17 de marzo de 2022

Manchester 0 - Atleti 1. MADCHESTER (por Don @Paulmarble).

Lo siento por ustedes, pero el miércoles me vine arriba tras el partido y me comprometí a juntar unas líneas con don Dueño. Así que las broncas a él.

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La Champions es una competición que me da infinita pereza, ya lo saben ustedes. Básicamente, sabedor que no la vamos a ganar nunca, lo único que me interesa es intentar robar a los organizadores lo máximo posible y pasar un par de noches grandes por temporada. Quizá por eso me tomo con algo más de calma los partidos. Eso sí, cuando la cosa va igualada me pongo a sufrir como siempre. Y lo sé por el número de pitillos. En un partido normal me fumo cinco: uno cinco minutos antes del encuentro, otro en el 22’30’’, uno más en el descanso, el penúltimo en el 67’30’’ y el último al finalizar. En un partido tenso llego a ocho: el anterior, el del 22’30’’, dos en el descanso, el del 67’30’’, dos en los últimos diez minutos y el del final. Reconozco que soy un puto coñazo para el que me tiene que sufrir al lado. Pero así somos. Y el miércoles tocó sufrir (viendo el partido repetido, no tanto como pareció). Obviamente, no fue como aquella noche en el Allianz Arena, pero hubo algún momento apurado.

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Manchester es una ciudad horrorosa, como casi todas las de la zona. Poco ayuda ese clima hereje, donde el sol, cuando sale, no calienta y la lluvia es casi perenne. Pero hay que reconocer que es una ciudad muy futbolera (dividida en azul cielo y rojo infierno) y musiquera. Madchester ¿Quién no ha soñado con La Haçienda? ¿Quién no tiene a Joy Division, Stone Roses u Oasis como grupos de cabecera? ¿Quién? Pero poco más tienen los pobrecillos míos.

Los hijos de mil Drakes habían sacado un empate injusto en la ida y se les notaba como muy creciditos. No sé por qué, la verdad; porque están haciendo una campaña horrible (como casi siempre últimamente). ¡Ojo!, tampoco es que nosotros lo estemos haciendo demasiado bien; pero estamos en ascenso, especialmente en resultados. Habría que hacer pagar esa soberbia innata a los piratas de la isla. Y a eso su puso el Atlético.

Old Trafford se vistió de gala con la FAncarta del Grupo y 3.000 soldados rojiblancos. En Madrid, Old Clandestinord también presentó su mejor aspecto. Nervios. Dudas. Tensión. Comienza el partido.

No apretaron los herejes de inicio (con el cambio del valor de los goles, parece que la cosa es menos dramática), pero nosotros estuvimos muy espesos en la salida de balón (muy mal Koke y Herrera en el principio). Un balón salvado con la cara, por la cara, por Oblak pareció despertar al Equipo. Tanto el Capitán como el mejicano, bien ayudados por De Paul, comenzaron a tranquilizar el partido y, con ello, llegaron las primeras ocasiones. Un jugadón rematado por João terminó en gol, pero fue anulado por fuera de juego de Ojos Bonitos. Poco después, el argentino se encontró con el portero robadonuts en un disparo a la escuadra. En el 40, por fin, llegó el premio a estos buenos minutos. Una muy buena jugada entre De Paul, João y el Marido de Erika (partidazo el suyo) terminó en un cabezazo a las mallas de Lodi.

Tampoco salió excesivamente volcado el club de fútbol más rico del planeta. Me cuentan que hubo una ocasión nada más empezar (estaba fumando todavía), pero poco peligro sufrimos. Nuestros centrales, ¡por fin!, estuvieron imperiales, ayudados por el Oblak de siempre. Bravos Lodi y Ojos Bonitos en banda. Junto y firme nuestro centro del campo. Peleones y solidarios los de arriba. Un cabezazo con paradón de Oblak y un remate cruzado fueron las dos más claras del rival. Tras sus cambios, que fueron de risa (la entrada de un tal Pogba, que hace anuncios y todo, supone un insulto al césped), ya sólo quedó aguantar, casi con placidez, hasta el final. Con éste llegó el momento de celebrar. Cuando no puedes viajar, te alegras mucho más por los que han viajado, coraje y corazón. HONOR A LOS 3.000.

Mientas, veíamos aquí la deportiva despedida que brindaba el entendido público local a nuestro Entrenador. Y luego se permiten, los hijos de la gran Maggie, de criticar que no nos guste el buenismo ese, tan practicado allí, de, por ejemplo, hacer el idiota arrodillándose antes del partido. Ellos son los buenos; es lo que ha vendido siempre el establishment británico y, lo que es peor, se lo hemos comprado.

 

Como siempre, parece que no le gustó mucho el juego del Atlético al rival eliminado (rival que fue superado con bastante claridad en la eliminatoria, por cierto). Mejor. El partido nos hizo recordar al Equipo sólido de tiempo atrás. ¡Ojalá sigamos el Camino!

