23 de abril de 2015

Real Madrid 1 - Atleti 0. ¡Arriba los corazones!


Lo primero del todo felicitar al rival. Ha sido mejor en los 180 minutos de juego, ha demostrado más ambición (como así le obliga su estrafalario presupuesto) en conseguir la victoria, y ha conseguido la misma en buena lid, teniéndose que esforzar al máximo en el intento y guardándonos siempre el máximo respeto. Digo yo que algo estaremos haciendo bien en todo  esto.

Sinceramente, pienso que ahora no es el  momento de ponerme a  analizar actuaciones individuales. No es hora de sacar la podadora a  paseo, y ponerme a despellejar a éste o a aquel sin ningún sentido. Obviamente, no me ha gustado la forma en que hemos planteado esta eliminatoria. Soy consciente de que en algunos momentos tenemos  distorsionado  el concepto de  intensidad. Me he dado cuenta del agarrotamiento quiero creer camuflado en el disfraz de escasa ambición por la muchachada demostrado ayer o el guirigay de los cambios del Cholo (detalle, que, por cierto, no es la primera vez que le pasa). Al fin y al cabo, a Simeone también le falta experiencia para afrontar este tipo de encuentros y anda formándose para continuar creciendo en su carrera. Recuerdo que Diego Pablo es su segunda Champions que disputa, no su decimosegunda.

Competir en este torneo es diferente, es el más exigente de todo, el mejor, y por mucho que sigamos siendo actualmente el Subcampeón de la Champions, nos sigue faltando mucho más minutos en la misma para continuar creciendo. También me gustaría recordarles que nos ha echado el vigente campeón y el equipo qué más campeonatos posee del mismo, ¿eh? No es el Escalerillas de turno precisamente.

Me quiero quedar con una lectura positiva de todo esto, y es comprobar cómo el Atleti ha encontrado ese portero que creíamos imposible conseguir. El descubrimiento y afianzamiento de Oblak es una noticia muy positiva. Un portero es medio equipo (como así lo ha demostrado el chaval). Y esta vez  es nuestro, no hay que ir mendigando nada a nadie.

Por otro lado, el partido de ayer para mi no significaba ningún bálsamo mágico para solventar mi desasosiego tras la derrota de Lisboa. Nunca antepongo rivales a torneos, por mucha entidad que tengan con los primeros. Mi rivalidad con el Madrid quedó claramente liquidada ganándoles de forma bien conseguida la Supercopa de España, eliminándoles brillantemente en la copa del Rey, venciéndoles en el Campeonato Liguero de nuevo en su estadio o haciéndoles besar nuestro suelo goleándoles en el Calderón  realizando uno de los partidos más espléndidos y emocionantes que uno recuerda en su rojiblanca existencia.  Mi venganza de Lisboa o de nuestra derrota de aquella final frente al Bayer será cuando logre la orejona. Nunca antes. Porque mi objetivo es conseguir la Copa de Europa, importándome un bledo frente al rival que lo consiga. Y tengo claro que para poder hacerlo hay que seguir en esta línea, acumular mucha más experiencia disputando más partidos como el de ayer, y seguir ahí, en la brecha, dando la cara siempre, consiguiendo su clasificación para disputar la Champions de forma mucho más regular. Sé que aún queda trecho, pero creedme, andamos  en el buen camino para conseguirlo.

Así que, ahora, como mi historia y mi idiosincrasia colchonera me obliga, tengo que levantarme para intentar consolar las lágrimas de una madre, que ve como el contador de su vida ha empezado la cuenta atrás a una velocidad despiadada, tratándola de convencer que lo de ayer  también suma, que no desespere, que la muchachada lo va a seguir dando todo (tanto en el campo como en la grada), y que el Calderón anda lleno de Panteras Atléticas que no vamos a parar en el intento, que nadie conseguirá que nos rindamos y que ayer, hoy y siempre, generación  tras generación, continuaremos agachando la cabeza solamente para besar el escudo y posteriormente levantarla para seguir mirando hacia delante.

