
La verdad es que es así. Es muy jodido para mí como aficionado a esto del fútbol el contemplar un partido frente al Mallorca, sabiendo que en dos días voy a visitar uno de los templos sagrados de este mundillo como es Anfield. De hecho, en mi mente no para de resonarme una y otra vez el You’ll Never Walk Alone. Es como si fuese la canción del verano, esa con la que te machacan insistentemente en cualquier sitio y que terminas aborreciendo por completo. Claro que, este sí que no va a ser el caso en lo que a mí respecta.
Y mientras ultimas los detalles del viaje con tus colegas, resulta que se juega un partido de liga. Clásico partido de Liga del Atleti. Minutos iniciales agilipollados, el Mallorca siendo dueño de la situación, pero a poquito que nuestro centro del campo se entona, lo demás viene rodado. Y viene así porque cuando cuentas en tu delantera a un asistente como Forlán y a un genio como el Kun Agüero, todo resulta mucho más sencillo. El primer gol fue buena prueba de ello. Una auténtica joya, un diamante en bruto. Maniche conecta con el Uruguayo, este de primeras asiste de cabeza al Kun, mágico control y exquisito toque en vaselina que se cuela sin remisión ante la portería defendida por Moya. Ya solo por esta jugada mereció la pena haber ido el sábado al Coliseum Madrileño por Excelencia.
Sin tiempo de reaccionar, internada soberbia de Antonio López, Forlán remata en semifallo, pero los buenos hasta cuando fallan terminan acertando, porque el resultado fue una asistencia sobre el Kun para que anotase el segundo tanto de la tarde. La cosa parecía sentenciada.
Seguramente, por la emoción del partido que se nos avecina (Aguirre, no me enfade usted y no me reserve absolutamente a nadie en Anfield, los 3000 tíos que nos desplazamos allí nos lo merecemos), la segunda parte nos dedicamos a tertuliar, a sestear y a verlas venir. Todos los que estábamos allí, menos Don Leo Franco que estás en los cielos (se me numeren todos los que decían que no tenemos portero, por favor) que realizó un par de intervenciones sencillamente escalofriantes. Así me gusta, Leo. Tapando siempre bocas. Como debe de ser.
Y poca historia más, la verdad. El Mallorca tuvo un par de ocasiones clarísimas de gol, pero la diferencia que hay es que no tienen un goleador. Nosotros tenemos al Kun, algo mucho más valioso que un simple goleador.
Me hacen gracia los periolistos cuando dicen que tenemos Kundependencia. Pero qué listos son, coño. Cualquier equipo del mundo que tenga a un jugador así la tendría. Cualquiera. ¿O es que hay alguien hoy en día que le pueda suplir con garantías? Hala a chupar candados, hombre …
Y ahora que dicen que si Escándalo Forlán se fue enfadado. La historia de siempre, vamos. Que resulta que los jugadores, cuando son sustituidos, tienen que ir dando gracias a todo el mundo, repartiendo besitos por doquier y ser más felices que Guti con su nuevo consolador programable. Lo dicho. Tengo la ración de candados baratita …
EL CRACK DEL PARTIDO: Antonio López. Estuvo soberbio toda la tarde, subiendo, bajando, centrando con criterio. Y eso que el hombre sigue sin jugar en su sitio por culpa del inepto del Sr. Aguirre. Aunque si hubiese puesto a Leo Franco que estás en los cielos, a ese genio denominado Kun o al superconcentrado Perea tampoco hubiese pasado nada, cierto es.
LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: El único, el inigualable, el desquiciante, el desequilibrante (para nuestros cerebros), el inefable. El Anticristo Pernía. Otro auténtico recital de balones perdidos, al contrario, entradas fuera de tiempo, desastre cubriendo su posición. De verdad que no me puedo explicar cómo ese pibe puede estar aquí. Al menos una buena noticia: creo que este año acaba al fin su contrato. Prometo ir a Neptuno a celebrarlo.
ÁRBITRO: Bien, en líneas generales. No ví nada raro especialmente para mencionar.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3º).
Si señor. Subo 2 grados más. Eran 3 puntos cruciales para no terminar de perder esperanza alguna. A ver si las lesiones nos respetan un poquito más, a ver si Aguirre hace las rotaciones con algo de cabeza, a ver si le echan pelotas y ganan en Pamplona, a ver si podemos sentenciar nuestra clasificación en Anfield, a ver sí … Hay tantos “a ver sí” …