No sé qué nos deparará el futuro. Lo único que tengo claro es que si recuperamos el rigor atrás, plantaremos cara a quién sea. Y eso me vale.

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Decía la sin par Almudena que su Abuelo (Atlético fetén por lo que comentó) le había enseñado a diferenciar triunfalistas y triunfadores. Los primeros sólo se reafirman con la victoria. El triunfador es el que afronta cada mañana, cada día, cada proyecto, cada partido, como un triunfo. Luego, quizá, salga mal; pero en ello ponemos nuestro empeño, nuestra vida. Dios nos hizo triunfadores de la Vida, Dios nos hizo del Atlético. Gracias, Dios mío.

 

FORZA ATLETI SIEMPRE.

 

14 de marzo de 2022

Atleti 2 - Cádiz 1. Vuelta a las andadas.

Otra vez que nos adelantamos en el marcador sin apenas aposentar nuestras posaderas, gracias a un generoso regalo de Ledesma sobre Joao Félix, que el chaval no desaprovechó y puso el 1-0 en el marcador. Un par de minutos de juego, a lo sumo. Lo que indica la lógica es que, un equipo tan necesitado como el gaditano de puntos, se ponga nervioso y se pueda llevar otros cuántos más tras un gol tan tempranero. Lo que dice la práctica, es que el Atleti es incapaz de aprovechar dicha circunstancia para, digamos, darnos una alegría en forma de goles y de buen fútbol a los sufridos seguidores colchoneros. Y nos obsequió con otra puta mierda de partido integral. Esto nos está generando un problema principal: la peña se aburre. Y cuando pasa esto, uno acaba bastante enfadado, la verdad. La lógica de la sinrazón.

 

Partido en viernes. Ideal para los juerguistas empedernidos. Así acabaron muchos de ellos: apenas se enteraron ni del resultado. Pero en el fondo les envidio. Porque si se ponen a ver, en plan serio, el partidito que yo me tragué, tela, telita, tela. Porque en la primera parte sólo hubo un equipo: el Cádiz. Y en la segunda, tres cuartas, no se me vayan a pensar. Le bastó entusiasmo, estar bien plantado en el campo y ser valientes y decididos, para dominarnos de cabo a rabo especialmente este primer periodo. Sí. En nuestra casa. Si. Con un ambiente fabuloso. Sí. A pesar de ponérsenos todo de cara. Sí. Da igual. Cuando este equipo decide estar en plan indolente y perezoso, es único. Lo malo es que esto llega a exasperar. Y esto último me pone de muy mala milk, no lo puedo evitar.

 

Y pudo ser peor la cosa, si el árbitro no se echa atrás en la expulsión de Reinildo, la cual me pareció rigurosa, pero, como cuando uno anda tan enfadado y mosqueado con lo que está viendo de su equipo, al final le afectan menos estas historias arbitrales. Si le expulsan, que se joda. Yo lo hubiese hecho con muchos más, de hecho. Hasta que, en el minuto 44, llegó lo que tenía que llegar, lo que era más que justo, y lo que realmente merecieron los chirigoteros.  Centro lateral de un tal Espino y remate a placer del levantador  de pesas de Negredo. La jugada de siempre. El vicio de toda la puta temporada. No se defiende un centro lateral porque no mola, porque no tenemos ganas y porque ya. Y porque sí.  Y porque te. ¿Quién marcaba al delantero vallecano? El enésimo misterio sin resolver por parte de la broma pesada que es nuestra defensa este añito. Lo que ha sido uno, y en lo que se anda convirtiendo.

 

La cosa empezó diferente en la segunda parte, pero vamos, que tampoco para tirar cohetes, no se me vayan a emocionar. Una buena ocasión del dorsal número 8, que fue un mar de dudas entre controlar un balón en el área, o disparar directamente, con lo que al final, lógicamente, la misma se perdió en Guantánamo. El Cádiz, por su parte, no se crean que se amilanó ni se echó para atrás en ningún momento, más bien al contrario, siguió al pie de letra la estrategia dictada por Sergio Rodríguez y continuó dando buenos sustos con la movilidad del Choco Lozano, entre otros.

 

Seguía yo, mientras, con mi cara de vinagre caducado, contemplando el brillante “espectáculo” hasta que, en el 70, un disparo del imprescindible Correa lo despejó Ledesma hacia el centro de la portería, cayéndole el balón a placer a De Paul para anotar el 2-1 que terminó definitivo. Hala, ya tiene Míster Postureo para hacerse nuevas fotitos, nuevos tatuajes, nuevas fotos de perfil en Instagram y nuevos reportajes en el GQ ese. De lo de jugar al fútbol, ya hablaremos otro día.