Sigo creyendo en este equipo (aún teniendo cosas  que corregir), continuo estando con mi entrenador (siendo también consciente de sus errores). No se nace sabiendo. Se hace camino al andar. Estoy muy orgulloso de mis compañeros de grada, de esos tres mil que ayer lo dieron todo (como siempre, esos sí que nunca bajan el nivel, no necesitan aprender nada) y, para así demostrarlo, este sábado volveré a enfundarme la rojiblanca para participar en la más atronadoras de las ovaciones posibles y volver a cantar nuestro himno a  todo pulmón. Lo siento, no concibo a este club ni mi  existencia como Atlético de otra forma. Como diría mi idolatrado Antonio Flores, “Y arriba los corazones, me siento en plena subida, me salen a  borbotones cicatrices en la vida”. ¡Arriba, pues!

19 de abril de 2015

Deportivo 1 - Atleti 2. Tres puntos y a volar.


Importantísima victoria ayer en Coruña (máxime después de la derrota del Valencia) en un encuentro en el que la muchachada rojiblanca controló y dominó de cabo a rabo hasta que llegó postrero tanto Oriol Riera, tras una gran jugada llega de fuerza de Sidnei por banda.  Solo a partir de ese instante dio sensación del algo de peligro (minuto 80 ya de juego),  para todo lo demás, Atletico de Madrid y rock and roll. El caso es que no se podía fallar y no se falló.

Como casi siempre en este tramo final de temporada, la cosa se nos puso rápidamente a huevo, gracias también al de siempre, Antoine Griezmann, que en un remate antológico de chilena desde dentro del área, tras dejada de cabeza de Godín, anotó un tanto de bandera, de los de sacarle una foto y poner un poster de la misma en la tienda del Calderón. Eso sí, el cómo un delantero puede rematar con tanta comodidad un remate así es algo en lo que tendrá que trabajar  muy y mucho el cervatillo escolapial de Víctor Sánchez ( yo tengo esa defensa y salto al campo, os lo juro).

A partir de ese instante, como ya os he dicho, control rojiblanco en todo el campo hasta que, Popeye Gámez decidió tomar su porción de espinacas de cada fin de semana, puso de nuevo un saque banda de los suyos y el balón, que peinó previamente en Sidnei, cayó finalmente de nuevo a Griezmann, que otra vez completamente solo, cruzó de latigazo raso y ajustado al poste (minuto 21 de juego).  Imagino que a los defensores deportivistas alguien les dijo que nuestro delantero francés estaba contagiado del ébola, o  enfermedad contagiosa galopante. De no ser de esa forma, vuelve a ser inexplicable su soledad de nuevo en el área.

El encuentro tenía una pinta de haberse quedado tan sentenciado que hasta a Raúl García le dio por ensayar otra vez su tanto de cada jornada últimamente desde su propio  campo. En este primer tiempo, eso y un disparo de Koke a la media hora fue lo único destacable. Seguramente estaba la cosa tan soseja que Fernández Bobalán (si, está bien escrito, dejen ya de corregirme) intentó echar algo de picante al cotarro expulsando al Cholo por una simple protesta. Que sería de los colegiados en este tipo de partidos, la verdad. Su concurso es siempre impagable.

La segunda parte fue algo más movida. La cosa comenzó con una buena doble intervención de Fabricio a remates de Raúl García y Saúl, allá por el 6 de juego.  Después vinieron los cambios de Raúl Jiménez por Arda y de Torres por Griezmann, y estos dos protagonistas junto con Raúl García fueron los participantes de la cuádruple ocasión que tuvimos consecutiva (casi ya la media hora de este segundo periodo). Primero fue el mexicano el que remató y rechazó como pudo Fabricio, el rechace le vino al Niño que incomprensiblemente no logró anotar el tanto. A continuación el posterior rechace le vino a Raúl García, que hizo lucirse de nuevo al guardameta gallego, y, finalmente, volvió a caer en los pies de Raúl Jiménez, en la que un defensa deportivista (ya  saben, esa especie tan extraña en plena extinción) decidió al fin echar un cable por allí y sacar el balón sobre la línea de gol. Ver para creer.

Poco más. El ya citado tanto deportivista, una ocasión local casi consecutiva a su tanto en la que Lopo cabeceó y el balón salió lamiendo el palo,  y fin de la historia. Tres puntos y a volar.  

