovieron al guardameta donostiarra. Se ve que se las tenía que dejar meter o algo, oigan, para demostrar lo buen Atlético que sigue siendo. Qué cantidad de estúpidos que hay en todos lados, virgen del amor Hermoso (con perdón).
Poco más que contar, salvo sorprenderme por el gusto taurino de la afición donostiarra al final del encuentro, y, por destacar algo, pues mira, me dio gusto también ver, al fin, un encuentro de fútbol con los 2 equipos que visten como deben (otra situación en más que probable especie de extinción). Dicho lo cual, considero que no es un partido como para hacerse el hara-kiri de momento, vamos, aunque los de la guadaña de 24x7 ya saben, andan disfrutando cuan gorrinos rebozándose en el lodazal. Allá cada cual. Así que, como a jugar al fútbol no fuimos, pues espero que, al menos, el Atleti disfrutara de la tamborrada. Porque otra cosa ...
EL CRACK DEL PARTIDO:
Vitolo, por poner a alguien. El resto fue un naufragio total. Y Oyarzabal por parte local. Creo que su cláusula era de 30 kilos (asequible, para los tiempos que hoy corren). Me parece un pelotero mucho más que interesante.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Ya he dicho que el resto del equipo fue un naufragio total. Que no les tenga que repetir tanto las cosas, caramba. Que es duro tener que hacer una puta crónica cuando nuestro Atleti palma.
ÁRBITRO: Mateu Lahoz. Impecable marcaje el suyo sobre Joao Félix. Igual hasta por eso le quitó el Cholo y tal. Por lo demás, como siempre. En el minuto 54 tiene un reglamento, en el 55 otro, en el 56 quién sabe, en el 57 vuelve a tener validez el del 55, y en el 58, Dios dirá …
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 10 GRADOS).
Bajada más que justificada de 3 grados. Ya les dije que las fiestas del pueblo se acabaron, y que se volvía a la dura, triste, a la par que noble y justa realidad. Se puede perder en Anoeta, de eso no hay reproche. De recordar apenas un par de disparos a puerta sí que lo hay. Ya os lo dije en pretemporada: este equipo es totalmente nuevo y queda mucho currele por realizar. Y den gracias a que Don Diego Pablo Simeone es el que anda al Frente (Forever) de todo este fregado. Con otro no quiero ni pensar el cómo sería nuestra situación.
Me gustaría también mandar un fuerte abrazo a los dos chavales apaleados cobardemente por la escoria batasuna o jarraitxu. De esto, por supuesto, nadie les va a contar nada en ningún lado. Su delito no fue ni ser Ultras, ni del Frente, ni nada que se le parezca. Simplemente portaban la camiseta del Atleti, sin más. Si hubiese sido al revés, esta semana hubiese sido gozosa para las Grissos, Anas Rosas and Company. Desgraciadamente, andarán entretenidas regodeándose también sobre el barro de la Dana que ha provocado en el Levante Español. Total, ¿Qué más les da?
Y el miércoles, partidazo. De verdad que no hay tiempo de guadañas, sino de pensar que esto sigue, y que tenemos que disfrutarlo a tope. Ya tendrán tiempo, hombre, no desesperen. Sigan afilando, mientras … “Enamorado del Atleti, no lo pueden entender” …