 

El final del partido fue exactamente igual que todo lo que os he contado anteriormente: el Cádiz rematándolo  todo dentro del área, cabezazo va, testarazo viene, faltando un cuarto de hora otro enésimo centro lateral que Oblak no terminó de atajar en condiciones, el balón le quedó muerto a Luis Hernández y Giménez salva prodigiosamente desde la línea de la portería su remate. ¿Conclusión? Enésima nueva lesión del Comandante Giménez en su haber. Me quiero morir.

 

Para colmo de desaguisados, y cuando por fin consigo ver algunos minutos a mi ansiado Javi Serrano, el chaval hace una falta dura pero de fútbol, y el puñetero Mister Proper ese de arbitrucho, como la tenía clavada desde la no expulsión del Reinildo en la primera parte, decide sacarle la roja directa. Con un par. Todo un sufrimiento, todo descorazonador, todo dominio y todo pundonor del Cádiz, que mereció la victoria, pero que se encontró con la derrota. Y es que los goles hay que meterlos, amigos, por mucho que uno genere.

 

Si el objetivo de este partido por parte de los del Cholo fue reservarse para lo del martes, lo consiguieron fehacientemente. Un trabajo más que brillante. Sacaron el partido prácticamente sin dar ni golpe, como buenos Funcionarios ATM Firm. Qué desesperación de equipo. Vuelta a las andadas, lo sé. Si se creen que jugando así vamos a eliminar al Manchester, ja. “Me río yo de verme tan bella en el Espejoo”, como cantaba mi admirada Bianca Castafiore. Yo, sin embargo, acabé como el pobre capitán Haddock. Vean si no me creen, vean …

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues se lo doy al Cádiz, por su persistencia, honradez, valentía y personalidad mostrada en el Metropolitano. Si siguen jugando en esa línea, convencido estoy de que se salvarán.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El Reinildo ese cada día me parece peor. De la enésima lesión de Giménez ni hablo, he adoptado la sabia postura de la vaca que pasta tranquilamente viendo el tren pasar (señor Patriota dedicated). Y del partido que hizo Koke, prefiero no deciros lo que pensé de él, porque le quiero demasiado y me niego en rotundo a faltarle al respeto a mi Capitán.

 

ÁRBITRO: González Fuertes.

Fuertes hostias había que darle al individuo este. Desquiciante a más no poder. Hizo el ridículo con lo de Reinildo, y lo pagó con el pobre Javi Serrano. Hay que ser miserable y ruin. Una basura con patas.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

 

Estamos de coña, ¿no? Partido de obligado cumplimiento … y gracias, que si el extraordinario Termómetro se basase en las impresiones del partidito de marras en cuestión... Lo dicho. Denle las gracias. Pero que muchas muchas muchas gracias.

 

Y mañana, el no va más. Como jueguen como el viernes, Muerte. No hay opción posible a nada. Como lo hagan como el Atleti, pasaremos fijo. Morir o vencer. “Como siempre, cada domingo, hoy volvemos a estar contigo”.

 

7 de marzo de 2022

Betis 1 - Atleti 3. Muscho Atleti.

Este Atleti que volvió a ser y a recordarme, un poco, el que viene siendo durante toda la puñetera temporada. Este Atleti que se adelantó en la primera acción de peligro que tuvo, en una buena internada de Correa, que cedió el pase a la perfección tras la ya de por sí inteligente maniobra de Joao Félix, retrocediendo a su vez un poco su posición para facilitarle la asistencia al argentino. Este Atleti que tanto me acojona cuando se adelanta tan prontito en el marcador. Cuidado Atleti.

 

Este Atleti condenado que se le ha olvidado por completo cerrar un puñetero partido como Dios manda. Este Atleti que recula hasta límites insospechados. Este Atleti que cada saque de esquina en contra es una taquicardia total, cada centro lateral un sinvivir, cada saque en largo de Oblak, o despeje de Giménez o de Felipe, es un volver a empezar para nuestro equipo rival. Me aburres, Atleti.

 

Este Atleti que divierte, y de lo lindo, al espectador neutral, eso sí, convirtiendo cada encuentro suyo en un homenaje a cualquier buena tragicomedia que se precie. Este Atleti que, si si tuviese ya pocas lesiones de por sí, apenas cumplida media hora se le lesionan dos nuevos elementos, Sime y Correa. Este Atleti que, debido a tal circunstancia, me sacó una pequeña sonrisa, al imaginarme al Señor Patriota completamente exasperado en su casa ante tal circunstancia. Hospital de campaña Atleti.

 

Este Atleti, que es capaz de desaprovechar una contra a nuestro favor de tres delanteros para un defensa, demostrando Carrasco, una vez más, mi teoría inefable de que cuando un delantero tiene más tiempo que pensar del que debiese delante del portero, termina haciendo el gañán (porque es complicadito teniendo a Joao Félix solo, a Lodi más al fondo solo también, se la termines echando al defensa que viene como un poseído remando desde atrás, por no hablar, claro, de que también podía haber chutado el propio Carrasquito de mis entretelas). Qué se había fumado Carrasco antes de salir al Villamarín, todo un misterio para mí, pero que empanadilla total que llevó todo el encuentro, sus muertos. Ayy, qué Atleti.