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Cómo no, Griezmann. Para ser su primera temporada con nosotros su rendimiento es sencillamente fabuloso. Lo tiene todo para terminar en esto del fútbol entre el Olimpo de los elegidos. También hay que destacar el partidazo de otro que lleva el mismo camino del francés, mi ojito derecho de Giménez, imperial como siempre en el centro de la zaga.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Deportivo. Con lo que yo he disfrutado viendo jugar a ese equipo, madre …

ÁRBITRO: El tal Bobalán. Ya sabe lo que tiene que hacer el Cholo la próxima vez en que nos arbitre: hacerse un hueco en la grada directamente. Nos ahorraremos estos disgustos …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 11 GRADOS).

Dos gradetes más al pucherete. Para que luego digan.

Y el miércoles, la vuelta de Octavos de la Champions frente a las huestes vikingoidales. ¿Quién dijo miedo? Nosotros podemos con eso y con mucho más. Ya saben. Lo mejor está siempre por llegar. Bendito Atleti …

15 de abril de 2015

Atleti 0 - Real Madrid 0. Se busca titular digno para esta crónica.


Llevo una semanita que ando más empanado que Mandzukic en una exposición de vestidos de muñecas Famosa. Que si ayer me dejo los cacharros de la comida en mi curro, que si hoy me he dejado el puto móvil en mi casa (no sé qué me revienta más, si dicha circunstancia o que me joda tanto dicha circunstancia). Para variar, y después de un encuentro como el de ayer, hoy estoy como si hubiese corrido la maratón de New York 5 veces. Y encima el día se ha levantado gris como el espanto de tono de nuestra segunda equipación. Y acaba de empezar el miércoles. Vaya tela de semana que me espera.

Y como mis neuronas ya pueden comprobar que no andan para muchos trotes, pues tampoco termino de dar con el titular de la crónica de lo ayer. Veamos:

“Oblak me saca la entrada para el Bernabeu”.

Quizás este sería el que más me gustaría. Y pude sacarme la entrada además, que para eso uno tiene el 1600 de socio. Pero entre el temor que le tenía al partido de ida y lo que me hubiese jodido haberme gastado unas pelas que no tengo, para luego ir sin esperanza al partido de vuelta, al final no me eché palante. Me está bien empleado por papanato y no haber confiado en mi gente. Lo dicho, por el portero esloveno precisamente no fue. ¿Qué al minuto de juego asusta Carvajal? Parada de Oblak. ¿Qué a los 3 minutos un tremendo error irreconocible en Godín planta a Bale solo delante de Jan? Paradón de Oblak al Orejas. ¿Qué a los  8 prueba fortuna desde Portugal el ser más despreciado y despreciable del mundo (CRnosecuántos, para los no iniciados)? Ataja de nuevo el portero colchonero. ¿Que a la media hora prueba de nuevo fortuna Diademas Bale, siempre flexibles? Otro paradón de Oblak. ¿Qué a  los 36 es ahora James el que ataca de  nuevo? Otro pedazo de paradonazo. Y a los 42 otra que le saca a James. Y otra luego a Kroos en la segunda parte … Un pasote de partido el suyo. Este Oblak es un tipo sencillo, con aire impasible y que me está empezando a caer cantidad de simpático. ¿Lo mejor? Pues sí. Que hay portero para rato (si es que a los delincuentes no les da por hacer de las suyas, claro). Por cierto, ¿Por qué me cuesta  tanto escribir Oblak, cuando el cuerpo me pide siempre escribir Oblack? Mi trastorno con tanto derbi sube por momentos.

Vamos con otros titulares: “Al filo de la navaja” o “Al borde del precipicio” o “Jugando con fuego”. Porque la primera parte del Atleti fue espantosa, la verdad. Los jugadores colchoneros  estuvieron nerviosos, imprecisos, sin personalidad, temerosos y timoratos. Salvo en una ocasión el la que Sergio Ramos falló en una entrega y propició que Griezmann rematase a puerta (demasiado rápido y precipitado), es que ni aparecimos por el área del Topo, o del Santo, o del Iker, o del tipo ese con el que nos dan el coñazo todos los santos días con que si Casillas tal, que si Casillas cual o Iker lo demás (¡qué hartazgo, madre!). Fuimos un Atleti demasiado pequeño. Un Atleti con el que yo personalmente no me siento para nada  identificado.  Obviamente, esta situación implica que el Madrid estuvo mejor. Mucho mejor. Salió a por todas, con paciencia, con mucha personalidad y con un juego, por momentos excelente. Pero como este equipo tiene siempre medios más que de sobra para contarnos todas sus divinidades al mundo, pues eso, que los busquen relatos perfumados merengues, no tienen más que irse de esta indecisa  crónica y seguro que los encuentran a patadas. No desesperen.

Dicho todo esto, también tengo otros titulares que me siguen viniendo a la cabeza: “El Atleti sigue vivo” o “Los espartanos del Cholo no han dicho su última palabra””.

Porque así fue, de hecho. El Atleti en la segunda parte fue mucho  más  el Atleti del Cholo. Un equipo mucho más decidido en la presión, bastante más ambicioso, mucho más ordenado, que apenas pasó apuros, con mucha más personalidad y que, aunque  tampoco es que crease demasiadas ocasiones de juego, sí que le bastó para plantarle cara a los de Concha Espina. Una lástima que el codazo de Ramos sobre Mandzukic nos sacó un poco del juego cuando más les  estábamos mordiendo en la yugular a los vikingos. Que si entro, que si salgo, que si me tengo que echar para atrás porque ando con diez ... Joder … Todos esos minutos al Atleti le costaron desenchufarse un poco. Pero bueno, me  quedo con  la sensación  de  que al  final pudimos conseguir la victoria. Ese jugadón de Arda, ese remate al inicio de la segunda parte también del turco, ese jugada de Torres … No fuimos brillantes, pero sí eficaces, laboriosos y valientes. Decididamente sí. Con este Atleti sí que me identifico y voy al  fin del mundo.

Para acabar, algún que otro titular más invade mi pensamiento, está vez más pensando en el vecino: “El Madrid sigue sin poder vencer al Atleti”, “La racha continua” o “¿El Atleti? Vuestra peor pesadilla”. Porque hay que valorar, y mucho, que hayamos conseguido ya que hasta en siete encuentros esta peña no haya sido capaz de conseguir mojarnos la oreja. Hay que tener muy en cuenta que este equipo no ha sido capaz de hacernos un tanto en cuatro partidos ya nada menos en el Calderón. No sé si me  estoy pasando de listo, pero me  cuesta un montón creer que ningún otro rival haya logrado en siete enfrentamientos consecutivos no haber perdido contra el maligno. ¿Quizás el Barsa? ¿Algún otro voluntario en la sala? Y eso hay que valorarlo, y mucho. Lo que está consiguiendo el Cholo con esta gente sigue siendo emocionante, la verdad. Ya lo valoraremos en su justa medida.

Fin. Me piro, vampiro. Esperen. Una canción empieza a atronar en mi cabeza. Oigo voces de fondo. El tono sube por momentos. ¿Escuchan a la muchachada? Ahí están, ya vienen. “… demostrando a los vikingos, quién manda en la capital”.

12 de abril de 2015

Málaga 2 - Atleti 2. Un punto que suma.


Pero para la lucha por el tercer puesto, ya que desgraciadamente, este empate sí que ya no sirve para intentar seguir vivo en la lucha por el título, como a mi me hubiese gustado. ¡Qué le vamos a hacer! Afortunadamente, los objetivos que quedan para el Club me resultan también altamente gratificantes, por lo tanto, nadie se tiene que quitar las pilas y desengancharse, ya que se prometen emociones fuertes.

El partido empezó como viene siendo norma de la casa. Control total por parte del Atleti, que dio más sensación de peligro, frente a un Málaga que era incapaz de pasar de medio campo. El Niño tuvo dos buenas acciones para adelantarnos en el marcador, pero en una controló mal y le robaron la cartera cuando estaba solo frente a Kameni, y en otra su volea terminó en las nubes cuando se encontraba en buena situación para anotar el tanto dentro del área. Daba igual, a los 24 minutos un nuevo saque de banda de Popeye Gámez (qué sabia la afición del Málaga, que pita a Jesús después de haberse tirado toda una vida dándolo todo por su Club, mientras que vitorea a Isco cuando es producto de la cantera del Valencia y apenas estuvo un par de temporadas con los locales, catetismo en su más puro estilo) hizo que Kameni se confiase en alcanzar el balón y se lo terminase comiendo estrepitosamente, para que Griezmann, siempre con la caña, nos adelantase en el marcador. “Lo más difícil ya está hecho”, pensé. Como siempre, me cubrí de gloria , porque, por una lado, el Málaga reaccionó bien a nuestro tanto (y el Atleti reculó en exceso, para variar).