 

Este Atleti al que siempre convierte a Tello en internacional (es muy bueno, extremito de los de antes, especie a extinguir, desgraciadamente, añado). Cómo se salvó del gol tras centro del dichoso Tello, corte inverosímil de Giménez, y rechace posterior en Paul (el de ellos, del nuestro es que no quiero ni hablar, al menos, de momento), desde el área pequeña, que sale por encima del larguero. Este Atleti cuando uno va viendo que, poco a poco, se masca la tragedia. Nos van a empatar, Atleti. Mira que te lo estoy diciendo. Espabila, Atleti.

 

Este Atleti que se vuelve a salvar tras un remate a bocajarro, más solo de la una, de Bartra tras un saque de esquina, mientras nuestro incalificable De Paul andaba retocándose su enésimo tatuaje. Este Atleti vulgar, vulnerable, soez y, por momentos, patético. Te mato, Atleti.

 

Este maldito club que pasa de todo, que permite que uno de sus jugadores, en estos momentos decisivos del discurrir de la temporada, se permita el lujo de sacar hasta vídeos porno y todo anunciando a bombo y platillo su fichaje por su nuevo Club, cuando tenemos todo aún por disputar. Claro, luego nos extrañamos de que, por ejemplo, mi hermano Manolo, que andaba viendo el partido conmigo en casa, lance un improperio diciéndole que se vaya ya a tomar por culo cuando el Señor Herrera, en el minuto 50 y en pleno asedio local, al borde del descanso, se ponga a sacar el balón jugadito, controladito y rodeado de rivales presionándole, en vez de mandarlo al santo guano, carallo. Lógicamente, le terminan robando el balón y, cómo no, le cae al citado Tello, que se saca un precioso disparo ajustado al palo batiendo de forma inapelable al bueno de Jan. Y, mientras tanto, Oblak desesperado, indicándole al citado chamaco que la cabeza le tiene que servir para algo. Yo te doy una idea, Jan. Para cortársela, por ejemplo. De aquellos polvos vienen estos lodos. Estos delincuentes de dirigentes de nuestro Atleti. Maldito Atleti.

 

Este Atleti que comienza de nuevo la segunda parte con susto tras saque de esquina (mira qué es raro, oigan) del Presidente del Club de la Comedia, el farfán  de Joaquinito, o graciosete estúpido análogo, en un saque de esquina directo, en el que Joao decide realizar su primera clase de capote en el arte del toreo, apartándose del balón cuando está, supuestamente, cubriendo el primer palo, obligando de nuevo a Oblak a realizar una parada inverosímil. Joao, mal. El que le pone a defender eso, peor.  Dichoso Atleti, malditos córners.

 

Este Atleti que tampoco aprovecha los saques de esquina que tiene a favor, rematando bien Felipe al palo, remachando fatal Giménez cuando tenía todo para batir plácidamente a Bravo. Este Atleti, otrora inigualable en el balón parado, y que ahora es capaz de sacar una falta lateral en ataque a nuestro favor, ir retrocediendo el balón para acabar en los pies de Oblak, tal y como nos demostró perplejos que fue capaz de hacer durante el primer periodo. Este Atleti es tan “simpático” que a veces parece un invitado del Club de la Comedia en cuestión. Y este Atleti, bromas, las justas, oigan.

 

Este Atleti que, en el minuto 61, sin embargo, Dios, o el Espíritu Santo, o una mezcla de ambos alineados con todas las constelaciones de estrellas y galaxias habidas y por haber en el mundo, consiguen que De Paul de un pase … ¡Uno solo! En condiciones sobre la internada de Llorente, este recuerde aquél que fue hace tan solo un año, se marche como una exhalación por su banda derecha, y meta un preciso pase, en el momento justo (ni un segundo más, ni una milésima menos) para que, de nuevo, Joao Félix, logre adelantarnos en el marcador. Contragolpe puro y duro, nuestras auténticas señas de identidad. El Atleti.

 

Este Atleti al que al pobre Joao, entre un mano a mano sacado por Bravo, y otro maravilloso gol desde el centro del campo del portugués, anulado salvajemente por ese homenaje a la mediocridad más absoluta que fue Cuadra Fernández, “árbitro” del partido de ayer, le privaron al chaval de su más que merecido hat-trick. Genuino y clásico a más no poder Atleti.

 

Este Atleti en el que, por fin, en el 81 de juego, le dio por empezar a aparecer a su dorsal número ocho, y en una prodigiosa arrancada desde su campo, ridiculiza hasta decir basta a Victor Ruiz, y cede el pase de la muerte hacia Lemar, para poner la sentencia definitiva (con todo el riesgo que suele ser realizar tal afirmación tratándose de “este Atleti”) en el marcador. Otra contra de enciclopedia. Mi Atleti, nuestro Atleti.