Ya en el minuto 32, Samuel avisó en un disparo a bocajarro que rechazó en Miranda, hasta que, sobre el 36 de juego, un saque de esquina a favor del volcado equipo andaluz hizo que empatase el encuentro en un remate de no se quién (yo por más que veo la jugada no logro adivinar en quién hostia puta da el balón, aunque los de la guadaña lo vieron con una nitidez asombrosa y, cómo no, vociferaron eufóricos el gol en propia puerta de Fernando Torres,  ¡qué  asco de país!). Con este resultado se llegó al descanso.

La segunda parte fue sencillamente trepidante, una delicia para el espectador. El Atleti salió decidido a por la victoria, pero el Málaga no se arrugó ni un ápice ante el empuje colchonero.

A los 8 minutos de este segundo tiempo, Koke pudo adelantarnos de nuevo en el marcador tras una asistencia de Torres, pero su cabezazo salió fuera cuanto tenía todo de cara para marcar. Cuatro minutos después fue Torres el que hizo lucirse a Kameni en una acción individual, y apenas un minuto más tarde, de nuevo los mismos protagonistas Torres vs. Kameni, tuvo en el camerunés el mismo vencedor parcial.

Sin embargo, el Cholo se dio cuenta de que el Atleti estaba demasiado volcado hacia la portería malagueña, y sacó a Saúl por el Niño para intentar sujetar un poco el cotarro en el centro del campo. Esta vez sí, el cambio estaba bien tirado, pero nos salió el tiro por la culata, ya que Samuel puso el 2-1 en el marcador batiendo con maestría a Oblak,  picándole el balón al guardamenta esloveno tras aprovecharse de un majestuoso pase de Amrabat, que le dejó solo cuando nadie esperaba que saliese esa genialidad del marroquí. Corría el minuto 25 de esta segunda parte.

La cosa pintaba bastante jodida por aquel entonces, a pesar de que Simeone se puso el disfraz de kamikaze quitando a Gabi por Raúl Jiménez (como no podía ser de otra forma), hasta que en el minuto 77 de juego, entre el mejicano, Gámez y Saúl fabricaron el tanto que supuso el empate de Griezmann, en perfecto remate cruzado y en posición legal (francamente, de principio a todos nos engañó, ya que parecía muy claro el fuera de juego).

La cosa en ese momento estaba ya para cualquiera. Pudo ponernos por delante de nuevo Saúl, pero Kameni despejó su remate, y puso poner por delante al Málaga el puto Amrabat, en un disparo escalofriante desde fuera del área que obligó a Oblak a realizar un paradón impresionante desviando el balón a córner. Al final, tablas en el marcador, resultado justo, y, aunque odio los empates, esta vez sí, este puntito si que suma (siete de treinta).

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Espléndidos minutos de Saúl (no pinta nada en el banquillo) pero hay que el galardón hay que dárselo a Griezmann, porque sus goles nos están manteniendo vivos últimamente, visto que de Mandukic está con sus días difíciles y Torres no termina de despegar, por parte colchonera, y, por supuesto, a Amrabat, por parte local. Fue una puta pesadilla de principio a fin. Qué manera de bajar el balón al pasto, qué forma de proteger el mismo, dio asistencias, remató … me dio la tardecita el colega. Un partido para enmarcar del marroquí. Dicen que vale 3,5 millones de euros. Yo ayer me hubiese gastado 30 sin dudarlo un instante.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Kameni y su pedazo de cantada en el tanto nuestro, y Koke porque hay que  exigirle mucha más presencia en este sprint final al vallecano. Sin él a tope va a ser muy difícil el que logremos nuestros objetivos finales.

ÀRBITRO: Mateu Lahoz. Sobresaliente arbitraje del valenciano.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 9 GRADOS).