 

 

Y fin de la nochecita. Victoria al canto, frente al finalista de Copa, en un partido vibrante, con muchas alternativas para ambos equipos, pero que terminó llevándose el que mejor supo interpretar su papel de loco imprevisible, frente al Curro Romero del fútbol Español. Este Atleti, “Musho Atleti”.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Oblak recupera sensaciones, Llorente también. Bastante bien Lemar, conduciendo a la par que distribuyendo el balón con jerarquía y autoridad, pero Don Joao Félix sigue de dulce, brillante, participativo, fresco, ágil y con gol. Decisivo, vamos. Que es el auténtico rol para el que se le fichó. Y es que, mis protegidos jamás me fallan.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El partidito otro de mis protegidos, Carrasquito, es para hacérselo ver, ¿Eh? Reitero: salió drogado y fumado perdido. Ojito al control antidoping del belga. Claro que, nada comparado con esa máquina de perder balón sí, balón también, que fue De Paul. Qué manía de ralentizar el juego, dándose la vuelta, intentando aguantar el balón para terminar finalmente perdiéndola. Y una. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra vez. Hacía tiempo que no me sacaba de mis casillas nadie, y eso que estaba en el sofá prácticamente tirado debido al maldito enfriamiento que debí de pillar el jueves, y que me ha tenido todo el maldito finde para el arrastre. Y dejo ya de escribir sobre De Paul, que veo que me vuelve a subir de nuevo la puta fiebre.

 

ÁRBITRO:

Cuadra Fernández. El que me faltaba para mi fiebre. Qué auténtica colección de despropósitos pitó este señor. ¡Qué tarjetas, qué faltas, qué manera de interpretar el reglamento! Eso, por no hablar del gemelo del Señor Mármol, el ínclito Iglesias Villanueva, que andaba jugueteando con el VAR. La mano del defensor bético, mandando el balón a córner, ¿Cómo no se puede pitar hoy en día, con lo que está cayendo por ahí, Señor mío? O ese robo de balón casto, puro y limpio hasta decir basta del dorsal número ocho para que Joao metiese uno de los goles de la Liga, sin lugar a dudas, y que, vista la inutilidad suprema del señor de la puta Cuadra, no entiendo como el VAR tampoco entra en escena. Los arbitrajes del Atleti. La historia de nuestra puta vida. Pobre Atleti.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

 

Rival directo, jugándonos los cuartos a cara y cruz,  a tumba abierta, bien merece que, al fin, el Termómetro sea generoso a la par que justo, y conceda una subida de nada más y nada menos de 3 gradazos entre pecho y espalda. ¿Ven como nuestro guía espiritual nos compensa cuando realmente lo merecemos? ¿Ven como nuestro Faro, ilumina nuestro camino áspero, seco y duro, con su resplandeciente y rojiblanca, a la par que brillante luz? ¿Dónde andan los incrédulos del orto ahora? Las comadrejas huyen despavoridas, mientras, el Termómetro es todo estabilidad, sapiencia y saber hacer. Se me vayan aprendiendo todos la lección, háganme el favor.

 

Y el viernes, el Cádiz. Día extraño, rival juguetón. Que se nos confíe nadie, que este partido habrá que roerlo también. Y mucho. “Había una Pandemia, en toda la Nación, pero el Frente quería, que salieras Campeón”.

 

28 de febrero de 2022

Atleti 2 - Celta 0. La horas de mis protegidos.

 

La Champions.

Algo tenemos que hablar de la Champions, del estupendo partido que se marcó el Atleti el miércoles pasado, y de las sensaciones contradictorias que siempre nos produce a los Atléticos dicha competición.

Todos la aborrecemos, a todos nos mola que enarbola más la Europa League: UEFA (Union Europea para Fastidiar al Atleti)-MAFIA, sanciones desproporcionadas, arbitrajes sibilinos, Puta Platini y demás, pero el día en que vamos a jugar un partido de dicha competición, estamos todos desde primera hora de la mañana a tope. Algunos ni podemos articular palabra, otros apenas comen durante la jornada del estado de tensión. Todos deseamos estar cuanto antes en el estadio, para hacer la previa y el recibimiento al equipo de nuestras vidas. Muchos nos pedimos el día siguiente libre para que termine lo más tarde posible tan excitante jornada. Otros ni se lo piden, pero se la gozan igual, aún sabiendo que, al día, siguiente … ¡¡DIANAAA, DIANAAA!! El Tifo suele ser descomunal, el ambiente, único, la animación, brutal hasta decir basta. ¿En qué quedamos entonces, queridos? Yo os respondo. Somos del Atleti, no lo pueden entender.

 

 

Deportivamente hablando, destacar el partidazo de uno de mis protegidos, Don Joao Félix. Es curioso, después de haber pasado, yo creo, la crisis más galopante en su relación con el Cholo, se ha  transformado por arte de birlibirloque en otro jugador que sale y disfruta como el que más, como si nada hubiese pasado en realidad (y pasar, pasó, vaya que sí lo hizo). Le veo más confiado, más fresco, con más personalidad en el campo, y con más naturalidad mientras juega. Igual es como una liberación que le han dado al comentarle que, como el año que viene no va a seguir aquí, que juegue con el mayor desparpajo que sea capaz, que hay que intentar sacar la mayor pasta gansa posible. Yo espero que no, pero no me fío ni del Tato (y menos de los delincuentes, obvio). ¿El Manchester? Pues eso. Un buen ramillete de excelentes jugadores, pero que tienen menos profundidad que la de un túnel de un preso en Guantánamo que se lo ande currando con una cucharilla de café (y da igual la marca del puto café, pesaos). Lástima del gol suyo, eso sí. Ese cruce de Reinildo en plan kamikaze en vez de intentar guardar su posición, quién sabe a dónde, esa salida dantesca de Oblak perdiendo la ubicación totalmente de su portería para regalársela por completo al delantero inglés, quién sabe a qué … En fin. Estamos muy vivos para la vuelta, y sé que vamos a pasar, sí o también. No hay más.

 

 

El Celta.

Pues al fin parece que el Atleti ha pillado velocidad de crucero en esta Liga. Dos encuentros consecutivos en Liga tranquilos, bien jugados, con orden, inteligencia táctica, portería a cero, y sin sobresaltos. ¿Qué será lo que tiene ahora mismo el barco? ¿Será la “tranquilidad” que les transmitió el otro día Miguel Ángel Gil a la muchachada? Ya me imagino … “Estén todos tranquilos. Cómo no nos metamos en Champions, dudo mucho que puedan cobrar íntegros sus contratos”. Ya sabemos cómo suelen ser de balsámicas las cosas del bolsillo. Aunque a él se la sude por completo, claro, que su sueldaco indecente, seguirá viento en popa y a toda vela, ya que estamos en modo marineros de agua dulce.

 

El rival del sábado, encima, colaboró lo suyo, ya que más blandito, fue ñoño a más no poder, tal y como suele demostrar su Capitán Aspas cada vez que no le pitan algo que desea. Es como un neno pequeño que le han quitado su piruleta en el patio del colegio, llora, patalea y patalea, se tira al suelo, grita como un descosido, se chiva al profesor, y vuelve a patalear (que sí, que Giménez te sacudió de la leche, pero hombre, es una acción que llega tarde claramente, tu vas metiendo dedos en los ojos de los contrarios por ahí y aquí nadie balbucea tanto).

 

Solamente dieron un susto de verdad, eso sí, en el primer cuarto de hora, cuando Denis Suárez lo tenía todo para anotar el 0-1, pero este tan extraño como desconcertante jugador que es Reinildo, se disfrazó aprovechando los carnavales de Superman, y despejó un balón de forma inconmensurable.

 

Hasta que, a los 36, otro de mis protegidos dijo que aquí estoy yo y mis cojones. Lodi protagoniza una buena internada en el área, amaga con irse a un lado, pirarse al otro, y, de repente, se saca de la manga un latigazo raso (Brother’s Forever) impresionante ante el que Dituro no lo pudo atajar. Aparte de la violencia en el golpeo en sí, la acción tuvo su mérito en el efecto sorpresa. Porque a todos nos pilló igual. Y así de contentos nos fuimos al descanso.

 

Después, el Celta parecía que salía con más pretensiones ofensivas, pero al cuarto de hora, un antológico pasé de Kondogbia (sí, ese que todo el mundo dice que es torpe con el balón, que no vale para “5” del Atleti y patatín y patatán, cuánto sabio ilustrado hay por ahí, Diosss) sobre el bullicioso Lodi de nuevo, y éste remata de primeras batiendo por debajo de las piernas al perplejo portero visitante.

 

Poco más dio de sí la historia. El Celta sobó más el balón que un quinceañero las peras de su novia en el fondo más profundo del cine de marras, para terminar yéndose como el susodicho, dolor profundo de huevos y otro día será.

 

Y el domingo, partidazo no importante, sino lo siguiente, frente al Betis. La primera gran hora de la verdad. Mi lista de elegidos anda siempre abierta, así que, para el Villamarín, harán falta más. Venga, muchachada, venga, que los contratos están para cobrarse.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Impresionante la manera de conducir el equipo de Herrera (pausa, inteligencia, visión de juego, experiencia y colocación, sus principales virtudes), inconmensurable Kondogbia, que pasa oficialmente a pertenecer de pleno de derecho a mi clan de protegidos, y maravilloso Lodi. Encima el chaval es todo sentimiento. A mi se me cayeron las bolas al suelo al verle retirarse pasando por el Fondo Sur completamente emocionado y embriagado de la emoción, cuando recibió la más que merecida ovación de todo el personal allí presente. Sigo diciendo que el tal Reinildo no me anda demostrando nada especial en comparación con Renan Lodi, ni muchísimo menos. Pero bueno. Ah, y bien Sime. Muy buen partido el suyo también, que no se me pire la pinza.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Lo voy a dejar desierto, aunque si Giménez hubiese visto la roja, nada hubiese pasado, la verdad. Ya sé que el agravio comparativo con el zampadonuts del Casimiro es casi vergonzante, pero, aún así, y como yo suelo mirarme solamente mi grácil y prieto culo, pues ahí queda la cosa.