Lo subo el gradito prometido, ea.

Y el martes, el no va más hasta la fecha. La ida de los cuartos de la Champions frente al que ya dan de nuevo sus atláteres de turno como nuevo campeón de Liga y de Campions, los aborrecibles hombres de blanco. En fin.  Mejor que vengan así. Forza el Atleti, Forza Campeón ….

8 de abril de 2015

Atleti 2 - Real Sociedad 0. Fumando espero, la Champions que yo quiero.


¿Esto quién lo cantaba? Sara Montiel, ¿No? La verdad es que me importa un rábano quién diablos lo hiciese, pero como gilipollez para empezar a escribir la crónica no está mal del todo. Porque ayer el Atleti salió como un ciclón, se puso por delante claramente a los 9 minutos de juego, y después, a eso, a fumar y a cantar.

¿Cómo? ¿Qué historia les estoy contando? Minuto de juego, córner de Koke y remate de Arda al palo. Dos minutos de juego, nuevo córner de Koke y Mikel González saca a relucir el buen Atlético que toda buena persona debe llevar encima, y 1-0 en el marcador. 8 minutos de juego, Turán lanza desde fuera del área fuera por poco. Apenas un minuto después, disparo desde fuera del área de Koke, Rulli despeja como puede, y Griezmann aprovecha el rechace del argentino y marca a placer. 2-0. Esta es la historia que les estoy contando. ¿Qué Bulli canta en su parada? Pues no se crea. Yo no me aventuraría a decir tanto si es el Koke el que me ha rematado a puerta, la verdad.

El resto de la  primera parte para mi no resultó del todo aburrida. La Real inquietó poco pero tocó con muy buen gusto el balón, y el Atleti, de vez en cuando amenazaba. A los doce minutos, otro nuevo córner de Koke casi lo termina de anotar de nuevo Griezmann. Después fue Chory el que reivindicó que la Real existe, en dos ocasiones casi consecutivas en las que una el balón salió lamiendo el palo y en otra en la que Oblak atajó el balón como Dios manda.

Sobre el 23 de juego, el cervatillo de Canales fue el que tiró fuera. Un par de minutejos después, Gámez (que en esta ocasión ocupaba su banda) estuvo a punto de conseguir el sueño de su vida  de anotar al fin un tanto para dedicar a su hija, en un buen remate de volea. Lástima que Rulli no estaba por la labor.

A los 36 de juego, fue Pardo el que remató fuera. Y para rematar el primer  tiempo, Koke remató al larguero en un centro chut que se fue envenenando por momentos. Lo dicho. A mi   el primer tiempo me resultó cuando menos entretenido.

La segunda parte fue ya otra  cosa algo más soporífera, la verdad. El Atleti decidió que no quería ningún susto en nuestro área, y se dedicó a controlar el partido sin más. Solamente recuerdo un remate de cabeza de Zuruzuta al comenzar dicho periodo y la falta que lanzó un tal Granero o memez análoga y que Oblak resolvió realizando otra gran parada para llevarnos a la boca. 367 partidos imbatido el chaval. Pues sí, parece que hay portero.

Por parte nuestra, un remate de Mario Súarez (que volvió a sus andadas en lo que a gilipolleces se refiere) fuera, y ver la lotería de los cambios del Cholo. Esta vez sacó a Raul Jiménez por Torres. Es decir, cambió aire por aire. Quitó a Arda por Saúl para que la peña le diese la ovación pertinente. Y al final, sacó a Gabi por Griezmann, intuyo que por lo mismo. Nada más. 2 de 10, pues.

EL CRACK DEL PARTIDO: Buen partido del reaparecido Siqueira, pero me quedo con Koke. Casi todo lo que hizo lo realizó bien. Ese toque suyo es lo que tiene.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El gris partido de Torres. Eso sí, para los de la guadaña de guardia, no me sirve para perder la fe en él.

ÁRBITRO: Undiano. Como sería el partido de tranquilo, para no mentarle en su habitual crónica de sucesos.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 8 GRADOS).

Un gradito más para que los nerviosos no se me desesperen del todo, y va que chuta.

Y el sábado, frente al Málaga. Se puede. Claro que se puede. Tu eres la alegría de mi corazón.

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