 

ÁRBITRO:

Hernández al Cuadrado.

¡Qué tío! En tan solo 23 minutos, tenía tarjeta amarilla casi toda nuestra defensa… ¡incluido Oblak, estando de Capitán! (la de Savic, por cierto, de bochorno ajeno, se la saca de la manga, la de Giménez, sin embargo, más naranja que otra cosa). Al final, sin embargo, no terminó molestando en exceso.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 10 GRADOS).

 

Pues aunque ha levantado, de nuevo, y tal y como merece, enorme expectación el estado de nuestro Termómetro favorito, ha decidido dictaminar que dicha victoria era de obligado cumplimiento y, por lo tanto, no ha lugar a la subida. Estamos en tiempos muy difíciles, en los que la mesura, cordura y saber estar, deben de ser nuestro dogma de fe, tal y como nuestro grandioso Termómetro nos señala.

 

Ahora una semanita de desconexión prácticamente total, aunque no me resistiré a ver, probablemente (y sin el probablemente) muerto de envidia la vuelta de las semifinales de la Copa del Buey. …“Son Rojiblancos nuestros colores, por los que todos deben morir” …

 

Por último, me gustaría dedicar esta crónica a una persona que me ha estado ayudándome a dormir cada vez que me metía en la cama con su cálida y profunda voz, a la par de informándome de todo lo que acontecía cuando trabajaba en la Cope, como me ayudaba en mis indescriptibles despertares cuando, a las 6 de la mañana, y esta vez desde Onda Madrid, también su voz de colchonero recalcitrante me despertaba con delicadeza y suavidad. No le conocía personalmente, conste, pero soy un fanático de la Radio, y a él siempre le he tenido una consideración y cariño especial, porque, solo escuchándole, sabía que llevaba al Atleti dentro de sí, en lo más profundo de su ser. Descansa en paz, Don Juan Pablo Colmenarejo, Colchonero Eterno. Como tu bien decías … “En el Calderón se llora cuando se gana”.

 

 

 

 

21 de febrero de 2022

Osasuna 0 - Atleti 3. El Atleti se disfraza de Atleti.

Y lo que más me gustaría de todo es que la cosa no se quede en un simple disfraz, sino que, aunque sea paulatinamente, vayamos recuperando nuestra auténtica identidad poco a poco. El pasado sábado se vislumbraron tres hechos esperanzadores: victoria, concentración y, muy especialmente, portería a cero. Este es el camino a seguir, no hay otro. Y con la de veces que ya nos lo hemos recorrido, es para que nos lo supiésemos de memoria, carallo. Todo lo que sea salirnos de nuestro renglón particular, chungo cubata.

 

El partido empezó pronto de cara, en un córner lanzado en el que el meta local Herrera quiso despejar encima de la chepa de Luis Suárez, el uruguayo no es un tipo fácil de derrumbar ni, por supuesto, mucho menos es transparente, y el balón le cayó a huevo a Joao Félix para rematar, con una tranquilidad pasmosa, a portería cuando tenía 3 defensores rojillos sobre la línea de meta. Minuto 4 de juego.

 

En otros tiempos no tan lejanos podríamos asegurar y aseguraríamos que el partido se le ponía a huevo para el Atleti. Ahora es al revés, uno se echa a temblar y va calculando una porra para vez en cuanto tiempo nos van a remontar.

 

Pero, sinceramente, fue un encuentro mucho más plácido de lo previsto. La muchachada jugó como sin tanta presión, anduvo muchísimo mejor colocada en el campo que en anteriores suplicios, y diría que Herrera, que no es un jugador que me entusiasme en exceso, sin embargo, en Pamplona cumplió su misión casi a la perfección, ya que aportó tranquilidad y seguridad en su manejo del balón, limpió un montón la salida del mismo, y contagió confianza al resto de sus compañeros. Una de las claves fue su presencia, no tengo la menor duda.

 

Osasuna, mientras tanto, andaba como adormecido, anestesiado. No terminaba de ser ese equipo mordedor y presionante como se las suele gastar en su precioso campito. Tuvo algo de dominio, cierto, algún disparo inocentón, bien atajado por Oblak, pero peligro no generó hasta el minuto 38, en el que el remate de Budimir acabó repeliendo el palo.

 

Un pequeño arreón final bien controlado por la muchachada del Atleti, y al descanso, con tranquilidad y buenos alimentos.

 

La segunda parte comenzó con una tan mala como por otro lado habitual noticia para nuestra defensa. Posible lesión del dormilón Giménez y salida al campo del otrora gran defensa convertido en desequilibrado mental en potencia denominado Felipe. Uyy, uyyy, uyyy, esto no anda ganado ni mucho menos.

 

Pero, el caso es que a la salida de un córner pamplonica, allá por el 57 de juego, le cayó el balón a Joao Félix, que se sacó de la manga un extraordinario pase de dibujos animados al primer toque hacia la arrancada desde nuestro propio campo de Luis Suárez. El uruguayo vio que Herrera andaría pensando en quién caerá antes, si Pablo Casado o la inefable Ayuso, y el Pistolero le explicó la lección, de un zurdazo fulgurante batiendo al guardameta pensante pamplonés. Un golazo de bandera, brutal hasta decir basta.

 

Y la impresión que me dio es que, esta vez sí, el Atleti tenía controlado el cotarro por completo. Tuvo una buena ocasión, sin embargo, ese portero del Fabrik denominado Kike García, pero remató de forma tan inocente como puede ser el escuchar plácidamente el tranquilo vuelo de una mariposa en el campo.

 

Osasuna atacaba pero de forma un tanto atolondrada a la par que torpe. Y en el 89 llegó la sentencia total, en una gran contra colchonera, en la que Javi Serrano recupera un balón, el gris Koke se saca de la manga un excelso pase alargando el pie para ponérsela a huevo para la velocidad de Correa, y nuestro angelito sigue sumando y sumando goles sin parar. 0-3, y a pesar de los 2000 minutos añadidos por Melero, Osasuna ni se acercó.

 

Así que acabó uno el encuentro, al fin, pues oyes, la mar de tranquilito, con una sonrisa en la cara y devolviéndome un poco de ilusión, que ya andaba como andan ahora los pantanos con la puta sequía esta que nos está castigando sin piedad especialmente en Madrid. A ver si es un punto de inflexión y tenemos claritas las cosas, que no es tan complicado, carallo. Solamente hay que seguir nuestros dogmas de fe:  ambición por la victoria, concentración máxima y portería a cero. Con estas tres premisas, el Atleti no volverá a disfrazarse más, porque será realmente eso: el Atleti.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Como ya he comentado, me gustó mucho la forma de manejar al equipo que tuvo Herrera, aportando serenidad y saber hacer en estos momentos tan complicados. Fenomenal Luis Suárez por su golazo, buenos minutos del chaval Javi Serrano, Correíta que suma y sigue, pero el crack se lo doy a Joao Félix. Le veo fresco, le veo inspirado, le veo comprometido, su clase es descomunal, con mucha movilidad y hasta le acompañó el gol. No me quiero hacer ilusiones, de todas formas, hasta que no le vea de nuevo como titular frente al Manchester, que Don Diego Pablo Cabezón Simeone es capaz de no ponerle y mucho más.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Los laterales siguen sin parecerme nada del otro jueves, Koke también anda en su mundo, pero el que ha dado un bajón de la leche y se anda yendo de rositas continuamente es el lechugo Llorente. A su favor, el tema de las lesiones y cuando el Cholo le pone de lateral, pero el otro día no lo hizo y, sinceramente, ni terminé de ver claro de qué diablos jugó durante el partido. Hay que espabilar, señorito.

 

ÁRBITRO: Melero.

Me gustó tanto una cosa de él, que estoy por sacarle a hombros y todo. Es el primer árbitro que veo que sanciona con tarjeta amarilla la reiteración de faltas que continuamente sufre Joao Félix. Y se lo explicó muy clarito al Chimi Ávila: “no es por tu falta en sí. Es porque le lleváis dando ahora uno, luego otro, y luego otro, y luego otro, y así sucesivamente siempre al mismo”. Joder, un árbitro que sabe interpretar el reglamento como Dios manda. ¡Bravo por usted, Señor Melero!

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 10 GRADOS).

Aunque a Osasuna es uno de esos rivales de los que solemos y debemos de ganar apenas sin despeinarnos, dada la situación actual del equipo decido, en un ataque de generosidad sin precedentes, subir un par de grados más el mismo, pasando del desalentador -12 grados al también bastante descorazonador, para qué nos vamos a engañar, - 10 GRADOS. A ver si de verdad es el principio de una importante escalada de grados, que buena falta nos hace. No hace falta que me den las gracias, hombre. Pero no duden nunca de la magnanimidad de nuestro Faro Rojiblanco por Excelencia. Recio, sabio, justo, espléndido … ¡Qué grande que es! Se nos agotan los calificativos.

 

Y el miércoles, pues el partido que yo llevo esperando desde hace ya como unos 3 meses, aproximadamente. Previa larga, a darlo todo y más, post partido incluido, y a volver a disfrutar de una noche que, espero, sea mágicamente, Imperial. “No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí, otros por menos se han muerto … Atleti de Madrid”.

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